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La flaqueza del Bolchevique


España - Italia (2003) *

Duración: 95 min.

Música: Roque Baños

Fotografía: Alfonso Parra

Guión: Lorenzo Silva y Manuel Martín Cuenca (N.: Lorenzo Silva)

Dirección: Manuel Martín Cuenca

Intérpretes: Luis Tosar (Pablo López), María Valverde (María), Mar Regueras (Sonsoles), Nathalie Poza (Eva Morales), Manolo Solo (Francisco), Jordi Dauder (Alfredo), Yolanda Serrano (Alba), Enriqueta Carballeira (Dolores), Ángela Herrera (Elsa), Rubén Ochandiano (Manu).

Pablo López sale un lunes como tantos otros hacia su trabajo, debiendo aguantar un interminable atasco que trata de sobrellevar escuchando la música de Mago de Oz, lo único que le relaja y le impide pensar.

Pero la cinta se le atasca, y, tratando de resolver el problema no ve un coche que frena bruscamente delante de él y al que enviste, justo delante de un policía municipal, el cual le pide sus papeles mientras la mujer contra la que se empotró no para de insultarlo y de recriminarle por la música que escucha.

Gracias a los datos del parte del seguro acaba consiguiendo el teléfono de Sonsoles, la mujer con la que chocó, y más tarde, y camino al aeropuerto decide llamar al teléfono, poniéndose Elsa, la asistenta, a la que le cuenta, pensando que es la hermana de Sonoles que se acostó con ella y se le olvidó ponerse el preservativo, por lo que teme haberle pegado algo ya que es promiscuo y teme haberle contagiado algo, enterándose de paso de que la mujer no tiene marido.

Cuando recibe una llamada de su seguro para decirle que la persona con la que tuvo el percance presentó un parte por lesiones decide salir para solucionar el asunto.

Le presentan antes de salir a Eva Morales, una de las agentes de la empresa en Londres, que llega para hacer una auditoría del departamento.

Vuelve a llamar a Sonsoles, diciéndole la asistenta que no está en casa, dirigiéndose hasta allí y esperando hasta verla salir del garaje y siguiéndolo hasta un colegio donde recoge a una jovencita.

Cuando regresa a la oficina se reencuentra con Eva a la que invita a tomar una copa, explicándole ella que lo que peor lleva de su trabajo es marcharse de cada lugar cuando se ha acostumbrado al mismo, diciéndole Pablo que eso le debe pasar lo mismo, pues todas las oficinas son lo mismo, diciéndole ella que cambia la gente, a lo que él responde que en todos los sitios hay el mismo tipo de personas, como ellos, que responden al modelo de los "soplapollas", que son gente que viaja en clase business y ganan buenos sueldos y van a hoteles caros, pero que son como las putas, siempre dispuestas a hacer lo que les manden sonriendo, yéndoseles así la vida.

Antes de irse a dormir va hasta una cabina y llama de nuevo a casa de Sonsoles poniendo voz jadeante, poniéndose al teléfono el personal de la casa antes de ponerse la propia Sonsoles a la que le dice que ella no le conoce, pero que él la ve todos los días, para decirle posteriormente que quiere arrancarle el hígado y comerlo y darle el corazón a su perro, por lo que le pide que esté atenta, pues la vigila.

Asustada, Sonsoles se pone en contacto con Alfredo, un policía amigo suyo diciéndole que está asustada y pidiéndole ayuda, llevándole un dispositivo para su teléfono.

Pablo acude hasta el colegio al que vio que se dirigía Sonsoles y ve a la muchacha que aquella recogió, enterándose así de que se llama María, viéndola cómo discute con otra compañera que fuma porros por negarse ella a hacerlo.

La espera a la salida y las sigue a ella y a su amiga hasta el templo de Debod, donde las ve separarse, llamando entonces a María, ante la que se presente como un policía llamado Javier a la que le dice que quiere hablar con ella sobre Izaskun, la compañera que fumaba porros, preguntándole si le gustaría ayudarla, preguntándole por la persona que le pasa la droga, diciéndole que es Borja, un chico del colegio de al lado.

Otro día la sigue desde que sale de casa hasta un parque donde va a patinar, haciéndose el encontradizo con ella y diciéndole que va por allí a pasear cada tarde.

Trata de entablar conversación, pero ella le dice que debe irse, pues es tarde, proponiéndole él que vaya al día siguiente a ese mismo lugar a las 5 de la tarde, asegurándole que si no va a dicha hora no volverá a verlo.

Y, tal como le dijo, al día siguiente acude al parque, no presentándose ella a la hora exacta, por lo que decide marcharse, apareciendo entonces la muchacha, que lo había estado vigilando escondida y que le recrimina que no esperara ni siquiera un minuto, y que a las mujeres hay que esperarlas, a lo que le dice que él no hace eso, aunque le dice que solo se quedará si le suplica que se queda, diciéndole ella que es igual que los que van a la puerta de los colegios para verles las braguitas a las chicas, a lo que le responde que a él no le interesan las braguitas, ante lo que María le dice que mejor, puesto que ella no lleva, tras lo que le suplique que se quede.

Hablan de la investigación policial, explicándole él que en realidad no persigue a Borja, sino al que le vende a él.

Empiezan a hablar, contándole él que su padre se pasó la vida trabajando sin conseguir pese a ello salir de la pobreza, ante lo que ella le dice que entonces será socialista, ya que los socialistas prometen a los pobres que le van a quitar todo a la gente que no es pobre y se lo darán a ellos, a lo que él le contesta diciéndole que no es socialista, sino bolchevique, porque él no les quitaría todo a los ricos, sino que él los fusilaría, y que luego haría lo mismo con los pobres, aunque luego le dice que es broma, que no es nada, y si lo fuese lo dejaría por ella.

María le cuenta que tiene 5 hermanos, estando todos casados menos Sonsoles que tuvo un novio que era abogado cuando ella tenía solo 13 años y al que descubrió espiándola un verano en su casa de Llanes mientras se desnudaba, y como se lo recriminó, Sonsoles acabó dejándolo.

Le dice que a él lo ve diferente, pues está seguro de que él no la espiaría, y que si quisiera verla en bañador se lo diría, tras lo cual le dice que si quiere verla en bañador debe ir con ella el sábado a natación.

Tras decirle que se llama en realidad Jaime y que no es policía queda para recogerla el sábado para llevarla a natación.

Entretanto se sigue viendo con María a la que lleva a una piscina, lejana al centro donde espera no encontrarse con ningún conocido, donde podrá verla en bañador.

Él le cuenta que trabaja en un banco, con inversiones, diciéndole ella que desea estudiar empresariales a lo que él le dice que se haga modelo y que así estará forrada, mientas sus compañeros hacen cuentas, aunque ella le dice que no es tan superficial, contándole él que solo le gustó su vida hasta los 20 años, recordando con cariño un sitio de su barrio donde jugaba de pequeño.

Ella insiste que le gustaría ser ejecutiva, pese a que él no le agrade ese trabajo, asegurándole que sus jefes valorarán más su culo que sus ideas, pues nunca hay tiempo para estas, pero un culo se sopesa rápidamente.

Le cuenta que estudió Ciencias Políticas y Derecho y comenzó una tesis sobre la Revolución Rusa, pero entonces aparecieron unos empresarios buscando a los alumnos con mejor expediente y él dispuesto a comerse el mundo consiguió ganar mucho dinero, pero no consiguió hacer lo que quería y ya no sabe lo que le gusta.

Un día, mientras espera a María, se encuentra con un antiguo compañero, al que le presenta a María como su prima, enterándose María en ese momento de que él en realidad se llama Pablo y no Jaime, debiendo reconocer ante ella sus mentiras, pese a lo cual ella le da su número de teléfono.

Y cuando la deja en el portal ella coge un taxi y lo sigue hasta su trabajo, donde él rompe el papel con el número de teléfono.

Y por la noche acude al pub al que fue con Eva el primer día y al que le dijo que solía ir, apareciendo ella poco después.

A la mañana siguiente ella se viste tras haberse acostado con él para ir a trabajar.

En la oficina su jefe le dice que lo nota raro, diciéndole que debe avisar a Alba, su ayudante de que no va a renovar su contrato, pues es poco eficiente, y aunque él trata de defenderla, no le dejan opción.

Por la tarde Eva le pregunta si cenarán juntos, a lo que él dice que no le apetece.

A su salida de la oficina ve a María, que lo está siguiendo y que le recrimina que no la llamara, diciéndole él que su situación es complicada, a lo que ella responde que no lo es tanto y que ella se lo pasa muy bien con él.

Él trata de centrarse en su trabajo, pero finalmente cede a la tentación y trata de hablar de nuevo con María, aunque como tiró su teléfono móvil llama a su casa, donde coge el teléfono Sonsoles, por lo que decide no hablar.

Sonsoles llama a su amigo Alfredo al haber registrado su teléfono y conseguido el nombre de su acosador, dándose cuenta de que es el hombre con el que tuvo el accidente, quitándole por ello Alfredo importancia a sus llamadas, pese a lo cual ella insiste en que debe ayudarla para evitar que siga acosándola.

Pablo vuelve a llamar de nuevo, cogiendo en esa ocasión María el teléfono, diciéndole que tiene ganas de verla.

Ella le dice que se pueden ver en ese momento si lo desea, citándolo en la zona de revista de la FNAC sin saber que tres delincuentes contratados por Alfredo esperan su salida y siguen su coche.

Cuando se encuentran, María le pide que la lleva a conocer su antiguo barrio, pues desea conocerlo mejor, mostrándole Pablo su vieja casa, en la que sigue viviendo su padre, tras lo que la lleva hasta su rincón favorito, un feo descampado, desde el que, sin embargo se puede ver todo Madrid.

Él le dice que aun no le ha dicho todo lo que le tenía que decir, aunque no tiene ocasión de hacerlo, pues en ese momento los tres macarras lo sacan del coche, ante lo que él, que cree que se trata de ladrones, y para evitar que le hagan daño a María les ofrece todo el dinero que lleva en el coche, unos 600 Euros, y sus tarjetas, de las que les dice las claves para que puedan sacar lo que deseen.

Pero Manu, uno de los macarras desoye a sus compañeros, que desean limitarse a darle a Pablo el mensaje de Sonsoles, e intenta besar a la chica. Diciéndole a sus amigos que se lo pueden pasar muy bien con ella, a la que empieza a bajarle los pantalones para desesperación de Pablo que no puede hacer nada por ella pese a sus intentos de soltarse al estar sujeto por otro de los delincuentes, no haciéndole caso Manu cuando le dice que la deje, pues es solo una niña.

Esta le da entonces un rodillazo al chico que trataba de desnudarla, haciéndole caer y provocándole una herida en la nariz.

Pablo, cada vez más nervioso les ofrece todo su dinero a cambio de que la dejen en paz, aunque Manu se muestra cada vez más violento y le pide al compañero que sujetaba a la muchacha que la suelte, tras lo que la empuja y la derriba, con tan mala suerte que al hacerlo se golpea la cabeza contra una piedra, dándose cuenta demasiado tarde de que la ha matado, ante la desesperación de Pablo que llora desconsolado arrodillado junto al cuerpo de la muchacha mientras los matones huyen.

Pablo ingresa en prisión, y mientras observa la fría y desolada pared de su celda recuerda el agua de la piscina y dentro de ella a María nadando y mirándolo al llegar a la orilla.

Calificación: 3