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La buena nueva

España (2008) *

Duración: 103 min.

Música: Ángel Illarramendi

Fotografía: Gonzalo Berridi

Guión: Helena Taberna, Andrés Martorell

Dirección: Helena Taberna

Intérpretes: Unax Ugalde (Miguel), Bárbara Goenaga (Margari), Gorka Aguinagalde (Hugo), Guillermo Toledo (Antonino), Mikel Tello (Capitán de Falange), Maribel Salas (Resu), Magdalena Aizpurua (Antxoni), Iñake Irastorza (Sacristana), Klara Badiola (Clara), Susana Abaitua (Arantxa), Loquillo (Jefe de Falange).

Recién llegado de Roma, el joven sacerdote Miguel, es nombrado por su protector, el obispo, como párroco de Alzania, un pueblo navarro, para sustituir al anterior sacerdote, enemistado con la mayoría de los vecinos, y especialmente con el alcalde socialista.

Miguel tratará de congraciarse con las autoridades, aunque no tiene prácticamente tiempo para hacerlo, pues al poco tiempo de estar allí aparecen los requetés, que, auxiliados por los falangistas tratan de acabar con todos los rojos del pueblo, que deben echarse al monte para evitarlo, aunque algunos mueren.

Y una vez dominada la situación obligan al sacerdote a bautizar a todos los niños que no lo estaban, bajo amenaza haciendo que Miguel se sienta incómodo por la injerencia de los falangistas en la iglesia, y así se lo manifiesta al jefe de estos.

Trata además de ayudar a las mujeres - viudas o con los maridos en el frente o huidos - para que puedan salir adelante creando una cooperativa destinada a hacer uniformes para los soldados.

Su actitud lleva a la gente, incluso a los anticlericales a confiar en él, llegando la gente de los pueblos cercanos hasta el pueblo para confesarse con él y a pedirle que rece por sus muertos, ya que los párrocos de sus pueblos no lo hacen, contándole a él donde enterraron a sus muertos.

Con esa información y la que él mismo recaba crea una agenda indicando los lugares en que acabaron desapareciendo los represaliados para que en el futuro sus familiares puedan recuperar sus cadáveres.

Entretanto entabla amistad con Margari, la joven maestra local pese a los recelos iniciales de esta, ya que su marido fue uno de los primeros asesinados.

Pero Margari tiene un pretendiente, Hugo, un primo lejano que se hirió en un pie para evitar ir a la guerra y que le pide que se case con él, debiendo ir a vivir a su casa cuando la dejan sin trabajo, perdiendo, junto con este, la casa. Pese a ello se niega a casarse hasta que acabe la guerra.

En una ocasión Miguel ayuda a escapar a un hombre que iba a ser fusilado, por lo que es encarcelado, y, aunque el obispo logra que lo liberen le es retirado su cargo de párroco, asignándole destino en un seminario.

Pese a tenerlo prohibido, Miguel regresa a Alzania para despedirse de sus feligreses, y en especial de Margari, que entretanto se enteró por la amante del jefe de Falange de que el listado de los rojos locales lo hizo Hugo, incluyendo en el mismo al marido de Margari, a la que pretendía de siempre.

Hugo piensa que se lo contó Miguel pese a ser un secreto de confesión.

Y mientras en el pueblo se celebra la victoria nacional, Miguel acude en profesión con las mujeres de la cooperativa a rezar por los otros muertos.

Al día siguiente en un tren parten Don Miguel y Margari con su hija.

Calificación: 2