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La ceniza es el blanco más puro

Jiang hu er nv (2018) * China / Francia / Japón

          También conocida como:
                    - "Esa mujer" (Hispanoamérica)

Duración: 136 min.

Música: Lim Giong

Fotografía: Eric Gautier

Guion y Dirección: Jia Zhangke

Intérpretes: Zao Thao (Zhao Qiao), Fan Liao (Guo Bin), Yi'nan Diao (Lin Jiadong), Casper Liang (Lin Jiayan), Xuan Li (Li Xuan)

Qiao llega al salón de juego local donde se reúne con su novio, Bin, cabecilla de la mafia local, que juega con sus "hermanos" e intermedia entre ellos cuando discuten, siendo devotos del Señor Quan.

También llevan a cabo otros rituales, mezclando en un recipiente el contenido de varios licores para formar el que llaman "licor de los cinco lagos y los 4 mares", con el que brindan todos.

Qiao vive con su padre en un barrio de minero, empobrecido y donde hay mucho paro debido a que están despidiendo a mucha gente, habiendo trasladado de hecho las oficinas a Sinkiang donde están explotando los pozos de petróleo.

Mientras los mineros que aún trabajan regresan a sus casas, escuchan cómo un altavoz clamando contra Liu Jinming y sus robos, decidiendo ella llevarlo a su casa.

Qiao va a bailar con Bin, viendo cómo se le cae durante el baile su pistola.

Poco después llega Eryong al club, un hombre de negocios que lleva con él a una pareja que hace demostraciones de baile de salón y que hacen una exhibición para todos.

Bin le pregunta a Eryong por qué sigue viviendo en el pueblo pese a haber construido muchas casas en Datong, diciéndole él que su madre es mayor y no quiere mudarse.

Le dice luego que necesita de su colaboración, pues hay gente que trata de boicotear la venta de sus casa, porque dicen que hay fantasmas.

Pero al día siguiente deben acudir a su funeral.

Le cuentan que el día anterior Eryong tuvo invitados y bebió mucho. Fueron al Fenix y después fue a la sauna, donde estuvo hasta el amanecer. Y cuando estaba sobrio, llamó a su chófer para que le recogiera y, de pronto unos chicos le apuñalaron en el parking.

El inspector Wan, cuando llega, se pregunta quién tenía algo contra él, pues tenía un negocio legal de venta de casas, especulando con que pudo tratarse de niños haciéndose los valientes.

Celebran su funeral con gran colorido, haciendo que incluso bailen para todos los bailarines a los que tanto le gustaba ver bailar al fallecido.

Qiao le dice a Bin que podrían comenzar una nueva vida en Sinkiang, aunque Bin prefiere Datong.

Ella le dice que quiere sacar a su padre del piso estatal, diciéndole él que pronto tendrá una nueva casa, recordándole ella que pasaron ya tres años desde que dijo eso.

Caminan por las calles destrozadas cuando de pronto aparece un muchacho con una barra de hierro y golpea a Bin en las piernas, para luego huir.

Los hombres de Bin logran encontrar a los autores de la agresión, que se excusan diciendo que se equivocaron de hombre, decidiendo dejarles marchar cuando aseguran que no volverán a equivocarse.

Salen a las afueras y pasean con la vista de un volcán a lo lejos, señalando Qiao que la ceniza del volcán debe ser muy pura al arder a temperaturas tan elevadas.

Le pregunta luego a él de qué tiene miedo para llevar siempre una pistola, reconociendo él que los hombres armados suelen morir antes, diciéndole Qiao que debería deshacerse de ella pues es ilegal y acabará llamando a la mala suerte.

Pero él dice que a los del hampa jianghu matan o les matan.

Le deja tras ello su arma y le dice que ya forma parte del jianghu, asegurando que, mientras haya personas, habrá jianghu, tras lo que le enseña a cargar el arma y a disparar, aunque cuando lo hace, ella aparta su vista.

Recibe un día a Lin Jiadong, que acaba de salir de la cárcel, donde estudió empresariales, y al que acompaña con su hermana Jiayan.

Jiadong le dice que gracias a él, la estancia en la cárcel fue más llevadera, y le entrega un maletín lleno de dinero que él rechaza, diciendo que basta con que les invite a todos los hermanos, entregándole también una caja de puros, pues, dice, en Hong Kong, al hacerse un seguro preguntan si fumas cigarrillos, pero no preguntan si fuman puros.

Una noche, cuando Qiao y Bin van en el coche con su chófer, cuando la primera le propone ir a comer raviolis a Hohhot, que está a 150 kilómetros, aunque cuando Bin accede, ella le dice que cambió de idea.

Y de pronto, decenas de motos rodean su coche y obligan al conductor a bajar, agrediéndolo a golpes de cascos y a patadas, para lanzarlo luego sobre el coche.

Baja luego Bin, que, es más hábil y los domina fácilmente, aunque son demasiados y lo golpean duramente y acaban por dominarlo, al contar además con palas, con las que le golpean duramente, diciéndole que va a perder el trono.

Cuando Qiao ve que golpean su cabeza contra el coche sale con la pistola y dispara al aire, haciendo que paren las agresiones.

Qiao es encarcelada, y cuando la interrogan dice que la pistola es suya y que la encontró, no cediendo a las presiones policiales.

En prisión recibe la visita de una muchacha, Qing, que le dice que está embarazada y que decidió visitarla antes de su traslado a Shuozhóu, lejos de allí, preguntándole si Bin fue a visitarla, pues salió ya de la cárcel,

Ella no responde nada, pero dice que su padre sí la visitó y le pide a Qing que lo cuide.

Pocos días después, un enorme convoy protegido con grandes medidas de seguridad procede al traslado de los presas entre una enorme expectación.

Cumplida su pena, Qiao viaja en barco hacia Fengiie.

Comparte camarote con otra mujer a la que le cuenta que ha ido a hacer turismo a la zona de las Tres Gargantas.

Llama desde el barco a Jiadong, a la que le dice que llegará a Fengjie al día siguiente, pidiendo que le pase con Bin, pues no logra contactar con él.

Cuando regresa a su camarote ve que su compañera de camarote le robó, y, aunque ya no está allí, corre tratando de encontrarla, aunque sin éxito, por lo que llora.

En el barco les explican que si vuelven a esa zona en tres años, gran parte de lo que se ve, estará bajo el agua.

Al llegar a la ciudad va hasta la Cámara de Comercio, donde ahora trabaja Jiadong Lin, que trabaja allí con su hermana Jiayan.

Le pregunta por Bin, diciéndole él que cree que está en Fengjie y le dijo que iría, pero que no lo hizo ni la ha llamado y le cuenta que tiene entre manos una central eléctrica.

Jiadong le dice que tiene que salir de viaje y le deja con su hermana, ignorando que Bin sí está allí, pero escondido en un cuarto al lado escuchándolos.

Qiao agradece a Jiayan que cuidara de Bin durante los 5 años que estuvo en la cárcel, diciéndole que las relaciones cambian en ese tiempo y que Bin entretanto ha conocido a otra mujer y no quiere verla, diciéndole Qiao que no le sorprende, aunque ha ido allí para que se lo diga en persona, y no quiere que ella sea su mensajera, explicándole ella que no es su mensajera, pues les concierne a los tres, ya que ella es ahora su novia, pese a lo cual Qiao insiste en que debe decírselo él.

Sola en una ciudad ajena y sin dinero, Qiao pasea por las calles de la ciudad, logrando comer al ser tomada por compañera de clase de la novia, en un banquete de boda.

Al día siguiente, y mientras pasea por el puerto observa cómo un grupo de chicos rodea a una mujer a la que acusan de ser una ladrona, saliendo ella en su defensa y consiguiendo dispersarlos, para, tras ello exigirle que le devuelva el dinero y el carnet que le robó en el barco.

Ya con su documentación, va a un restaurante de lujo donde aborda a varios hombres a los que dice que es la hermana mayor de su novia, que tuvo un aborto.

Con el primero no le da resultado, pero sí con el segundo, que asegura que no sabía que estaba embarazada y le entrega una importante cantidad de dinero para que le compre medicinas, asegurando el hombre que en cuanto pueda irá a verla.

Coge tras ello una mototaxi para que la lleve a la central eléctrica, aunque comienza a llover y se refugian bajo un puente,

Allí, el conductor le dice que podrían pasárselo muy bien si lo desea, y, aunque ella lo rechaza en un principio, luego le pide que vaya a ver si está vacía una cabaña cercana para ir allí, momento que ella aprovecha para robarle la moto y marcharse, yendo hasta una comisaría donde interpone una denuncia por intento de violación.

Le dice al policía que la atiende que es de Shanxi y ha ido a ver a su novio, dándole su número y pidiéndole al policía que lo llame para que vaya a buscarla.

Consigue ver así a Bin y le pide que la lleve a su casa, diciendo él que su domicilio es cambiante, y a veces vive en una sauna y otras en un karaoke.

Alquilan una habitación, diciendo él que pronto saldrá de viaje, diciéndole ella que le acompañará, aunque él dice que sería incorrecto.

Él le pregunta cuánto tiempo estará allí, respondiéndole que el que él quiera.

Le pregunta luego si sigue siendo su novia, respondiéndole que no es el Bin Guo de antes, y ya no es del jianghu, diciéndole Qiao que ella siguió dentro solo por estar con él y le recuerda que cumplió 5 años por él y confiaba en que le esperaría a la salida de la cárcel y no lo hizo pese a que salió 4 años antes, preguntándole qué le queda sin él.

Él dice que cuando salió de la cárcel, no le esperaba ningún hermano y su antiguo conductor se paseaba con un Bentley.

Ella le pide que vuelva con ella, diciéndole él que, aunque lo quisiera, no puede volver en esas condiciones, sin hombres y sin dinero y que quiere enseñarles que en la vida el triunfo y el fracaso cambia en una noche.

Ella le dice que regresará sola. Que ya sabe lo de su nueva relación y se lo pone fácil, diciéndole que lo suyo se ha acabado, adivinando que es lo que le iba a decir él.

Él reconoce que debió esperarla el día que salió, pues le salvó la vida, tras lo que quema unos papeles, pues, dice, una llama, aparta la mala suerte, antes de separarse.

Antes de volver a Datong, acude a ver un espectáculo de unos artistas a los que vio el día anterior y canta con ellos una canción que dice que, cuando el amor desaparece, puede volver a empezar.

En el tren se sienta frente a ella un pasajero que se extraña de que vaya a Datong, pues la zona se está despoblando por el cierre de las minas, y le propone que viaje con él a Sinkiang, donde está desarrollando un proyecto turístico en la zona, consistente en la realización de tours de aventuras, pues es una zona donde se vieron muchos OVNIS, contando Qiao que ella vio uno en una ocasión, insistiendo él en que lo acompañe, pues así podrá contar su experiencia.

Ella decide finalmente aceptar su propuesta e irse con él.

Realizado el trasbordo, y camino hacia su nuevo destino, ve cómo el hombre se acerca a ella e intenta acariciarla, no impidiéndoselo, y dejando que la abrace, confesándole él entonces que no tiene una agencia de viajes en Karamay, sino un pequeño ultramarinos, diciéndole ella que no importa y dejando que la bese.

Ella, por su parte le dice que es prisionera del universo, confesando que acaba de salir de la cárcel.

En la siguiente estación, y mientras su acompañante duerme, Qiao decide apearse.

Mira entonces el cielo, viendo cómo es atravesado a toda velocidad por un OVNI, quedando tras su paso, el cielo despejado.

En 2017 llega en una silla de ruedas Bin a la estación de Datong, y llama a Qiao, que va a recogerlo.

Qiao regenta ahora el antiguo salón de juego en que se reúnen los que quedan aún en la población del jianghu, con algunas incorporaciones nuevas.

Uno de los antiguos hermanos pone al día a Bin de sus antiguos conocidos, algunos de los cuales prosperaron y tienen casas de empeños o casinos, aunque otros están encarcelados.

Bin le pregunta también por Qiao, contándole que nunca se casó.

Bin está impedido, pero tiene mal carácter y sigue exigente como cuando era dirigente del jianghu, haciendo que Qiao se enfade con él, diciéndole que debería haber muerto en la plaza, preguntando él que por qué le salvó, pues nada de eso le habría ocurrido, diciendo ella que se alegra de que sufra y viva con dolor.

Le pregunta qué le ocurrió para estar impedido, contándole él que bebía demasiado y le dio un derrame cerebral.

Él le pregunta por qué no se ha casado, aunque no obtiene respuesta.

Cuando sus clientes se enteran de que Bin volvió regañan a Qiao por no decírselo, pues son sus hermanos.

Ella acude a un médico para consultar si puede volver a andar, llevándole sus pruebas, a lo que el médico le responde que debe ver al paciente, pero no descarta dicha posibilidad, aunque le llevará mucho tiempo, aconsejándole que lo lleve a su clínica privada mejor que en el hospital público, pues allí practican la medicina tradicional y la occidental.

Finalmente, Bin va a ver a sus antiguos amigos, que le reciben con alegría, aunque enseguida surge una bronca con Jia, uno de sus antiguos hermanos, aún resentido por algunos desplantes que Bin le hizo en el pasado, y que trata de devolverle aquellos malos tratos, debiendo salir ahora Qiao en su defensa.

Bin le confiesa luego, mientras lo pasea por un antiguo estadio abandonado, que volvió a Datong porque ella es la única que nunca se burló de él, respondiéndole ella que nadie se burla de él, que solo se lo imagina.

Bin se siente extrañado de que no le preguntara por Jiayan Lin, diciéndole que nada tiene que ver con ella.

Bin le pregunta si le odia, diciendo ella que no siente nada por él, ni siquiera odio, preguntándole él por qué lo acogió entonces, respondiéndole ella que los del jianghu se rigen por el honor, algo que él no entiende porque ya no lo es.

Lo lleva a la clínica que le indicaran, donde le practican la acupuntura.

Poco a poco, Bin mejora y es capaz de caminar con muletas, yendo a pasear de nuevo frente al volcán donde él la introdujo en el jianghu.

Mientras en la televisión anuncian que es 1 de enero de 2018, Qiao ve que tiene en su teléfono un mensaje de Bin en que le dice simplemente que se ha ido, encontrando en su cuarto un sobre con dinero que ella tira con rabia.

En las cámaras que instaló se la ve salir y luego quedarse apoyada en la pared con desesperanza.

Calificación: 3