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La muerte en este jardín
La muerte en este jardín

La mort en ce jardin (1956) * México / Francia

Duración: 98 Min.

Música: Paul Misraki

Fotografía: Jorge Stahl Jr.

Guion: Luis Buñuel, Luis Alcoriza, Raymond Queneau, Gabriel Arout (Novela: José- André Lacour)

Dirección: Luis Buñuel

Intérpretes: Simone Signoret (Djin), Charles Vanel (Castin), Georges Marchal (Shark), Michel Piccoli (Padre Lizardi), Michèle Girardon (María), Tito Junco (Chenko), Raúl Ramírez (Álvaro), Luis Aceves Castañeda (Alberto), Jorge Martínez de Hoyos (Capitán Ferrero).

Castin, un buscador de diamantes invita a algunos de sus compañeros a comer, presumiendo de ser un gran cocinero, recordándoles su deseo de abrir un restaurante en Marsella con el dinero conseguido.

Se acerca entonces un grupo de soldados para anunciarles que la explotación del río debe cesar, asignándose el estado el derecho de hacerlo, a través de las personas designadas por el gobernador, por lo que deberán abandonar el enclave ese mismo día, pues se incautarán de todo lo que se dejen.

Indignados, los buscadores de diamantes deciden ir hasta la población para pedir explicaciones al Capitán Ferrero, al mando del cuerpo local del ejército, para reclamarle la propiedad de los yacimientos.

Pero Ferrero está jugando al ajedrez con su teniente y pide a los guardias que soliciten la entrega de las armas para poder recibirlos, algo a lo que, Alberto, el cabecilla, se niega, pues no se fía de ellos, ordenando el capitán al teniente que los disperse.

Cuando sale este, junto con un pelotón armado, ellos insisten en hablar con el capitán, ante lo que el ejército carga y dispara al cielo, haciendo que se dispersen, asustados.

Aparece entonces Shark, un forastero que ignora lo que ocurre.

En el bar coincide con los buscadores de diamantes, que debaten sobre cómo actuar, algunos proponiendo la lucha, y otros temiendo que lleguen refuerzos.

Alberto lamenta que fueran tan cobardes como para salir corriendo cuando dispararon.

En el bar hay una muchacha, María, que es sordomuda, que ese día estrena botas y trata de mostrárselas, orgullosa al forastero, que la rechaza, saliendo en defensa de ella Castin, su padre, al que Shark, mucho más joven que él, maltrata.

Alberto insiste en que deben seguir unidos, pues los guardias son solo 40 y ellos más de 200, aunque el padre Lizardi, que llega en esos momentos, les dice que si van a la guerra acabará siendo una matanza, pues los hombres del coronel Sandoval están a solo un día de camino y quien a hierro mata, a hierro muere.

Pero se niegan a escuchar sus consejos, pues, le dicen, él lleva allí solo 15 días, escuchándolo solo Castin, al que Lizardi considera el más razonable, y al que no le gustan los conflictos.

Lizardi le pregunta al dueño del bar cuándo llega el barco de Chenko, pues desea ir a unas plantaciones de la frontera brasileña donde realizará sus labores como misionero.

También Shark está interesado en ese barco, y pregunta además donde puede encontrar un lugar donde dormir esa noche, recomendándole una casa, donde por una buena cantidad, podrá dormir en una cama.

Pero cuando llega a la casa recomendada, nadie le abre, por lo que, al ver por una ventana una cama, se cuela en la casa donde no encuentra a nadie, decidiendo tumbarse en la misma, dejando un billete en la mesilla y su pistola bajo la almohada.

Poco después despierta y encuentra a una mujer a su lado, que, le dice, es la dueña de la cama, aunque se muestra dispuesta a que duerma con ella y a hacer el amor, pero por una cantidad superior, diciéndole él que ese no es problema, y mostrándole que lleva sobre su pecho una cartera con mucho dinero.

Pero a la mañana siguiente le despierta un sargento, siendo detenido y desposeído de su dinero, diciéndole a Djin, la prostituta, que se verán, aunque ella no se inmuta.

Al día siguiente, llega el barco de Chenko, cargado de prostitutas a las que Chenko les dice que los buscadores de diamantes, despilfarran su dinero y las necesitan.

Shark, antes de al calabozo es llevado a la iglesia y obligado a arrodillarse de un golpe, auxiliándole María pese al trato que le dio el día anterior.

En el cuartel, el capitán observa que lleva en su cartera una importante cantidad de dinero, acusándole de ser uno de los gángsters extranjeros que robaron unos días antes el banco de Simaruna, siendo identificado por Chenko como uno de los atracadores, por lo que, dicen, será llevado a Simaruna, aunque Shark cree que le dispararán por la espalda durante el trayecto arguyendo un intento de evasión para quedarse su dinero.

Cuando se lo llevan Chenko cobra su parte del botín por su falso testimonio.

Algunos soldados fueron enviados al río para llevarse todo el material de los mineros, y cuando llega el camión con el material, los mineros se lanzan sobre ellos y acaban con el cabo que las custodiaba antes de ser dispersados, aunque Álvaro, uno de los rebeldes, no puede huir al ser herido, y acusado de haber matado al cabo.

Castin le dice a María que volverán a Francia con el dinero que les queda, y le asegura que allí será feliz y hará que le curen la sordera, diciéndole que es probable que les acompañe una mujer, mostrándole la foto de Djin, de la que espera una respuesta.

Esta, que está en el bar, se queja a Chenko de que no está de acuerdo con la parte que les dio el capitán, ya que ella hizo el trabajo sucio.

Alberto, el cabecilla de los mineros habla con Djin para decirle que Castin quiere casarse con ella, afirmando Djin que es un buen tipo, pero se toma a broma su propuesta, pues es un hombre que se pasa el día en la iglesia y además es muy mayor.

Alberto le dice que tiene ya 68 años, por lo que ella se quedará viuda pronto y con su dinero.

Al escuchar esto ella comienza a pensarlo y le dice que vaya él a hablar con ella, descubriéndole Alberto que esto último era solo una trampa para ver de qué era capaz, no pareciéndole honesto que solo quiera su dinero.

Lizardi acude a la cárcel para tratar de consolar espiritualmente a Álvaro, al que está cuidando Shark, que comparte celda con él, aunque Álvaro no está dispuesto a confesarse, ya que no es creyente, tratando Shark de mediar, lo que agrada a Lizardi, al que Shark aprovecha para pedirle un favor.

Le dice que su madre está enferma en Europa y que le gustaría escribirle, por lo que pide que le consiga papel y lápiz, asegurándole que luego se confesará.

Lizardi pide las cosas, y cuando llegan dos soldados con una pluma y el tintero él coge la pluma y se la clava en un ojo a uno de los guardias y empuja al otro adentro de la celda, que cierra, huyendo tras ello.

Es testigo durante su huida de cómo el capitán ordena ejecutar al preso esa noche, pese a la hora, para mostrar que no están dispuestos a transigir.

Se llevan por ello al preso, sentado en una silla debido a su estado, hasta la plaza, donde procederán a su fusilamiento delante de todo el pueblo.

Debido a ello las protestas se avivan y comienza una revuelta, siendo tiroteados los rebeldes, aunque algunos soldados mueren también y pueden los rebeldes conseguir armas, uniéndose Shark a ellos, que levantan barricadas para defenderse.

Shark, que en su huida pasó por el polvorín, se hace con una lata de gasolina y regresa a este, y, tras rociarlo todo, provoca un incendio, al que sigue una fortísima explosión.

Castin, herido durante la refriega, acude a casa de Djin, donde se oculta.

Al día siguiente por la mañana, llegan, en efecto, los refuerzos y son detenidos muchos de los buscadores de diamantes y es decretada la Ley Marcial, siendo acusado Castin de haber incitado a la revuelta y Shark de hacer volar el polvorín, ofreciéndose 5.000 pesos de recompensa a quien los encuentre, vivos o muertos, añadiendo que, si en 24 horas no son encontrados, fusilarán a 4 de los detenidos.

Lizardi va a casa de Castin para advertirle de que es buscado, aunque encuentra sola a María que no sabe dónde está su padre, fijándose en que tiene una foto de Djin, por lo que se dirige a la casa de esta, que estaba curándolo.

Castin le dice al sacerdote que es inocente, y que ni siquiera se encontraba en el lugar de la rebelión, no entendiendo que pusieran precio a su cabeza, pidiéndole Djin, al enterarse, que se marche, pues no desea tener problemas, pidiéndole también Lizardi que se entregue para evitar que fusilen a inocentes.

Deseosos de conseguir la recompensa, y de evitar la muerte de sus compañeros, un nutrido grupo de personas se acerca a casa de Djin, aunque él se niega a entregarse, pues teme por su hija, pidiéndole Djin que huya por la puerta de atrás.

La turba consigue abrir la puerta, colándose entre ellos Chenko, que le dice a Djin que el capitán y el teniente fueron detenidos, por lo que están en apuros.

Los asaltantes de la casa encuentran a Lizardi en la habitación de Djin, y no a Castin, como esperaban, pensando que era cliente de la prostituta.

Cuando se van, Castin se queja a Djin de que quisiera que se entregara, por lo que se siente decepcionado, diciendo ella que estaba asustada, pero que no lo delató, pareciendo haber decidido de marcharse con él tras haber oído a Chenko.

Deciden que deben salir esa noche en el barco de este, entregándole Castin sus diamantes a Djin para que no se los roben si le detienen, debiendo ser ella quien negocie sus pasajes, debiendo ir él por la noche al barco, pidiéndole que, si le ocurre algo a él, se ocupe de su hija.

Esa noche embarcan en efecto, haciéndolo también Lizardi y Shark, que Djin teme que desee vengarse, por lo que le pide a Chenko que acabe con él, asegurando este estar muy feliz por los 5.000 Pesos que le darán, aunque entonces aparece Castin por detrás y deja fuera de combate a Chenko, partiendo tras ello el barco conducido por Castin.

Desde la orilla, los soldados disparan contra el barco, que logra partir.

Djin trata de reconciliarse con Shark y le da el dinero de su pasaje, pese a lo cual Shark la golpea varias veces con saña.

Entretanto, un grupo de soldados sube a un barco más rápido que el de Chenko, dispuestos a darle caza antes del anochecer.

El barco de los fugitivos va lleno de cajas con bebida y armas, decidiendo Shark quedarse con algunas de estas y tirar el resto.

Lizardi les pide que lo dejen cerca de la misión de Santa Rosalía, aunque Shark se queja de los misioneros, pues, asegura, los negreros siempre acaban yendo a los lugares donde la iglesia instala sus misiones y esclavizan a los nativos.

Escuchan entonces un motor, y previendo que sea el de la lancha militar, deciden desembarcar y esconderse en la selva.

Cuando bajan, Shark decide acabar con Chenko, aunque este les dice que les será más útil vivo, pues conoce muy bien la jungla, decidiendo por ello perdonarle la vida.

Los militares llegan en efecto al barco, ya vacío.

Chenko indica que deben ir hacia el Oeste siempre.

Djin no está contenta con la situación, pues señala, ella no necesita estar allí, pues nadie la busca y le dice a Castin que es un viejo asqueroso y que no quiere su fortuna, e incluso abofetea a Maria cuando trata de calmarla.

Al día siguiente, cuando se levantan, ven que Chenko huyó, llevándose su comida, reuniéndose de hecho con los militares, con los que colaborará.

Los fugados están más arriba, en la montaña, desde donde pueden ver a los soldados, disparando desde allí y acabando con el traidor, Chenko.

Los militares, que saben que el río es la única salida de los fugados, saben que, al estar ellos allí, ya no podrán hacerlo, por lo que no tardarán en acabar con ellos.

Comienzan su huida por la jungla, teniendo Djin un esguince y apenas puede caminar, debiendo hacerlo además por una zona pantanosa, debiendo soportar una fortísima lluvia mientras duermen, no parando Djin de llorar.

Carecen además de comida y la jungla es tan tupida que no ven animales para cazar, diciendo Castin que Dios les condenó y que no lograrán escapar.

Solo consiguen encontrar una serpiente, costándoles mucho encender fuego para guisarla al estar la yesca del mechero muy húmeda.

Caminan intentando encontrar un camino y por la noche descansan agotados, contándoles Lizardi una historia, que dice le obsesiona desde que, en segundo de Teología, cuando era seminarista, cada vez que había huevos duros, siempre desaparecían 4 o 5 sin que nadie comprendiera cuándo desaparecían, hasta que sorprendieron al seminarista que se los servía, que era un poco gordo, comiéndoselos de dos en dos en el trayecto de la cocina al comedor.

Al día siguiente siguen su camino con dificultad y agotados, estando Castin muy mal, por lo que Djin le pide que no le guarde rencor por haberse portado mal con él, pues tenía miedo, diciéndole él que no se lo guarda, pues todos tienen algo que reprocharse.

Ella le anima y le dice que tendrán el restaurante, aunque él le asegura que ya no lo tendrán, tras lo que rompe y quema sus fotografías de Francia.

Tras horas andando, encuentran restos de una hoguera, aún no consumida del todo, por lo que renacen sus esperanzas, pues significa que hay gente cerca, aunque no saben si se trata de indios o bandidos, si bien, al encontrar los restos de una foto de París de la que se deshizo Castin, comprenden que fueron ellos mismos quienes encendieron ese fuego, por lo que vuelve a cundir el desánimo.

Como Castin se encuentra mal, Shark decide tratar de encontrar una salida él solo, pidiendo a Lizardi que se quede, pues no desea dejar a las mujeres solas con Castin, ya muy mal, reconociendo el sacerdote que lo juzgó mal.

Lizardi y María consiguen encontrar unas raíces comestibles.

Pero poco después regresa Shark con una maleta cargada con latas de comida y bebida con la que podrán reponer fuerzas, preguntándose de dónde lo sacó, mostrándoles poco después los restos de un avión que cayó allí tras sufrir un accidente.

Ven además que muy cerca de allí hay un lago, que creen dará a un río.

Lizardi reconoce que habían perdido la esperanza y que consiguieron salvarse gracias a Shark, diciendo este que fue necesario que murieran 60 personas para que se salvaran ellos, que deberán hacerse con una balsa y seguir la corriente hasta que les encuentre un barco.

Djin le da a Shark las gracias, diciéndole él que le gusta, debiendo reconocer Djin que a ella también le gusta él, desde el primer día.

Lizardi y Castin entierran a los muertos del avión y rezan por ellos.

María se pone un bonito vestido de los encontrados entre el equipaje y encuentra un neceser lleno de joyas, aunque Lizardi no le permite que se las guarde, pues, le dice, pertenecen a los muertos y a sus familias y deben devolverlas, pues no tienen derecho a coger lo que es de los muertos, regalándole su reloj a cambio a la muchacha.

También Djin se cambia, e incluso se pinta, y descubre a Lizardi escondiendo las joyas.

Shark trata de consolar a María, diciéndole que están a salvo, pues están ya en Brasil y le dice que su padre su curará.

Pero este, con la cabeza ya totalmente perdida tira sus diamantes a una charca y dice luego que Dios los ha maldecido y quiere castigarlos, haciendo que Lizardi se enfade y le diga que él no puede hablar en nombre de Dios, asegurando Castin que la justicia de Dios hablará.

Por la noche, Djin se viste como si fuera una dama y le entrega a Shark la caja con las joyas, que le dice son para él por haber encontrado el avión.

Shark le coloca a ella uno de los colgantes y una pulsera y ella le dice que pueden tener problemas por ellos con Lizardi, por lo que le sugiere irse ellos dos por su cuenta, aunque Shark se niega, pues no quiere dejar sola a María, para enfado de Djin, que de pronto es sorprendida por un disparo realizado por Castin, que acaba con su vida.

Mientras los demás tratan de ponerse a salvo, Lizardi insiste en tratar de hablar con él y convencerlo para que no acabe con todos, por lo que trata de acercarse, pidiéndole que se entregue, en nombre de Dios, aunque lo que recibe a cambio es un disparo.

Shark trata de acabar con él para que no los mate a todos, pero María se abraza tratando de evitar que mate a su padre.

Shark decide marcharse con la muchacha, subiendo a María a una balsa rescatada del avión, mientras él regresa a buscar la comida y las joyas, siendo atacado por Castin, que no le alcanza, siendo luego Shark quien acabe con él.

Regresa a la balsa con la muchacha y comienza a remar y avanzar esperando ser rescatados cuanto antes.

Calificación: 3
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