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La caja de música

Music box (1989) * USA

          También conocida como:
                    - "Mucho más que un crimen" (Argentina / Perú)

Duración: 124 Min.

Música: Philippe Sarde

Fotografía: Patrick Blossier

Guión: Joe Eszterhas

Dirección: Constantin Costa-Gavras

Intérpretes: Jessica Lange (Ann Talbot), Armin Mueller-Stahl (Mike Laszlo), Frederic Forrest (Jack Burke), Donald Moffat (Harry Talbot), Lukas Haas (Mikey Talbot), Cheryl Lynn Bruce (Georgine Wheeler), Mari Töröcsik (Magda Zoldan), J.S. Block (Judge Silver), Sol Frieder (Istvan Boday), Michael Rooker (Karchy Laszlo), El?bieta Czy?ewska (Melinda Kalman).

Ann Talbot, prestigiosa abogada criminalista de Chicago, baila con su padre, Mike Laszlo bailes típicos de Hungría, país del que este es originario.

Ya en su casa, este recoge una citación judicial por la que se le imputan crímenes de guerra, quejándose de que después de 37 años en Estados Unidos, donde trabajó duramente, lo acusen de algo tan horrendo, a él, que era solo un agricultor en su país, achacándolo todo a una campaña de los comunistas contra él debido a que 5 años antes, y durante una actuación del ballet nacional húngaro interrumpió la actuación para denunciar la política represiva del gobierno comunista, reaccionando el gobierno de ese país acusándolo de crímenes de guerra para obtener su extradición, y poder condenarlo a muerte.

Ann acompaña a su padre al Departamento de Investigaciones Especiales, donde el abogado de la acusación, Jack Burke, les señala que se acusa a Laszlo de ser un antiguo miembro de un escuadrón de la muerte apodado Mishka, alegando ellos que se equivocan de persona y que buscan a otro Michael J. Lazslo, preguntándose por el motivo por el que se le acuse después de tantos años, a lo que le responden que los informes sobre criminales de guerra estuvieron bajo llave en los sótanos de la ONU hasta 5 años antes.

Le informan además de que Hungría ha solicitado su extradición, ante lo que le pide a su hija que sea ella su defensora.

Ella lo acepta aunque le pide que le cuente todo sobre su vida, y cualquier cosa que sus acusadores puedan utilizar contra él, confesándole su padre que realmente solo fue labrador de niño, y que era un gendarme, aunque para poder emigrar a Estados Unidos se hizo pasar por labrador porque había un cupo de permisos para estos.

Para evitar perjudicar a su bufete Ann decide dejarlo durante el proceso, yéndose entretanto al de su antiguo suegro, Harry Talbot, con el que comenzó a trabajar, el cual se muestra preocupado de que el juez nombrado sea judío.

Ann le pide que le hable de la Sección Especial, tras enterarse de que sus acusadores poseen un carnet de este organismo con su fotografía y su firma, a lo que su padre le dice que es falsificado.

Cuando la noticia salta a las noticias algunas personas comienzan a manifestarse a las puertas de su casa, y cuando se acerca a la misma a recoger algunas cosas, llevando con él a Mikey, su nieto, e hijo de Ann, que lo admira, ve cómo algunos de los manifestantes lanzan piedras contra sus ventanas.

Ann le pide a una de sus colaboradoras, Georgine, que investigue a su padre para tratar de descubrir cualquier trapo sucio de este antes que sus acusadores, la cual le informa de que su padre mantuvo relaciones de forma intermitente con otra mujer.

Ella, por su parte encuentra, buscando entre los antecedentes un caso similar, de un hombre acusado falsamente.

Ann va a cenar con Jack Burke. Parecen querer limar así los primeros encontronazos, si bien, después de unos primeros minutos de amabilidad Ann le recuerda a Jack la muerte de su esposa en un accidente automovilístico, existiendo rumores de que él había bebido, ante lo que este, indignado por el golpe bajo, y asegurando no tener nada que reprocharse abandona el restaurante.

Finalmente deben acudir al tribunal rodeados de manifestantes -muchos de ellos antiguos compañeros de trabajo reclutados por su hijo - que proclaman su inocencia.

Una vez dentro le acusan de ser miembro de la Cruz Flechada, también conocida como Sección Especial, de la gendarmería húngara, mostrando una copia de un carnet de noviembre de 1944 a nombre de Miklos Laszlo, considerando un perito que la firma y la fotografía son iguales a la de la documentación con la que entró en Estados Unidos.

Ann pone en duda que una fotocopia, por buena que sea, permita autentificar la veracidad de un documento, si bien Burke les anuncia que el gobierno húngaro les enviará el documento original.

A continuación declara una testigo de cómo el hombre llamado Mishka acabó con una persona a sangre fría, poniendo en duda Ann la objetividad de la testigo porque su hijo es un funcionario, y por tanto afiliado al partido comunista.

Otro testigo relata cómo cuatro gendarmes, entre los que estaba un hombre con una cicatriz y Mishka entraron en su casa, exigiéndoles que les entregaran todo su oro, tras lo cual golpearon brutalmente a su madre, llevándolos a todos hasta el Danubio, donde había otros judíos. Allí dispararon contra su mujer y contra su padre, tras lo cual, y para no gastar más balas, empujaron a todos los judíos que había allí al Danubio, helado en esas fechas, donde murieron prácticamente todos por congelación, logrando él salvarse milagrosamente, al poder deshacerse del alambre con el que les envolvían.

Ann se siente conmovida ante el testimonio, pese a lo cual, al interrogar al testigo le pregunta cómo identificó a su padre como Mishka, señalando este que los abogados de la acusación fueron los que acudieron a él, enseñándole muchas fotografías, entre las que de inmediato identificó a Mishka.

El siguiente testigo habla de un juego que le gustaba a Mishka. Hacía que enterraran una bayoneta y les obligaba a hacer flexiones sobre ella hasta que caían, siendo el testigo el encargado de limpiarlas posteriormente.

La siguiente persona en comparecer, es una mujer que declara que era virgen y que fue violada y torturada con cigarrillos encendidos sobre su piel, siendo obligada posteriormente a hacer flexiones sobre la bayoneta, desnuda sobre la nieve.

Alguien la encontró cuando ya la daban por muerta en la orilla del río y por eso se salvó.

Tras el testimonio de esa mujer Laszlo, no pudiendo soportar más la presión comienza a gritar que la persona de la que hablan no es él, gritándoselo también a la testigo, que le escupe, tras lo cual Laszlo se desmaya.

Mientras se recupera en el hospital, Georgine, la ayudante de Ann le informa que ha investigado las cuentas de su padre, comprobando que hubo un mes en que gastó 2.000 dólares más de lo habitual, tras entregar un cheque por dicho valor a nombre de un compatriota húngaro, Tibor Kalman, extendiendo luego cada mes cheques por valor de 1.000 dólares a cesando dichos pagos cuando Kalman murió atropellado.

Su padre dice que le dio dinero a Kalman para ayudarlo, pues estaba en situación de indigencia y habían sido amigos de jóvenes.

La llegada del carnet desde Hungría, hace que cambien las cosas, pues certifican que este era auténtico, viendo Ann para entonces todo perdido.

Pero entonces sale en su ayuda Harry Talbot, un convencido anticomunista que niega la existencia del holocausto judío, el cual en el pasado trabajó con la CIA, asegurando que la agencia recibió en el pasado importantes ayudas de antiguos nazis que les ayudaron a luchar eficazmente contra el comunismo.

Gracias a Harry localizan a un ex asesor de la KGB y colaborador de la CIA al que cita como testigo y el cual les habla de la operación Arlequín, programa destinado a acabar con personas residentes en Occidente falsificando documentos de modo que no pudiera rebelarse su falsedad por su perfección, programa compartido con otros gobiernos comunistas, incluido el húngaro.

El testimonio amenaza con dar al traste con las acusaciones contra Laszlo, aunque entonces el juez Silver llama a Ann y le explica que apareció otro testigo que está a punto de morir y que fue compañero de Mishka en la gendarmería, debiendo viajar, debido a su delicado estado de salud hasta Budapest para interrogarlo.

Ann, Burke y el juez Silver partirán hacia Hungría, negándose el padre de ella a hacerlo por temor a ser asesinado.

Antes de partir Georgine le explica que piensa que Kalman estaba chantajeando a su padre y le entrega un sobre con la dirección de la hermana de este en Budapest.

Una vez en el hotel, Ann recibe la visita de un hombre que dice estar convencido de que su padre fue inocente, llevándole una caja de mazapán que incluye también documentos importantes.

Con ellos en la mano, y pese a que el testigo asegura que Laszlo es Mishka,, Ann podrá invalidar su testimonio, pues los documentos revelan que el testigo ya identificó anteriormente en varias ocasiones a otros hombres como Mishka, lo que hace que el juez anule su testimonio decidiendo sobreseer el caso.

Contenta por el resultado, Ann regresa al hotel, aunque antes despide a su chófer para dar un paseo por el puente desde el que lanzaron a tanta gente, decidiendo también visitar a Melinda Kalman.

La mujer la recibe contenta de tener a alguien que conoció a su hermano, y la mujer le dice que lo único que le mandaron tras la muerte de Tibor es su cámara y una cartera con un documento que ignora lo que es, descubriendo Ann que es una papeleta de empeños, que Melinda le entrega a Ann para que sea ella quien se haga cargo de recuperar lo que su hermano hubiera empeñado.

Antes de irse, Ann observa una fotografía que Melinda tiene colgada en la pared una fotografía de su hermano, en la que observa que tiene una gran cicatriz, que, su hermana afirma, logró quitarse tras tres operaciones que se llevaron todo su dinero.

De regreso a América, Ann acude a la casa de empeños, descubriendo que el objeto empeñado por Kalman es una caja de música, observando al dar a un botón que se abre un compartimento del que salen varias fotografías en las que aparece su padre, vestido con el uniforme de la sección especial torturando a judíos.

De regreso a su casa, Ann observa que hay numerosos periodistas, convocados para exigir disculpas, el sobreseimiento, por las infundadas acusaciones efectuadas.

Ann habla entonces con su padre y le dice que sabe que era Mishka y que acabó con Tibor Kalman, a lo que este reacciona negándolo todo y culpando a los comunistas de haberla engañado, a lo que ella reacciona prohibiéndole ver a Mikey, que es la persona a la que más quiere, a lo que este se niega.

Ann decide entonces enviar una carta a Jack Burke, del Departamento de Investigaciones Especiales junto con las fotos que encontró dentro de la caja de música, que al día siguiente aparecen publicadas en la prensa.

Calificación: 3