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Katmandú, un espejo en el cielo

España (2011) *

Duración: 104 min.

Música: Pascal Gaigne

Fotografía: Antonio Riestra

Guión: Icíar Bollaín, Paul Laberty (N.: Victoria Subirana)

Dirección: Icíar Bollaín

Intérpretes: Verónica Echegui (Laia), Sumyata Battarai (Shamila), Norbu Tsering Gurung (Tsering), Kalsang Tamang (Riga), Bikram Pariyar (Pemba), Muna Thami (Kushila), Sangita Tamang (Bimala), Aleix Rengel (Dani).

Principios de los 90.

Laia, una joven maestra catalana trabaja en Nepal como voluntaria de una escuela local, entristeciéndole y agobiándole el sentimiento de no poder solucionar todos los problemas educativos del país, aconsejándole el lama, con el que trabó amistad, que sea positiva y haga lo que esté en su mano.

Decide entonces que no puede permitir que los niños sean educados a base de castigos, como le ocurrió a ella durante sus estudios en un colegio de monjas y como observa que hacen otros profesores, proponiéndole por ello al director del colegio montar una clase en la que empleará el método Montesori, a lo que el director accede, aunque ella tendrá que transigir y dejar que en la clase haya 35 niños. A cambio ella podrá imponer sus métodos de estudio sin castigos ni interferencias, siempre con la ayuda de Sharmila, una maestra local que le ayuda con las traducciones, ilustrándola además sobre las costumbres locales, algunas de las cuales debe adoptar.

Se encuentra entonces con una dificultad añadida. Las autoridades del país le deniegan el permiso de trabajo, por lo que deberá dejar el país en 15 días.

Ella se niega a sobornar a los funcionarios, por lo que, como método alternativo, el lama le propone que busque un marido nepalí, algo que tampoco le convence, al recordar cómo en su pasado tuvo que recurrir a una mujer para que le provocara un aborto cuando se quedó embarazada a falta de dos años para terminar su carrera, no estando dispuesta a dar a ningún hombre ni un mínimo de esperanza de que pueda llegar a tener una relación sentimental con ella.

Pero el lama le busca a un hombre Tsering, que está dispuesto a ayudarla sin esperar nada a cambio, por lo que finalmente accede a casarse con él, debiendo convivir juntos durante algún tiempo para evitar ser descubiertos por los servicios de inspección del país.

Cuando Kushila, una de las alumnas más prometedoras de la clase, y que le había manifestado su deseo de hacerse maestra, deja de ir al colegio, Sharmila y ella van a buscarla, enterándose entonces de que el padre de la niña murió, y su madre tuvo que trasladarse a la zona de las chabolas, donde, cuando la encuentran les dice que la niña se fue para trabajar, echándole en cara que muchos niños tengan que dejar de estudiar por culpa de ella, ya que desde que llegó al colegio subieron el precio del mismo.

A partir de ese momento deciden tratar de encontrar a Kushila por todos los medios, y más cuando le dicen que el hombre que la llevó para trabajar es un explotador de mujeres que se lleva a las niñas a las que promete un puesto de trabajo, y a las que prostituye sin que sus familias lleguen a saber la verdad.

Tsering debe viajar a su pueblo, en las montañas para acudir a la boda de su hermana, pidiéndole a Laia que le acompañe para evitar que su familia sepa que su matrimonio es solo de conveniencia, accediendo ella para devolverle el favor.

La larga convivencia con él, su bondad y la paz de las montañas le hacen darse cuenta de que finalmente se ha enamorado de su marido, con el que acabará acostándose.

Indignada por la actitud del director del colegio, Laia decide dejarlo y abrir una escuela para los "intocables", que viven en las chabolas y que no tienen acceso a la educación, esperando que tengan un futuro mejor, si bien todos sus intentos por conseguir un permiso resultan inútiles, pasando horas y horas haciendo colas sin conseguir nada por negarse a sobornar a los funcionarios, debiendo intervenir finalmente Tsering, que acaba por obtenerlo por tan solo un par de botellas de whisky.

Pero su alegría se torna tristeza tras comprobar que consiguió el permiso, pero no le sirve para nada, ya que los niños no acuden a la escuela, debido a que tienen que trabajar.

Ella trata de convencerles de que si no van a la escuela por dedicarse a cargar arena, no podrán hacer otra cosa en su vida que cargar arena, a lo que ellos aducen que si no trabajan no tienen nada para comer.

Ante tal situación ella opta por prometerles que cada niño que vaya a la escuela tendrá un plato de comida, consiguiendo así al día siguiente tener la escuela llena.

Pero las cosas no son tan fáciles para Sharmila su ayudante, pues aunque su marido la apoya, su suegra amenaza con buscar otra esposa para su hijo, pensando que ella ha llevado la indignidad a su familia por tratar con los intocables, además de ser incapaz de darle un hijo a su marido.

Y todo se complica cuando les empieza a faltar el dinero al tener que alimentar cada día a 80 niños, lo que coincide además con la enfermedad del padre de su marido, por lo que este debe acudir a su pueblo a verlo.

Ante la falta de recursos Sharmila le dice que debe regresar a España para recaudar fondos para su escuela, estando segura de que lo conseguirá, ya que acudieron juntas a un adivino que le dijo que triunfaría, y a Sharmila que tendría un hijo antes de un año.

Finalmente decide regresar a España, pidiéndole a Tsering que la acompañe, a lo que este se niega por la enfermedad de su padre y por su cansancio de ver que la obsesión de ella por la escuela la llevó a olvidarse de su verdadera familia.

Una vez en España todo parece más complicado de lo que esperaba, si bien finalmente en la UNESCO le abren sus puertas, pidiéndole que cree una ONG.

En Barcelona vuelve a disfrutar de su familia y de sus amigos, pero se da cuenta de que echa de menos Nepal, que ha descubierto que es su "espejo en el cielo"

A su regreso todos la reciben alegremente, encontrando además a Sharmila embarazada, consiguiendo construir su escuela además de obtener trabajo para las madres de sus alumnos, evitando así que estos tengan que trabajar.

Entretanto la policía consigue rescatar a un grupo de niñas de un prostíbulo, entre las que estaba Kushila, por la que tanto luchó, aunque ella no muestra emoción alguna ante el reencuentro.

Por su parte Sharmila, que estaba muy feliz con su embarazo se desespera cuando le dicen que el bebé que espera es una niña, obsesionándose con deshacerse de ella, pues piensa que si nace la niña la culparán de la mala suerte de la familia y su marido la dejará, lo que ella no puede soportar pese a que Laia le ofrece su apoyo y le ofrece ir a vivir con ella.

Tsering, cansado de luchar cada día con los problemas ajenos, le dice que quiere irse, pues desea crear su propia familia y tener sus propios hijos, y no dedicarse a cuidar los ajenos, por lo que se va cuando ella decide no renunciar a su escuela.

Perderá también a Sharmila cuando esta se somete a un aborto y acaba muriendo como consecuencia del mismo.

Su escuela parece ya un proyecto sólido, pero todo lo demás se desmorona a su alrededor, por lo que llora amargamente al perder a su mejor amiga y apoyo a la vez que a su marido, aunque vislumbra una luz de esperanza entre tanta desgracia tras comprobar que Kushila empieza a recuperarse de su drama y a recuperar su deseo de ayudar y enseñar a los niños más pequeños.

Calificación: 2