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La muerte y la doncella

Death and the Maiden (1994) Gran Bretaña / USA / Francia

Duración: 103 Min.

Música: Wojciech Kilar

Fotografía: Tonino Delli Colli

Guión: Ariel Dorfman, Rafael Yglesias (Obra: Ariel Dorfman)

Dirección: Roman Polanski

Intérpretes: Sigourney Weaver (Paulina Escobar), Ben Kingsley (Roberto Miranda), Stuart Wilson (Gerardo Escobar), Krystia Mova (Esposa de Miranda), Jonathan Vega (Hijo de Miranda), Rodolphe Vega (Hijo de Miranda).

Paulina Escobar, espera la llegada de su marido Gerardo, mientras oye por radio la noticia de que éste ha sido nombrado presidente de la comisión que investiga los crímenes contra los derechos humanos realizados durante el anterior sistema dictatorial de su país.

La noche es tormentosa, la luz se ha ido y el teléfono no funciona. Paulina, que 15 años atrás fue una de las víctimas de la dictadura, y que sufrió torturas de las que no se ha recuperado totalmente, acecha tras la puerta, pues cualquier ruido por pequeño que sea la sobresalta.

Así la encuentra Gerardo cuando llega a casa calado hasta los huesos por culpa de un pinchazo que le obligó a hacer auto-stop hasta que consiguió que le recogiera un conductor, el doctor Roberto Miranda, que casualmente pasaba por la carretera y que accedió a llevarle hasta su hogar.

En él Gerardo y Paulina discuten debido a que ella no entiende que se preste a colaborar en una comisión que cree que es una farsa.

Unas horas después aparecerá nuevamente el doctor Miranda para devolverle la rueda que había dejado olvidada en su coche. Gerardo le invita entonces a una copa y charlan mientras Paulina se finge dormida.

Pero poco después huirá con el coche del médico para despeñarlo a unos kilómetros de su casa, tras lo que regresa andando para encontrar a Miranda y a su marido borrachos y dormidos. Aprovechando su estado, Paulina golpea a Miranda con la pistola, lo ata a una silla y lo amordaza, acusándole de ser el torturador que abusó de ella, y al que ha reconocido por la voz y por una cinta musical que llevaba en su coche con "La muerte y la doncella", de Schubert, que ponía cada vez que la violaba.

Paulina le somete entonces a un interrogatorio en que ella será juez y fiscal y su marido, el abogado defensor.

Ante Miranda, Paulina recuerda que fue violada 14 veces y sometida a electroshocks por ese hombre experto en supervisar las torturas para permitir que los detenidos no murieran durante las mismas y que se convirtió a su vez en un torturador.

Los recuerdos del pasado son dolorosos y también Gerardo se ve sometido a un interrogatorio. El salvó su vida gracias al silencio de Paulina que, cuando regresó tras ser liberada lo encontró con otra mujer en la cama. Se casó con ella, pero Paulina sigue con la duda de si lo hizo por agradecimiento o por amor, a lo que él ya no sabe contestar.

Gerardo consigue convencer a Miranda para que confiese ante una cámara sus torturas, aunque lo hace de forma mecánica y contando lo que el propio Gerardo le ha explicado. Pero ella no quiere eso, por lo que decide acabar con él llevándole hasta el acantilado por el que despeñó su coche. Y al borde del mismo él confiesa su culpabilidad, aunque no se atreven a acabar con él.

Calificación: 3