Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

La isla Mínima
La isla Mínima

España (2014) *

Duración: 105 Min.

Música: Julio de la Rosa

Fotografía: Álex Catalán

Guión: Rafael Cobos y Alberto Rodríguez

Dirección: Alberto Rodríguez

Intérpretes: Raúl Arévalo (Pedro Suárez), Javier Gutiérrez (Juan Robles), Antonio de la Torre (Rodrigo), Nerea Barros (Rocío), Jesús Castro (Quini), Salva Reina (Jesús), Ana Tomeno (Marina), Manolo Solo (Periodista), Juan Carlos Villanueva (Juez Andrade), Jesús Carroza (Miguel).

20 de septiembre de 1980. Un coche se estropea en una carretera rural, debiendo sus ocupantes, Pedro y Juan, dos policías, ser llevados en el tractor de un lugareño hasta un pequeño pueblo andaluz cercano a Doñana, que está en fiestas.

Una vez llegan al hostal donde se hospedarán les dicen que esa noche tendrán que compartir habitación.

Una vez allí Pedro llama a su mujer para preguntarle si vomitó otra vez.

Acuden mientras están cenando dos guardias civiles para ponerles al día de la desaparición de las hermanas Estrella de 17 años y Carmen de 16, hijas del barquero del Puntal, asunto que les ha llevado allí.

Les dicen que una vecina las vio subir a un Citroen blanco cuando volvían a su casa de la feria, incidiendo los guardias en que las muchachas tenían fama de fáciles

Tras la cena salen a darse una vuelta por la feria y disparan en una barraca, diciéndole Robles a su compañero que el país no está preparado para la democracia y que enviar una carta a un periódico criticando las manifestaciones antidemocráticas de un general fue un error que ha dado con él, que tenía un gran futuro, en un pueblo perdido de Andalucía.

Cuando Pedro se retira, Juan se queda bebiendo, invitando también a beber a unos paisanos, pese a lo cual al día siguiente Pedro lo encuentra ya levantado y preparado, contándole que las niñas querían irse del pueblo.

Acuden con un coche que les presta la guardia civil mientras arreglan el suyo hasta el Puntal para hablar con los padres de las niñas e inspeccionar su habitación, diciéndoles su madre que falta su cartilla de ahorro y algo de ropa.

Pero Rodrigo, el padre, les dice que si están allí no es porque les importen las niñas, sino porque el hermano de ella hizo la mili con el juez Andrade.

Antes de marcharse la madre les entrega a escondidas un sobre con unos negativos medio quemados.

Los dos policías van por la tarde al colegio del pueblo para preguntarles a las amigas de las niñas, que no parecen saber nada, llamando mientras están allí alguien a la ventana, que las demás identifican con Quini, el novio de Marina, una de ellas.

Visitan más tarde a la mujer que las vio subirse al coche, que identifica con un Dyane 6, señalando que las chicas debían conocer al conductor porque le sonrieron.

Les para entonces un hombre que les dice que hay alguien quiere hablar con ellos, conduciéndolos hasta un barco para ver a una mujer que afirma ser vidente y que trabaja en un barco limpiando pescado, la cual les dice que lleva dos noches hablando con su madre muerta y que le dijo que vio a las niñas en el cortijo de las Lunas, y cuando deja de hablar mira a Robles, que le pregunta si pasa algo y le dice que no.

Acuden tras ello al cortijo abandonado pese a que es ya de noche, descubriendo en un pozo medio seco un bolso en el que hay unas medias, haciendo ya al día siguiente una batida por los terrenos colindantes con la guardia civil, apareciendo de pronto entre las hierbas un hombre con un corzo al hombro y una escopeta al que persiguen, diciéndoles que salió corriendo porque no tiene licencia.

El hombre, Jesús, es de los que estuvo bebiendo con Robles la noche anterior, y le dejan marchar a cambio de que les dé a probar el corzo.

No muy lejos, dos hombres descubren el cuerpo sin vida de una de las chicas, Carmen, desnuda, y poco más allá, el de su hermana.

Cuando llegan los policías, y al ver los cadáveres Pedro se siente mal y da varias arcadas.

El forense informa de que tiene cortes, puñaladas y quemaduras en la mano izquierda una de ellas, teniendo la segunda cortes en cuello, abdomen y tórax, teniendo amputadas tres falanges de la mano izquierda y señales de violencia en la vagina, al igual que la hermana, habiendo sido también forzadas por detrás.

De pronto Robles ve a un fotógrafo que afirma que es de El Caso y lo echa.

Piensan que las tiraron allí antes de llegar al río porque debió surgir algún problema.

Los guardias les piden que den ellos la noticia a los padres, pues ellos viven en el pueblo y tienen que seguir viéndolos, siendo Juan el encargado de hacerlo, viendo cómo el padre reacciona dándose golpes contra una puerta.

Van a tomar una copa tras ello, y de regreso al hotel les entregan un sobre con las películas reveladas, en que se ve a las dos hermanas ligeras de ropa con un hombre al que no se le distingue.

Los despierta a medianoche la dueña del hostal porque abajo hay un vecino borracho que lleva una escopeta, que no deja hasta que le enseñan la placa, comprobando entonces que el arma carece de cartuchos.

El hombre les habla de Beatriz, su novia, también desaparecida, afirmando que la mató el mismo tipo que a las dos hermanas y a Adela, que las descuartiza y las tira al río, contándoles que su novia desapareció cuando se iba a trabajar a la Costa del Sol, apareciendo solo uno de sus pies con un zapato que le regaló él y su maleta flotando.

Por la noche Robles orina sangre y se desmaya, aunque nada dice, y al día siguiente su compañero, que la noche anterior discutió con su mujer que le reprochaba que no llamara, lo ve perfecto, comentándole que recibieron ya la autopsia y la confirmación de que había restos de semen en las medias de Estrella.

Acuden tras ello al juzgado donde examinan las pruebas del caso de Beatriz, viendo que el forense atribuyó el corte del pie a la hélice de un barco, encontrando entre sus efectos un folleto en que se ofrece trabajo a mujeres, y que es el mismo que Robles vio en los cajones de las hermanas muertas.

Ante la dificultad de moverse por un terreno que no figura en los mapas recurren a Jesús, al que le dan 1.000 pesetas para que les vaya indicando, llevándolos a casa de Beatriz, que encuentran abandonada, estando todo como si hubieran salido corriendo, afirmando Jesús que cuando se enteraron de la muerte de su hija se marcharon sin querer saber más de aquella casa.

Encuentra también una foto en la que aparecen las tres chicas muertas, Beatriz, Estrella y Carmen junto a un chico al que llaman Quini.

Visitan tras ello a la madre de Adela, que les dice que su hija desapareció tres años antes dejando a su hijo con ella.

Les cuenta que estaba muy triste desde que la dejó Quini "el Guapo" y que les dijo que iba a buscar trabajo y que cuando lo encontrara volvería a por ellos.

La mujer les muestra una carpeta con sus cosas.

Deciden investigar tras ello a Quini, al que ven llegar en su moto a la escuela y recoger a Marina, siguiéndolo tras ello hasta un cortijo, permaneciendo en el coche, a cierta distancia esperando a que salga, cuando de pronto se ven sorprendidos por el muchacho que tras colarse en el coche, le pone una navaja a Pedro en el cuello, aunque Robles consigue quitársela de inmediato a golpes, tras lo que le preguntan por Carmen y Estrella, diciendo él que estuvo varios meses con la primera, tras lo que le preguntan dónde estaba la noche de su muerte, diciendo que con su novia.

Le muestran la foto de Beatriz y le preguntan de qué la conocía, respondiendo él que de nada, y cuando le muestran la foto dice que la conocería esa misma noche.

Se dan cuenta de que todas las desaparecidas tenían la misma edad y desaparecieron todas durante los días de la feria, en los años 77, 78 y 80.

Robles se queda en el bar en que estaban tras invitar a una chica a una copa, y Pedro se marcha, aunque en vez de irse a su habitación va a visitar al periodista de El Caso al que le muestra el negativo con la foto de las chicas para que le informe sobre el mismo, aunque, el periodista a cambio le pide información, contándole él que las chicas fueron torturadas y violadas.

El periodista le informa que es un negativo poco común, de importación, y puede investigar quién lo utiliza, aunque a cambio de las fotos de los cadáveres de las niñas.

Al día siguiente se efectúa el entierro de las muchachas, al que acuden también los policías, contándoles la madre de estas que encontró la cartilla de ahorro de sus hijas, que su marido tenía escondida en el coche.

Acuden tras el entierro a casa del barquero, donde Rocío, su mujer les entrega la cartilla que ellos le dicen al barquero que encontraron ellos en su salpicadero, confesando él que debe mucho dinero a prestamistas y no puede pagarlo.

Pero Robles no cree que pidiera ese dinero por sus hijas, y cuando su compañero lo deja solo con él lo abofetea hasta hacerle confesar que dos meses atrás encontró un fardo con un kilo de heroína en el Puntal y lo vendió para comprarse el coche y que los dueños le exigen que devuelva el dinero habiéndose llevado ya la lavadora, la televisión, la nevera, amenazando con llevarse el coche y la barca.

Piden a la guardia civil que refuerce la vigilancia en el Puntal, acompañados por Pedro, mientras Juan se ocupa de Quini, al que ve que se reúne en medio del bosque con su novia que llega hasta allí en una bici que esconden, para luego seguir los dos en su moto hasta un gran cortijo, quedándose a la espera y vigilando el lugar, observando un cartel donde se ofrece la casa para monterías, anotando el teléfono.

Ve que poco después llega un hombre con sombrero a la casa, aunque no podrá ver más, pues de pronto alguien lo sorprende golpeándolo con la culata de un arma.

Cuando vuelve en sí es casi de noche y regresa al hotel, desde donde llaman a casa de Marina, diciéndoles su madre que la muchacha está allí y que se encuentra bien.

Pedro, que no encontró nada durante sus pesquisas piensa que alguien de la guardia civil avisa a los traficantes, pues durante toda su patrulla no encontraron nada.

Los guardias les llevan a Quini para interrogarlo, preguntándole por el hombre del sombrero, respondiendo él con chulería que estuvo solo con su novia.

Esa noche van por uno de los caminos rurales cuando se ven sorprendidos por un disparo que rompe el cristal de la ventanilla de atrás.

Como el análisis de sangre de Quini le exculpa, el juez Andrade les pide que no vuelvan a detener a nadie sin su permiso.

Acuden tras ello a casa de Marina, que ese día no fue al colegio, y que afirma que el día anterior estuvo en el cine con una amiga, diciendo que la herida que tiene en la muñeca es por alergia al reloj, no queriendo contarles nada por miedo.

Juan decide pinchar el teléfono de la muchacha tras lo que acuden a la casa del Coto como clientes, enseñándosela la encargada, observando una habitación con cuernos, en la que reconocen el lugar donde les hicieron las fotos a las hermanas muertas.

Tras identificarse, Robles maltrata a la mujer para obligarla a hablar, aunque ella dice no saber nada, ignorando quién la alquiló por última vez, apareciendo entonces el guardés con una escopeta colgando, y al que Jesús afirma no haber visto nunca.

De pronto un coche les obliga a parar y a ir hasta un lugar que les indican, llevándolos luego por el río hasta la barcaza en que estuvieron unos días antes con la vidente, escoltados siempre por varios hombres armados, contándoles una vez allí uno de ellos que la droga que encontró Rodrigo era suya, y que realmente no se la encontró, sino que se la robó, aunque niega haber matado a nadie, haciendo que otro hombre, Fermín, el marido de Angelita, que les confiesan no es vidente, pase para contarles que él estaba en el cortijo la noche en que mataron a las niñas y que tiene más información, aunque solo se la dará si quitan a la guardia civil del Puntal.

Les dice que vio al hombre que tiró el bolso al pozo la misma noche que las mataron, porque él estaba allí esperando un alijo, y vio que las llevaron en un Dyane 6, que llevaba una pegatina de una mujer con pelo largo y sombrero.

Angelita le dice a Juan que lo suyo si lo vio y que los muertos le están esperando.

Al día siguiente, y mientras se afeita, recuerda algo, y rebuscando en la carpeta de Adela encuentra una pegatina que representa a una mujer con pelo largo y sombrero, la que vio Fermín, por lo que vuelven a hablar con su madre, que les muestra unas toallas que le regaló un amigo, Sebastián, del hotel Mediodía en que trabajaba, logrando identificarlo como Sebastián Rovira, que ya no trabaja en el hotel.

Juan lee un papel que pasan bajo su puerta citándolo para el día siguiente por la tarde en la Cruz de los Carabineros, pidiéndole que vaya solo.

Pedro visita al periodista que le dice que la película la venden solo en una tienda de Sevilla y para una persona, Quini, que lleva allí cada mes fotos a revelar.

Le dice al periodista que si le revela él las fotos y ven quién las hizo, que se refleja en un espejo aunque el flash lo tapa, le entregará las fotos del forense que le pidió.

El periodista le cuenta luego que su compañero perteneció a la brigada político social, y mató a una chica de dos tiros en una manifestación en 1971.

Juan acude al cruce donde le citaron, en medio del campo, viendo que quien se acerca a hablar con él es Rocío, la madre de las niñas que acude con Marina, aunque esta se queda en el coche.

Rocío le cuenta que Quini la llevó aquella tarde a la casa del coto, donde, tras acostarse con ella la ató a la cama aun desnuda, volviendo con otro hombre al que dice que no le vio la cara, pero que olía a perfume caro y que le hizo fotografías, amenazándola con enseñársela a todo el pueblo si cuenta algo.

Juan le pregunta si contaría todo a un juez, afirmando que ni siquiera es capaz de contárselo a él, poniendo su mano sobre la del policía antes de marcharse.

Pedro va hasta el hotel Mediodía en la capital, donde le muestran una maleta que dejó Sebastián, donde ve que hay un montón de folletos de ofertas de trabajo como los que tenían las muertas, informándole que Sebastián tiene antecedentes por agresión sexual a una menor, llevando dos años en busca y captura.

Juan acude entretanto a una asamblea de trabajadores del campo donde rechazan la primera oferta del terrateniente, Don Alfonso Corrales, subiendo finalmente a 170 pesetas, observando cuando aquel se levanta que lleva un sombrero igual al del hombre que vio en la casa del coto.

Cuando esa noche regresa Pedro se topa en la carretera de pronto con un Dyane 6 blanco que lleva la pegatina de la mujer de pelo largo, aunque cuando está a punto de llegar a su altura y descubrir quién es su conductor un coche que viene de frente se lo impide, tras lo cual el coche huye y comienza una persecución en la que está a punto de chocar con varios vehículos, viendo luego cómo el coche se interna por un camino rural., siguiendo su rastro hasta que aquel apaga las luces, sintiéndose perdido entre el polvo, viendo cuando se va este que el coche ya giró y consigue despistarlo.

Temiendo que su dueño vaya a volver actuar, los policías acuden al juez Andrade que llama al capataz de Alfonso Corrales que le dice que no hay ningún Dyane 6 en la finca, diciéndole la madre de Marina que su hija está en el cine.

Tras ello les asegura que citará al día siguiente a Corrales para hacerle la prueba de sangre, no haciendo caso a la petición de que lo haga ya, insistiendo Pedro en que le deje hacer las pruebas ya y que le permita hacer un careo entre Corrales y Quini, negándose el juez, que afirma que ya le avisaron de que daba problemas, asegurándole que no permitirá ninguna prueba más hasta que le lleven algo concluyente que un tipo con sombrero, pues él mismo lo lleva, ante lo que Pedro le acusa de estar protegiendo a Corrales.

Ante ello Andrade le dice que va a ser padre y debería tener cuidado con lo que hace.

A la salida le echa en cara a Robles que no lo hubiera apoyado, acusándolo de saber a qué se dedicaba y lo que pasó en Vallecas, ante lo que Robles se lanza contra él afirmando que aquello fue un accidente y que ni siquiera fue él, sino un compañero al que cubrió, como lo cubriría a él si le ocurriera algo.

Van luego hasta casa de Marina para escuchar sus llamadas, viendo que habló con alguien para preguntar por su contrato, diciéndole su interlocutor que hubo un problema y que no contratarán a nadie hasta el año siguiente, diciendo la muchacha que no aguanta más y que quiere irse, citándola él "donde siempre" en media hora.

Robles se da cuenta que el teléfono al que llamó la muchacha es el del coto, por lo que van hacia allí tras recoger a Jesús.

Cuando llegan allí está solo la encargada del alquiler y la limpieza a la preguntan por Sebastián, diciéndoles ella que el guardés se llama Antonio, insistiendo ellos en preguntar por Sebastián, debiendo ser esta vez Robles quien separe a su compañero de la mujer a la que trata de sonsacar por la fuerza.

Robles le cuenta a la mujer lo que les hicieron a las muchachas, cómo les arrancaron los pezones con un cuchillo de caza y unos alicates, les cortaron los dedos de los pies, les metieron algo por el ano y por la vagina hasta hacerlas sangrar haciendo que la mujer se derrumbe confesando que el guardés es Sebastián y que le dio trabajo porque era amiga de su madre y él necesitaba esconderse.

Le preguntan por Corrales, pero ella dice que cuando la casa está alquilada ella no aparece por allí, por lo que no sabe si estuvo alguna vez en la finca.

Les cuenta que Sebastián vive en la casa abandonada del coto, a la que se dirigen en medio de una tremenda tormenta, aunque no está allí, encontrando Robles entre las cosas que tiene guardadas la medalla que la madre de Adela les dijo que no se quitaba nunca, encontrando también varios contratos a nombre de Estrella y de otras chicas.

Y mientras revisan la casa Jesús les avisa porque ha visto a lo lejos el Dyane 6, al que comienzan a seguir, aunque el barro formado por la lluvia torrencial que cae hace que su coche se quede atrapado en el barro, señalando Jesús que por allí solo se puede ir a la Isla Mínima, por lo que lo siguen andando el resto del camino.

Van corriendo hacia allí cuando de pronto suena un disparo y cae Jesús al suelo, sonando varios disparos más tras aquel que están a punto de alcanzarles, corriendo a refugiarse entre las cañas donde se separan tratando de encontrar al asesino, siendo sorprendido Robles por un disparo de aquel.

Aunque herido sigue avanzando hasta el lugar donde le dispararon, viendo que consiguió atrapar también a su compañero al que arrastra por los pies, consiguiendo él sorprenderlo por la espalda clavándole repetidas veces la navaja que le quito a Quini, hasta acabar con él, que cae al río mientras se desangra.

Se dirige luego tambaleándose hasta el Dyane 6, descubriendo en el maletero del mismo a Marina atada, procediendo a desatarla y arroparla mientras ella se abraza a él llorando.

Al día siguiente, Robles, con un brazo en cabestrillo ve cómo la guardia civil se lleva a Quini detenido.

Pedro habla entretanto con su mujer mientras ojea El Caso, donde cuentan todo lo ocurrido, diciéndole ella que ha recibido un telegrama que él le pide que abra , y en el que le indican que su próximo destino será en Alcobendas, lo cual le hace feliz.

Por la noche salen a tomar unas copas, estando Robles con dos chicas a las que les muestra el periódico donde sale la foto de Pedro.

Mientras Robles baila con ellas Pedro se acerca al periodista, que le entrega sus fotos reveladas, aunque sin haber conseguido descubrir a la persona que salía en la foto borrosa, pese a lo cual Pedro le entrega las fotos prometidas antes de decirle al periodista que le informaron mal y que Robles no fue el que mató a la chica y que fue un accidente, dándole entonces el periodista unas fotos de aquel día donde aparece Robles con una pistola disparando a la chica, contándole su interlocutor que era conocido como el "Cuervo" y que torturó a más de 100 personas.

Pedro lo ve feliz bailando antes de regresar a la pensión, donde rompe aquellas fotos.

Al día siguiente se preparan para marcharse, llevándoles Jesús el guiso de corzo prometido mientras Pedro mira a su compañero como si quisiera desentrañar su misterio, antes de abandonar la región hacia sus hogares.

Calificación: 4