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La ciudad de las estrellas. La La Land
La ciudad de las estrellas

La La Land (2016) * USA / Hong Kong

          También conocida como:
                    - "La La Land. Una historia de amor" (Argentina, México, Bolivia, Ecuador)
                    - "La La Land. Ciudad de sueños" (Chile, Colombia, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, República Dominicana, Guatemala, Panamá, Perú)

Duración: 127 min.

Música: Justin Hurwitz

Fotografía: Linus Sandgren

Guion y Dirección: Damien Chazelle

Intérpretes: Emma Stone (Mia Dolan), Ryan Gosling (Sebastian Wilder), J.K. Simmons (Bill), Finn Wittrock (Greg Earnest), Sonoya Mizuno (Caitlin), Jessica Rothe (Alexis), Callie Hernandez (Tracie), Jason Fuchs (Carlo), Rosemarie DeWitt (Laura Wilder).

La radio de un coche anuncia otro día soleado en California. Hay 29 grados en Los Angeles.

El coche forma parte, con otros cientos de vehículos de un inmenso atasco de los coches que tratan de llegar a la ciudad.

Una de las conductoras, recuerda cantando (Another Day of Sun), cuando dejó a su amor en la estación. Era encantador, pero ella sabía lo que quería. Cuando veía las películas veía su sueño.

Se le unen otros conductores que cuentan que cogieron el autobús sin un céntimo, sin saber si fueron valientes o locos.

Pero, señala la muchacha, algún día aquel novio verá su cara en la pantalla.

Todos buscan las luces que brillan, y si fracasan, se vuelven a levantar, porque llega la mañana y hay otro día de sol.

Las voces de quienes cantaron antes les dicen que tienen que intentarlo más. Llamar a todas las puertas y aunque les digan que no o se les acabe el dinero, un micro polvoriento y las luces de neón bastan.

Y un día mientras canten su canción un chico de algún pueblo se unirá y será lo que le dé el empujón para seguir.

Todos cantan y bailan al ritmo de una banda que va en un camión que cuando te hayan defraudado y llegue la mañana será otro día de sol. El día acaba de empezar.

INVIERNO

Todos vuelven a sus coches y al atasco, pero sin perder sus sueños.

En uno de esos coches va Sebastian, que trata de encontrar una emisora donde haya algo interesante.

Delante de él Mia habla por teléfono y mira unos papeles. Está ensayando una escena y por ello no se da cuenta de que los coches reanudaron su marcha, por lo que Sebastian le pita, y luego, impaciente la adelanta, haciéndole ella una peineta.

Poco más tarde, ya en su puesto de trabajo en la cafetería de los estudios Warner, Mia sirve un capuchino a una conocida actriz a la que la encargada le invita, aunque la estrella insiste en pagar, mirándola todos los clientes y comentando sobre ella mientras se marcha.

Le suena entonces una alarma avisándola de que tiene una audición, aunque a su jefa le dice que tiene que ir al médico, chocando al ir mirando el guion con un cliente al que le tira el café que mancha su camisa.

Mientras hace su sentida audición, en la que incluso debe llorar, es interrumpida en pleno clímax por la entrada de una ayudante de la directora de casting, que tuvo que hacer además con el abrigo puesto para que no se le viera la camisa sucia por el café, viendo al salir, frustrada por el trato que le dieron, el pasillo lleno de chicas como ella.

Mientras tanto, Sebastian se toma un café en su coche mientras observa al otro lado de la calle el antiguo club de jazz Van Beek.

Mia acaba de ducharse cuando empiezan a entrar al baño sus tres compañeras de apartamento, como ella, aspirantes a actrices, que le piden que vaya con ellas a una fiesta de alguien de la industria en Hollywood. Ella se resiste. No le apetece tras lo que le ocurrió en la audición, aunque sus compañeras le insisten cantando (Someone in the Crowd), y le dicen que debe esforzarse para causar una buena impresión, pues podría encontrar a la persona que podría llevarle a donde quiere. Deben salir para tratar de encontrar a ese alguien entre la multitud.

Finalmente se apunta al plan, yendo las cuatro amigas cada una con el vestido de un color alegres a disfrutar de la fiesta.

Tras conversaciones banales entre otras aspirantes a estrellas y algún hombre que trata de ligar, sale ya cansada como ajena a ese mundo de frivolidad para encontrarse, al ir a recoger el coche, con que se lo ha llevado la grúa por haberlo dejado en un lugar donde estaba prohibido aparcar de 9 pm a 6 am.

Debe regresar por ello caminando y al pasar junto a un bar escucha la música de un piano que le atrae, por lo que decide entrar en el local, el Lipton, observando que el músico es el chico que esa mañana no paraba de pitarle.

Esa misma mañana, al regresar a su apartamento, Sebastian encontró allí a su hermana, que le regaña porque tiene todavía un montón de cajas sin vaciar, diciendo él que la vaciará cuando tenga su propio club, sintiéndose molesto de que entre en su casa sin avisarle, regañándola además por poner los pies sobre una banqueta que el club de jazz tiró a la basura sin tener en cuenta que en ella se había sentado una de las mayores glorias del jazz, no pudiendo entender su hermana que siga yendo allí, no pudiendo entender él que lo hayan convertido en un lugar de samba y tapas.

Su hermana le dice que le va a presentar a una chica y le pide que deje de conducir sin permiso se olvide de que lo estafaron, pues todos le advirtieron sobre aquel tipo y tiene que tratar de trabajar para poder pagar todas sus deudas.

Sebastian comprende pese a todo que tiene razón y va al Lipton, dándole las gracias a su dueño por readmitirlo, asegurándole que no será conflictivo, recordándole el empresario que debe ceñirse al repertorio, sin permitirle ninguna licencia al respecto.

Sebastian se pasa la noche tocando el repertorio navideño que le propusieron, observando que nadie repara en lo que toca, por lo que decide tocar una pieza suya, que es lo que Mia oyó desde fuera y llamó su atención.

Pero al terminar la pieza es requerido por su jefe, que lo despide por haber incumplido su pacto.

Debido a ello Sebastian se marcha airado y se cruza con Mia, que le dice que le ha oído tocar, pero él no le deja continuar. No se detiene, sino que casi la arrolla al salir.

Mia seguirá tras ello con su vida y sus audiciones.

PRIMAVERA

Sigue yendo también a fiestas, coincidiendo en una de ellas con una banda de música de los 80, donde Sebastian se encarga de los teclados.

Cuando el líder de la banda pregunta si alguien desea que toquen algo en particular Mia aprovecha la ocasión de librarse de un aspirante a guionista acercándose para burlarse de Sebastian haciendo que la banda toque "I ran", que ella baila, riéndose de él.

Él la busca luego y le dice que la recuerda de aquella noche y reconoce que se comportó como un gilipollas, pero le reprocha que pidiera esa canción, pues la considera un insulto para un músico serio, no entendiendo ella que se haga pasar por músico serio con la pinta que lleva con su chándal rojo ochentero.

Él le pregunta dónde trabaja ella, contándole que en la cafetería de Warner, diciendo él que entiende que como trabaja de barista puede mirarlo por encima del hombro.

Cuando, acabado su trabajo por la noche, él se dispone a marcharse, Mia, que está aguantando de nuevo la tabarra del guionista, lo llama "George Michael" y le pide que le recoja las llaves de su coche, yendo luego juntos hasta el coche, dándole las gracias por haberla rescatado y diciéndole que es curioso que hayan coincidido tantas veces.

Mientras da a su mando tratando de encontrar su coche observan la ciudad desde la colina mientras se pone el sol mientras trata de encontrar su coche.

Él empieza a cantar (A Lovely Night). Se encendieron las luces y cualquier otra pareja adoraría ese cielo, pero son ellos, y ella no es su chica y no hay la mínima chispa, lo cual es una pena ante una noche tan maravillosa.

Ella dice que tampoco ella se colaría por él y que tampoco siente nada, tras lo que se quita sus zapatos y los cambia por unas zapatillas.

Pero a pesar de sus bromas sobre ello están ahora muy juntos, aunque interrumpe la magia una llamada de Greg, el novio de ella, al que le dice que llegará un poco tarde.

Finalmente encuentran su coche y ella se ofrece a llevarlo hasta el de él, que le dice que no es preciso, pues está muy cerca.

Pero cuando ella se va el sigue caminando durante un buen rato hasta su coche.

Mientras está en la cafetería trabajando, aparece Sebastian al que le pregunta cómo ha logrado entrar sin un pase, diciéndole que se ha colado, por lo que solo dispone de 20 minutos hasta que lo encuentren los guardias de la entrada, por lo que le pide a ella que le permita esconderse en los lavabos hasta que ella termine su turno en 10 minutos.

Cuando salen, ella le muestra que trabaja justo enfrente del lugar donde grabaron las escenas de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca.

Pasean por los estudios y él le pregunta por Greg, diciéndole ella que llevan saliendo cerca de un mes.

Él le confiesa que se desvía 8 kilómetros para tomar café enfrente de un club de jazz el Van Beek, ahora convertido en un lugar donde dan samba y tapas.

Mientras pasean llegan a un lugar donde están rodando una escena.

Mia le cuenta que su tía era actriz en una compañía ambulante de teatro y que vivía en Boulder City, en Nevada, frente a una biblioteca donde alquilaban películas antiguas y luego recreaba con su tía las escenas de las películas.

Dejó su carrera para ir allí. Aunque piensa que debería haber sido abogada, sugiriéndole Sebastian que escriba su propio material para hacer historia como Louis Armstrong, confesándole ella entonces que odia el jazz

Él decide llevarla al Lighthouse Café, un club de jazz y le dice que quienes odian el jazz es porque desconocen el contexto y no saben de dónde viene, recordando que nació en Nueva Orleans, en una pensión de mala muerte donde emigrantes de diferentes países convivían sin poder entenderse más que a través de la música.

Le explica que cada vez que actúan, los músicos de jazz hacen que esa música sea nueva y es pura emoción, pero teme que esa música está muriendo y él no desea permitirlo, por lo que desea abrir su propio club donde podrán tocar jazz puro.

Ella recibe entonces una llamada para trabajar en una serie de televisión y se lo cuenta emocionada, diciéndole que es un poco como "Rebelde sin causa", aunque entonces recuerda que no ha visto la película, proponiéndole él quedar para verla aprovechando que la ponen en el Rialto, el lunes por la noche.

A la salida del Lighthouse Café, donde vieron la actuación cada uno toma su camino.

Él se acerca hasta el mar y en el puente observa la luz del atardecer sobre el mar canta (Ciudad de las Estrellas) preguntándose si brilla solo para él y si es el comienzo de algo nuevo o solo un sueño más.

Mia acude a la prueba para la que la llamaron, aunque solo le permiten decir una frase, dejándola desconcertada, no permitiendo que repita, aunque cuando pasa junto al Rialto recuerda que ha quedado para ir luego con Sebastian a verla y sonríe.

Pero mientras se arregla para salir llega Greg, que la apremia, pues ha llegado su hermano al haberse adelantado su vuelo, debiendo ella reconocer que lo había olvidado.

Van a cenar luego con este y su novia, aunque ella no parece concentrarse en la conversación en la que el hermano de Greg les habla de lo impresionado que quedó tras viajar a Indonesia y sus planes de ir a Nicaragua.

Entretanto Sebastian espera a la puerta del cine, viendo que Mia no llega.

En el restaurante escucha la música de jazz del fondo y el piano le hace recordar a Sebastian, por lo que le dice a Greg que perdone y decide marcharse del restaurante y correr, mientras sonríe, hacia el cine.

Dentro está Sebastian, ya sin esperanzas de que ella llegue. Pero mientras está empezando ella se pone frente a la pantalla hasta que descubre dónde está él, viendo la película juntos, y mientras lo hacen sus manos se van aproximando hasta entrelazarse, aunque cuando se van a besar de pronto se encienden las luces porque durante su proyección se quemó la película.

Mia le dice que tiene una idea. Van hasta el Observatorio Griffin, donde tenía lugar la escena donde se estropeó la película, recorriendo sus instalaciones hasta la sala del planetario, donde se sienten flotando entre las estrellas y bailan (Planetarium), y cuando abajo se sientan como en el cine, entrelazan sus manos y se besan esta vez sin verse interrumpidos.

Mia les cuenta a sus compañeras que está escribiendo una obra para una mujer sola y mientras lo hace suena el claxon del coche de Sebastian que ha ido a recogerla.

VERANO

Durante los siguientes días recorren juntos la ciudad y se acercan al Lighthouse Café, donde se une a la banda mientras ella baila junto con los demás clientes.

Luego se sientan juntos en una mesa, apareciendo entonces un conocido de Sebastian, Keith, con el que tocó durante un tiempo, y al que conoce desde el colegio.

Keith le cuenta que tiene un nuevo grupo y buscan un teclista, aunque Sebastian le dice enseguida que no está interesado.

En el apartamento Mia representa su obra para él.

Luego le dice a él que no debería empeñarse en el Van Beek, que podría abrir su club en otro lugar y cambiarle el nombre, sugiriéndole ella Seb's, habiendo hecho un logo en que el nombre va dentro de un círculo y el apóstrofe es una nota musical.

Le pregunta luego por el tipo del Lighthouse, pues dice notó algo extraño entre ellos.

Por la mañana Sebastian la oye hablar con su madre contándole que ha escrito una obra, pero que no solo no cobrará, sino que tendrá que pagar para poder representarla, y le oye contar que él va a montar un club de jazz, aunque también que no tiene trabajo.

Tras escucharla, Sebastian decide ir a ver a Keith, que le cuenta que les va a distribuir Universal y tienen una gira a punto y le pagan 1.000 dólares a la semana más una parte de ingresos por entradas y merchandising.

Pero tras el ensayo no parece feliz. Keith le dice que toca para gente de 90 años y que el jazz está muriendo por culpa de gente como él. Que hay que atraer a los niños y a la gente joven y él no puede ser revolucionario como los mejores músicos de jazz siendo tan conservador.

Sebastian ensaya en su casa de nuevo (City of stars) y canta acompañado por Mia:

Ciudad de estrellas, ¿brillas solo para mí? Hay tanto que no puedo ver.

Sentí desde el primer abrazo que compartimos que ahora nuestros sueños pueden hacerse realidad.

Todos quieren una cosa en los bares o restaurantes: el amor y solo necesitan el repiqueteo de su corazón.

Sebastian firma el contrato con su amigo y graba con ellos para su canal de Youtube.

Mia por su parte deja su trabajo en la cafetería y alquila un teatro y luego, cuando pasa frente al Rialto ve que ha cerrado.

Cada uno está embebido en sus proyectos y cuando Sebastian llega por la noche a su casa Mia está ya durmiendo.

Mia acude al primer concierto de Sebastian con su nuevo grupo, que es todo un éxito de público, pero es muy diferente a lo que él deseaba, pues, aunque comienza como si fuera una canción de jazz, pero luego va evolucionando hacia el rock, habiendo muchas luces y gogós, sintiéndose ella desplazada entre las chicas que bailan al ritmo del grupo.

OTOÑO

Mia envía mensajes de correo para informarles del próximo estreno de su obra.

De regreso a casa llama a Sebastian, diciéndole que no sabe dónde está en ese momento si en Boston o en Dallas, pues lleva unos días sin saber nada de él y le echa de menos, aunque al llegar a casa escucha música y ve que Sebastian ha preparado una romántica cena, diciéndole que tiene que irse el día siguiente a primera hora, pero necesitaba verla, afirmando estar contento de volver a estar en casa, contándole que ella está nerviosa por la obra, temiendo que vaya la gente y la critiquen.

Él trata de convencerla para que vaya con él a Boise, pero ella le dice que tiene que ensayar, preguntándole Sebastian si no podría hacerlo donde vayan.

Mia le pregunta cuándo acaba su gira, diciendo él que cuando tengan que grabar de nuevo, y que cuando lo hagan volverán a salir de gira.

Ella le dice que no esperaba que fuera así, interpretando él que no creía que fuera a tener éxito, señalándole que podría estar de gira un par de años solo con ese disco.

Ella le pregunta si le gusta la música que toca, diciéndole que si va a abandonar su sueño es importante que le guste lo que va a estar tocando durante años.

Él se sorprende, pues pensaba que eso es lo que ella quería que hiciera, que tuviera un trabajo estable y que ganase dinero, a lo que ella le responde que quería que ganara dinero, pero para poder abrir su club, diciéndole él que eso es lo que hace.

Ella le dice que no entiende por qué no abre entonces su club, diciéndole él que ella misma le dijo que nadie querría ir a ese club, pues a nadie le gusta el jazz, ni siquiera a ella, diciendo ella que ahora sí le gusta gracias a él.

Él le pregunta si prefiere que toque Jingle Bells de nuevo, diciéndole ella que la gente sí irá a su club, porque el jazz le apasiona y a la gente le gusta la gente apasionada.

Sebastian dice que necesitaba madurar y tener un trabajo estable y que si tenía tantos reparos debería habérselo dicho antes de haber firmado aquel contrato y además hace algo con lo que la gente disfruta.

Ella le pregunta desde cuándo le importa la gente, diciéndole él que ella que es actriz no debía preguntarle eso, sugiriendo que estaba contenta cuando le iba fatal porque eso la hacía sentirse mejor consigo misma.

Suena entonces el reloj del horno porque la cena que preparaba se ha quemado, como su sueño de una noche con Mia, que sale por la puerta rabiosa y enfadada con él.

Por fin llega para Mia el día del estreno de su obra, "So long, Boulder City".

Tras terminar sus ensayos, Keith le recuerda a Sebastian que tiene que ir esa tarde a la sesión de fotos para el álbum, que él creía que era el jueves siguiente, no pudiendo por ello ir al estreno de esa noche.

El fotógrafo le obliga a poner poses que a él le parecen ridículas para las fotos mientras Mia termina su representación ante una decena de personas entre los que estaban sus amigas.

Y para colmo de males cuando regresa al camerino escucha los comentarios de algunos espectadores a los que no les gustó la obra, que además no entendieron, señalando uno de ellos que los monólogos femeninos siempre son horribles.

Cuando llega Sebastian es demasiado tarde. La puerta ya está cerrada. La ve salir y le pregunta cómo le ha ido y le dice que lo siente, que ha sido un capullo, pero que se lo compensará.

Mia le dice que se ha acabado todo, pues no desea seguir humillándose y ni siquiera puede pagar el teatro, por lo que ha decidido regresar a casa de sus padres en Nevada.

Regresa en efecto a Boulder City, viendo en las paredes de su antigua habitación cómo cuelgan de las paredes sus sueños de llegar a ser actriz.

Durante un descanso por la boda de Keith, en la que Sebastian toca el piano, regresa al apartamento que antes compartió con Mia, despertándole el teléfono.

Le preguntan por Mia Dolan, pues no pudieron localizarla en su móvil, diciéndoles él que ya no está allí y que no la verá, pese a lo cual le dicen que si la ve le diga que la busca Jane, de Amy Brandt Casting.

Sebastian viaja hasta Boulder City y en la calle donde viven los padres de Mia hace sonar el claxon, pues no sabe dónde vive exactamente, teniendo que aguantar la bronca de algunos vecinos, aunque consigue que Mia lo vea y salga.

Ella le pregunta qué hace allí, contándole él que ha ido porque tiene buenas noticias, pues Amy Brandt, la gran directora de casting fue a ver su obra y le encantó y quiere que vaya a una audición para una película.

Pero Mia le dice que no va a ir, pues eso la mataría. Ha ido ya a un millón de audiciones y siempre le pasa lo mismo, pues no es tan buena, aunque él le repite que lo es.

Ella insiste en que es un sueño imposible, mientras que en su ciudad puede volver a esperar y encontrar algo para lo que sirva, pues tras 6 años no quiere seguir haciendo aquello porque duele demasiado.

Él le dice que es una cría pequeña y le asegura que estará en su puerta a las 8 de la mañana vaya ella o no, para llevarla a la audición de las 17'30.

Ella le pregunta cómo dio con ella, señalando que le dijo que su casa estaba enfrente de la biblioteca en Boulder City.

A la mañana siguiente Sebastian vuelve a casa de Mia, viendo que, aunque pasan ya 3 minutos de las 8, ella no está, por lo que se dispone a marcharse, cuando aparece Mia por detrás, diciéndole que fue a comprar café, tras lo que parten juntos.

Cuando llegan, Sebastian espera con ella a ser recibida por Amy.

Esta y Frank le cuentan cuando la reciben que van a rodar una película en París y no tienen guion porque quieren crear un personaje a partir de la actriz. Tendrán tres meses de ensayo y 4 de rodaje.

Luego le piden que les cuente una historia, y tras pensar unos segundos decide hablarles sobre su tía, cantando (The Fools Who Dream), que esta vivió en París y cuando regresaba les contaba sus historias, contándoles que en una ocasión se lanzó al río. El agua estaba helada y se pasó un mes estornudando, pero aun así les dijo que volvería a hacerlo.

Dice que brinda por la gente que sueña aunque parezcan tontos y por los que sufren.

Ella capturó un sentimiento, un cielo sin techo, la puesta de sol en un marco. Vivió en un licor y murió con un parpadeo y siempre recordará su llama.

Su tía le dijo que un poco de locura era clave para permitirnos ver nuevos colores.

Quién sabe dónde acabaremos, y por eso nos necesitan.

Que vengan los rebeldes, las ondas de los guijarros, los pintores, poetas y obras y brindo por los tontos que sueñan por locos que parezcan.

Yo lo remonto todo a ese entonces, a la nieve y el Sena y a ella, que sonriendo dijo que lo haría otra vez.

Tras la audición regresan al Parque Griffin, contándole ella que le contestarán en un par de días, aunque no espera nada, asegurándole él que se lo darán.

Ella le pregunta dónde están ellos, respondiendo él que no lo sabe y que tampoco pueden hacer nada, pues cuando consiga ese trabajo tendrá que entregarse y darlo todo, pues es su sueño.

Ella le pregunta qué hará él, diciéndole que tiene que seguir su propio camino. Se quedará allí y pondrá en marcha lo suyo, mientras que ella estará en París, donde hay buen jazz y ahora a ella le encanta. Tendrán que esperar y ya se verá.

Ella le dice que siempre le va a querer, diciendo él que también la querrá siempre.

INVIERNO. CINCO AÑOS DESPUÉS

Mia llega en un lujoso coche a los estudios Warner y se dirige a la cafetería donde estuvo trabajando y donde el encargado la invita, rechazando ella la invitación como hizo unos años antes la actriz a la que atendió ella.

Y Ahora todos los clientes la miran a ella.

Sebastian por su parte entra en un club de jazz, pasando junto al cartel que anuncia la última película de Mia y ensaya, hablando tras ello con un joven que le dice que la cosa no va mal, diciendo él que no va mal, va genial.

Ahora Mia vive en una mansión y al llegar a casa la espera cariñoso su marido, que no es Sebastian, sino David, y va corriendo a ver a la hija que tiene con este.

También Sebastian llega a su apartamento y se prepara la cena, teniendo una foto donde su hermana, su cuñado y su sobrino le felicitan la Navidad.

Mia y su marido salen a cenar dejando a su hija con una canguro

Temen no llegar a tiempo para ver a Natalie, habiendo un gran atasco de entrada a la ciudad, aunque ahora es de noche, proponiéndole ella salir de la autopista e ir a cenar ellos solos.

Cuando tras cenar van a coger el coche, escuchan la música de jazz de un bar cercano, proponiéndole David entrar, viendo al llegar abajo en neón el logo que ella hizo en su día para Sebastian. Han llegado a Seb's, siendo el apóstrofe una nota.

Es un local moderno y acogedor con sus paredes recubiertas de fotos de artistas de jazz, estando el local lleno, llevándole su marido una copa mientras escuchan a un grupo tocando jazz.

Cuando acaban sale al escenario Sebastian para pedir un aplauso para los músicos, y empezar a tocar él, reparando entonces en Mia.

Sebastian se sienta al piano que antes ocupaba el hombre que le dijo que todo iba muy bien, y tras reflexionar durante un momento toca la canción que ella escuchó años antes y llamó su atención, no pudiendo ella evitar recordar aquel momento.

Vuelve a ver cómo lo despide su jefe, pero esta vez, al pasar junto a ella no la arrolla sin hacerle caso, sino que la besa apasionadamente y bailan entre la gente.

Vemos lo que podría haber ocurrido si hubieran seguido juntos

Se van a vivir juntos y vuelven al Lighthouse, aunque cuando aparece Keith no le hacen caso.

Ella llena el teatro con su obra a la que él acude y es un éxito y la llama la misma agente y la contratan, pero en esta ocasión viajan juntos a París, donde él abre un exitoso club de jazz mientras ella graba su película.

Viven en un mundo de fantasía felices juntos bailando entre las estrellas.

Juntos vivirían en una casa más modesta que la que ella posee y que arreglan juntos.

Tendrían su primer bebé con el que harían todas las celebraciones de sus cumpleaños y serían ellos, y no ella y David quienes fueran a la ciudad a cenar y entrarían juntos a ese club de jazz, donde actuarían otros músicos mientras ellos se besan.

Pero la realidad quien está a su lado es David, que le pregunta si quiere quedarse a escuchar otra, aunque ella prefiere irse.

Antes de salir, y al llegar a la puerta ella se gira y lo mira y se sonríen, tras lo que él sigue tocando.

Calificación: 3