Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

La modista
La modista

The dressmaker (2015) * Australia

          También conocida como:
                    - "El poder de la moda" (Hispanoamérica)

Duración: 118 min.

Música: David Hirschfelder

Fotografía: Donals McAlpine

Guión: Jocelyn Moorhouse y P.J. Hogan (Novela de Rosalie Ham)

Dirección: Jocelyn Moorhouse

Intérpretes: Kate Winslet (Myrtle Dunnage / "Tilly"), Judy Davis (Molly), Liam Hemsworth (Teddy McSwiney), Hugo Weaving (Sargento Horatio Farrat), Sarah Snook (Gertrude Pratt), Kerry Fox (Beulah Harridiene), Shane Bourne (Evan Pettyman), Alison Whyte (Marigold Pettyman), Barry Otto (Percival Almanac), Julia Blake (Irma Almanac), Sacha Horler (Una Pleasance), Caroline Goodall (Elsbeth Beaumont), James Mackay (William Beaumont), Rebecca Gibney (Muriel Pratt), Gyton Grantley (Barney).

1951. Un autobús para en el pequeño pueblo australiano de Dungatar, bajando del mismo una joven elegantemente vestida que mientras enciende un cigarrillo dice "¡He vuelto, desgraciados!".

El sargento Horatio Farrat ve que ha dejado la máquina de coser que llevaba con una nota que pone: "Propiedad de T. Dunnage. ¡No tocar!", aunque él la coge y se la lleva a su casa, donde al verla se queda admirado ante el Dior que viste, diciendo ella que el diseño es de ella aunque inspirado en Dior.

Myrtle, "Tilly", le pregunta al sargento por su madre, respondiéndole que apenas sale.

Cuando entra en la casa la encuentra totalmente desordenada y con mal olor, viendo cómo asustada al verla sale un hurón corriendo.

Molly, su madre, que está en la cama, no la reconoce.

A la mañana siguiente Tilly comienza a lanzar pelotas de golf hacia la casa de la maestra Harridiene, rompiendo una de sus macetas.

Le pregunta a su madre si se acuerda de Stewart Pettyman, el preferido de la maestra, y del señor Almanac, el farmacéutico, al que lanza su siguiente bola, recordando que este de pequeña le dijo que su madre era una guarra y ella una bastarda.

Asegurando su madre que ni siquiera se acuerda de ella.

Su siguiente bola es para el presidente del condado, el señor Pettyman, preguntándole su madre a qué ha ido a ese pueblucho donde no hay nada, diciéndole que necesita que recuerde que es su hija y le pregunta si cometió un asesinato y está maldita.

Poco después Molly llama a su hija asesina cuando esta quiere meterla en la bañera tras lo que limpia la casa debiendo taparse con un pañuelo la nariz.

La maestra, Beulah Harridiene va a casa del sargento Farrat para denunciar que le destrozaron los geranios, aunque este, entretenido probándose vestido de mujer no le hace caso ni le abre la puerta.

Justo entonces llega también al pueblo William Beaumont, y no parece muy feliz de regresar, aunque su madre le lleva por todo el pueblo, incluida la tienda de los Pratt, donde debe pagar la cuenta de las deudas de su madre, y donde la señora Pratt pretende que el joven se fije en su hija Gertrude, algo que la madre del muchacho considera no está a la altura del muchacho.

Cuando salen de la tienda observan que en casa de Molly la Loca han encendido una hoguera donde Myrtle quema todo lo que tiró, enterándose todo el pueblo de su regreso.

Evan Pettyman vuelve a su casa y le da a su mujer, Marigold, que vive obsesionada con la limpieza, un tónico.

Ella recuerda que hace 25 años de la muerte de su hijo Stewart, mientras Evan mira por la ventana y ve la hoguera en casa de Molly antes de hacer el amor con su mujer, ya dormida tras tomar lo que le dio su marido.

Ese fin de semana es la final del partido de fútbol entre los jugadores de Dungatar y los de Winyerp, y en el que causa una gran impresión Tilly con su elegante y sensual vestido, tanto que el capitán del equipo local, Teddy McSwiney, vecino de Tilly se queja de que distrae a sus compañeros y que si no ganan lo perderán todo.

Tilly le da las gracias por haber cuidado de su madre y asegura que les ayudará.

Molly, a la que Tilly ha llevado también a ver el partido está junto al señor Almanac, al que reconoce y le recuerda que su mujer Irma siempre estaba magullada, con un labio roto o un ojo morado, algo que dejó de pasarle cuando él se volvió jorobado.

Tilly le dice a Gertrude que si lo desea le puede coserle un traje para la fiesta del sábado siguiente, diciendo esta que un vestido no cambia nada, aunque ella le dice que la observe a ella mientras se dirige de nuevo hacia el campo tras cambiarse el vestido.

Viendo a Tilly, que muestra sus hombros con su vestido a lo Gilda, el equipo contrario comienza a distraerse tanto que los de su pueblo remontan y ganan.

Tras el partido, Tilly y Molly visitan a la señora Almanac para darle gracias por haberle llevado comida a su madre durante todos esos años, y le da unos pastelitos, notando tras comerlos que sus todos sus dolores empiezan a remitir.

Tilly se dirige a la escuela, recordando su niñez, aprovechando Molly para preguntarle a Irma de qué acusan a su hija, contándole Irma que dicen que mató a un niño y recuerda a Evan Pettyman metiéndola en el coche patrulla y a Farrat llevándosela.

Tilly recuerda ante el patio un momento de su niñez cuando todos comenzaron a perseguirla por orden de Stewart Pettyman por haber lanzado su pelota al tejado.

Tuvo entonces que ocultarse subiéndose al molino desde donde le pide a Gertrude que la ayude, aunque poco después Stewart la sorprendió y la llevó hasta un sitio apartado del patio sin que la maestra hiciera nada por ayudarla, recordando que el niño le pidió que se quedara quieta o iría a matarlas esa noche a su madre y a ella.

Tilly le cuenta a su madre que ella también perdió un hijo, algo muy duro, contándole también que trabajó en Francia gracias a una diseñadora que la descubrió y le presentó a Balenciaga.

Tilly le pide a su madre que recuerde su nombre, aunque en vez de ello pronuncia el de Stewart Pettyman, recordándole que le rompió el cuello.

Llega entonces Gertrude y le dice que le hará un traje a cambio de 15 chelines o de información, preguntándole si le dijo a Pettyman dónde se escondía, reconociendo que lo hizo para evitarse problemas ella, pese a lo cual acepta el trato.

Esa noche los futbolistas celebran su triunfo y acaban su fiesta subiendo a lo alto del granero, donde retan a Teddy a que se lance sobre el trigo, pese a que está lleno de ratones, que corretean sobre él, atreviéndose a hacerlo y detrás los demás.

Tilly sale a pasear con su madre, y recogen del vertedero varias cosas, entre ellas un espejo, viéndolas Teddy que sube a Molly en su carro mientras él sigue andando junto a Tilly a la que le da las gracias por ayudarles a ganar la final, invitándola a que vaya con él a la fiesta del sábado, aunque ella se excusa, insistiendo e invitándola al cine.

Mientras prepara el traje de Gertrude su madre le insiste en que vaya al cine y le dice que aunque les haga vestidos a la gente del pueblo para hacerles creer que tienen clase, seguirán odiándola, pese a lo cual le ayuda a rehacer el traje.

Aparece Farrat para llevarle un paquete y ve que es una caja con telas, emocionándose al verlas y tocarlas, colocándoselas por encima.

Farrat le dice que siempre llevó una vida discreta, pese a lo cual el padre de Stewart conocía su secreto y cuando le pidió tras la muerte de este que se la llevara lejos lo obedeció por temor a perder su hogar y su carrera.

Por la noche se acerca a la caravana de Teddy para aceptar su invitación.

Y cuando aparece Gertrude en la fiesta todos la miran admirados, pues está espectacular con el vestido de Tilly, dirigiéndose Gertrude a la banda a la que pide que suene una balada romántica, tras lo que se dirige decidida a William, con el que baila.

Al día siguiente Teddy lleva a Molly y a Tilly al cine para ver Sunset Bulevard, cogiendo el muchacho la mano de Tilly mientras ven la película.

De vuelta a casa pone una canción de Billy Holliday, viendo Teddy que tiene Macbeth, mostrándole que se conoce párrafos de la obra.

Le pregunta a dónde se fue cuando se marchó y le cuenta que fue a un internado en Melbourne, aunque luego se escapó a Londres, pasando por España, Milán y París.

Recuerda a Teddy con su telescopio cuando era niño mirando las estrellas.

Ella asegura que nunca le perdonarán por la muerte de Stewart diciéndole Teddy que a él no le da miedo y que la cuidará si le deja.

De pronto comienzan a aparecer clientas sorprendidas por el cambio de look de Gertrude para pedirle que les haga trajes a ellas.

Pero un día llega a la población otra mujer, con una máquina de coser, instalándose en el Hotel Estación, viendo cómo todas las mujeres van vestidas elegantemente, por lo que les pregunta por sus vestidos, contándole que lo hace una chica del pueblo que vive en la colina.

La mujer, Una Pleasance se presenta en casa de Tilly, diciéndole que es modista y costurera debidamente cualificada, y le pide que ella le demuestre que lo es, aunque Tilly no le deja ver su sala de trabajo, señalando que la ha invitado Evan Pettyman, en cuya casa comenzará a trabajar para horror de Marigold, que ve su casa invadida por mujeres interesadas en la nueva modista y siempre sucia.

Tilly lamenta su llegada justo cuando empezaba a caerles bien, diciéndole Teddy que allí no la valoran, por lo que le propone fugarse y olvidarse de Dungatar, besándola tras ello, aunque ella no le deja ir más allá.

Por la noche va a su casa cuando está acostado para decirle que no puede estar con él, porque está maldita.

Gertrude prepara su vestido de novia con Una, llevando la señora Beaumont a su hijo a verla, aunque Gertrude huye para que no la vea, pues no se ve guapa, corriendo a ocultarse en casa de Tilly mientras la madre de William insiste en que este la vea esperando que se decepcione y no se case.

Tilly la oculta, haciéndola salir un poco más tarde con uno de los diseños suyos que le hacen una gran silueta.

William va a pedirle a Teddy que sea su padrino el mes siguiente cuando se case, ofreciéndose a pagarle el traje.

Traje que le pedirá a Tilly, pidiéndole Molly que se desnude para tomarle medidas, mostrándose muy contenta Tilly al ver que su madre la llama por su nombre.

Teddy le dice que no cree en las maldiciones pese a que ella diga que está maldita, tras lo que le pide que se cosa algo para ella y lo acompañe a la boda, pues él la protegerá, tras lo que se besan.

Una llora tras ver que todas las mujeres se vistieron para la boda con Tilly, tratando Evan de consolarla, disponiéndose a hacer el amor, aunque un golpe en la ventana les asusta y se golpean entre ellos accidentalmente, viéndolos en paños menores Marigold, que decide ir a casa de Tilly a encargar su traje, quejándose allí de que nadie se acuerde de Stewart, ni sus amigos ni su padre, ni siquiera Beulah, que estaba allí y lo vio todo.

Tilly corre a ver a Farrat para pedirle que le muestre la declaración jurada de Beulah tras la muerte de Stewart, a cambio de dejarle sus telas.

Llegado el día de la boda y mientras todos acuden al acontecimiento, Beulah ve que alguien ha llevado a clase un tocadiscos y ha puesto música, descubriendo enseguida que es obra de Tilly que le pregunta si estaba enamorada de Evan Pettyman, pues de otro modo no entiende su declaración, que le lee, y en el que señala que vio a Myrtle golpear a Stewart con un ladrillo en la cabeza.

La maestra trata de escapar, pero Molly y Barney, el hermano deficiente de Teddy lanzan pelotas de golf para impedírselo.

También contó que pisoteó el cuello roto del niño muerto, recordándole Tilly que tenía entonces solo 10 años y que si la hubiera visto haciendo eso podría haberla parado, no recordando en absoluto nada de ello, estando segura de que no vio nada.

Ella le dice que Evan la habría culpado a ella por no haberlo protegido.

Comienza la ceremonia, con Teddy como padrino y Gertrude con un bello traje de novia, bailando todos tras la ceremonia.

Se presenta entonces Beulah y se siente junto a Marigold Pettyman, a la que le cuenta que no es cierto que su hijo cayera del árbol.

Llega también Tilly, que habla con Farrat al que le asegura que la señorita Harridiene mintió en su declaración, algo que él asegura sospechaba, diciendo Tilly que entonces Evan no tenía derecho a alejarla de allí, a lo que el sargento alega que sí tenía derecho, revelándole que Evan es su padre.

Entonces Marigold va hacia Tilly llamándola asesina y acusándola de haber matado a su hijo, diciéndole ella que no es cierto, aunque entonces se acerca Evan que le pide que se aleje de ella llamándola zorra, a lo que Teddy reacciona golpeando a Pettyman.

Tilly le pide a Farrat que aclare que ella no es la asesina, y que diga que la cree, aunque él dice que no importa lo que él crea, pues él investigó el accidente e interrogó a todos, y todos ellos tenían coartada menos ella, que es la única que estaba allí.

Tilly se marcha seguido por Barney, Teddy y su madre, a la que ella reprocha que no le contara la verdad, diciéndole su madre que no debería haber vuelto, sin hacer caso de Barney que grita que es mentira, que él lo vio todo y que ella se alejó.

Tilly corre por la carretera, hasta que la alcanza Teddy con el coche del novio, y la lleva de regreso a la escuela donde trata de obligarla a recordar lo que ocurrió aquel día.

La arrincona para ello como hizo Stewart entonces, tapándole la boca para que no gritara y pidiéndole que no se moviera. Cerró los ojos y se quedó allí esperando a morir.

Teddy le recuerda que Stewart solía embestir a los otros niños como si fuera un toro, pero esa vez estaban solo los dos. Ella esperaba morir pero no lo hizo, pues cuando Stewart se lanzó hacia ella como un toro ella se apartó y el niño embistió contra la pared.

Barney lo vio todo desde lo alto del silo aunque no lo contó por miedo a que lo echaran, y fue ella a quien echaron. Le hace ver que Stewart se mató solo.

Tras perder el miedo a la maldición, finalmente se acuesta con Teddy en la caravana de este, que le dice tras ello que deberían casarse, pues eso es lo que más rabia les daría a todos y luego marcharse a otro lugar mejor sin odios ni venganzas donde puedan bailar los sábados por la noche, llevándose a su madre la Loca y a Barney.

Luego suben a lo alto del silo donde miran el cielo con el viejo catalejo de Teddy, decidiendo este mostrarle su valentía lanzándose adentro, como ya hizo con sus amigos, pese al miedo que le da a ella, asegurando él que no corre peligro alguno ya que descargaron varios camiones de trigo esa mañana, por lo que se lanza adentro.

Tilly lo llama sin que él responda, pensando ella que se trata de una broma, por lo que grita que ya no está maldita, algo que él deseaba que hiciera.

Se asoma tras ello con la linterna, aunque tampoco obtiene respuesta, por lo que muy asustada grita pidiendo ayuda.

Al día siguiente Barney, lloroso pregunta qué ha hecho Teddy, diciéndole su madre que lo que había en el silo no era trigo, sino sorgo.

A su vez, Farrat le explica a la mujer que después de tres horas consiguieron rescatarlo comprobando que se había asfixiado, debido al sorgo, llorando su madre amargamente mientras grita su nombre, escuchándola Tilly desde su casa.

Va tras ello con Farrat a verla. Contándole la mujer que el funeral será el miércoles, y que no quiere que nadie del pueblo lo toque, pidiéndole a ella que le ayude a lavarlo.

Tras el oficio religioso Molly acude a la tienda de Pratt donde Beulah les cuenta a todas las mujeres que fue Tilly quien lo mató, pues está maldita, diciéndoles Molly que las verdaderas culpables son ellas, pues Teddy murió tratando de demostrar que su amor por ella era superior al odio del resto del pueblo y que ellas son la maldición y lo lamentarán.

Al salir observa un cartel en que se anuncia un certamen de teatro en el que competirá Winyerp contra Dungatar, habiendo entre los premios, uno de vestuario.

Molly le pide que le haga un vestido a ella y le cuenta que conoció a su padre cuando tenía 20 años, aunque Tilly ya no recuerda cuando él aún iba a casa, recordando que apenas le hacía caso a ella porque no era un chico.

El padre de Marigold era entonces el presidente del condado y le dejó todo su dinero y ella estaba loca por Evan, por lo que se casó con ella y consiguió así prosperar, asegurando que la alejó de allí para herirla a ella, aunque Tilly le dice que ha vuelto, a lo que su madre le dice que volvió porque creía que ella la necesitaba, pero que es al revés y que es ella la que necesitaba a su madre.

La visitan Gertrude y su suegra para pedirle que haga el vestuario de la obra, y así, aunque no olviden, la podrán perdonar, a lo que ella les responde que prefiere morir a hacer sus vestidos, lanzando su máquina y sus telas a la calle.

Molly recuerda que casi murió cuando la alejaron de ella, pero luego rogó que no volviera, pues allí se habría quedado estancada, y sin embargo ahora puede transformar a la gente y eso le da poder, y le pide que lo use contra ellos, asegurando tener un plan.

Molly, muy elegante con el traje que le ha hecho su hija va a ver a Irma y le lleva un bizcocho como el de Tilly, aunque más fuerte que el de ella, para que tenga menos dolores, y le pide a cambio que lleve una carta a correos, pues si la lleva ella no la enviarán.

Pero cuando trata de regresar a su casa cae en medio de la calle, sin que Evan que la ve haga nada por ayudarla.

Sin ningún tacto el farmacéutico, el señor Almanac le dice que ha sufrido un infarto y que morirá al día siguiente.

Acuden a su entierro solo ella y Farrat, con un sombrero de la propia Tilly.

Pero a pesar de la tristeza ponen música muy alta, de modo que la escuche la señorita Harridiene, emborrachándose Farrat y ella, tanto que lanza su tocadiscos por la ventana con tanto tino que le da con ella en la cabeza a Beulah, que había subido a cotillear.

Al día siguiente, Farrat lleva a Beulah, con la cabeza vendada al tren que ha de llevarla a Melbourne, donde la esperarán para llevarla a una residencia.

Almanac, como cada día es enviado a su casa por su ayudante, siendo siempre detenida su carrerilla por Irma, que lo espera con un cojín, aunque esta vez, debido al efecto de las drogas Irma no le espera y Percival no se detiene hasta llegar a una charca que hay en la salida trasera de su casa, donde muere ahogado.

La ayudante dice que va a acusar a Tilly porque ella es la que ha drogado a Irma.

Esta, cuando se despierta de la borrachera ve que la esperan un numeroso grupo de mujeres que le dicen que aceptan los términos de su carta.

Ella, que ignora de lo que le hablan, ve que su madre escribió ofreciendo sus servicios como costurera al grupo de teatro de Winyerp.

Entretanto Farrat, vestido de torero sale a la calle con una tarta de marihuana y bizcochos de hachís que dice reparte entre sus convecinos, acusándose de ser él el autor del bizcocho que tomó Irma, entregando además copia de sus dibujos que dan cuenta de su perversión, para que le detengan a él y no a Tilly, la cual al enterarse corre para persuadirle de que no lo haga, pues nunca le hizo daño a nadie, a lo que Farrat le contesta que se lo hizo a ella 25 años atrás y que se alegra de haberla conocido, pues ha enriquecido su vida.

Tilly visita tras ello a Marigold Pettyman para contarle la verdad sobre todo.

Cuando llega Evan le pregunta si está enferma, respondiéndole Marigold que lo estaba antes porque él la ponía así, pero que Tilly la ha curado y sabe que las utilizó a Molly y a ella.

Él le dice que Tilly asesinó a Stewart, pero Marigold sabe ahora que Tilly es su hija y que de no haber existido Stewart no se habrían casado.

Evan le dice que los médicos saben que es inestable y drogodependiente y que de haberlo querido podría haberla internado. Ella le clava entonces un cuchillo en la pierna, y mientras le repite que es inestable lo deja allí desangrándose.

Entretanto el grupo de teatro local llega a Winyerp en un autocar discutiendo entre ellos insatisfechos con su atuendo y preguntándose dónde está Evan.

Por su parte Tilly rocía su casa de gasolina y luego lanza su mechero antes de marcharse diciendo que ya no está maldita.

En el teatro se asombran al ver a las actuantes de Winyerp tan bien ataviadas, enterándose allí mismo de que Evan murió a manos de su mujer.

Antes de marcharse Tilly lanza, como si fuera una alfombra, la tela roja que tenía, colina abajo hacia el pueblo, y el fuego de su casa va bajando por esa alfombra hasta acabar con toda la población convertida en cenizas, que es como la encuentran sus habitantes cuando regresan en el autocar después de haber perdido el concurso.

Tilly entretanto coge el tren hacia Melbourne, aunque cuando el revisor le pregunta a dónde va ella le responde que va a París.

Calificación: 2