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La guerra del Planeta de los Simios

War for the Planet of the Apes (2017) * USA / Canadá / Nueva Zelanda

          También conocida como:
                    - "El Planeta de los Simios: La guerra" (Hispanoamérica)

Duración: 142 min.

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Michael Seresin

Guion: Mark Bomback, Matt Reeves

Dirección: Matt Reeves

Intérpretes: Andy Serkis (César), Woody Harrelson (Coronel McCullough), Steve Zahn (Simio Malo), Karin Konoval (Maurice), Amiah Miller (Nova), Terry Notary (Rocket), Ty Olsson (Red / "Asno"), Michael Adamthwaite (Luca), Gabriel Chavarria (Predicador), Judy Greer (Cornelia), Aleks Paunovic (Winter), Max Lloyd-Jones (Ojos Azules), Sara Canning (Lake), Devyn Dalton (Cornelius).

15 años atrás un experimento científico dio origen a simios inteligentes y destruyó gran parte de la población humana con un virus, el ALZ-112.

César lideraba a los simios que Intentaron convivir con los humanos, pero Koba encabezó una revuelta contra aquellos, que pidieron ayuda a una base del norte donde estaba el resto del ejército de Estados Unidos, acudiendo un despiadado coronel de élite y su batallón para exterminar a los simios.

Tras dos años, la lucha continúa siendo dirigidos los simios por César desde una base oculta en el bosque.

Un grupo de estos soldados, con la colaboración de otro simio, Red, al que los soldados llaman Asno, avanzan por el bosque tratando de localizar a los simios, lanzando un ataque cuando los descubren e iniciando una batalla cruzando las balas el bosque.

El ataque inicial y la sorpresa hacen que caigan algunos simios, pero la llegada de César con un numeroso grupo de simios, hacen que todo cambie, habiendo un buen número de heridos en ambos bandos, aunque finalmente la balanza se inclina a favor de los simios, mucho más numerosos y ágiles.

Ganada la batalla, César es llevado ante los soldados supervivientes y los simios que colaboran con ellos, recibiendo la información de que mataron a 63 simios, diciéndole el soldado de mayor graduación a César que llevaban mucho tiempo buscándolo y no encontraban su base oculta, estando convencidos algunos de que había muerto, pero el Coronel McCullough les decía que no.

César les recuerda que él no inició esa guerra y al simio que la inició lo mató él y ahora solo lucha para proteger a los simios.

Le preguntan qué pasa con los 10 simios que trabajan para ellos, que César indica eran colaboradores de Koba y se unieron a los humanos porque temen lo que él pueda hacerles, aunque Red asegura que no le teme y que el coronel acabará con ellos.

César deja en libertad a los supervivientes y los envía de vuelta con un mensaje para el coronel. Le dice que si les dejan el bosque, las muertes pueden acabar.

De pronto dan la alarma. Llega el hijo de César y le cuentan que encontraron algo.

César confía en que perdonándoles la vida el coronel comprenda que no son unos salvajes.

De pronto aparece Winter anunciando que Asno lo atacó y logró huir.

Llegan entonces Ojos Azules, el hijo mayor de César y Rocket de una expedición.

Ojos Azules tras saludar a su padre va a ver a su madre, a su hermano pequeño Cornelius y a Lake, su pareja.

Luego les explican a los demás que encontraron un nuevo lugar donde empezar de cero, más allá de las montañas, un desierto lejano, pero donde no les encontrarán.

Winter les dice que deben partir esa misma noche, enfadándose al ver que no quieren escucharlo, diciéndole que aún están planeándolo y necesitan una vía segura para salir del bosque, pues son muchos.

Esa noche, mientras todos duermen en su escondite, tras una catarata, César ve tras la cortina de agua unas luces, descubriendo cómo baja una cuerda, por lo que decide investigar, pidiéndole a Ojos Azules que cuide de su madre y de su hermano mientras él trata de buscar a los intrusos ayudado por otro de los simios, acabando en efecto con varios de ellos, siendo informado de que ha oído que el coronel está con ellos, escuchando por la radio de uno de los caídos que lograron su objetivo y abatieron a King Kong, viendo entonces a McCullough, a punto de escabullirse, viendo que ha acabado con su mujer y con Ojos Azules, por lo que se lanza con rabia contra él, logrando coger la cuerda por la que escapa, aunque el coronel consigue librarse de él y lanzarlo al agua tras cortar la cuerda.

Pregunta tras ello por Cornelius, al que no ve por ninguna parte, creyendo sus colaboradores que pudo traicionarlos Winter, pues no lo encuentran.

Afortunadamente aparece Cornelius que se había escondido, vivo.

Descubierto ya su escondite, deben apurarse en buscar otro lugar seguro, por lo que parten hacia el lugar que descubrieron Rocket y Ojos Azules, confiando César a su hijo Cornelius a Lake, ya que él se propone vengar a su familia y acabar con el coronel, sabiendo que si lo hace todos los soldados irán a por él y el resto de los simios tendrán más probabilidades de escapar.

Pero Maurice, Rocket y Luca deciden acompañarlo pese a la negativa de César, para protegerlo, llegando hasta una antigua población donde se encuentran con un humano con el que acaba César antes de que él les pueda disparar, acabando con él, aunque luego escuchan ruidos en una casa, donde encuentran a una niña, evitando esta vez Maurice que su líder la mate, viendo que la niña no habla por lo que cuidará de ella calmándola, y entregándole un muñeco para que confíe en ellos.

Tras coger todo lo que pueden se disponen a marcharse cuando ven a la pequeña, indicando Maurice que allí sola morirá, por lo que acaba llevándola con ellos.

Llegan finalmente hasta el campamento militar, viendo que, tal como se imaginaban, está Winter con ellos.

Consiguen sorprenderlo e interrogarlo, preguntándole por McCullough, que les dice se fue por la mañana con muchos hombres, señalando que llegarán más soldados desde el norte y fue a recibirlos a la frontera y los demás se irán al día siguiente y los asnos creen que los soldados del norte acabarán con los simios.

Él les traicionó porque le prometieron que el coronel le perdonaría si les confesaba dónde se escondían.

Tratando de evitar ser descubiertos, César tapa la boca de Winter y le aprieta el cuello tan fuerte que lo deja inconsciente.

Deciden seguir a los soldados para que los lleven hasta el coronel.

Esa noche tiene una pesadilla con Koba que aparece ensangrentado y recuerda sus palabras de "simio no mata simio".

Siguen en efecto a los soldados, debiendo atravesar un territorio nevado donde escuchan de pronto disparos, que descubren no fueron contra ellos, pudiendo ver cuando parte el ejército que enterraron a tres de sus hombres, a los que pusieron caretas de simios, viendo que uno de ellos sigue vivo, y le preguntan por qué lo fusilaron, observando que no puede hablar, igual que la niña, y como saben que no sobrevivirá debido a sus heridas acaban con él para evitarle sufrimientos.

Mientras tratan de descubrir hacia dónde se dirigieron los soldados, subidos a una enorme estructura metálica, alguien se acerca a sus caballos, robando uno de ellos y un rifle, por lo que salen tras él hasta llegar a una antigua estación de esquí, donde abandona el caballo, buscándolo los simios en las instalaciones, observando cuando lo descubren cómo este les devuelve las armas y se entrega, observando entonces que se trata de otro simio que habla, como César y que va vestido como los humanos y que dice llamarse Simio Malo y que no es de los suyos, entregándole a la niña su abrigo.

El pequeño simio les cuenta que estuvo en el zoo y huyó, siendo el único, pues los demás murieron, observando cómo mientras los humanos morían, él se volvió más inteligente, preguntándose si habrá en el mundo más simios como ellos.

Les dice que a los demás animales los mataron unos hombres malos, unos soldados.

Les da comida a sus nuevos amigos, que ven son sobres de un centro de cuarentena de la frontera de California, lo que Simio Malo le dice es un zoo humano para enfermos, con muros muy altos, habiendo muerto todos.

Concluyen que al ser un puesto militar en la frontera los soldados debieron ir allí, por lo que piden al simio que les guíe hasta allí, aunque Simio Malo se niega a volver allí.

Por la noche, mientras los demás duermen, Simio Malo le pregunta a César por la niña y le pregunta si tiene hijos, contándole que tiene uno, pues al otro lo mató un humano.

El simio le dice que él tenía hijo y le pregunta si cree que encontrará al asesino del suyo en el zoo humano, diciéndole que tal vez, aceptando el simio llevarlo hasta allí.

La niña se siente sorprendida al ver un árbol en flor en medio de la nieve, cogiendo Luca unas flores que le coloca en el pelo a la muchacha.

Con la ayuda de Simio Malo, con abrigo y gorro, como un humano, continúan su camino en medio de la nevada, compartiendo César su agua con la niña, a la que Maurice enseñó a decir por gestos "sed".

Observan desde lejos el campamento militar, viendo que en efecto están allí los soldados, bajando César y Luca a investigar, viendo cómo colocan cruces en aspa, siendo sorprendidos por una patrulla compuesta por dos soldados, abalanzándose uno de ellos sobre César, aunque Luca se lo quita de encima, apareciendo Rocket justo a tiempo para acabar con el segundo soldado y evitar que acabe con César, aunque entonces ven que Luca está mortalmente herido, y afirma que al menos esta vez pudo salvar a César.

La niña llora su muerte y quitándose las flores del pelo se las coloca a Luca, diciendo Maurice que deben parar, pero César les dice que los humanos deben pagar, diciéndole Maurice que habla como Koba, diciendo César que fue un error llevarlos con él y les pide que regresen con los demás.

Pero mientas se acerca al campamento observa que las cruces que clavaban en forma de aspa están atados varios simios, pudiendo ver cómo en el campamento están encarcelados el resto de los simios.

Uno de los castigados, al que suelta, y que está herido, le cuenta que los soldados aparecieron de repente y los atacaron, evitando el coronel que los mataran, diciendo que los usarían antes de morir, utilizándolos como mano de obra.

El simio pierde el conocimiento y César es sorprendido por Red que lo golpea

Cuando despierta tiene al coronel ante sí, que dice que tropezaron con su manada, pero le sorprendió que no estuviera él.

Cuando se levanta ve que le han colocado grilletes y cadenas.

McCullough le pregunta si ha ido a salvar a sus simios, señalando que ha ido a por él, pues mató a su mujer y a su hijo.

Le pregunta cómo sabía que estaban allí, diciéndole que le contaron que iban a unirse allí con más soldados llegados del norte para acabar con los simios.

Mientras lo llevan a su jaula ve cómo lo miran el resto de los simios, que están enjaulados, y a Cornelius entre ellos, siendo encerrado él mismo en una jaula, viendo al resto de los simios abatidos y esquivos, diciéndole Lake que han sufrido mucho.

Por la mañana ven al coronel afeitándose la cabeza ante todos sus soldados, que luego llevan a los simios a trabajar, vigilados por aquellos, debiendo cargar con enormes piedras para construir un gran muro, preguntándose César para qué lo necesitan.

Debido a un accidente, mueren varios simios, viendo cómo Red azota al simio responsable, gritándole César que pare, ante lo que se rebelan todos los simios, que dejan sus piedras, enviando el coronel a un soldado a detener a César, siendo ahora él el azotado, hasta caer.

El coronel le pide entonces que les diga a todos que regresen al trabajo, indicando César que debe darles comida y agua.

En vez de ello, el coronel dispara a otro simio y amenaza con hacer lo mismo con César, que se resiste a pedir que vuelvan al trabajo, aunque para salvarle la vida, Lake coge una piedra y hace que los demás simios regresen al trabajo.

Pide a Asno que lo ate a una de las cruces en forma de aspa, mientras desde arriba son observados por Maurice, Rocket, Simio Malo y la niña.

Le pregunta a Asno qué le prometió el coronel, no entendiendo que permita que lo llamen Asno. Y le dice cómo deja que le llamen Asno, asegurándole que cuando no estén acabarán con él.

Asno le lleva al despacho del Coronel, que le dice que si vuelve a interferir en el trabajo matará a los simios uno a uno, pues necesita el muro, insistiendo él en que les den comida y agua, señalando el coronel que se la dará cuando acaben el muro, indicando César que no podrán acabarlo si no les da comida y agua.

César comprende que los soldados que acuden no van a unirse a él, sino que van contra él y por eso está levantando el muro, pues se ha fijado que se preparan para la batalla.

McCullough dice que le temen, preguntando César si es porque mata a sus hombres, pues vio cómo acabó con varios en el camino, careciendo de compasión.

El coronel le dice que él tampoco tiene compasión, pues ha ido a matarlo, replicándole César que les ofreció la paz y él mató a su familia.

El coronel dice que ellos son más fuertes y podrían reemplazarlos, contándole que su hijo, al que mandó en busca de las bases de los simios, de pronto dejó de hablar y se volvió primitivo como un animal, y el hombre que lo cuidaba también, señalando antes de ello que el virus que todos los humanos portan mutó y destruirá a la humanidad, pero no matándolos, sino arrebatándoles todo lo que les hace humanos, el habla y el intelecto, para acabar convertidos en bestias.

Decidió entonces sacrificar a su hijo para salvar a la humanidad y matará a todos los infectados que puedan propagar el contagio y sus pertenencias e hizo que todos sus hombres acabaran con sus familiares infectados y se negaron, y por ello ordenó su muerte, por lo que algunos huyeron, avisando algunos de ellos a sus mandos del norte e intentaron convencerle de que encontrarían una solución.

Le pregunta a otro soldado, Preacher, qué hizo, diciendo este que cortarles la cabeza excepto a uno que envió a decir a sus superiores que si querían cogerlo tendrían que ir a buscarlo allí, que fue un polvorín de armas antes de convertirlo en un campo de internamiento, pero que las armas siguen allí.

Le dice que no se haga ilusiones, pues les temen a los simios más que a él y si pierden la tierra se convertirá e un planeta de simios y los hombres serán su ganado

Le dice que no quería matar a su hijo, pero que si su destino era heredar su reino, se alegra de haberlo hecho, ante lo que César se lanza contra él, debiendo ser sujetado por Asno, diciéndole McCullough que es demasiado impulsivo y se toma un acto de guerra como algo personal pensando que matarlo es lo más importante, sin pensar qué les habrían hecho sus hombres a sus simios en tal caso.

Entretanto Maurice, Rocket y Simio buscan el modo de entrar y liberar a los simios.

Pero su rebelión sirve de algo, pues finalmente les dan de comer, excepto a él.

De modo accidental, Maurice y Simio Malo descubren un túnel por el que podrán colarse en el campamento y que fue el que utilizaron los humanos que huyeron.

César está tan débil que vuelve a tener pesadillas con Koba, que le dice que no puede salvar a los simios que morirán allí, pidiéndole que vaya con él, aunque no es Koba, sino Asno quien está tan él y le suelta, cayendo al suelo, indicando el coronel que si sigue vivo al día siguiente se pondrá a trabajar como los demás. En caso contrario lo matarán.

La niña entra en el campamento sin miedo y se acerca a la jaula donde dejaron a César, al que le entrega su muñeca, tras lo que le lleva agua y comida de las otras jaulas.

Desde su jaula de castigo ve cómo los demás simios se levantan y alzan sus brazos.

Se acercan en ese momento los soldados, y temiendo que maten a la niña, Rocket decide entregarse, iniciando una pelea con Red que aprovecha la niña para huir.

McCullough ordena que rastreen la zona por si hay otros simios fuera, siendo Rocket golpeado salvajemente por Red, pese a lo cual le dice a César que los simios unidos son más fuertes y podrán huir.

Por la mañana el coronel va a la celda de César y observa que sigue vivo, por lo que ordena que lo lleven a la cantera, reparando en la muñeca de trapo.

Mientras trabajan indica a Maurice, que lo ve con sus prismáticos, que hay 37 pasos hasta los adultos y 55 hasta los niños.

Cuando le devuelven a la celda esa noche, Red le dice que cuando se acabe el muro el coronel acabara con los simios, diciéndole César que aunque haga el muro no se salvará ni el coronel ni él.

Maurice, Simio Malo y la niña avanzan por el túnel, diciéndole Maurice a la niña que ha sido muy valiente, preguntando ella si es también simio, ante lo que Maurice le dice que ella es Nova, que es lo que pone en el distintivo de un coche que le regaló Simio Malo y que siempre lleva consigo, de un Chevy Nova.

Tras contar 37 pasos hacen un agujero en el suelo, viendo que junto a este hay un soldado vigilando a los simios. Cuando se aleja Rocket y los demás se acercan a él y le sacan, mientras el túnel comienza a inundarse, debiendo cerrarlo, señalando que si siguen cavando se hundirá el túnel.

Pero César dice que deben huir ya, pues, llegarán más soldados y se matarán entre ellos y a los simios de paso, aunque se preguntan cómo salvar a los pequeños.

Un simio lanza excrementos al soldado de guardia, que, enfadado baja hasta la jaula y pregunta quién lo hizo mientras les apunta con su arma, recibiendo el impacto de otro excremento, y cuando se dispone a acabar con el autor, le cogen desde el agujero de abajo por los pies y tras acabar con él le quitan las llaves, pudiendo abrir con ellas la jaula de los pequeños que regresan junto a sus padres y que serán los primeros en bajar al túnel, conduciéndolos Nova hacia la salida.

Consiguen huir todos excepto César, que desea llevar a cabo su venganza, por lo que se dirige a las dependencias del coronel, reconociendo que Maurice tenía razón y es como Koba, que no pudo librarse del odio.

Mientras huyen comienzan a caer cohetes sobre el campamento, lanzados por los helicópteros de las fuerzas opositoras al coronel, comenzando los soldados a disparar contra los invasores mientras llaman al coronel, que no aparece.

Lo encuentra César en su cama borracho, observando que estuvo viendo una fotografía de su hijo y la muñeca de trapo que encontró en su jaula.

Al ver a César, el coronel intenta hablar, pero no lo consigue, por lo que toma la mano de César y hace que le apunte a la cabeza para acabar con él, mostrando este todo su odio, aunque al ver en qué se ha convertido, finalmente lo perdona, siendo el propio coronel quien coja su pistola y se suicide.

Preacher observa la fuga de los simios y los artilleros, tras acabar con un helicóptero, ven a los simios, que tras atravesar el túnel tratan de huir, por lo que disparan contra ellos.

Al ver el ataque, César se hace con un cinturón lleno de granadas y trata de evitar que ataquen a los suyos lanzando las granadas contra un depósito de combustible que tiene fugas, aunque herido por una flecha de la ballesta de Preacher no alcanza su objetivo, disponiéndose Precher a rematarlo, cuando de pronto alguien dispara contra él observando César que fue Red, al que dispara otro soldado, acabando con él.

Su acción permite a César lanzar una granada contra el depósito, provocando una enorme explosión, que provoca otras explosiones en cadena, logrando César llegar hasta el túnel y salvarse mientras los simios observan desde lejos el caos.

César observa cómo las nuevas tropas llegan para hacerse con el mando del lugar, que logran fácilmente gracias a su destrucción, gritando los soldados felices por su logro, hasta que reparan en él, erguido sobre una loma.

Se disponen a acabar con él cuando, fruto de las explosiones hay una enorme avalancha que va destruyéndolo todo y que cae sobre los soldados, mientrs los simios consigue salvar sus vidas encaramándose a los árboles, pudiendo ver desde estos la destrucción de todo rastro humano.

Ya sin oposición, los simios y Nova llegan a su nuevo hogar, un lugar bonito junto a un lago, siendo todos felices al verlo.

Solo en ese momento observa Maurice que la flecha hirió gravemente a César, que le dice que no debe preocuparse pues están en casa y los simios son fuertes con o sin él.

Maurice le dice que su hijo sabrá quién fue su padre y lo que hizo por ellos.

Tras ello César muere feliz de ver a los suyos contentos en su nuevo hogar.

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