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La forma del agua

The shape of water (2017) * USA / Canadá

Duración: 119 Min.

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Dan Laustsen

Guion: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor

Dirección: Guillermo del Toro

Intérpretes: Sally Hawkins (Elisa Esposito), Michael Shannon (Coronel Richard Strickland), Richard Jenkins (Giles), Octavia Spencer (Zelda Delilah Fuller), Michael Stuhlbarg (Dr. Robert Hoffstetler / Dimitri Antonovich Mosenkov), Doug Jones (Hombre anfibio), David Hewlett (Fleming), Nick Searcy (General Frank Hoyt), Stewart Arnott (Bernard), Nigel Bennett (Mihalkov).

La cámara va recorriendo las estancias de una casa sumergida, diciendo la voz de un hombre: "Si os hablara de él qué os contaría. Os hablaría de cuándo ocurrió. Parece que fue hace mucho tiempo. En los últimos días del reinado de un gallardo príncipe. O hablaría del lugar. Una pequeña población cerca de la costa, pero lejos de todo lo demás. O hablaría de ella. La princesa sin voz. O advertiría sobre la veracidad de la historia de amor y pérdida y del monstruo que trató de destruirlo todo."

Aparece una mujer que duerme en el sofá del salón que está bajo el agua, y se despierta. Cuando lo hace la casa no está ya bajo el agua.

Tras levantarse, prepara su baño y pone a hervir varios huevos mientras se baña y se masturba, arrancando luego, tras levantarse la hoja del calendario del 17 de septiembre. Limpia sus zapatos y se coloca en una bolsa su comida.

Tras salir de su casa se mete en el apartamento de enfrente, donde vive Giles, el hombre que contaba la historia y que es dibujante, al que le lleva comida mientras y que ve constantemente en televisión películas antiguas.

Justo debajo de su casa hay una vieja sala de cine, el Orpheum, cuyo dueño lo es también de los apartamentos de ella, Elisa, y de Giles y les da entradas gratis.

Elisa trabaja como limpiadora en el OCCAM, el centro de Investigación Aeroespacial de Baltimore, donde la espera su amiga Zelda, que la cuela para el fichaje de entrada.

Ambas comienzan a limpiar dentro de un área restringida, a la que van a llevar pronto, según cuenta Fleming, el encargado de seguridad, un recurso nuevo y un nuevo equipo.

Les presenta tras ello al Dr. Hoffstetler de su centro de Galveston, que asegura les lleva el recurso más delicado que jamás hayan tenido en ese centro, apareciendo tras ello un grupo de obreros que llevan un gran tuvo lleno de líquido, preguntando el encargado de llevarlo por Fleming.

Elisa mira con curiosidad y pone su mano sobre el cilindro, viendo cómo una criatura que va dentro toca con su garra el cristal asustándola y haciendo que las echen de allí.

Giles la lleva a desayunar a "Doug el sureño", una cafetería donde piden dos porciones de tarta de lima, estando Giles complacido de que el camarero le dijera que se acordaba de él, que de hecho fue con un bisoñé para atraerlo.

La tarta, incomible, la guarda en su nevera, llena de trozos de tarta.

Entretanto en televisión dan noticias de las revueltas de raciales de ese año, 1960.

Al día siguiente, Elisa, al levantarse, repite el mismo ritual del día anterior.

Mientras limpian los baños de las instalaciones y Zelda se queja de que se meen fuera, entra el hombre que llegó el día anterior con el cilindro, que deja su bastón, que explica es un bastón eléctrico de alto voltaje y se presenta como Strickland, jefe de seguridad, por encima de Fleming, observando Elisa que el bastón dejó una mancha de sangre.

Cuando sale, escuchan en el pasillo varios disparos y ven salir a Strickland con su mano izquierda sangrando.

Fleming les pide que limpien todo en 20 minutos, estando el suelo lleno de sangre, preguntándose ellas qué ha ocurrido allí, viendo Elisa al tirar el agua del cubo, que salen varios dedos, los de Strickland, que ella guarda en la bolsa de su desayuno.

Elisa se fija entonces en el cilindro, ahora de pie y ve que dentro hay una criatura extraña, un humanoide que flota dentro del líquido, con características de pescado.

Se lo cuenta a Giles, que se acicala para salir a entregar una de sus obras.

Pero cuando la presenta, le dicen que tiene que poner la gelatina verde y no roja y a la familia más feliz, diciéndole al encargado de contratarlo que no bebe, tras lo que le pide que le vuelvan a contratar.

Elisa vuelve a entrar en la sala restringida y ve que la criatura no está ya en el cilindro, viendo cómo algo se mueve en la piscina, a la que se acerca con su comida.

Ve entonces cómo la criatura asoma su cabeza y la mira, mostrándole ella uno de sus huevos duros, observando ella, cuando se pone de pie, que está atado por una argolla en el cuello y grilletes en los pies, dejándole ella su huevo duro.

Strickland llama a las dos limpiadoras y les pregunta por su vida, sabiendo que Delilah Zelda es hija única porque su madre murió tras nacer ella y que Elisa Esposito se apellida así porque estuvo en el Orfanato de Nuestra Señora de los Dolores de Putnam tras ser encontrada junto al río, en el agua.

Le da las gracias por haber recuperado sus dedos que consiguieron reimplantarle en tres horas de quirófano, aunque estaban con restos de mostaza.

Le pregunta a Elisa, tras observar unas marcas en su cuello, si le cortaron las cuerdas vocales, confirmando ella que no es sordomuda.

Les explica que su labor es limpiar e irse, pues la criatura que guardan es una aberración de la naturaleza y les cuenta que él mismo la sacó de un río de Sudamérica y no se cayeron muy bien en el viaje y por eso lo atacó, y que, aunque puede parecer humano porque se yergue sobre dos piernas, Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, como él, o incluso como Zelda, aunque, dice, un poco más como él.

Cuando se van escuchan que habla con el General Hoyt y le dice que le esperan, pues deben tomar decisiones pronto.

Cuando Strickland llega luego a su casa lo reciben su mujer y sus hijos, pareciendo contenta su mujer, Elaine de vivir allí, en Baltimore, a solo media hora de Washington.

Luego hacen el amor, pidiéndole él que no hable mientras lo hacen, pues le gusta hacerlo en silencio.

En su nueva visita, Elisa le vuelve a llevar comida a la criatura, llevando también un tocadiscos portátil y le pone música y le explica algunas palabras en lenguaje de signos, y al día siguiente le lleva más huevos y otro se pone a bailar ante él.

El doctor Hoffstetler observa cómo ella se dirige a la criatura y esta repite sus movimientos.

Acude a una mina de sal de las afueras donde le recogen dos hombres que lo llevan hasta un restaurante donde se reúne con otro hombre, Mihalkov, con el que habla en ruso, y al que le habla de la criatura y le entrega notas sobre la anatomía de esta, entregándoles unos planos del laboratorio, advirtiéndoles que deben hacerlo cuanto antes, pensando que la criatura puede comunicarse y que es inteligente.

Mihalkov le llama Dimitri, aunque él pide que lo llamen Bob.

Las limpiadoras descansan un rato en el muelle al que llevan la ropa sucia, fumando Zelda con otros trabajadores que lo hacen justo en un lugar donde hay un ángulo muerto de la cámara que les graba.

Elisa vuelve a colarse cuela en el lugar restringido, espantándose al ver que Strickland tiene a la criatura fuera del agua atado con cadenas por las muñecas y de rodillas y ve cómo maltrata con su bastón a la criatura y le reta a que vuelva a morderle la mano, parándolo con la porra cuando intenta hacerlo.

Ve uno de los huevos de Elisa, que se le cayó, mientras fuera, Zelda, ve el carrito de su amiga y no la encuentra, viendo cómo llega Fleming con el General Hoyt al recinto, al que le muestra a la criatura, contándole que los indígenas del Amazonas lo veneraban como a un dios y le lanzaban frutas y flores al agua e intentaron detener con flechas la perforación petrolífera.

Hoffstetler ve que sangra y pregunta qué ocurrió, diciendo Strickland que deben amansarlo, pues es una bestia.

Hoffstetler señala que tiene un complejo sistema de respiración, ya que puede hacerlo tanto en el agua como fuera y que su estudio les podría dar ventaja en la carrera espacial frente a los soviéticos, señalando Strickland, que es mejor viviseccionarlo para saber cómo funciona su sistema respiratorio, insistiendo Hoffstetler en que no deben matarlo, señalando el general que puede hacer lo que quiera y que él tiene la última palabra.

Elisa sale horrorizada y corre para verlos hablando y leer sus labios, observando cómo el General le dice a Strickland que rajen al bicho, aprendan lo que puedan y cierren el lugar, esperando que acaben cuanto antes.

Corre a contárselo a Giles para pedirle ayuda, aunque este le dice que no pueden sacarlo, pues cometerían un delito pese a la insistencia de ella, que indica que la criatura no ve sus taras, que ve cómo es y se alegra de verla cada día y solo tiene dos opciones, salvarlo o verlo morir y no quiere que esto suceda.

Pero Giles le dice que ni siquiera es humano y deben dejar de hablar de ello, mientras se dirige a presentar el cambio que hizo para su trabajo, recordándole Elisa que si no hacen nada, tampoco ellos son humanos.

Giles lleva su nuevo trabajo retocado a su antiguo jefe que lo recibe en la calle y le dice que no es un buen momento y que, quizá más adelante cojan su trabajo.

Decepcionado y triste va de nuevo al bar de las tartas, donde el camarero le dice que le gusta hablar con él porque parece una persona culta y no van muchos así por allí.

Giles le cuenta que trabaja solo y que su mejor amiga no es muy habladora, contándole el camarero que a él le pasa igual. Que los clientes le cuentan sus problemas y acaba conociéndolos, atreviéndose Giles a poner su mano sobre la del camarero mientras le dice que le gustaría conocerlo mejor, ante lo que el camarero reacciona apartando su mano de inmediato y diciéndole, "qué haces, viejo".

Entra justo entonces un matrimonio de color, y ve cómo el camarero les dice que no pueden estar en la barra, pese a que no hay nadie, y que solo pueden comprar comida para llevar, ante lo que Giles le reprocha su forma de tratarlos, pidiéndole el camarero que se vaya y que no vuelva, pues allí van familias.

De regreso, llama a la puerta de Elisa a la que le cuenta que no tiene a nadie y que ella es la única persona con quien puede hablar y le pregunta cómo puede ayudarla.

Entretanto, Hoffstetler vuelve a reunirse con Mihalkov, que le dice que Moscú no apoya su plan por ser demasiado arriesgado y demasiado pronto, por lo que, o retrasa la operación una semana o pone una bomba israelí en los circuitos eléctricos, lo que le dará entre 5 y 10 minutos de oscuridad sin cámaras ni puertas de contención, tras lo que inyectará algo a la criatura para matarlo.

El Doctor Se queja de que fue a Estados Unidos para aprender, como patriota y como científico, y que todavía les queda mucho que aprender, respondiéndole su camarada que no necesitan aprender, sino que los americanos no aprendan.

Strickland acude a un concesionario de Cadillac, donde un comercial le dice que 4 de cada 5 hombres de negocios del país llevan un Cadillac, totalmente personalizable, y acaba por convencerlo y lo compra, y además en el color verde que en principio dijo que no le gustaba, tras hacerle observar que es un verde esmeralda.

Elisa prepara con Giles su plan para llevarse a la criatura, para lo cual él deberá hacerse pasar por empleado de la lavandería que se lleva la ropa, falsificando él mismo un carnet, debiendo acudir a la dársena de carga con su furgón a las 5 de la mañana, horario del cambio de turno, encargándose ella de desviar el sentido de las cámaras.

Strickland observa a Elisa desde las cámaras de seguridad y provoca la caída de un vaso de agua para solicitar sus servicios.

Mientras limpia los restos de agua, él le dice que aunque no es gran cosa no deja de pensar en ella, y le pregunta si no emite sonido alguno o si hace algún ruido.

Le dice que de hecho el que no pueda hablar es lo que más le atrae y le excita, aunque cuando trata de acariciarla, ella se aleja, mientras él le dice que seguro que él la haría graznar.

Hoffstetler carga su jeringuilla, aunque antes de usarla va a ver a Strickland y le pide que retrasen la operación, humillándolo Strickland haciéndolo salir y llamar a la puerta para pasar, pidiéndole Bob que le permita seguir investigando durante algún tiempo más, pues no quiere que destruyan algo tan complejo y hermoso, pero Strickland desea acabar cuanto antes para que le den un destino fijo lejos de allí.

Mientras hablan, Hoffstetler observa cómo alguien desvía el sentido de la cámara.

Zelda espera a Elisa para fichar la salida, aunque ve que no termina de aparecer.

Está corriendo con un carrito hacia la criatura, so siendo consciente de que Hoffstetler la observa, y de hecho le pregunta si movió ella la cámara y si se lo va a llevar por los túneles de servicio, entregándole las llaves para poder soltar a la criatura.

Zelda decide fichar por Elisa para evitar que tenga problemas, pero no se marcha.

Hoffstetler ayuda a Elisa a ocultar a la criatura en el carro de la ropa y le explica que el agua debe tener entre el 5 y el 8% de salinidad, entregándole un producto para que lo eche al agua cada tres días y le explica que debe seguir una dieta de proteína cruda.

Giles llega al control de entrada, colocando mientras Hoffstetler la bomba que le dieron sus camaradas para dejar todo sin luz.

Mientras Elisa lleva el carro con la criatura hacia la dársena, ve a Zelda, que la está esperando y le pregunta si está loca, pidiéndole que no lo haga.

En la sala de control, Strickland repara en el vehículo de Giles, que observa desde la sala de pantallas y se pregunta qué vehículo es, diciéndole Fleming que de la lavandería, aunque no consta, decidiendo Strickland llamar al centro de control para que le impidan la entrada, aunque el soldado de guardia no coge el teléfono, por lo que corre con su bastón eléctrico hacia la dársena y le dice a Fleming que pida refuerzos.

Pero para entonces el guardia se ha dado cuenta de que el carnet de Giles es falso y le pide que baje del vehículo.

Justo entonces estalla la bomba y se va la luz, aprovechando Hoffstetler para clavarle al guardia la jeringuilla que le dieron para la criatura, dejando el paso libre a Giles.

Entretanto Zelda deja de regañar a Elisa y la ayuda, subiendo de prisa a la criatura a la furgoneta junto a Elisa, mientras Hoffstetler se lleva a Zelda.

En la precipitada marcha, Giles choca con el Cadillac de Strickland, destrozando su parte delantera, logrando huir pese a ello y pese a los disparos de Strickland y de varios policías militares.

Una vez en casa, Giles y Elisa ponen a la criatura en la bañera y le echan el producto que les dio Hoffstetler, observando que la criatura no se recupera hasta que ella le echa sal, viendo entonces cómo se reanima, ante lo que por fin sonríen ella y Giles.

Strickland comienza a investigar, señalando que deben evitar que trascienda la noticia, disponiendo para ello de 24 horas, asegurándole al General Hoyt, que lo recuperará.

Elisa observa el canal que da al mar y que observa, abre en octubre y noviembre, por lo que una vez en su casa apunta en el 10 de noviembre que lloverá en el muelle, por lo que es el día elegido para soltarlo, aunque Giles teme que se retrasen las lluvias.

Al día siguiente le piden a todos los empleados que presenten sus tarjetas de control y de seguridad, lo que pone muy nerviosa a Zelda que dice que ella no sabe mentir más que a su marido.

Strickland y Fleming creen que debe ser un grupo de fuerzas especiales bien entrenado y preparado, como el Ejército Rojo o un cuerpo de élite, de al menos 10 hombres.

Entretanto Giles vigila a la criatura, y lo dibuja, preguntándole si siempre estuvo solo, como él, que dice, no sabe cómo llegó a esa situación y piensa que puede que naciera demasiado pronto o demasiado tarde, y que puede que ambos sean reliquias.

Zelda y Elisa pasan por el control, viendo Strickland que, gracias a Zelda, ambas firmaron la salida antes del incidente y afirman no haber visto nada fuera de lo normal.

Les pregunta si vieron entrar o salir al Dr., Hoffstetler en el laboratorio, aunque de inmediato se pregunta qué hace interrogando a las que se encargan de limpiar el pis.

Al despedirse, Elisa le dice a Strickland por señas: "que te den", aunque Zelda le dice que solo le está dando las gracias.

Giles se duerme y la criatura sale del agua y recorre la casa viendo la televisión y los dibujos de Giles. Viendo Giles cuando sale cómo la criatura se ha comido a Pandora, su gato y se asusta al ver a Giles, hiriéndolo sin querer y huyendo.

Hoffstetler visita a Elisa en el vestuario de mujeres, donde no hay cámaras, y le pregunta cuándo lo soltará, diciéndole ella que cuando se llene el canal que lleva al mar.

El doctor les confiese que se llama Dimitri y les dice que fue un honor conocerlas.

Avisan entonces a Elisa de que hay una llamada urgente para ella, debiendo marcharse a su casa, donde encuentra a Giles herido y preocupado por la desaparición de la criatura, enterándose además de que se comió a Pandora.

Siguiendo su rastro de sangre lo encuentra en el cine viendo una película bíblica.

Lo llevan de regreso a casa, donde comienza ahora a jugar con los gatos, tras lo que se dirige a Giles y coloca su mano sobre su cabeza y hace que él haga los mismo sobre la de él, pasando luego su mano sobre la herida.

Strickland interroga a Hoffstetler, pues sabe que procede de Galveston, y le pregunta dónde estuvo antes, diciéndole que en Wisconsin, Madison, renunciando a todo, un puesto de mucho futuro por irse allí.

Cuando devuelve a la criatura a la bañera, Elisa lo acaricia, y cuando la criatura le responde, ella se marcha asustada de sí misma, pero luego no consigue dormirse y regresa al baño, donde se desnuda y se mete en la bañera con la criatura.

Cuando al día siguiente Zelda la ve sonreír en el trabajo, comprende lo ocurrido, por lo que le pregunta si la criatura tiene pene, explicando ella que se abre algo en su entrepierna y le sale.

Dimitri recibe la visita de sus compatriotas que le preguntan qué hizo con el cadáver tras la inyección, contándoles que le hizo la autopsia, sin encontrar nada reseñable, diciéndole ellos que espere su llamada, salvándose por esa vez, aunque ocultaba un cuchillo en su espalda por si trataban de asesinarlo.

Elisa decide hacer algo diferente. Abre todos los grifos del baño y coloca toallas bajo la puerta, sin ser consciente de que el agua comienza a filtrarse y cae en la sala de cine.

Giles se despierta observando, al mirarse al espejo que tiene más pelo que el día anterior pese a que no tiene puesto el bisoñé, y que se le curó la herida del brazo.

Oye entonces al dueño del cine llamando a la puerta, hecho una furia, pues está cayendo agua al cine y le dice a Giles que si no arregla la tubería perderá el alquiler.

En el baño, convertido en una piscina, Elisa hace el amor con la criatura.

Giles observa que sale agua por la puerta y al abrirla se inunda todo el piso, encontrando a Elisa abrazada con la criatura.

Fleming vigila a Hoffstetler, que al llegar a su casa recibe una llamada en que le dicen que la extracción está a punto y que debe ir al mismo lugar en 48 horas, viendo desde su ventana a su vigilante.

Elisa observa el canal está lleno debido a las lluvias.

Strickland recibe la visita del General Hoyt, al que se queja de que, pese a haber prestado sus servicios lealmente, el hecho de haber fallado una sola vez vaya a hacer que le castiguen, señalando el general que en 36 horas habrá acabado todo y el propio Strickland desaparecerá, como si no hubiera existido si no resuelve el asunto.

Cuando se marcha el general toma un puñado de pastillas contra el dolor que siente en su mano, pues sus dedos están ya casi negros y huelen mal.

En su casa Elisa arranca la hoja del 9 de octubre y llega la del 10, donde apuntó que iban a haber lluvias en el muelle, lo cual la entristece, diciéndole a la criatura que nunca sabrá lo mucho que lo quiere, tras lo que canta para él como si fuera la protagonista de una de las películas que suele ver con Giles y como si la criatura fuera el galán, con el que baila mientras canta.

Zelda ve a Elisa llorar en los vestuarios. Pero no tienen otro remedio que soltarlo pronto, pues está cada vez más débil, acompañándola a su casa, desde donde llama al Dr. Hoffstetler para decirle que deben soltarlo ese mismo día.

Pero el Doctor se va justo antes de que suene su teléfono, estando en la calle esperando seguir sus movimientos Strickland, que toma pastillas sin parar, y Fleming, al que el primero le pide que se baje de su propio coche.

Hoffstetler acude al punto de encuentro habitual, la mina de sal, pero esta vez sus interlocutores le disparan sin mediar palabra, aunque antes de que lo rematen llega Strickland, que acaba con los dos rusos.

Arrastra tras ello a Hoffstetler hasta una de las montañas de sal y le pregunta por el comando, haciéndole ver que le gusta tomarse las cosas con calma y que le hará sufrir si no habla, hundiendo sus dedos en la herida, tras lo que vuelve a preguntarle por los nombres, rango y paradero del comando, mientras hace funcionar su bastón eléctrico sobre él hasta que consigue que Hoffstetler le diga "ni nombres, ni rangos, sólo limpian".

Poco después Strickland se presenta en casa de Zelda que preparaba la cena a su marido y le pregunta dónde está la criatura.

Ella asegura que no sabe nada mientras Brewster, su marido trata de pedir explicaciones, aunque es incapaz de moverse cuando Strickland le pide que se calle.

Zeda observa cómo se arranca sus dedos podridos mientras le cuenta la historia de Sansón y de que murió, pero matando a los filisteos, asegurándole a ella que si sabe algo se lo contará, antes o después.

Brewster le cuenta entonces que fue la muda quien se llevó al "bicho", pues oyó a su mujer hablar por teléfono con ella.

Zelda llama a su amiga para avisarla de que Strickland va hacia su casa, algo que su marido trata de impedir, señalando que no debe protegerla, pues se saltó la ley, aunque ella no le hace caso y le echa en cara que después de años sin abrir la boca, ahora no la cierre.

Cuando llega a casa de Elisa, Strickland sube hasta el piso, donde ve la bañera preparada, aunque ya no están allí, por lo que trata de buscar alguna pista, observando el calendario, donde ella escribió que ese día habría lluvia en los muelles.

Elisa y Giles van hacia el muelle en la furgoneta de aquel con la criatura, que, cuando llegan, se despide de Giles poniendo su mano sobre su cabeza y viceversa.

Luego, mediante el lenguaje de signos, la criatura le dice a Elisa: tú y yo juntos, tratando ella de convencerle de que debe ir sin ella.

Llega entonces Strickland que, tras golpear a Giles, dispara a la criatura y a Elisa, que caen al suelo, diciendo que él no fracasa, que él cumple, mientras Elisa coloca su mano sobre la de la criatura.

Giles, tras recuperarse golpea a Strickland con una madera y corre a auxiliar a Elisa.

Una luz interior comienza a salir entonces por la zona de la herida y luego le recorre todo el cuerpo tras lo que se pone en pie, viendo Giles cómo, se le cierran las heridas del pecho al pasarse la mano por el mismo.

Strickland vuelve a ponerse en pie y ve cómo antes de que logre disparar se le acerca la criatura que con sus garras le da un zarpazo en el cuello, haciendo que caiga al suelo.

Llegan entonces varios coches de policía, uno de ellos con Zelda.

La criatura coge a Elisa en brazos y se lanza con ella al canal, empezando ella a hundirse mientras la criatura nada entorno a ella, hasta que coloca sus manos en torno su cuello y la besa, comenzando poco después a respirar bajo el agua, convirtiéndose sus cortes en el cuello en agallas.

Escuchamos de nuevo a Giles: "Si os hablara de ella qué os contaría. Que vivieron felices y comieron perdices. Creo que sí. Que estaban enamorados y siguieron estándolo. Estoy seguro de ello. Pero cuando pienso en ella, en Elisa, lo único que me viene a la cabeza es un poema susurrado por alguien enamorado hace cientos de años: Incapaz de percibir tu forma, te encuentro en todo cuanto me rodea. Tu presencia llena mis ojos con tu amor y llena de humildad mi corazón porque tú estás en todas partes".

Calificación: 3