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La costilla de Adán

Adam's rib (1949) * USA

Duración: 101 min.

Música: Miklós Rozsa

Fotografía: George Folsey

Guión: Ruth Gordon y Garson Kanin

Dirección: George Cukor

Intérpretes: Spencer Tracy (Adam Bonner), Katharine Hepburn (Amanda Bonner), Judy Holliday (Doris Attinger), Tom Ewell (Warren Attinger), David Wayne (Kip Lurie), Jean Hagen (Beryl Caighn), Hope Emerson (Olympia La Pere), Eve March (Grace), Clarence Kolb (Judge Reiser), Emerson Treacy (Jules Frikke).

Doris Attinger dispara y hiere a su marido cuando lo sorprende en brazos de Beryl Caighn tras cuatro noches seguidas sin aparecer por su casa.

La acusación por intento de asesinato será encomendada a Adam Bonner, como representante de la fiscalía, lo que hará que su idílico matrimonio con Amanda se tambalee cuando ella decide actuar como defensora de Doris.

Adam no disfrutará esa noche con sus invitados al enterarse de las intenciones de su mujer. No podrá reír como ellos con los jocosos comentarios de su vecino Kip Laurie, un pianista enamorado de Amanda al ver las imágenes que grabaron en su granja.

A pesar de que la situación no le agrada en absoluto, Adam y Amanda están muy enamorados y, a pesar de que discuten, tanto en su casa como en el tribunal, aprovechan cualquier momento en este para comunicarse por debajo de la mesa.

Las intromisiones de Kip son llevadas cada vez peor por Adam, que debe soportar que una de sus canciones, dedicada a Amanda suene una y otra vez en la radio, demostrando toda su tensión acumulada dando un cachete más fuerte de lo normal a Amanda al darle un masaje, mientras canta su canción, lo que provoca la indignación de ella.

Al día siguiente ella se vengará en el tribunal, cuando, para defender la igualdad de las mujeres y su capacitación para realizar tareas reservadas en general a los hombres lleva a tres mujeres que sobresalen en un mundo de hombres, como una importante química que ocupa altos puestos en el país y con numerosas titulaciones, o una mujer capataz al mando de más de 300 hombres, entre ellos su marido, o una mujer que trabaja en el circo y cuya fuerza le ayudaba a levantar a un forzudo hombre que sostenía unas pesas. Y a esta mujer Amanda le pedirá que haga una exhibición de su fuerza levantando a Adam en sus brazos.

Esa noche, el enfadadísimo y humillado Adam decide marcharse de casa echando en cara a Amanda que quiera convertir la justicia en un circo.

Pese a todo será Amanda quien consiga convencer al jurado que acabará declarando a la maltratada Doris inocente.

Pero no se siente feliz por dicha victoria, obsesionada por la marcha de Adam, lo que le impide hacer caso a Kip que es su acompañante esa noche y que se siente feliz de la separación, hasta el punto de declararse, aunque será rechazado.

Adam sube al apartamento de Kip encontrando a su mujer en brazos de este que trata de ensayar con ella una escena de amor.

Adam, indignado, los amenaza con una pistola haciendo que Amanda le diga que no tiene derecho a hacer eso. Una vez escuchado eso Adam dice sentirse satisfecho y se lleva la pistola a la boca, mostrándoles que es de regaliz, provocando una tremenda discusión.

Comparecerán al día siguiente ante su contable para determinar los impuestos a pagar, decidiendo a quién corresponde cada gasto hasta el momento en que llegan al último recibo de la hipoteca sobre la granja que adquirieron con tanto cariño.

En ese momento Adam comienza a llorar recordando los buenos momentos pasados allí provocando la ternura de Amanda, que le convence para ir a pasar allí la noche.

Pronto le mostrará él que las lágrimas derramadas eran solo un truco para volver a conquistarla, demostrando que son muy pocas las diferencias entre hombres y mujeres, aunque fantásticas.

Calificación: 4