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La guerra de los mundos


War of the worlds (2005) * USA

Duración: 116 Min.

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Guión: Josh Friedman y David Koepp (N.: H. G. Wells)

Dirección: Steven Spielberg

Intérpretes: Tom Cruise (Ray Ferrier), Dakota Fanning (Rachel), Justin Chatwin (Robbie), Tim Robbins (Harlan Ogilvy), Miranda Otto (Mary Ann), David Alan Basche (Tim), Lenny Venito (Manny), Rick Gonzalez (Vincent), Yul Vázquez (Julio).

Los hombres, seguros de su dominio del mundo desconocen que hay inteligencias superiores que observaban la Tierra trazando planes de conquista.

Ray Ferrier, un descargador que trabaja en el muelle de New Jersey, regresa a su casa después del trabajo, encontrándose con que lo esperan en su puerta Mary Ann, su ex mujer y Tim, su nuevo marido, del que está embarazada, que han ido a llevarle a Rachel su hija de 10 años y a su otro hijo, el adolescente Robbie, los cuales pasarán con él el fin de semana de Acción de Gracias, mientras Mary Ann y Tim viajan a Boston para pasar la fiesta con los padres de ella.

Los informativos hablan de que una sucesión de tormentas eléctricas dejó a Ucrania sin luz, registrándose un movimiento magnético similar a un terremoto de 6,5 en la escala Richter.

Ray, que es un padre desastroso trata de ganarse a Robbie jugando con él al beisbol, pese a lo cual este asegura que odia ir a su casa.

Muy cansado, Ray se va a dormir, debiendo ser su hija quien se encargue de pedir comida de encargo, comprobando al despertarse que Robbie se llevó su coche, por lo que sale a buscarlo, viendo sobre el cielo un extraño nubarrón que va acercándose a la ciudad, observando que el viento sopla hacia la tormenta, tras lo que observan cómo comienzan a caer potentes rayos que, sin embargo no van acompañados de truenos, observando al salir de casa que ningún coche funciona, aconsejándole a Manny, un mecánico al que conoce y que no sabe qué les puede ocurrir a los vehículos, que le cambie el solenoide al vehículo en que trabaja.

Cuando finalmente encuentra a su hijo, este le dice que cayeron 26 rayos seguidos, acercándose como muchos otros curiosos hasta el boquete abierto, notando que algo se mueve bajo ellos, comenzando de pronto a resquebrajarse el asfalto bajo sus pies a una gran velocidad, empezando a reventarse los cristales de los edificios ante el espanto de la gente, que ve cómo de pronto el suelo se comba para a continuación hundirse formando un enorme boquete, del que saldrá despedido poco después un coche que anteriormente había caído en su interior.

Surge entonces una enorme máquina de tres patas y tras esta una enorme nave que queda suspendida sobre tres patas también.

A continuación se escucha un potente ruido tras el cual la máquina comienza a disparar potentes rayos que aniquilan a las personas a las que alcanza, viendo Ray cómo se evaporan ante sus ojos las personas a las que alcanza, destruyendo asimismo los edificios que encuentra a su paso.

Ray hace que sus hijos recojan todo y suben al coche que arregló Manny, pese a la objeción de este a que se lo lleven pues es de un cliente. Ray insiste en llevárselo y le pide a Manny que vaya con ellos, a lo que este se nieva, por lo que Ray se marcha a tiempo de ver cómo Manny es alcanzado por los rayos de las máquinas y desaparece.

El coche en el que van es el único que funciona entre cientos de coches parados en la carretera, alejándose a enorme velocidad de la ciudad, mientras Robbie debe tratar de evitar sus ataques de claustrofobia de Rachel que grita que desea ir con su madre.

Llegan finalmente a la casa de Tim, aunque no están ni este ni Mary Ann, decidiendo dormir allí, hasta que, a medianoche les despierta un potentísimo ruido y la casa comienza a moverse como si estuvieran en medio de un terremoto, decidiendo ocultarse en el sótano, para descubrir al día siguiente al salir del mismo que el ruido de la noche anterior fue provocado por un avión al caer, estando los restos del mismo desperdigados por toda la casa.

Ve entonces a un hombre que busca entre los restos del avión el mueblecito del catering para poder comer.

Con él hay también una chica, observando que se trata de dos reporteros de televisión, explicándole la muchacha que las máquinas llevan una especie de escudo protector invisible, por lo que son invulnerables.

Le explica que estuvieron emitiendo para Nueva York hasta que la ciudad se quedó a oscuras, lo mismo que ocurrió con Washington, Los Ángeles, Chicago y Londres, no consiguiendo dar con ninguna televisión activa, y mostrándole imágenes grabadas por ellos en las que se ven cientos de máquinas, que piensan que debían llevar enterradas mucho tiempo, pudiendo distinguir entre uno de los rayos cómo los extraterrestres bajan en cápsulas a través de los mismos.

Escuchan de nuevo el horrible sonido que precede al ataque de las máquinas y Ray sale con sus hijos dispuesto a llegar a Boston con su madre, viajando por carreteras secundarias para evitar que, al descubrir que su coche funciona, se lo traten de robar.

Paran para que Rachel haga pis, observando la niña aterrorizada cómo por el río bajan flotando cientos de cadáveres.

Se cruzan con un convoy del ejército, deseando Robbie unirse a ellos para hacer algo por su país, acusando a su padre de querer llevarlos a Boston con su madre para poder liberarse de ellos, pues solo se preocupa de sí mismo.

Tratará de ganárselo dejándolo conducir mientras él duerme pese a no tener carnet, uniéndose a una gran caravana de gente que trata de huir esperando llegar hasta el ferry que atraviesa el rio Hudson.

El coche no pasa inadvertido y muchos tratan de subir a él, rodeándolo y golpeándolo haciendo finalmente que choquen, momento en que rompen sus cristales y les obligan a bajar por la fuerza, colándose algunos en el coche sin dejar salir a Rachel, por lo que finalmente saca su revólver y dispara al aire, momento en que aparece otro individuo que le apunta a él y se lleva el coche tras permitirle rescatar a su hija.

En medio de la confusión otro hombre coge del suelo la pistola de Ray y dispara al que se llevó el coche.

Observan entonces cómo pasa ante ellos un tren ardiendo a gran velocidad, tras lo cual, unidos a la masa consiguen llegar hasta el ferry.

Y mientras la gente sube al barco se escucha el desagradable zumbido que precede a los ataques, viendo cómo se acerca una nave seguida por dos más, ante lo que el capitán del ferry ordena que suban las compuertas sin dejar pasar a más gente, debiendo el ejército impedir que la gente trate de subir por la fuerza.

Dada la situación Ray y sus hijos se alejan junto con una amiga de Rachel y su madre, con la que coinciden, logrando colarse por un lateral, lo que no ocurre con la madre y la amiga de Rachel, que se quedan en tierra.

Cuando finalmente se cierra la compuerta hay decenas de personas colgando de la misma e intentando subir, corriendo Robbie a ayudarlos.

Pero nada más partir se forma un enorme remolino en el mar del que surge otra nave que provoca que el barco vuelque con todos sus ocupantes, muchos de los cuales son atrapados por tentáculos que salen de la nave.

Ray consigue llegar a tierra con sus hijos, pudiendo observar cómo avanzan decenas de naves arrasándolo todo, poniéndose de nuevo en camino junto con los supervivientes.

Aparecen entonces decenas de aviones y tanques que se dirigen hacia las naves, saliendo Robbie tras ellos, para observar cómo los disparos no producen el menor daño a las naves.

Ray trata de evitar que su hijo se una a los militares, y mientras trata de hacerlo observa cómo una pareja se lleva a Rachel, debiendo dejar ir a Ray para evitar que se lleven a la pequeña, observando tras ello cómo los vehículos del ejército regresan ardiendo tras lo que se observa una enorme llamarada que acabó con un avión.

Entre el caos reinante, Ray consigue refugiarse con su hija en el sótano de una casa gracias a Harlan Ogilvy, su dueño, que los acoge.

Ogilvy afirma que él no se dejará exterminar, pues está seguro de que los extraterrestres deben tener algún punto débil y que podrán vencerlos esperando pillarlos por sorpresa, bajo sus pies.

Cuando cesa el ruido de los ataques ven cómo uno de los tentáculos de la máquina, explora, como si de un enorme ojo se tratase, el interior del sótano, estando a punto de ser descubiertos por culpa de Ogilvy, que armado con un hacha piensa en acabar con el tentáculo haciendo ruido lo que alerta al enorme ojo al que pese a todo consiguen evitar.

Tras la exploración de la máquina observan cómo entran en el sótano unos extraños seres a los que Ogilvy se dispone a disparar con su arma debiendo evitarlo Ray, con el que tras la marcha de los extraterrestres, Ogilvy se muestra indignado, tras observar que no piensa como él.

Tras observar que los extraterrestres succionan la sangre de las personas a las que atrapan Ogilvy se pone nervioso y se muestra aterrado ante la idea de que puedan succionar su sangre, y grita, por lo que, temiendo que los descubran, Ray decide acabar con él, mientras le pide a su hija que se tape ojos y oídos y cante para no escuchar nada.

Pero de pronto reaparece el ojo mecánico y los descubre, actuando rápidamente Ray logrando cortar el dispositivo con un hacha, descubriendo entonces que Rachel, asustada salió huyendo, no consiguiendo encontrarla, por lo que se ve obligado a salir también él, observando que el suelo está lleno de una especie de hierbas rojizas alimentadas por la sangre expulsada por las naves tras la succión, comprobando que todo es desolación fuera.

Un trípode aparece entonces frente a él, que trata de ocultarse en un coche, que la máquina lanza por los aires, viendo entonces cómo la máquina atrapa a su hija, por lo que él corre hacia el aparato tras conseguir hacerse con un cinturón lleno de granadas que encontró en un vehículo militar abandonado.

Hace detonar una llamando así la atención de la máquina, que lo atrapa, acabando en una especie de gigantesca cesta junto a decenas de personas, observando cómo van succionando uno a uno a todos los atrapados.

Allí vuelve a reunirse con Rachel, que tiene la mirada perdida

El siguiente en ser succionado es el propio Ray, del que sus compañeros de cautiverio empiezan a tirar para evitarlo, consiguiendo devolverlo a la cesta, mostrando entonces en su mano las anillas de varias granadas, consiguiendo así que la nave explote, siendo liberados.

Consiguen así llegar hasta Boston, aunque comprueban que también está asolado, aunque observan que las hierbas de color rojo alimentadas con sangre están grises y quebradizas, viendo que hay también una de las máquinas derribadas, afirmando que se cayó sola viendo cómo otras de las máquinas comienza a tambalearse.

Los soldados hacen que la gente se oculte en un túnel para evitar su ataque, aunque Ray observa entonces que los pájaros están sobre la nave, lo cual quiere decir que carece de escudo, por lo que esta vez sí cae ante el ataque del ejército, acercándose entonces hasta el mismo observando cómo se abre una de sus escotillas por la que asoma la enorme mano de uno de los monstruos, moribundo.

Con su hija en brazos, Ray se dirige a casa de los abuelos de la muchacha, donde les espera Mary Ann encontrándose allí también Robbie, que por una vez lo llama papá mientras se abrazan felices.

Donde fracasaron las armas triunfaron las bacterias, los seres más diminutos del universo contra las que no tenían inmunidad.

Calificación: 3