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Joy
Joy

Joy (2015) * USA

          También conocida como:
                    - "Joy: El nombre del éxito" (Hispanoamérica)

Duración: 109 min.

Música: David Campbell y West Dylan Thordson

Fotografía: Linus Sandgren

Guión: David O. Russell (Historia: David O. Russell y Annie Mumolo)

Dirección: David O. Russell

Intérpretes: Jennifer Lawrence (Joy Mangano), Robert De Niro (Rudy Mangano), Bradley Cooper (Neil Walke), Édgar Ramírez (Tony Miranne), Diane Ladd (Mimi), Virginia Madsen (Terri Mangano), Isabella Rossellini (Trudy), Dascha Polanco (Jackie), Elisabeth Röhm (Peggy), Susan Lucci (Danica), Isabella Crovetti-Cramp (Joy Niña), Jimmy Jean-Louis (Touissant).

En la pantalla de la televisión se ve una telenovela en blanco y negro. En ella una mujer se queja de que le arrebataron todo, aconsejándole su amiga que sea fuerte, entregándole una pistola para acabar con su enemigo, aunque ella duda que sea capaz de utilizarla…

Inspirada en historias reales de mujeres valientes… y de una en particular.

Mimi, la abuela de Joy cuenta la historia de su nieta y de sus sueños que comenzaron en el taller de su padre: "Rudy's, Bus & Truck".

Joy era una niña imaginativa que inventaba cosas y era capaz de reflejarlas en figuritas de papel con las que jugaba con su amiga Jackie.

Terri, la madre de Joy pasó a vivir encerrada en su habitación desde que se separó viendo culebrones, por lo que era su abuela la que animaba a Joy asegurándole que llegaría a ser alguien importante y podrá construir esas cosas que hace en su habitación.

Pero las cosas no fueron como las soñaron.

Buscando su pase para el aeropuerto donde trabaja encuentra un collar para perros que inventó de niña para evitar que los perros se asfixiasen y anti pulgas, lamentando que su madre no le hubiera conseguido una patente, que ahora tiene otra compañía.

Antes de salir llaman a la puerta. Al abrir se encuentra con Sharon, la amante de su padre, que, tras dos años viviendo con él dice ha ido a devolvérselo porque está mal y no tiene dónde ir, diciéndole Joy que ellos tampoco tienen sitio, pues en el sótano está viviendo Tony, su ex marido.

Nada más llegar, sus padres comienzan a discutir, preguntándole su madre por qué le gustaba más Sharon que ella, recordando él que con Sharon iba al Museo Metropolitano y ella no hace más que ver culebrones, acabando Rudy por romper varios objetos de porcelana china en el fragor de la discusión.

Solo los niños parecen contentos de que el abuelo se quede allí

Tony se queja al ver que tendrá que compartir el sótano y asegura que se matarán si conviven su padre y él, echándole en cara el padre que esté separado y dependa de su hija, mientras que él al menos colabora económicamente.

Esa noche, mientras aguanta los improperios de los viajeros en el aeropuerto es llamada por su supervisor para decirle que la van a trasladar al turno de noche.

Además de su trabajo, Joy lleva los libros de contabilidad, dándole gracias a su padre por ayudarle a pagar la hipoteca aunque lamenta que el negocio vaya flojo, planteando Joy que el campo de tiro que hay detrás les perjudica.

También trabaja en el taller su hermanastra Peggy que se queja de tener que trabajar siempre allí y le gustaría que la sustituyera ella.

Ambas ven cómo su padre llama a un teléfono de citas para viudos y viudas pese a que él no es viudo, señalando Peggy que le conviene conocer gente nueva.

Joy lo escucha hablando con su cita, una mujer que le dice es italiana, riéndose cuando ella le dice que se llama Trudy, pues suena gracioso Rudy y Trudy.

En su casa todos reclaman los servicios de Joy. Su padre pidiéndole consejo sobre su aspecto para su cita, sus hijos pidiéndole que les cuente un cuento o su madre, siempre en su cama y con sus telenovelas pidiéndole que le haga todo, incluso de fontanera.

Una noche, tras leerle un libro a su hija la lleva a dormir con la abuela, quedándose ella misma dormida a sus pies, viendo de pronto cómo los personajes del culebrón de su madre la ven y se dirigen todos contra ella, llevándola secuestrada entre Peggy y su padre hasta una iglesia donde hay una foto gigantesca de ella de niña, señalando que es una ceremonia para recordar lo que perdieron 17 años antes.

Recuerda entonces el momento de su niñez en que sus padres decidieron separarse y su padre se llevó a Peggy y sus trabajos de papel que acabaron en el suelo.

La despierta su madre porque llaman a la puerta, encontrando en ella a su amiga Jackie, preocupada porque no la ve, pues no acude ni siquiera a las reuniones de padres.

Lamentan que sus vidas no son lo que habían pensado y preguntándose Joy qué fue de esos sueños, recordando Jackie la noche de la fiesta en que comenzó todo.

Celebraban la fiesta en casa del profesor de música de Jackie, que le presentó en ese momento a su novio André, aunque ella se fijó de inmediato en Tony, el hijo de su profesor de música que cantaba junto a su padre en la fiesta, el cual la saca a bailar, llevándola a la cocina donde le asegura que va a ser el próximo Tom Jones, y que le dice que la realidad no le puede frenar y debe luchar.

Ella le cuenta que inventó un collar para perros que no pudo patentar y que aunque la admitían en una universidad de Boston debe quedarse porque sus padres van a divorciarse y debe ayudar a su padre en su negocio con la contabilidad.

Mimi recuerda que Tony supuso para ella un soplo de aire fresco, animándola incluso a participar en un musical, algo que Joy no hubiera hecho por sí sola.

Se casaron pese a la oposición de su padre que incluso con ella vestida ya para la boda le dijo que aún estaba a tiempo de echarse atrás mientras la acompaña al altar.

Y ya durante el banquete, hizo un discurso borracho hablando de sus dos divorcios y recordando que Peggy, hija de su primer matrimonio se lleva fatal con Joy, hija de la segunda, con la que dice estuvo casado 18 horribles años, siendo en ese momento feliz con la mujer de su vida, Sharon, augurando que el matrimonio de Joy y Tony no durará.

Desgraciadamente sus augurios se convirtieron en realidad muy pronto, el justo para tener dos hijos, tras ello Joy se cansó de verlo borracho y de que perdiera los trabajos por no ir, alegando que él es cantante, a lo que ella le replica que cantando no gana dinero, por lo que tras discutir y discutir, se divorcian.

Mientras tanto Rudy congenia con Trudy, que lo invita junto con el resto de su familia al velero de su difunto esposo a cambio de que ellos lleven la comida y la bebida, aunque les pide que no lleven vino tinto, pues puede manchar la madera de teca.

Toda la familia acude para disfrutar del barco, incluido Tony que pese a lo indicado por Trudy lleva vino tinto, que, con los vaivenes provocados por el oleaje acaba cayéndose sobre la madera de teca, debiendo ser Joy quien recoja todo, clavándosele los cristales de las copas rotas en las manos al escurrir la fregona.

Es experiencia tan dura acaba dándole una idea que va dando vueltas a su cabeza negándose al llegar a casa a ir a su cama por miedo a las pesadillas quedándose dormida en las escaleras, por lo que entre Tony y su padre la llevan al sofá.

Allí sueña que vive dentro del culebrón que ve su madre y donde los personajes de este son sustituidos por su familia, recibiendo la Joy adulta la reprimenda de la Joy niña que le echa en cara que se hayan escondido 17 años pensando en estar a salvo, sin darse cuenta que al hacerlo se escondía también de sí misma.

Poco antes de que se durmiera llegó a su casa Touissant, el fontanero, un haitiano que va a arreglar el problema de tuberías de la habitación de Terry ante el miedo de ella.

Cuando se despierta Joy le dice a Tony que no puede seguir en el sótano, pues llevan divorciados 2 años y deben pasar página, diciéndole lo mismo a su padre al que le pide una reunión junto a Trudy para ver si puede invertir dinero en su nueva idea.

Ante las dudas de su padre ella le recuerda que lo apoyó no marchándose a estudiar fuera y ayudándole con la contabilidad y dejándolo vivir allí cuando lo necesita.

Consigue así esa reunión en la que le explica a Trudy que si invierte en su idea, una fregona que se puede escurrir sin usar las manos ganará más dinero.

Como le cuesta explicar su idea decide hacerles una demostración práctica consiguiendo fabricar un prototipo con la ayuda de los trabajadores del taller.

Trudy le dice que Morris invirtió 50 años para hacer su fortuna y que antes de morir le hizo prometer que no malgastaría ni un solo dólar del dinero que con tanto esfuerzo ganó, por lo que le hace cuatro preguntas de su test de competencia financiera: 1ª el nombre de su instituto, la 2ª su nota media (que fue Matrícula de Honor), la 3ª si está segura de que en 6 meses obtendrá beneficios y la 4ª si en el caso de estar en una habitación en que hubiera una pistola, sola con un competidor y solo pudiera ganar uno, sería capaz de coger una pistola, a lo que ella responde afirmativamente.

Entre medias su hermana Peggy le dice que lo que propone es muy arriesgado, pues Joy no sabe de negocios señalando que debería ser ella, que ha llevado el negocio de su padre los últimos 10 años, quien pudiera decidir cómo ampliar el negocio, algo que, le hace ver Joy, jamás mencionó hasta que ella decidió pedirle ayuda a Trudy.

Tras escuchar las respuestas de Joy, Trudy anuncia que hablará con su abogado.

Este compra una patente mundial para poder fabricar la idea de Joy.

Entretanto su madre entabla amistad con Touissant, que consigue que salga de la cama, y es por ello que cuando este acaba el trabajo le dice a Joy que tienen que darle otro, aunque él le dice que tiene otro trabajo que no puede dejar, despidiéndose de ellas.

El abogado de Trudy les dijo que había en Hong Kong otra persona que había patentado una idea similar a la suya y que tiene un representante en Dallas al que tuvieron que pagarle los derechos sobre su patente, señalando Tony que le parece demasiada casualidad que el representante del dueño de la patente tenga una fábrica capaz de fabricar su invento y que diga que es más barato producir allí su invento, diciendo que aunque el abogado de Morris fuera muy bueno, era especialista en el negocio textil, no en la fabricación, aunque los demás no le secundan.

Cuando finalmente llegan las piezas desde California pueden empezar la fabricación con un grupo de mujeres necesitadas de trabajo que les lleva un sacerdote.

Pero los gastos se disparan llegando numerosas facturas del fabricante, al que llama Joy diciéndole que no va a pagar los errores de ellos, ya que su diseño es correcto.

Consigue fabricarlas, pero no consigue colocarlas, pues los 19'95 que cuesta le parece a la gente demasiado cara pese a que ella les explica que tras comprar esa no tendrán que comprar nunca otra, pese a lo cual los vendedores les dicen que prefieren vender muchas más baratas.

Trata de hacer una demostración en la puerta de un hipermercado con la ayuda de su amiga Jackie, aunque todos la ven demasiado cara.

Se topa entonces con Tony, que sale del supermercado con su nueva novia, Angela, a la vez que llegan dos policías que se incautan la mercancía por vender sin permiso, diciéndole además Angela de que es una mala madre por dejar que su hija la vea así.

Para colmo, cuando llega a casa ve que les han cortado el teléfono y además su hijo tiene fiebre, por lo que se siente derrotada, debiendo animarla su abuela diciéndole que no debe rendirse, pues desde niña ha estado predestinada a triunfar y no darse por vencida nunca, asegurando que sabe que vivirá para verlo.

Recibe entonces la visita de Tony, que dice conocer a alguien en Baltimore que puede ayudarle, pues se dedica a la venta, viajando juntos hasta un estudio de televisión enclavado en medio de zona amish donde trabaja su amigo Mark Freeman, aunque cuando este sale, tras mucho rato le pide que debe esperar hasta el día siguiente, pues al no haberle avisado, su jefe no tiene tiempo para atenderlos.

Tienen la suerte de que en ese momento sale este, Neil Walke, que se interesa por los amigos de Mark y les concede unos minutos.

Joy tiene la oportunidad de explicar ante los consejeros cómo funciona su invento, viendo que causa algunas risas en los consejeros la torpeza de uno de ellos, excusándose Neil que le explica que él había sido director en Detroit de la cadena Kmart por lo que podía decidir qué productos entraban en sus tiendas y dada su experiencia 10 meses antes lo contrató el director de un canal por cable de televenta para dirigirlo, vendiendo centenares de productos asequibles, aunque no necesariamente baratos, ofreciendo calidad, precio y utilidad, y que se rieron porque su fregona es rara.

Ella le dice que no entiende de negocios, pero que limpia su casa y sabe que su fregona es mejor que las demás, haciéndole ella una demostración de su funcionamiento y convenciéndolo, de modo que él pregunta si podrá fabricar 50.000 para la semana siguiente, diciendo ella que sí.

Le dice tras ello a su presentador estrella, Todd, que será él el encargado de anunciar la fregona al día siguiente.

Le muestra tras ello cómo funcionan, con un plató circular con cuatro escenarios diferentes que se van alternando, asegurándole que la clave de los vendedores no es su cara, sino sus manos y la voz, viendo cómo empiezan a entrar llamadas que atienden un montón de vendedores mientras pasan alguna llamada en directo.

Para fabricar sus 50.000 fregonas necesita 200.000 dólares más, aunque su padre le dice que Trudy no podrá asumirlos sola, por lo que debería pedir ella una segunda hipoteca sobre su casa.

Está tan nerviosa que le pide a uno de los tiradores que acuden a la parte trasera del taller de su padre que le permita disparar para calmarse.

Llegado el día de presentación de la fregona, se reúne toda la familia frente al televisor para asistir al milagro de la tele tienda, aunque Todd, el presentador no sabe manejarla, siendo un desastre la presentación, no llegando llamada alguna.

Solo llega la de Neil, que le dice a Joy que su producto no se ha vendido, mientras todos se quedan hundidos en su casa tras la inversión de 200.000 dólares.

Pero ella no se resigna. Le dice que Todd no sabía qué estaba haciendo y no la presentó de forma adecuada, señalando él que no es culpa del vendedor, sino del producto, recordándole que fue él el que le animó a fabricar las 50.000 unidades para lo que tuvo que hipotecar su casa, señalándole Neil que pueden indemnizarle hasta un tercio, pero que el resto de la deuda es suya.

Ella le pide otra oportunidad, señalando él que no puede planteárselo a su jefe, asegurando Joy que no va a aceptar esa respuesta.

Tras lo sucedido su padre le dice que debe dejar que Trudy se declare en bancarrota para no perder más dinero.

Pero Joy está dispuesta a seguir luchando, por lo que va hasta la cadena y se cuela en la sala donde Neil está reunido con sus abogados, sin pedir citas y sin ningún protocolo, ante lo que Neil, que se siente culpable le dice que le pedirá a Todd que lo intente otra vez, diciendo ella que no quiere que lo haga nadie, y que quiere presentarlo ella misma, señalándole él que no trabajan con gente de la calle, solo con presentadores expertos, aunque ella consigue convencerlo para que le permita presentar su producto.

Hace que la peinen y vistan para la ocasión, pidiendo ella que le dejen cambiar un pequeño detalle, viendo cuando aparece de nuevo que lleva la misma ropa y peinado que cuando llegó, diciendo que esa es ella porque ella viste blusa y pantalones.

Entra en plató y cuando el escenario gira y le toca su turno se queda paralizada, ante los nervios de Neil, que no sabe qué hacer, hasta que entra una llamada de una persona que dice llamarse Joan, y en la que reconoce a su amiga Jackie que le dice que desearía una fregona con la que pudiera limpiar sin tener que escurrirla con la mano ni cortarse.

Poco a poco Joy se va haciendo con la situación y presenta eficazmente su producto, viendo cómo empiezan a entrar llamadas, dándose cuenta Neil de que Joy puede ser un auténtico filón, viendo cuando acaba su espacio cómo ha vendido prácticamente las 50.000 fregonas, siendo aplaudida por todos los vendedores.

Cuando acaba, Neil le dice que deben hacer una promesa, que es que aunque algún día sean rivales seguirán siendo amigos.

En Navidad celebran la fiesta en el taller de su padre, adornado para la ocasión, donde bailan y se divierten, acudiendo el propio Neil al que le muestra las instalaciones.

Ella sigue presentando su producto que se vende estupendamente, aunque cuando todo parece ir sobre ruedas recibe un día una llamada, viendo al llegar a su casa que su abuela está muy enferma.

La abuela dice lamentar haberla tenido que dejar de ese modo sin haberle dicho todo lo que deseaba, pues quería haber seguido a su lado y protegerla.

Durante el entierro Joy llega a verla a su lado antes de que su padre le informe de que tienen un problema en California, pues le piden más por unidad, por lo que, le explica, ha enviado a Peggy como representante.

Joy no quiere hablar en ese momento, pero no entiende que Peggy pueda representarla, porque además cualquier aumento de precio les supondrá perder dinero.

Peggy les explica que les tuvo que pagar los 20.000 dólares que Joy se negó a pagar por sus propios errores, y consiguió así que fabricaran el nuevo pedido de 100.000 por solo 2 dólares más por unidad, señalando Joy que no pueden pagar más y que cualquier subida les va a endeudar más.

Peggy se queja y dice que también ella tiene ideas y que sería mejor que Trudy financiara las suyas, aunque Joy le pide que no vuelva a hablar de sus negocios con nadie en su nombre, pues gracias a sus negociaciones tendrá que ir ella a California.

Viaja hasta la fábrica, llamándole la atención que tienen expuestos sus productos como si fueran propiedad de ellos.

Cuando sale Gerhardt, su interlocutor telefónico este le explica que la suya es una de las fábricas que posee su jefe, que vive en Texas y que es él quien decide los precios, cuando ella se queja de que se los subieran justo cuando empezó a salir en televisión, diciéndole él que ellos que están perdiendo, algo que ella cree incierto por todo lo que les ha pagado, señalando que su hermana negoció en su nombre sin tener ningún poder ni participación en su empresa, a lo que él le responde que han subido los costes y que ella puede pagar más, diciendo ella que no puede y no lo hará.

Le dicen que los moldes se rompen a menudo, pidiendo ella que se los muestren, diciéndole que están en las máquinas y no pueden mostrárselos.

Joy pide que le dejen ir al servicio, descubriendo en este una pequeña puerta que va hasta la sala en que están las máquinas, descubriendo que tienen piezas de distinto color de las suyas, y un documento de patente de la fregona a nombre de la empresa.

Cuando descubren que ha entrado allí ellos le dicen que salga y que han avisado a la policía mientras ella les reclama sus modelos y les dice que se va a llevar todas las piezas, pues son sus modelos.

Los policías se la llevan y la encierran, yendo a pagar la fianza y sacarla toda su familia, insistiéndole su padre en que le devuelva a Trudy su dinero, ya que van de mal en peor, pues han tenido que pagar además su fianza y 10.000 dólares a un abogado especializado en patentes que le dice que cuando le pagó los derechos al tejano todos los modelos quedaron bajo su patente, a lo que ella alega que pagó los derechos porque se lo dijo el abogado de Trudy, reconociendo esta que cometió un error, lo que Tony le recuerda que él avisó.

Con una deuda de casi medio millón de dólares no ven salida, insistiéndole su padre que se declarare en bancarrota para minimizar las pérdidas, algo a lo que ella se resiste después de haber llegado hasta allí.

Rudy le dice a Trudy que todo es culpa suya por haberle hecho creer a Joy que era algo más que un ama de casa, diciendo Trudy que se equivocaron al pensar que podía convertirse en una mujer de negocios de la noche a la mañana y que para eso se necesita tener un carácter y una sagacidad de la que ella carece, pidiéndole que firme los papeles declarándose en bancarrota.

Deberá dejar su casa, pidiéndole Rudy a Trudy que la acoja en la suya, aunque aquella no parece muy dispuesta a acogerla.

Finalmente Joy asume que debe firmar, haciéndolo pese a que su hija le recuerda que Mimi siempre dijo que había nacido para sacar adelante a la familia diciendo ella que Mimi se equivocó, porque el mundo no da oportunidades, sino que las quita y te parte el corazón, debiendo haber hecho como su madre, esconderse y dedicarse a ver la televisión y que Mimi le llenó la cabeza de ideas estúpidas como su fregona, arrancando y rompiendo sus diseños mientras llora.

Más tarde sola en el baño y mientras se mira comienza a cortarse el cabello.

Se rodea luego de todos los papeles en su poder de sus patentes.

Cuando a la mañana siguiente se despierta Tony ve a la niña a su lado y encuentra una nota de Joy.

Esta ha viajado hasta Dallas con un nuevo aspecto y más decidida dejando atrás su imagen de mujer frágil y de ama de casa, habiendo alquilado una pequeña habitación en un hotel donde recibe la visita del titular de su patente.

Este le dice que ni siquiera tendría por qué haber ido y que ella no puede saber siquiera si es Derek, asegurándole que todos creen que ha ido a Dallas a suicidarse.

Ella le explica que llamó a Hong-Kong y habló con Christopher sobre las diferencias entre los diseños de sus productos, dándose cuente de que Christopher no tenía ni idea de que su idea de la fregona pudiera funcionar, pues no había fabricado ni vendido ninguna, al contrario que ellos, que vendieron 200.000, habiendo pagado ella más de 50.000 dólares de adelanto por los derechos de Christopher que no recibió, siendo el suyo un caso de fraude y malversación, habiendo descubierto además que sus fregonas no tienen nada en común, siendo otro fraude, asegurando que si no llegan a un acuerdo sus abogados interpondrán una querella, ante lo que Derek le dice que le devolverán el dinero que les pagó, y otros 20.000, aunque finalmente accede a darle otros 50.000, más los intereses, exigiendo ella que le entreguen además todos sus modelos y que firme un papel reconociendo no tener ningún derecho sobre sus diseños.

Sale feliz tras lo conseguido, recordando la fallecida Mimi que tras haberlo soportado todo, cuando tuvo que sacar las uñas lo hizo sin saber en ese momento que inventaría otras 100 patentes que batirían records como las perchas de terciopelo.

No sabía que con el tiempo se mudaría a una casa preciosa y enorme con su familia, incluida su madre que siempre fue con ella y con Touissant.

Llegó incluso a costear los productos que fabricaron Rudy, Trudy y Peggy incluso cuando fracasaron, los cuales incluso la llevaron a los tribunales para reclamar parte de su empresa, pese a lo cual siguió cuidando de su padre cuando envejeció.

Joy llegaría a ser, como predijo Neil un filón en los negocios siendo Jackie y Tony sus mejores consejeros, siendo ahora Neil quien le pide audiencia a ella, convertida en una mujer de negocios que recibe cientos de visitas de gente humilde que necesita dinero.

Va por ejemplo una camarera que diseñó un cepillo portátil, a la que le pide que se quede un día más pagándole ella una suite en un hotel de lujo.

Cuando recibe a Neil, él le recuerda que, tal como le dijo, son rivales en los negocios, pero amigos, acudiendo a verla para advertirle de que Barry, su jefe está dispuesto a acorralarla porque la necesita, pues va a comprar una emisora y quiere que se vaya con él para ser su estrella, tras lo que le dice que está muy orgulloso de ella.

Ella tiene junto a sus pies una cajita que mira, donde guarda aquellas figuritas de papel que hizo de niña.

Mimi nos dice que Joy no sabía entonces, mientras caminaba orgullosa por las calles de Dallas que todo eso ocurriría, estando ella muy orgullosa de su nieta.

Calificación: 1