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Lady Macbeth
Lady Macbeth

Lady Macbeth (2016) * Gran Bretaña

Duración: 89 min.

Música: Dan Jones

Fotografía: Ari Wegner

Guion: Alice Birch (Novela: Nikolai Leskov)

Dirección: William Oldroyd

Intérpretes: Florence Pugh (Katherine Lester), Cosmo Jarvis (Sebastian), Paul Hilton (Alexander Lester), Christopher Fairbank (Boris), Naomi Ackie (Anna), Golda Rosheuvel (Agnes), Anton Palmer (Teddy), Rebecca Manley (Mary), Rebecca Manley (Mary), Fleur Houdijk (Tessa), Bill Fellows (Dr, Burdon), Cliff Burnett (Padre Peter).

Tras una boda íntima, una joven se dispone a vivir su primera noche como casada, siendo ayudada por Anna, una criada negra que le pregunta si está nerviosa, respondiendo ella que no.

Entra poco después su marido, Alexander Lester, que le dice que cree que deberá permanecer en casa, donde estará más cómoda y al resguardo del aire fresco, pese a que ella asegura no le incomoda que le dé un poco el aire.

Alexander le pide que se quite el camisón, y tras observarla apaga la luz y se acuesta, aunque mirando hacia la pared sin intención de hacer el amor con ella.

Pasará a partir de ese momento sus días de casada, disponiendo de lujosos vestidos que no tiene donde lucir.

Boris, padre de Alexander observa que la chica se adormila y le ordena que espere despierta a su marido para cumplir sus obligaciones matrimoniales, ordenándole a Anna que se siente con ella y evite que se quede dormida.

Pese a ello a duras penas consigue mantenerse despierta, cuando llega Lester y le pide de malos modos que se levante, aunque ella se ríe al ver que está borracho.

Vuelve a pedirle que se quite el camisón, tras lo que le pide que se ponga de cara a la pared, oyéndole ella gemir, por lo que no puede evitar mirarle mientras se masturba.

Al día siguiente desayuna con su suegro y le pregunta dónde está su esposo, respondiéndole Boris que de viaje, aunque sin darle más explicaciones y le dice que él también va a partir hacia Londres y que espera que durante los días en que esté solo recupere su vigor para reanudar con más rigor sus obligaciones matrimoniales.

Ella aprovecha su libertad para salir a pasear y disfrutar del aire puro.

Un día le despiertan de su siesta unos gritos de un hombre que le pide a Anna que se identifique. Baja hasta las dependencias de los criados y ve que estos han desnudado a Anna a la que han subido a la báscula de los cerdos, haciendo ella que la liberen, preguntándole al más descarado de los criados cuánto cree que pesaría ella, cogiéndola él en brazos para indignación de ella, que cuando logra bajarse le empuja y tira al suelo, tras lo que les dice a todos que su marido no les paga para que pierdan el tiempo.

Ya en casa le pregunta por ese hombre a Anna, que le dice que es Sebastian, un criado nuevo que trabaja en la cuadra.

Al día siguiente vuelve a salir a pasear y Sebastian le grita y le pregunta si se ha perdido, aunque ella sonríe y no le hace caso.

A la vuelta Anna le ayudan a bañarse y le pone el agua muy caliente y luego le hace daño en la piel al ayudarle a lavarse, diciéndole a la criada que solo fue a dar un paseo y no necesita que la vigile constantemente.

Escucha ruidos y al abrir ve que es Sebastian, que le dice que se muere de aburrimiento, diciéndole ella que debe dedicarle más tiempo a su trabajo.

El mozo de cuadras se cuela en la habitación de ella y le pregunta si no se aburre, diciéndole ella que no puede hablarle así y pidiéndole que se marche, aunque en vez de ello se abalanza sobre ella, y para evitar que grite le tapa la boca, mordiéndole ella la mano, pese a lo cual Sebastian le besa, y Katherine le empuja, aunque a continuación es ella la que se abalanza sobre él para besarlo y hacer el amor de forma furiosa.

Al día siguiente Anna se sorprende al ver a Katherine desnuda en la cama cuando va a despertarla.

Vuelve a hacer el amor furiosamente con Sebastian.

Katherine recibe la visita del padre Peter, que le dice que debe estar impaciente por el regreso de su suegro y de su marido, ya que no es bueno carecer de compañía durante mucho tiempo, tras lo que le recuerda que no aparece por la iglesia, lo que achaca a su soledad, recomendándole más intimidad y reflexión y salir menos.

Pero ella enseguida se levanta y le pide a Anna que acompañe al párroco a la salida, sin esperar a que termine su bebida.

Vuelve a hacer el amor con Sebastian.

Anna sale a recoger setas, coincidiendo con Sebastian, que ha ido a sacar los perros.

Por la noche Katherine vuelve a recibir a Sebastian y a acostarse con él mientras Anna observa por la mirilla.

A la mañana siguiente Anna la despierta diciéndole que ha regresado el señor Lester, el padre de su esposo, aunque no volverá hasta la cena, habiendo ido a los campos.

Esa noche baja a cenar con él, que le dice que no se ha ocupado de la casa durante su ausencia y le pregunta dónde está su marido, respondiendo ella que adonde le haya enviado él y que no sabe nada de él.

El hombre pide una botella de vino, aunque como se las bebió todas Katherine no queda ninguna, por lo que regaña a Anna y le pide que se ponga a cuatro patas y le dice que si se comporta como un animal la tratará como tal.

Boris baja a las cuadras y golpea duramente con su bastón a Sebastian, tras lo que le pide a otro sirviente que lo encierre.

Katherine baja a buscarlo, pero sin éxito, por lo que le pide a su suegro que le deje salir, diciéndole Boris que no tiene ni un ápice de vergüenza y que no desea volver a verla hasta que piense lo que hará con ella, haciéndola permanecer en su habitación, aunque ella le dice que no tiene nada de qué avergonzarse.

Su suegro le dice que ha fracasado en sus deberes matrimoniales, haciéndole ver que difícilmente puede cumplir con esos deberes ya que su marido no está nunca allí.

El suegro vuelve a llamarla tras varios días encerrada, diciéndole que espera que haya meditado en esos días, aunque ella insiste en que libere a Sebastian o le dé la llave, haciendo que el viejo se enfurezca, asegurando no soportar siquiera mirarla, por lo que se encierra en su cuarto, poniendo Katherine una silla de modo que el viejo no pueda abrirlo ni salir.

Le pide luego a Anna que se siente a la mesa con ella y que coma, pues no le gusta comer sola, pidiéndole que le hable de su familia y de su hogar, aunque dice lleva tanto tiempo allí que ya no sabe lo que es un hogar.

El viejo comienza a gritar y a intentar salir y Anna quiere levantarse a ayudarlo, impidiéndoselo Katherine. Y solo cuando cesan los ruidos en el cuarto le pide a Anna que vaya a avisar a un médico.

Entretanto ella va hasta la cuadra donde encerraron a Sebastian y besa sus heridas.

Boris muere, pese a lo cual Alexander envía un telegrama excusándose e indicando que no irá al funeral.

Luego en la cama Sebastian le dice a Katherine que les queda poco tiempo, aunque ella le asegura que su marido no volverá pues odiaba a su padre y la odia a ella.

Se celebra el funeral sin el hijo.

Tras él viste a Sebastian con ropas nuevas y le llama "hombre de la casa".

Le dice tras ello a Anna que hará que les ponga la cena otra sirvienta, pues, le dice, no se fía de ella.

Anna, que perdió la voz tras la muerte del señor Lester, no tiene consuelo pese a que sus compañeras le dicen que no está claro si el señor Lester murió por culpa de las setas que ella recogió o por un fallo al corazón debido a la edad.

Katherine también tranquiliza con ello a Sebastian, que le dice que no debe preocuparse, pues Anna perdió su voz y no puede hablar y le asegura que no la separarán de él mientras viva y que prefiere verlo muerto a que dude de sus sentimientos.

Un día, mientras duerme desnuda al lado de Sebastian oye un ruido, viendo desde la ventana el caballo de su marido, por lo que despierta a su amante y le hace salir por la puerta de las sirvientas.

Llega poco después su marido y encuentra un cinturón, diciendo ella que lo encontró en el campo y lo utiliza para sujetarse la falda.

Alexander le dice que ha engordado y que se ha convertido en una zorra durante su ausencia y que su comportamiento no pasó desapercibido y la noticia ha recorrido el condado entero hasta llegar a sus oídos, diciéndole que incluso huele mal.

Que se ha puesto tan gorda y huele tan mal que era inevitable de que todo el condado se enterase, recordándole que su padre la compró junto con un pedazo de terreno inútil como ella, tras lo que le dice que detesta que la gente hable de él y que se le falte al respeto, no deseando tampoco mantener a una ramera.

Le dice tras ello que expulsará al criado de su casa y ella permanecerá encerrada con su libro de oraciones.

Pero ella no se amilana y lo desafía. Abre la puerta lateral y hace entrar al sirviente, al que tumba sobre la cama, dispuesta a hacer el amor delante de él, haciendo que su marido reacciones y se lance contra Sebastian para golpearlo, si bien el marido cae en una de las embestidas y ella lo golpea con saña con un hierro hasta matarlo, corriendo luego a besar a Sebastian, que está asustado por lo sucedido.

Poco después, y mientras Sebastian entierra a Lester, Katherine dispara y acaba con el caballo, al que también deja semienterrado.

De vuelta a la casa Sebastian no puede dormir, pues se le viene a la cabeza el muerto, diciendo que se le revuelven las tripas, no pudiendo entender que ella esté como si no pasara nada, recordándole ella que si no lo hubieran matado lo hubiera matado a él y que lo hicieron para poder seguir juntos.

Hacen tras ello de nuevo el amor.

A la mañana siguiente, él vestido como señor de la casa come en la mesa con Katherine.

Pero de pronto, y de forma inesperada aparece Agnes, una mujer negra con un niño, Teddy, que le dicen es pupilo del señor Lester, que tenía una amistad muy estrecha con su hija, con la que lo engendró, y cuando esta murió decidió convertirse en su tutor.

Agnes le cuenta que durante ese tiempo que estuvo ausente, Alexander estaba viviendo con ellos junto a la mina de carbón y redactó documentos reconociendo la situación, y por lo tanto, tras su muerte tienen acceso a su herencia.

Katherine le indica que su marido no está muerto, sino desaparecido, señalando Agnes que antes de desaparecer dejó muy claro que iba a esa casa, y si no lo hizo es porque debió morir.

Se instalan allí para preocupación de Sebastian, que debe volver a las cuadras, y de la propia Katherine que no solo pierde su libertad, sino que incluso debe ceder su habitación al niño.

El niño encuentra a Katherine bellísima y le gusta jugar con ella, tanto que le impide a veces poder ver a Sebastian, pasando con el niño largos ratos en el campo.

Entretanto Sebastian sale también al bosque y a menudo sale al encuentro de Anna cuando va a buscar setas y la acompaña.

Pero su tripa comienza poco a poco a aumentar y le preocupa.

Baja por la noche a la cuadra para estar con Sebastian, aunque él la rechaza y le dice que se vaya con su pequeño amo, y aunque ella le pide que vaya con ella, él lo rechaza, pues sabe que si va dentro y lo descubren le despedirán.

Desde ese momento empezará a vestir y vivir como una viuda, sin que Sebastian le haga el menor caso.

Un día desaparece Teddy y realizan una batida por el bosque para buscarlo, aunque será Sebastian quien lo encuentre al lado de una cascada.

Llega poco después con el niño helado y pidiendo que le pongan una manta, y pese a que le salvó la vida, Agnes no concibe que un criado entre en la casa y dé órdenes y lo manda salir de la casa.

Le dice a Katherine que no desea quedarse para ser humillado por culpa del niño, aunque Katherine le dice que hará lo que él quiera, lamentando él que es ya demasiado tarde, pues lo tuvo frente a la cascada y hubiera sido un sitio perfecto para acabar con él, pero no pudo hacerlo, diciéndole Katherine que no es tarde si confía en ella.

Katherine le pide a Agnes que vaya a descansar para que el niño la vea bien cuando despierte, diciendo que descansará una hora, durante la que lo cuidará Katherine.

Esta hace entrar a Sebastian por la ventana.

Teddy se despierta y ella trata de hacerle callar. Le pone tras ello la almohada en la cara mientras Sebastian le sujeta las piernas, tras lo cual le pide a Sebastian, asustado por lo que han hecho, que se vaya hasta que ella lo avise.

Anna, descubre al entrar que el niño murió y sale espantada.

Mientras Sebastian llora en el bosque, horrorizado por lo que hicieron, Katherine cuenta que debió quedarse dormida durante 10 minutos y cuando se despertó el niño no respiraba.

El doctor le pregunta si no podría haber dormido durante más de lo que pensaba y que alguien hubiera entrado sin que ella se diera cuenta, pues el niño tiene moratones.

Ella le dice que el niño estuvo en la cascada, diciéndole el doctor que antes no los tenía.

Mientras discuten el asunto, entra Sebastian, que, arrepentido confiesa que ellos lo mataron, contando cómo lo hicieron, contando además que Katherine también mató a Alexander Lester y a Boris Lester, al que envenenó con setas, y que mató al niño para que pudiesen estar juntos, contando que ella lo asfixiaba y no dejaba de acosarlo.

Ella dice que miente, tratando él de lanzarse contra ella, debiendo ser sujetado, tras lo que Katherine contraataca diciendo que fueron Sebastian y Anna quienes lo hicieron, pues todos saben que es Anna quien recoge setas y que él la sigue todas las mañanas por el bosque, y aventura que tal vez los descubrieron y amenazaron con separarlos, recordando que el día anterior a su muerte, su suegro le pegó hasta casi matarlo, recordando además que Teddy era casi como un hijo para ella, lo que Agnes cree.

Anna, no puede decir nada para defenderse, asumiendo con los ojos cerrados su destino, siendo llevada junto a Sebastian presa y con grilletes.

Desde la ventana observa la marcha de Agnes para tomar posesión de la casa ya sin cortapisas antes de que nazca su hijo.

Calificación: 3