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La ladrona de libros


The book thief (2013) * USA / Alemania

          También conocida como:
                    - "Ladrona de libros" (Hispanoamérica)

Duración: 131 Min.

Música: John Williams

Fotografía: Florian Balllhaus

Guión: Michael Petroni (N.: Markus Zusak)

Dirección: Brian Percival

Intérpretes: Geoffrey Rush (Hans Hubermann), Emily Watson (Rosa Hubermann), Sophie Nélisse (Liesel Meminger), Ben Schnetzer (Max Vandenburg), Nico Liersch (Rudy Steiner), Barbara Auer (Ilsa Hermann), Carina Wiese (Barbara Steiner), Oliver Stokowski (Alex Steiner), Levin Liam (Franz Deutscher), Rainer Bock (Alcalde Hermann)

Una voz narra que tiene por norma evitar a los vivos, aunque algunas veces cada mucho tiempo y por curiosidad se fija en alguien que llama su atención, como la pequeña Liesel Meminger, que en el invierno de 1938 y mientras viajaba a través de un terreno totalmente nevado en un tren con su madre y con su hermano menor, Werner, se da cuenta de pronto de que al pequeño ha fallecido.

Poco después el niño es enterrado tras una breve ceremonia cerca de la vía, recogiendo tras el entierro, Liesel un libro que se le cayó a uno de los sepultureros, y que se guarda.

Alemania, febrero de 1938. Un coche avanza, también entre la nieve. En el una mujer con un brazalete de la Cruz Roja le asegura a Liesel, que va detrás, que su madre se habría quedado con ella si hubiera podido, llegando poco después a una población donde le esperan sus padres adoptivos.

Enseguida Rosa, la madre adoptiva se queja al ver que no está el muchacho, explicándole la mujer que este falleció durante el viaje, quejándose Rosa porque les prometieron dos niños y dos subsidios.

Más tarde lamenta el aspecto de la niña, asegurando que lo que dicen sobre los comunistas de que son sucios y estúpidos es cierto.

La niña se muestra recelosa y se niega a salir del coche hasta que finalmente su nuevo padre, Hans Hubermann con cariño le pide que salga llamándola "Su Majestad", dándole la bienvenida a la Himmelstrasse, la "Calle del Cielo".

Rosa le ofrece un caramelo, aunque como ella no le dice gracias no se lo da. Pero una vez en la habitación se lo da Hans, que la escucha luego canturrear abrazada a su libro, su única posesión.

A la mañana siguiente se despierta con la música que Hans interpreta con su acordeón, poniéndole Rosa el desayuno y consiguiendo que la niña le dé las gracias, recibiendo tras ello la indicación de que en adelante los debe llamar mamá y papá.

Llama entonces a la puerta Rudy Steiner, el hijo de los vecinos, que dice que lo envió su madre, ya que tiene casi 12 años para acompañarla al colegio.

Durante el camino él presume de que nadie le ganó nunca en una carrera, confesándole que no le envió su madre para acompañarla, proponiéndole, al ver que ella parece empeñada en no hablar, entenderse a base de escupitajos, significando 1 sí y 2 no.

Al llegar al colegio la profesora le pide que escriba su nombre en la pizarra, poniendo ella tres X, comprendiendo que no sabe escribir, burlándose de ella en la hora del patio Franz Deutscher, otro niño que le pide que lea para él, ante lo que ella reacciona violentamente dándole una paliza ante los demás niños, debiendo separarlos la profesora, que pega a Liesel.

De regreso a casa le pide a Rudy que no se haga su amigo, pues tiene la intención de escaparse lo antes posible para buscar a su madre.

Él la reta a una carrera, apostándose un beso, aunque finalmente llegan juntos, al hacer ella algunas trampas, librándose así del beso.

Por la noche Hans sube a desearle buenas noches y descubre el libro, que es un manual del sepulturero.

Noviembre de 1938. Stuttgart. "Noche de los cristales rotos".

Los nazis asaltan todos los negocios regentados por judíos y los sacan de sus casas.

Un nazi llama a la puerta de los Vandenburg, formada por una mujer judía y su hijo Max, si bien el que llama es un amigo de la familia que les ofrece la posibilidad de salvar a uno de ellos, decidiendo la mujer que sea Max quien huya, haciéndolo con unos papeles falsos que le entrega su amigo dentro del libro "Mein kampf".

Liesel va progresando y consigue terminar, con la ayuda de su padre, de leer su primer libro, el manual del enterrador, pidiéndole a su padre volver a leerlo, dándole este una sorpresa al bajarla hasta el sótano, donde, a lo largo de las paredes ha escrito todas las letras y debajo de ellas las palabras aprendidas al leer, entregándole una tiza para que ella añada todas las que desee.

Rudy, admirador de Jesse Owens, el hombre más rápido del mundo, llega incluso a embadurnarse la cara para emularlo.

En el pueblo se celebra un mitin, acudiendo todo el mundo a la plaza tras colocar sus banderas nazis en las ventanas para no significarse, viendo cómo el discurso, dado por un alto cargo nazi, les previene contra cualquier tipo de suciedad intelectual, procediendo tras ello a quemar una gran pila de libros que hay en medio de la plaza para exterminar la enfermedad que ha infectado a Alemania durante los últimos años, jaleando la multitud sus palabras, terminando por advertirles contra plutócratas, judíos y comunistas.

Mientras cantan y la gente lanza más libros a la hoguera Franz Deutscher se dirige a Liesel y les obliga a ella y a Rudy a quemar un libro, acusando a la niña de ser, como su madre, una comunista, por lo que deben lanzar unos libros a la hoguera.

Pero una vez acabado el acto, y cuando ya toda la gente se ha retirado Liesel se acerca al centro de la plaza y recoge un libro que resistió al fuego y que se esconde, dándose cuenta demasiado tarde que, desde un coche la observaba una mujer, la esposa del hombre que dio el discurso.

De regreso a su casa con su padre este descubre que cogió el libro y le propone leerlo juntos en el sótano.

Liesel le pregunta entonces por su madre, ya que antes escuchó a Rosa decir a Hans que no iba a comprar un sello para enviar una carta que la niña había escrito para ella, y que, Rosa dice, nunca va a recibir, preguntándole si su madre era comunista, a lo que Hans no le responde, diciendo entonces ella que odia al Führer por haberse llevado a su madre, pidiéndole su padre que no diga eso, pues la pueden escuchar.

Empiezan a leer "El hombre invisible" de H.G, Wells, y mientras leen en el sótano alguien llama a la puerta, encontrándose al abrir a Max Vandenburg, a punto de desfallecer y con el libro de "Mein kampf" en sus manos.

Hans le explica a Liesel que el dueño de su acordeón era el padre del muchacho, y que él se lo guardó desde la guerra, donde el hombre perdió la vida por él, dando él su palabra de que él les ayudaría también si lo necesitaban, pidiéndole a la niña que le prometa que no le hablará a nadie de su visitante, ni siquiera a Rudy.

Rosa se plantea cómo dar de comer a una boca más e incluso entregarlo, aunque finalmente comprende que deben cumplir su palabra.

Por la noche Liesel le pregunta si es comunista, contándole él que es judío.

Al día siguiente Rosa la envía a entregar la ropa que ha lavado y planchado, a casa de los Hermann, un elegante caserón, que Rudy le explica, es la casa del alcalde.

Entregada la colada, la mujer del alcalde le entrega el dinero, comprobando Liesel que es la mujer que le vio recoger el libro en la plaza, la cual le pregunta si le gustan los libros, tras lo que la lleva hasta una enorme biblioteca donde la niña se queda asombrada al ver tantos libros juntos, dejándole la mujer que elija uno, "El repartidor de sueños", que le deja leer durante un rato, diciéndole que puede regresar cuando lo desee, pidiendo que la llame Ilsa, y diciéndole que es una niña valiente.

De vuelta a su casa Franz grita ufano que Inglaterra les ha declarado la guerra.

En su siguiente visita Liesel le habla de Johann, su hijo, muerto en la Primera Guerra Mundial, y a quien pertenecían todos aquellos libros.

Cuando Max mejora, se plantean que no puede estar siempre en cama ni puede pasear por la casa, por lo que deciden bajarlo al sótano, pidiéndole él a Liesel que le explique con sus palabras el tiempo que hace fuera y que él no puede ver.

Y después de varias semanas leyendo en casa de Ilsa les sorprende el marido, que obliga a su mujer a despedir a Rosa, que perderá así parte de sus ingresos.

La guerra lleva, pese a su edad al padre de Rudy al frente, observando todos los vecinos su marcha.

Liesel le lleva a Max un diario en el que anuncian la próxima toma de Moscú por parte de los alemanes, lo que es para él un mazazo que Liesel no entiende, pues piensa que están ganando la guerra y que debería estar contento, aunque cambiará su humor cuando como informe del tiempo le entrega una bola de nieve, organizando tras ello una batalla de bolas de nieve entre todos.

Juntos pasarán el día de Navidad en el sótano con Hans tocando villancicos y frente a un muñeco de nieve, asegurando Liesel que esa ha sido su mejor Navidad, haciéndole Max un regalo. El libro de "Mein Kampf" con las hojas pintadas de blanco para que ella pueda escribir en ellas.

Pero debido al frío del sótano Max acaba enfermando y Liesel, muy preocupada permanece junto a él, decidiendo leerle el libro de H. G. Wells pese a que Max no parece poder escucharla.

Acabada la lectura de su libro, y para poder ofrecerle nuevas historias, Liesel decide colarse en casa del alcalde para coger otro libro, siendo descubierta en una de las ocasiones al salir de la casa por su amigo Rudy que la espiaba, el cual no puede creerse que estando muriéndose de hambre su amiga se dedique a robar libros, echándole en cara que no le cuente sus secretos pese a ser su mejor amiga, preguntándole directamente quién es Max, al descubrir el libro que le regaló este.

Finalmente Rudy descubre que esconden a alguien.

Aparece entonces Franz, que les interroga por su secreto, estando a punto de quitarles el libro, que Rudy lanza al río para evitar que lo vea, teniendo tras ello una pelea entre ambos.

Y cuando Franz se va Rudy baja hasta el río, en el que se mete pese a estar el agua helada, rescatando su libro, demostrándole que puede confiar en él.

Un día, y mientras juegan al fútbol ven que aparecen un grupo de soldados. comentando uno de los niños que están registrando sótanos, corriendo la niña a avisar en su casa mientras Rudy trata de entretenerlos.

El oficial que lo registra le echa en cara a Hans que no se apuntara al partido, dejando que su mujer se parta la espalda lavando ropa para otros.

Finalmente se marcha sin descubrir a Max, acostado bajo una bandera nazi, contándoles que lo que buscaban era un refugio antiaéreo.

Rosa se plantea qué harán si Max muere.

Un día Rosa se presenta en el colegio y regaña delante de todos a Liesel llamándola ladronzuela, aunque, una vez que se quedan a solas le cuenta emocionada que Max se ha recuperado y que vivirá y que quería contárselo para que se alegrara también.

A la salida del colegio corre a abrazarlo, diciéndole él que con tantas lecturas no le dejaba en paz, dándole las gracias por ellas.

Un día suena una alarma avisando de la inminencia de un bombardeo y todos deben salir hacia el refugio antiaéreo, debiendo dejar a Max en el sótano.

Para tratar de paliar el miedo, Hans toca el acordeón entreteniendo a sus vecinos, aprovechando Max ese momento en que todos están refugiados para poder salir después de mucho tiempo a la calle a contemplar las estrellas.

Max apenas consigue trabajos como pintor, observando un día mientras trabaja cómo uno de los soldados detiene a un tendero que es judío, saliendo Hans en su defensa asegurando que es un buen hombre, suponiendo su acto que tomen su nombre, temiendo Max que debido a ello lo encuentren allí y se lleven a todos, por lo que decide marcharse, haciéndolo por la noche ante la desesperación de Liesel.

Al día siguiente un oficial nazi llama a su puerta, y cuando Hans se prepara para irse con él, este le pregunta si es el padre de Rudy, descubriendo que no es a él, sino al hijo de los vecinos al que buscan para llevarlo a un campo de entrenamiento de élite para muchachos que destacan, al haber sido visto en una carrera que ganó.

Llega entonces una carta donde se le comunica a Hans que ha sido reclutado.

Rudy le dice entonces que ha decidido huir y le pide que se vaya con él, aunque tras hablar un rato y decidir que ambos odian a Hitler deciden regresar con sus madres.

Noviembre de 1942. Las bombas caen cada vez más cerca.

Una noche, en el refugio, y a falta del acordeón de Hans, Liesel se inventa una historia y se la cuenta a todos, recordando su historia con Max.

A la mañana siguiente, cuando salen del refugio, ven una larga fila de judíos escoltados por los soldados, creyendo ver Liesel entre ellos a Max, introduciéndose en la fila mientras pregunta a todos por Max y dice que no quiere olvidarlo, siendo sacada de entre los judíos violentamente por un soldado.

En el frente, el camión en que iba Hans es alcanzado por un explosivo, volando.

Un día, mientras está con Rudy ve que un camión deja a su padre, ya libre del ejército tras el accidente, aunque no oye bien del todo y cojea.

Liesel finalmente decide estrenar el libro que le regaló Max y comienza a escribir su historia.

Esa noche no sonaron las sirenas y un avión, tras hacer una lectura errónea en un plano dejó caer su cargamento de bombas que destruyeron la Calle del Cielo y a la mayoría de sus habitantes.

Cuando al día siguiente los soldados buscan entre las ruinas encuentran bien a Liesel, que se había quedado dormida en el sótano, viendo con horror al salir a sus padres muertos, y observando cómo poco después sacan al pequeño Rudy, que le dice que la quiere antes de fallecer mientras ella trata inútilmente de reanimarlo besándolo antes de perder ella la consciencia.

Cuando vuelve en sí encuentra su libro, viendo cómo aparecen en el lugar el alcalde y su mujer, hacia la cual corre Liesel para abrazarla.

Dos años más tarde entran las fuerzas americanas de ocupación, llegando hasta la tienda del señor Steiner, el padre de Rudy, donde ahora trabaja Liesel como dependienta, Max, al que abraza feliz.

La Muerte recuerda que fue a recoger a Liesel a sus 90 años, habiendo escrito para entonces varios libros, y habiendo sido madre de tres hijos y abuela, manteniendo su amistad con Max hasta la muerte de este.

Calificación: 3