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King Kong

King Kong (1933) * USA

Duración: 100 Min.

Música: Max Steiner

Fotografía: Eddie Linde, Vernon L. Walker, J.O. Taylor

Guion: James Creelman, Ruth Rose (Idea: Edgar Wallace, Merian C. Cooper)

Dirección: Ernest B. Schoedsack y Merian C. Cooper

Intérpretes: Fay Wray (Ann Darrow), Robert Armstrong (Carl Denham), Bruce Cabot (John Driscoll), Frank Reicher (Capitán Englehorn), Sam Hardy (Charles Weston), Noble Johnson (Jefe de nativos), Steve Clemente (Hechicero), James Flavin (Briggs) Victor Wong (Charlie).

Señala un antiguo proverbio árabe que el profeta dijo: "La bestia contempló el rostro de la bella. Y su mano no mató. Y desde aquel día fue como si hubiera muerto".

Un hombre llega al puerto de Hoboken en New Jersey y pregunta a un vigilante por el barco de la película, el Venture, respondiéndole el vigilante que es el que tiene allí asegurándole que tiene una fama terrible ya que Carl Denham, el hombre que lo dirige está chiflado ya que no le teme a nada y además va el triple de tripulación de la que sería necesaria, asegurando que no tendrán espacio para dormir.

En ese momento se asoma el Primer oficial, Jack Driscoll y le pregunta si es Weston, el agente teatral. Lo que este confirma, invitándolo Jack a subir y diciéndole que espera que le lleve buenas noticias, pues Denham está enfadado.

En ese momento, Denham habla con el capitán Englehorn, que le dice que deberían darse prisa, pues la compañía de seguros ha descubierto que llevan explosivos a bordo y el sheriff podría presentarse en uno o dos días, y si van a juicio les llevará meses, pues tienen explosivos como para volar el puerto, llevando bombas de gas con potencia para derribar a un elefante.

Denham quiere salir antes de que llegue el monzón, pues ir a la selva en temporada de lluvias sería un desastre, pues perderían tiempo y dinero, y desea hacer su película.

Cuando llega Weston, Denham le pregunta por la chica, diciéndole este que no la tiene, indicándole Denham que siempre que intenta contratar a alguna le ponen trabas, habiéndole rechazado todos los agentes menos él, pese a que es un tipo decente, respondiéndole Weston que sí, pero que es tan reservado que ni el capitán sabe adónde van y no puede embarcar a ninguna chica sin saber lo que le espera y además sola y rodeada de hombres de todas clases.

Denham le dice que el capitán ya hizo dos viajes con él y no les ha ocurrido nada.

Le preguntan por qué quiere ahora una actriz, si en el resto de sus películas no hubo ninguna, diciendo él que el público lo exige y quiere darles lo que le piden, y necesita tenerla antes de que salga el sol, cuando zarparán, decidiendo salir él mismo a buscarla.

En un taxi va hasta el Hogar para la mujer, una institución de caridad donde dan de comer a las menesterosas, a las que echa un vistazo, aunque no le agradan.

Entra en una frutería a la que llega entonces una mujer que está a punto de coger una manzana, por lo que sale el dueño del puesto y la acusa de ladrona, señalando ella que no cogió nada, decidiendo Denham darle al hombre un dólar para que no llame a la policía, atendiendo a la mujer, que está a punto de desmayarse debido al hambre.

La lleva en un taxi hasta un restaurante donde la invita a cenar

Le pregunta cómo llegó a eso, diciendo ella que como tantas otras, aunque él le dice que no tantas con su belleza, señalando ella que si tuviera ropa más aparente podría incluso pedir trabajo, pero no tiene más familia que un tío que no sabe dónde está.

Denham le pregunta si alguna vez ha actuado, contando ella que trabajó alguna vez de extra en Log Island hasta que cerraron los estudios, presentándose como Ann Darrow.

Él le explica que tiene un trabajo para ella, ofreciéndose a comprarle algo de ropa, preguntándole ella de qué se trata, a lo que le responde que de la fama, y que tendrán que partir en un largo viaje en barco al día siguiente a las 6.

Al verla reacia, él le dice que no debe malinterpretarlo, que le ofrece trabajo de verdad.

Se presenta entonces, y al decir que es Carl Denham ella dice que sabe que es el que hace las películas de la selva, diciéndole él que desea que sea la protagonista de su próxima película.

Ella acepta el ofrecimiento, y parten, en efecto de madrugada al día siguiente.

Ya en alta mar, Ann sale del camarote, recibiendo un golpe involuntario de Driscoll, al que le confiesa que es la primera vez que va en barco, diciendo él que las mujeres siempre estorban y debería quedarse abajo, pidiéndole luego perdón por el golpe.

Pero ella necesita salir fuera y habla con Charles, el cocinero chino, que dice estar harto de pelar patatas, que le dice, que el mar es bonito, pero solo si se puede elegir el tiempo.

Llega entonces Jack, ahora un poco más amable, al que le cuenta que esa mañana va a hacer unas pruebas de vestuario con Denham.

Jack le dice que estar allí como mujer es un problema, aunque ella piensa que está siendo discreta y no ha causado ninguno, asegurando que nunca fue tan feliz como en ese viaje, pues todos son muy amables con ella, incluido el capitán que es encantador y la mascota del barco, Iggy, un pequeño mono al que acaricia, afirmando Denham al verlos juntos que son la Bella y la Bestia.

Mientras ella va a cambiarse Jack le pregunta a Denham cuándo les dirá a dónde van, pues teme por Ann, diciéndole Denham que se ha ablandado don la chica, algo que él asegura que no va a ocurrir, a lo que Denham le dice que es un hombre rudo, pero si queda herido por las flechas del amor no podrá hacer nada, siendo ese el tema de su película, el de una bestia que se ablanda ante la bella y eso le hace estar perdido.

Les avisan entonces de que hay llegaron al punto que le indicó al capitán al Oeste de Sumatra, explicándoles solo entonces Denham su destino, hacia el suroeste, afirmando el capitán al escucharlo que allí no hay nada, diciéndoles él que están cerca de una isla que les muestra en un mapa pero que no existe en ningún otro, pues la cartografió el capitán de un barco noruego cuando una barca llena de indígenas de esa isla fue arrastrada mar adentro y recogió al único superviviente, que le describió la isla y su ubicación antes de morir, vendiéndole el capitán el mapa en Singapur.

Les muestra tras ello el mapa de la isla, a la que se accede atravesando unos arrecifes que dan a una península de arena donde debían atracar, pues el resto de la isla son acantilados, estando separada la península del resto de la isla por un gigantesco muro antiquísimo y que los nativos reparan constantemente porque al otro lado del muro hay algo que les infunde pavor.

Les pregunta entonces si escucharon hablar de Kong, diciendo que sí, como una especie de dios o espíritu, señalando Denham que sea lo que sea no es hombre ni animal, sino algo monstruoso y poderoso que sobrevivió a lo largo de los siglos sembrando un temor mortal entre los habitantes de la isla, pensando él que tras cada leyenda hay algo de verdad y cree que en esa isla debe haber algo que ningún blanco vio jamás y que si está allí lo filmará, llevando por si se niega las bombas de gas.

Ann sube con su vestido más elegante, afirmando ella temer no ser fotogénica, asegurándole Denham que si no hubiera estado seguro de que lo era no la hubiera llevado hasta el fin del mundo.

Denham la graba, contándole que él siempre se ocupa personalmente de la cámara desde que en un viaje a África en que estaban grabando el ataque de un rinoceronte, el cámara se asustó.

La va guiando pidiéndole que levante la vista lentamente y simule ver algo espantoso, pero de lo que no puede apartar la vista, aunque, luego debe taparse los ojos y gritar como si estuviera viendo algo espantoso.

En medio de una niebla infernal no ven nada, por lo que dudan que esté la isla cerca, si bien observan que la profundidad es cada vez menor, escuchando cómo rompen las olas, aunque luego se dan cuenta de que no son olas, sino tambores, observando cuando se levanta la niebla que llegaron al lugar que buscaban, una isla que tiene una montaña en forma de calavera, aunque no ven ni rastro de vida.

Vuelven a escuchar los tambores y Denham señala que deben desembarcar, indicándole el capitán que vaya solo con una docena de hombres, pidiéndole Denham que vaya él también por si es capaz de entender el lenguaje de los nativos, y pidiendo que vaya también Ann pese a los reparos de Driscoll.

Cargados con rifles, bombas y el equipo de rodaje preparan un bote con el que se acercan a la península de arena, donde poco después desembarcan, viendo desde allí el enorme muro y la puerta, viendo también en la playa varios botes.

Se acercan sin ver a nadie, preguntándose quién construiría el muro y con qué fin, cuando escuchan en la lejanía cánticos de los nativos que repiten "Kong, Kong", señalando el capitán que su idioma es similar al idioma de las Islas Nias, viendo al acercarse a los nativos realizando uno de sus ritos frente al portón, y mientras algunos tocan los tambores, otros, disfrazados de monos bailan alrededor de una joven semidesnuda cubierta de collares de flores, estando el resto de la tribu pintados y adornados con plumas.

Denham piensa que debería rodarlo todo sin que se den cuenta, aunque al colocar la cámara son descubiertos, pidiendo el jefe de la aldea que paren, pidiendo Denham que salgan y los vean para que no se asusten, viendo cómo el jefe se dirige hacia ellos, diciendo algo, asustándose algunos, aunque Denham intenta calmarlos, pidiéndole al capitán que les diga que son amigos, pese a lo cual el jefe de la tribu les pide que se vayan, preguntando el capitán qué ocurre, contándoles que la chica es la novia de Kong.

El hechicero dice que la ceremonia ya no es válida, al haber sido vistos por los blancos y parecen enfadados, aunque les dicen que tienen una mujer de oro - nunca vieron a una mujer rubia - que sería un buen regalo para Kong y desean comprarla ofreciendo a 6 de sus mujeres a cambio de Ann.

Le responden que no puede ser, señalando Driscoll que deben llevársela al barco, aunque dejando claro que quieren ser amigos, tras lo que empiezan a ir hacia el bote, aunque simulando no tener miedo.

De nuevo en el barco, Jack se encuentra a Ann en cubierta, diciéndole que no puede dormir y reconociendo que pasó miedo por ella, pensando que Denham está loco, pues es capaz de cualquier cosa por rodar, incluso poniéndola a ella en peligro, señalando Ann que le debe tanto que no le importa arriesgarse y hacer lo que le pida.

Jack le confiesa que tiene miedo por ella, confesándole haberse enamorado de ella pese a que unos días antes afirmó que odiaba a las mujeres.

Acaban besándose, siendo interrumpidos por una llamada del capitán que pide a Driscoll que suba al puente, dejando sola a la chica, que dice que le esperará.

No se han dado cuenta de que, amparándose en la noche, los nativos se han acercado con sus barcos hasta el buque, raptando a la muchacha sin que nadie los vea.

Desde el puente de mando observan cómo los nativos han encendido antorchas.

Jack baja para hablar con Ann, a la que ya no encuentra donde la dejó, por lo que va a buscarla a su camarote, viendo que no está allí, ni en ninguna parte, encontrando Charlie, el cocinero, un brazalete de flores, por lo que da la voz de alarma, mostrándole el brazalete al capitán, que comprende que algún nativo ha estado en barco, por lo que empiezan todos alarmados a buscar a Ann a la que no encuentran por ninguna parte, por lo que deciden coger las armas a ir a los botes.

En la isla, los nativos realizan de nuevo el rito que vieron que llevaban a cabo el día anterior, aunque ahora es Ann la que ocupa el lugar de la nativa.

Empiezan a abrir la gran puerta, llevando adentro a Ann, a la que atan a unas columnas que hay en lo alto de unas escaleras para que no pueda escapar, para desesperación de la muchacha, que ve cómo los nativos se marchan y cierran la puerta.

Suben luego los nativos hasta lo alto del muro, desde donde la observan a la luz de sus antorchas a la muchacha, estando justo encima de la puerta el jefe que parece convocar a Kong, golpeando tras él dos nativos un gigantesco gong.

Se escuchan entonces unos fuertes rugidos, notando que se acerca alguien, observando Ann espantada que se trata de un gigantesco gorila, por lo que grita como antes simuló hacerlo, aunque ahora aterrada de verdad y sin poder hacer nada.

El gran gorila la observa con curiosidad mientras ella grita, para luego cogerla entre sus manos y llevársela, entre los aplausos de los nativos.

Llegan entonces los marineros, pudiendo ver cómo Kong se adentra en el bosque con la mujer entre sus manos, por lo que vuelven a abrir la puerta, internándose una docena de hombres en la selva con sus armas para rescatar a la chica, mientras los demás permanecen protegiendo la puerta.

Con la oscuridad se les hace difícil seguir el rastro, si bien las profundas huellas del simio les ayudan a continuar.

Se topan un enorme animal, similar a un estegosaurio, que al verlos se lanza contra ellos, debiendo dispararle y lanzarle una de sus bombas, dejándolo fuera de control.

Llegan hasta un pantano, construyendo una balsa con maderos para atravesarlo.

Observan entonces cómo emerge del agua la cabeza de lo que parece un brontosaurio, al que disparan, y que, enfadado vuelca la balsa, debiendo nadar hacia la orilla perseguidos por el animal, que coge a varios hombres con su boca y los escupe.

Al llegar a la orilla corren por un terreno pantanoso perseguidos por el monstruo, que coge a uno de ellos que se quedó rezagado y trató de escapar subiendo a un árbol.

Ven cómo Kong atraviesa un abismo sobre un tronco, y lo persiguen, pero el gorila, tras dejar a Ann sobre un árbol, vuelve sobre sus pasos y voltea el tronco sobre el que atravesaban un desfiladero acabando con la mayor parte de la expedición.

Driscoll, que consiguió cruzar, se oculta en una pequeña cueva, tratando Kong de acabar también con él, que se defiende con su cuchillo, aprovechando que Kong no puede verlo y trata de encontrarlo palpando, abandonando finalmente la búsqueda debido a un grito desgarrador de Ann que llama su atención, observando el gorila cómo se acerca hasta la muchacha un enorme dinosaurio, siendo testigo la muchacha de una durísima pelea entre los dos monstruos que llegan a tirar el árbol donde ella estaba, y que cae sobre sus piernas impidiéndole huir, viendo desde allí la pelea que acaba con el triunfo de King Kong, que golpea su pecho en señal de triunfo, tras lo que recoge de nuevo Ann a la que observa complacido pese a sus gritos.

Driscoll ve a Denham al otro lado del desfiladero, que ahora no puede atravesar, pidiéndole Jack que regrese para buscar ayuda y conseguir más bombas mientras él sigue el rastro del gorila, asegurándole que él les hará ver dónde están.

Denham regresa y se reencuentra con el capitán y el resto de marineros a los que cuenta lo ocurrido y lo gigantesco que es Kong, señalando que Driscoll les enviará señales de dónde está para que puedan ir a rescatar a Ann, aunque el capitán se pregunta si las bombas serán suficientes para detener a semejante monstruo, asegurando Denham que lo son.

Poe su parte el capitán le cuenta que los nativos también intentaron atacarlos, pero hicieron un par de descargas al aire y huyeron.

Denham ordena salir al amanecer haya o no aviso de Driscoll.

King Kong se adentra entretanto en sus dominios, perseguido por aquel, que ve cómo se introduce en una enorme cueva llevando con él a Ann, a la que coloca en una cueva más pequeña, viendo esta aterrorizada cómo se le acerca una enorme serpiente con la que Kong debe pelear de nuevo, y con la que, a pesar de las dificultades, pues se enrosca a su cuello, consigue acabar, golpeándola como si de un látigo se tratase, tras lo que se lleva a Ann a un sitio más seguro al que escala y desde el que domina la isla, mostrando su poderío con el golpeo nuevamente de su pecho.

Ann, agotada y asustada pierde el conocimiento, sujetándola Kong entre sus manos como si de una muñeca se tratase y quitándole parte de su ropa y jugueteando con ella, oliendo sus dedos tras acariciarla.

Por despiste, Driscoll tira una roca y Kong trata de ver de qué se trata, aunque vuelven a llamar la atención del gorila los gritos de Ann, a la que cogió un Pteranodon, al que Kong agarra y con el que acaba.

Mientras lo hace, Driscoll sale de su escondite y recoge a Ann con la que empieza a descender por la pared del acantilado valiéndose de una liana.

Descubiertos por Kong, este coge la liana y comienza a subirlos de nuevo, aunque antes de ser atrapados acaban cayendo al agua, pudiendo huir así del gorila.

Denham y sus hombres que esperaban frente a la puerta el aviso de Driscoll, son avisados por sus hombres de que está llegando Driscoll y lleva a Ann en brazos.

Les abren la puerta y, ya a salvo, proponen regresar al barco, aunque Denham pregunta qué ocurrirá con Kong, pues fueron hasta allí para rodar una película y encontraron algo más valioso que cualquier película, esperando capturarlo vivo, valiéndose para ello de las bombas de gas, algo con lo que no están de acuerdo ni Driscoll ni el capitán, pensando este que ni un ejército podría cargar con él, aunque Denham sugiere que sí, si bajara él solo de la montañas, pues tienen algo que él quiere, señala, mirando a Ann, aunque Driscoll afirma rotunda que es algo que nunca volverá a tener.

Justo en ese momento, desde lo alto del muro unos oteadores advierten de la llegada de Kong, por lo que cierran de nuevo la puerta, advirtiendo con el gong a los nativos.

Kong se acerca en efecto a la puerta que golpea con fuerza, tratando tanto marineros como nativos evitar su apertura empujando la misma, mientras otros disparan al gigante, sin que esto le disuada de su objetivo, consiguiendo finalmente, y pese a todo abrir el portón, haciendo que todos huyan despavoridos.

Kong avanza destrozando el poblado, mientras Denham pide que lleven las bombas.

Algunos nativos se enfrentan al gorila lanzándole lanzas y flechas desde una plataforma, pero Kong se come a uno y luego destruye con varios puñetazos la plataforma, acabando con algunos nativos más, con sus dientes o aplastándolos con sus pies.

Corren hacia las barcas, desde donde Denham le lanza una bomba de gas que lo atonta, cayendo al suelo sin fuerzas por el efecto de esta.

Con él dormido, Denham pide cadenas y construir una balsa para llevarlo hasta el barco, pues está convencido de que el mundo entero pagará por verlo, asegurando que en unos meses se leerá en los luminosos de Broadway: "King Kong la octava maravilla del mundo", como así sucede, poniendo debajo: "El monstruo gigante de Carl Denham", agolpándose la gente para ver el espectáculo pese a que las entradas cuestan 20 dólares.

Entre bambalinas, lujosamente vestidos Ann y Jack se preparan para el espectáculo, que ella señala le tiene inquieta, pues no cree que se atreva a mirar a los ojos al animal, y que aceptó ir por la insistencia de Denham que le dijo que su presencia era importante, preguntándose si ganarán mucho, señalando Jack que por lo menos lo suficiente como para poder pagarse la ropa que llevan puesta, asegurando que nunca se había puesto un traje así.

Va a verlos Denham, también muy elegante que les dice que han conseguido 10.000 dólares con la taquilla, y eso es solo el principio, pues lo exhibirán cada noche.

Pasan luego los periodistas, presentándoles Denham a Ann Darrow y a Jack Driscoll.

Ella les cuenta que la salvó Driscoll, pues los marineros que iban con él murieron, aunque fue luego Denham quien reunió el valor suficiente, mientras todos corrían para lanzarle las bombas de gas

Denham, por su parte, cuenta que el gigante siguió a Ann hasta el poblado, indicando que fue la historia de la bella y la bestia.

Le dice tras ello a Ann que no debe tener miedo, pues desde la última vez que la vio, Kong se ha amansado.

Sale tras ello a escena para hacer la presentación del coloso, y cuando abren las cortinas, aparece ante los espectadores el monstruo, subido a una plataforma y atado con fuertes cadenas, dejándolos boquiabiertos.

Hace que entren Ann, como la bella, y su salvador, Jack, pidiéndoles a los reporteros gráficos que se acerquen para fotografiar al monstruo, con Ann delante de Kong.

Cuando empiezan a saltar los flashes, Kong empieza a moverse inquieto, asegurando Denham que no deben asustarse, pues está sujeto por cadenas especiales de acero cromado, contando a los periodistas y al público que Ann y Jack se casarán al día siguiente.

Pero Kong comienza a moverse inquieto, debiendo pedir Denham que cesen las fotografías, pues el monstruo cree que están atacando a su bella.

Pero sin hacerle caso, los periodistas siguen lanzando sus flashes hasta que Kong consigue soltar su brazo derecho, quitándose tras ello el resto de cadenas, mientras el público huye despavorido, formándose un gran revuelo en la calle con la gente corriendo sin control, provocando algún accidente de tráfico mientras un policía pide refuerzos.

Jack que consiguió escapar con Ann entra en un hotel cercano buscando refugio.

Pero Kong, que vio a dónde se dirigían camina hacia allí, acabando por el camino con algunos ciudadanos, comenzando a trepar tras ello por la fachada del edificio.

Mientras lo hace ve a otra mujer durmiendo en su cama, y la coge, aunque tras observar que no es Ann la deja caer desde la altura, siguiendo su escalada.

Jack y Ann entretanto entran en una habitación y él trata de calmarla diciéndole que ya están a salvo, aunque ella sigue nerviosa, señalando que le pareció volver a estar en la isla, diciéndole él que no tardarán en abatirlo, no siendo consciente de que justo en ese momento los ojos de Kong los observan por la ventana.

Fuera del edificio se agolpan los curiosos y la policía, cuando de pronto la pareja se asusta al romper Kong con su enorme mano una de las ventanas.

Jack lo golpea con una silla tratando de defender a Ann, pero el simio lo golpea y lo deja inconsciente unos segundos, los que el gorila utiliza para arrastrar la cama de Ann hacia la ventana y cogerla para continuar su escalada hacia lo alto del edificio.

Jack sale y advierte de lo que ha ocurrido, corriendo todos hacia la azotea, si bien, para entonces Kong ha vuelto a bajar a la calle, asustándose al ver un tren que cruza por un paso elevado y que le recuerdan a alguno de los animales que le atacaban en su isla, lo que hace que destroce el paso elevado provocando un accidente del siguiente convoy, quedando mucha gente herida, y muriendo algunos de ellos cuando Kong machaca uno de los vagones.

Tras ello el mono huye, informando la policía que se dirige hacia el Empire State, el punto más elevado de la ciudad, por el que poco después comienza a trepar por él, no creyendo la policía poder hacer nada contra él, aunque Jack les sugiere que utilicen aviones, desde los que podrán atacarlo sin dañar a Ann.

Poco después salen del aeródromo cuatro biplanos, mientras la imponente figura del gorila está a punto de llegar a la parte superior del enorme edificio.

Tras colocar a Ann en una repisa, sube hasta lo más alto, donde se golpea el pecho contento y desafiante, momento que los aviones consideran apropiado para atacarlo.

Empiezan a volar a su alrededor y le disparan con sus ametralladoras, pese a lo cual consigue coger a uno de los aviones, como si de un pájaro se tratase y lo derriba.

Pese a su fuerza, los repetidos disparos van debilitándolo y comienza a sangrar por su garganta y su pecho.

Coge entonces a Ann de nuevo entre sus dedos y vuelve a posarla amorosamente, mientras empieza a desfallecer mientras la mira.

Después de otro ataque, comienza a tambalearse, hasta finalmente caer abatido.

Llega justo en ese momento, Jack a lo alto de la torre, que recoge a Ann a la que abraza.

Abajo, la gente se arremolina en torno al enorme mono muerto.

Llega entonces Denham hasta el cordón policial, que permiten que pase, ya que saben que fue él quien capturó al animal, diciéndole el policía que consiguieron abatirlo gracias a los aviones, a lo que Denham le responde que no fueron los aviones, que fue la belleza la que mató a la bestia.

Calificación: 4