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La boda de mi mejor amigo

My best friend's wedding (1997) * USA

Duración: 100 min.

Música: James Newton Howard

Fotografía: László Kovács

Guión: Ronald Bass

Dirección: Paul John Hogan

Intérpretes: Julia Roberts (Julianne Potter), Dermot Mulroney (Michael O'Neal), Cameron Diaz (Kimberly Wallace), Rupert Everett (George Downes), Philip Bosco (Walter Wallace), M. Emmet Walsh (Joe O'Neal), Rachel Griffiths (Samantha Newhouse), Carrie Preston (Mandy Newhouse), Susan Sullivan (Isabelle Wallace).

Julianne Potter, crítica culinaria se encuentra cenando en un restaurante con su amigo y editor George Downes, cuando recibe en el contestador de su móvil una llamada de su viejo amigo Michael O'Neal, del que fue novia, y que se convirtió en su mejor amigo desde que rompieron la relación y con el que ha compartido sus mejores y peores momentos.

Le cuenta a George que ella y Michael llegaron a un acuerdo 6 años antes por el que juraron que si a los 28 años no se habían casado, se casarían entre ellos, y como faltan solo tres semanas para dicho cumpleaños, piensan que quizá Michael tenga la intención de hacer valer esa promesa.

De regreso al hotel, llama a Michael, y este le dice que tiene algo muy importante que proponerle.

Ella le cuenta que ha estado pensando en aquella noche en Tucson en que hicieron la promesa, y él le dice que piensa también es esa noche continuamente, aunque su llamada es por otro motivo: ha conocido a una estudiante de 20 años de la universidad de Chicago, hija de un multimillonario, y llamada Kimberly, con la que se casará 4 días más tarde.

Y al día siguiente coge un avión para Chicago para ayudar a su amigo con los preparativos, aunque en realidad firmemente decidida a detener la boda y robarle el novio a Kimberly, al darse cuenta de que está enamorada de él.

Y nada más llegar al aeropuerto se encuentra con que la están esperando Michael y Kimmy, la cual se muestra feliz de conocerla y le propone que sea su madrina, mostrándose dispuesta a conseguir que en esos 4 días se convierta en su mejor amiga, por lo que de inmediato se la lleva con ella para los preparativos de la boda, diciéndole a Julianne que lo que más le ha costado superar son los celos que sentía hacia ella, pues sabe que Michael la adora, pero que ha acabado aceptando que él la siga teniendo en un pedestal, pues a cambio ella lo tendrá en sus brazos.

Cuando vuelve a ver a Michael, durante un partido de béisbol del equipo de su suegro, del que Michael debe hacer una crónica, descubriendo que está muy enamorado.

Tratando de hacer que ese amor se apague, Julianne aprovecha que Kimmy le confesó que canta fatal para llevarlos a un karaoke, donde, en efecto la muchacha hace el ridículo al cantar horrorosamente, lo que hace que, contra lo que había calculado, todo el mundo acabe animándola y haciendo que Michael la quiera más.

Más tarde, y aprovechando que Kimberley va a cenar con su abuela, Julianne trata de hacerle ver a Michael que con esa boda cesará su vida errante como cronista deportivo y pasará a ser un ejecutivo de la empresa de su suegro, algo que sabe que Michael odia.

Y sabiéndolo habla con Kimberley y trata de convencerla de lo bueno que sería que su padre le propusiera a Michael dirigir las relaciones públicas de su holding, pudiendo así abandonar su errante vida, lo que de paso le permitiría a ella seguir estudiando y no dejar a su familia y sus amigos.

Y tal como Julianne le recomendó, Kimmy le ofrece el puesto a Michael como un favor hacia su padre, mientras cenan los tres en un restaurante, provocando con ello la ira de Michael, que cree que Kimmy considera su empleo como algo trivial.

Y cuando ya parecía que Julianne había conseguido su objetivo, Kim empieza a llorar y a pedirle perón por haber planteado una cuestión que ya habían zanjado en el pasado y sobre la que habían acordado no volver a hablar, provocando que sea él quien le pida perdón a ella por su enfado.

Ante el fracaso de su estrategia Julianne acaba la noche comiendo bombones y bebiéndose buena parte de las botellitas de licor del mini bar.

Al ver su estado George decide, pese a su pánico a los aviones, acudir a verla y a consolarla, preguntándole a su amiga si ama de verdad a Michael o se trata tan solo de una competición, confesándole ella que, aunque comenzó así, se ha dado cuenta de lo maravilloso que es él, ante lo que George le aconseja que le confiese sinceramente su amor.

Decide hacerle caso a su amigo, acudiendo hasta la sastrería donde ultiman los preparativos del traje de Michael, aunque antes de que ella pueda expresarle sus sentimientos Michael le hace entrega para que se lo guarde, de la alianza de boda.

George los observa desde lejos, y Julianne decide entonces variar su estrategia, contándole a Michael que George es su novio, tratando de provocar sus celos.

Acuden tras ello al ensayo de la ceremonia de boda, donde encuentran a una Kimmy pletórica y feliz con la noticia del noviazgo de Julianne.

Tras ello acuden a una cena con toda la familia, donde George les cuenta su supuesta historia de amor, contando que se conocieron en un psiquiátrico al que ambos fueron de visita, y donde dice, también conoció a Dionne Warwick, consiguiendo que todos acaben cantando "I say a Little prayer" ganándose a todos.

Al día siguiente Julianne y Michael llevan a George al aeropuerto, contándole tras ello a Michael que realmente ya no están prometidos, pero que George es incapaz de aceptar no estar a la altura del hombre con el que ella siempre comparó a todos, el propio Michael, el cual debe confesar que sintió ciertos celos cuando se enteró de que tenía novio, pidiéndole a Julianne que pase con él esa, tarde, probablemente la última que podrán pasar los dos juntos.

Realizarán un crucero fluvial, donde él le confiesa que ella fue la mujer de su vida y ella le dice lo mismo, tras lo que bailan a bordo del mismo su canción.

Tras ello Julianne acudirá a buscar al padre de Kimberly, Walter a su oficina, aprovechando su estancia allí para escribir en uno de los ordenadores un correo dirigido al editor de la revista Sport, en la que Michael trabaja, en el que, en nombre de Walter les solicita que despidan a Michael, facilitando así que este acepte la oferta de trabajo que él le ofreció.

Julianne deja el correo en el ordenador sin enviar, esperando poder llevar más tarde allí a Michael para que lo descubra, aunque justo antes de irse, Walter le pide a su secretaria que envíe todos los correos pendientes.

Tratando de seguir adelante con sus planes, Julianne acude con Michael a las oficinas de su suegro, que encuentran cerradas, no pudiendo por ello acceder a las mismas, lo que provoca su desesperación, que Michael no entiende, debiendo ella contarle que dejó allí unos importantes archivos que debe enviar de inmediato, ante lo que Michael decide ayudarla, proponiéndole hablar con su suegro para conseguir las llaves.

Antes de ello pasan por la habitación del hotel de él, encontrando allí una carta del editor de la revista en la que este le revela el contenido del correo enviado por Walter para advertirle de lo que ese hombre está dispuesto a hacer.

Michael llama entonces a Kimmy y cancela su compromiso, ante la estupefacción de su novia que cree que se trata de una paranoia.

Todo parece roto, pese a lo cual, a la mañana siguiente Julianne descubre que los preparativos de la boda continúan y que la pareja no ha comunicado aun su ruptura, aunque Michael afirma estar dispuesto a hacerlo, pero sin causarle daño a Kimberly, pidiéndole a Julianne que vaya a ver cómo se encuentra esta.

Julianne le pregunta a Kimberly por qué no les contó aun nada a sus padres, contestándole ella que porque esperaba que ocurriera algún milagro, pidiéndole que actúe ella como intermediaria tratando de convencer a Michael de que no rompa.

Michael le pregunta entonces a ella si cree que Kimberly todavía le quiere, a lo que ella le dice que está convencida de que sí, por lo que Michael le pide que le diga que pese a todo se casará con ella si lo acepta.

Viendo que ya no hay marcha atrás, Julianne opta finalmente por confesarle a Michael su amor, que asegura ha conservado durante todo ese tiempo, aunque fue incapaz de reconocerlo por arrogancia, pidiéndole que deje a Kimberly y se case con ella, procediendo tras la confesión a besarlo.

Y justo aparece entonces Kimberly que los descubre besándose, por lo que sale corriendo mientras llora, corriendo Michael tras ella y Julianne tras Michael, los dos primeros en sus coches y Julianne en una furgoneta de distribución de pan, llamando durante la persecución a George, que debe interrumpir la velada de poesía en que participaba para hablar con ella haciéndole ver que ella no es la elegida por Michael, pues no es a ella a quien persigue, por lo que le pide que haga lo correcto.

Lo persigue hasta la estación, donde lo encuentra desolado, sentado en un banco.

Julianne se sincera entonces contándole que es ella la autora del polémico e-Mail, y que lo hizo para tratar de conseguir que él rompiera su compromiso para poder recuperarlo.

Michael la escucha estupefacto, reconociendo que, pese a que es horrible lo que ha hecho, es halagador sentirse tan querido.

Luego él le confiesa que fue hasta la estación porque fue allí donde se declaró a Kimberly, esperando poder encontrarla.

Comprendiendo que Michael está enamorado de ella, decide ayudarlo a buscarla, prometiéndole que la encontrarán y que se celebrará la boda.

Llama tras ello a una de las damas de honor, que siguen preparando la boda, y que le dice que llamó una persona diciendo que había visto a Kimberly en el estadio, por lo que decide ir hasta allí logrando encontrarla, y confesándole que, en efecto intentó robarle el novio, pero que no lo consiguió porque él a quien quiere es a ella, y que no le devolvió el beso, convenciéndola para que siga adelante con su compromiso.

La boda se celebra finalmente, actuando ella como madrina, afirmando en su discurso que había soñado que una psicópata había intentado hacer que rompieran pero que tras despertar vio que su mejor amigo había conseguido a la mejor mujer.

Les dice que no lleva ningún regalo, pero que les presta la canción que tenían Michael y ella hasta que tengan una propia, bailando la nueva pareja al son de dicha canción.

Terminada la boda, los novios parten de viaje viendo Julianne, triste, cómo se marchan sin despedirse, aunque entonces Michael regresa y la abraza.

La fiesta continúa tras ello ya sin los novios, aunque Julianne no está feliz.

Le alivia la recepción de una llamada de George, que le va describiendo todo lo que va haciendo como si la estuviera viendo, para descubrir poco después, y mientras la orquesta comienza a entonar "I say a Little prayer", que George ha acudido a la celebración para estar con ella y acompañarla en esos difíciles momentos.

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