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La flor de mi secreto

España (1995) *

Duración: 103 min.

Música: Alberto Iglesias

Fotografía: Affonso Beato

Guión y Dirección: Pedro Almodóvar

Intérpretes: Marisa Paredes (Leo Macías), Juan Echanove (Ángel), Carme Elias (Betty), Rossy de Palma (Rosa), Chus Lampreave (Jacinta, madre de Leo), Kiti Mánver (Manuela), Joaquín Cortés (Antonio), Manuela Vargas (Blanca), Imanol Arias (Paco), Gloria Muñoz (Alicia), Juan José Otegui (Tomás), Nancho Novo (Doctor B), Jordi Mollà (Doctor A)

Dos médicos informan a una mujer de la muerte de su hijo, advirtiéndole que no se deje engañar por las apariencias, pues aunque a ella le parece que respira, es por las máquinas que lo están oxigenando.

Leo escribe una carta frente a la foto de un militar, explicándole que cada noche se pone algo suyo, y que en ese momento lleva los botines que él le regaló dos años antes y que ahora le aprietan tanto como su recuerdo, y aunque trata de quitárselas, no consigue hacerlo, por lo que, angustiada llama por teléfono a Blanca, su asistenta, aunque esta no lo escucha, pues está ensayando un baile con su hijo Antonio.

Cuando sale, se le acerca un hombre para pedirle limosna, ofreciéndole ella 5.000 pesetas si le ayuda a quitarse los botines, no consiguiéndolo el hombre pese a emplear todas sus fuerzas, debiendo abandonar el intento porque comienza a diluviar, refugiándose Leo en un bar donde pide un carajillo mientras llama por teléfono a la Organización Nacional de Trasplantes tratando de contactar con su amiga Betty, que le dicen, está en un seminario.

Los médicos continúan tratando de convencer a la madre del joven accidentado para que done los órganos de su hijo, pudiendo observarse que están en un escenario y que están grabando la reunión que forma parte del seminario que dirige Betty, y en el que tratan de formar a los médicos, enseñándoles el modo más humano de comunicar la muerte a los familiares de las víctimas de accidentes antes de solicitarles que donen sus órganos.

El seminario, que forma parte del Programa Integral para la Donación de Órganos se realiza en un hotel, al que llega la angustiada Leo tratando de hablar con Betty, la cual, tras la sorpresa inicial de que su amiga haya acudido hasta allí solo para que la ayude a quitarse los botines la emplaza para cenar y hablar esa noche, no sin antes recordarle que hable con su amigo Ángel.

Antonio ayuda a su madre a subir las botellas a casa de Leo mientras le insiste en que avise a esta de que la va a dejar, pidiéndole que se vaya con él y asegurándole que hay un productor interesado en su espectáculo de baile y que la necesita.

Finalmente Leo hace caso a Betty y se acerca a la redacción de El País donde la espera Ángel, redactor jefe de la sección de cultura, esperando que le permita escribir en el suplemento sobre literatura, explicándole que le interesa ante todo la literatura femenina, prefiriendo obviar la española, pese a lo cual Ángel le pide que le escriba un artículo sobre la famosa escritora de novela rosa Amanda Gris,a lo que ella se niega, pues asegura odiar a esa autora.

Acude tras ello a visitar a su hermana Rosa y a su madre, que vive con ella, llevando ropa que ya no usa para su hermana, dándole además dinero, ya que el marido de esta no trabaja más que en chapuzas que le salen y bebe demasiado.

Leo las encuentra, como siempre, discutiendo, negándose su madre a operarse de los ojos pese a que casi no ve.

En medio de tanta angustia recibe una llamada de Ángel para decirle que le gustaron mucho los escritos que le dejó, por lo que, más animada decide llamar a Paco, a Bruselas, donde trabaja como asesor de la OTAN en una Misión de Paz para Bosnia, contándole lo feliz que está, aunque este, medio dormido no le hace demasiado caso.

Acude tras ello a ver a sus editores, los que publican sus novelas bajo el seudónimo de Amanda Gris, los cuales le aseguran que su nueva novela no cumple con los términos de su contrato, ya que se comprometió a escribir 5 novelas de amor al año durante tres años, especificando que debían ser novelas de amor y lujo en escenarios cosmopolitas, con sexo sugerente y solo sugerido, deportes de invierno, nada de política y ausencia de conciencia social, a cambio de lo cual ellos se comprometieron a no desvelar su verdadero nombre y le adelantaron una importante cantidad de dinero, mientras que la novela que les ha llevado trata sobre la realidad, habiendo drogadictos, algo que a Alicia no le gusta, ya que su propio hijo es yonqui.

Pero Leo afirma que en vez de rosas, cada vez las novelas le salen más negras, insistiéndole tanto Alicia como Tomás en que vuelva a intentar escribir algo acorde a Amanda Gris, pues de lo contrario la demandarán, aunque cuando se marcha, Alicia llega a la conclusión de que no sería una mala idea demandarla y publicar su verdadero nombre, lo que les permitiría sacar una nueva edición de sus novelas.

Enfadada, Leo acude a ver a Betty para hablar con ella cuando llega una llamada con Paco al que le cuenta que ha roto con la editorial, contándole él que en 3 días dispondrá de 24 horas libres e irá a verla.

Betty le aconseja que cuando llegue Paco hable con él y deje de lloriquear y lo escuche.

Recibe una llamada de Ángel enterado de que Bigas Luna va a dirigir una película basada en un guión que él piensa que se parece mucho a la novela que le dejó leer.

Tras hablar con él decide escribir el artículo que Ángel le solicitó, y que será una durísima crítica, que se contrapondrá a otra favorable de Ángel.

Nerviosísima recibe a su marido para el que preparó, con ayuda de Blanca la comida que más le gusta, una paella, aunque él la encuentra fría y no quiere ya comerla, pues no le gusta recalentada, haciendo que ella pierda nuevamente los nervios, aunque trata de calmarse, ansiosa por acostarse con él, que no parece tan ilusionado, y que se mete en la ducha, rehuyéndola, tras lo que le dice que tienen que hablar, pidiéndole que no pierda los nervios.

Le cuenta entonces que no tiene 24 horas, sino 2, por lo que debe regresar en breve a Torrejón, tratando de explicarle que debe cumplir con sus deberes como militar con la que trata de salvar la vida de mucha gente en una situación peor que la de ellos.

Ella le responde entonces: " Solicitaste voluntariamente la misión de paz para huir de la guerra que tenías aquí", tras lo que le pide que se atreva a confesar que lo que trataba de conseguir al apuntarse a esa misión de la OTAN era huir de ella.

Le pregunta si tiene algún interés en salvar lo suyo, y él le dice que está bloqueado y que no hay ninguna guerra comparable con ella cuando ella le acusa de que para ser un estratega solo sabe huir.

Luego, y mientras él baja las escaleras ella le pregunta si existe alguna posibilidad por pequeña que sea de salvar lo suyo, respondiendo él que ninguna.

Desesperada, Leo toma un montón de pastillas dejando de atender el teléfono al que le llama Betty insistentemente.

Escucha entonces un mensaje de su madre, que la llama para contarle que se va al pueblo, pues ha vuelto a discutir con su hermana y no la aguanta ya más.

Empieza a vomitar mientras escucha el mensaje de su madre, decidiendo entonces meterse en la ducha y consiguiendo así salvar su vida.

Sale entonces de casa y se topa con una manifestación, sintiéndose ahogada entre tanta gente, salvándola Ángel, que la saca del jaleo, despertándose unas horas después en un lugar desconocido, explicándole Ángel que le lleva el desayuno, que está en su casa, asegurando ella no recordar cómo acabó allí.

Le dice que seguramente habló demasiado, contestándole él afirmativamente, y asegurando que ha conocido la flor de su secreto, en frase de Amanda Gris, aunque él le dice que no la publicará, pidiéndole que no vuelva a intentar suicidarse.

Una vez recuperada, Ángel la acompaña a su casa, donde le espera Betty muy asustada tras tantas horas sin saber nada de ella y con mucho miedo tras ver un tubo de Trankimazin vacío, asegurándole Leo que solo se tomó medio y que no quiere hablar de ello, diciéndolo entonces Betty que ese es su problema, que no quiere hablar ni deja que los demás hablen, preguntándole si no se ha llegado a plantear cómo consiguió entrar en su piso, contándole que le dio las llaves Paco que es su amante.

Le pide que se enfrente a la realidad y la afronte, diciendo Leo que no puede enterarse de lo que no le cuentan, a lo que Betty le replica lo difícil que es contarle nada si se le viene todo su mundo abajo por el hecho de tener unos botines que le aprietan.

Le dice tras ello que Paco lleva años tratando de hablar con ella sin que se lo permita, recriminándole Leo que no se lo contara ella, experta en seminarios dedicados a enseñar el mejor modo de dar malas noticias.

Betty le dice que también ella ha roto con Paco al que no perdona que la dejara en ese estado, pese a que él le aseguró que ese era su estado natural, aunque ella, asustada corrió a su casa descubriendo así sus vomitonas y los frascos de sedantes.

Le cuenta que se hicieron amantes meses antes de decidir su marcha a Bruselas, cuando él recurrió a ella para que le ayudara a decirle que había dejado de quererla.

Cuando se marcha Betty, Leo llama a su madre, que le cuenta que se va a ir al pueblo, ofreciéndose Leo a llevarla ella, acompañándoles Ángel con su coche, recitándoles la anciana durante el camino una poesía que escribió sobre su aldea.

Cuando llegan al pueblo las vecinas reciben felices a Jacinta, pero Leo, muy débil cae al suelo, debiendo recogerla Ángel, que la lleva en brazos hasta la cama.

Su madre habla con ella más tarde diciéndole que está sin rumbo, como vaca sin cencerro, lo mismo que le pasaba a ella en Madrid y por lo que decidió regresar al pueblo, para no andar perdida como vaca sin cencerro.

Durante su estancia en el pueblo se relaja viendo a las ancianas haciendo encajes de bolillos y cantando canciones tradicionales.

Recibe una llamada de Alicia, su editora para decirle que le han gustado mucho sus dos últimas novelas y que está muy contenta de que haya vuelto a escribir, contándole también ella que sabe que están haciendo una película con la novela que ellos le rechazaron, asegurando Leo que ella no la ha vendido.

Tras hablar con Alicia llama a Ángel, al que le pregunta por esas novelas de las que le habló su editora y que ella no ha escrito, reconociendo Ángel que las escribió él.

Cuando vuelven a verse él le dice que siempre quiso ser una novelista rosa y que él cumplirá encantado sus encargos, dándole a ella un 20% de su retribución, como si fuera su representante.

Acuden tras ello al teatro donde Blanca y su hijo representan finalmente su obra, paseando juntos tras felicitar a los bailaores, bailando también Ángel hasta caerse.

Ángel le dice que no podrá olvidar el día en que la conoció aunque ella le asegura que no desea recordar ese día.

Aunque Ángel desea ayudarla, ella le dice que tiene que aprender a vivir sola ya sin Paco y tras renunciar al alcohol, deseando empezar cuanto antes.

Sube por ello sola hasta su casa, aunque nada más entrar llaman, siendo Antonio, que ha subido las botellas para que no cargue su madre, invitándole ella a tomar una copa, ofreciéndose él a quedarse con ella para que no se quede sola, lo que ella rechaza.

Antonio le confiesa entonces que le ha robado algunas cosas sin que su madre lo supiera, como pequeñas joyas, o la novela que ella tiró a la basura y que él consiguió vender a una productora, montando con el dinero obtenido el espectáculo, aunque se muestra dispuesto a devolvérselo, preguntándole ella si cree que va a saldar su deuda acostándose con ella, asegurándole que no le hace falta, pues no se le ocurre una manera mejor de emplear el dinero, dándole además las gracias, pues gracias a él consiguió dejar de pensar en Paco durante 15 minutos.

Sintiéndose mejor, va a casa de Ángel, con el que, tras brindar con champán, se besa.

Calificación: 3