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La mujer crucificada

Uwasa no onna (1954) Japón

Duración: 83 min.

Música: Toshiro Mayuzumi

Fotografía: Kazuo Miyagawa

Guion: Yoshikata Yoda, Masashige Narusawa

Dirección: Kenji Mizoguchi

Intérpretes: Yoshiko Kuga (Yukiko Mabuchi), Kinuyo Tanaka (Hatsuko Umabuchi), Tomoemon Otani (Kenji Matoba), Eitar? Shind? (Yasuichi Harada), Chieko Naniwa (Osaki), Bontaro Miyake (Kobayashi), Haruo Tanaka (Kawamoto), Hisao Toake (Yamada), Kimiko Tachibana (Usugumo), Teruko Daimi (Onoue).

Hatsuko Umabuchi llega a su casa de geishas, de regreso de Tokio de donde trajo a su hija Yukiko y ordena que preparen su baño.

Pide a otra mujer que vaya a avisar al Dr. Matoba para decirle que ya regresó.

Las geishas que trabajan para su madre comentan que Yukiko es muy moderna y elegante, aunque una de ellas dice que parece estar siempre enfadada, y debía tener en cuenta que vive muy bien gracias al dinero que saca de ellas, quejándose de lo poco que ganan señalando una de ellas, Usugumo que ojalá pudiera volver al campo, preguntándose qué fue de su hermana.

Cuando llega el doctor, Hatsuko le explica que Yukiko se intentó suicidar debido a un desengaño amoroso, cuando un hombre la abandonó y no es capaz de sobreponerse y teme que vuelva a tomar una sobredosis de medicamentos.

Le regala luego, antes de que vaya a ver a su hija un pasador de corbata que le compró en Tokio, dándole él a ella un masaje de hombros.

Cuando va a ver a Yukiko y le explica que es el médico que examina a las chicas, aunque ella le dice que no está enferma, que solo tomó más somníferos de la cuenta.

Para tratar de entablar conversación con ella, le dice que su madre le contó que toca el piano, diciendo ella que es cierto, pero que el trabajo de una mujer no es valorado.

Él le dice que seguramente haber visto la necedad de los hombres le ha afectado, preguntándole ella si él se cree diferente.

Él le dice que no hay nada malo en querer a alguien más que la propia vida, pero que debe intentar superarlo, aunque no cree que allí tenga una convalecencia tranquila, pues llegan los clientes, ya borrachos y haciendo mucho ruido con las chicas.

Le cuenta luego el doctor a su madre que Yukiko tiene el corazón dolido, pero es una chica muy inteligente, no entendiendo su madre por qué las mujeres con estudios se vuelven ariscas, pues no hace más que discutir, aunque le dice al doctor que quizá se hagan buenos amigos.

Él le dice que su hija ha aprendido a conocer a la gente y el desengaño amoroso le ha influido y ha hecho que se muestre cautelosa.

Le pregunta luego cómo va el asunto de su casa, pues, le dice, le llegó una buena propuesta de Tokio y si no avanza aceptará, pidiéndole ella que no se marche, y que espere al menos hasta la luna creciente.

Les interrumpe un cliente porque el hombre con el que está haciendo negocios y al que invitó, se encaprichó de su geisha favorita, Onoue, tratando Hatsuko de ayudarle, proponiendo un juego, en el que todos los hombres deben escoger un papel con el nombre de la que será su acompañante esa noche, consiguiendo así que a su cliente le toque Onoue.

Un grupo de músicos hacen que se despierte Yukiko, que se levanta, viendo al salir a uno de los clientes, tan borracho que es incapaz de beber de la fuente, viendo cómo su geisha toma el agua de la fuente y se la entrega de su boca a la de él.

El gerente de una empresa le asegura al empleado que le invitó al establecimiento que si no tiene una buena geisha no le subirá el sueldo.

Debido a un fuerte dolor de tripa una de las geishas, Usugumo, debe dejar a su cliente, debiendo llamar al médico para ponerle una inyección.

Al ver preocupada a Yukiko por la mujer, Matoba su a verla y le explica que lo que vio es muy frecuente entre las mujeres que venden su cuerpo. Tienen fuertes espasmos estomacales que se les pasan con una inyección.

Yukiko le dice que no soporta eso y lamenta la situación de las muchachas, diciéndole el doctor que la humanidad no ha sabido aun resolver ese problema, aunque no cree que esas mujeres sean más desgraciadas que ellos, pues viven la vida con desenfado, aunque ella dice sentir repugnancia al pensar que ella ha estudiado gracias al dinero que ellas ganaron, pidiéndole el doctor que no se obsesione con esas ideas.

Pero ella le cuenta que intentó suicidarse por culpa de esa venta tan inmoral, pues llegó a estar prometida, pero cuando su novio supo que su familia regentaba un burdel, la dejó y ella no quería regresar porque era como corroborar su desgracia.

El doctor le cuenta luego a la madre que ya sabe lo que le ocurre a su hija. Que le incomoda que regente un burdel, diciéndole Hatsuko que ya es mayor para entenderlo y que ella nada tiene que ver con esas mujeres.

Yukiko le dice luego que quiere que cierre el negocio, diciéndole su madre que tiene que ganarse la vida y que gracias a ello ha tenido de todo e incluso pudo ir a la universidad, respondiéndole Yukiko que por eso la detesta.

Su madre le dice que provienen de un linaje ilustre y no puede renegar de sus antepasados y le pide que olvide al donnadie que la abandonó. Que tienen a 15 personas trabajando y todas tienen parientes que alimentar y ella es como la madre del negocio y le pide que mire el mundo con una mentalidad más abierta.

Al día siguiente uno de los clientes, el señor Yamada, recibe en el burdel una llamada de su mujer que regresó la noche anterior, antes de tiempo y lo sorprendió, tratando él de explicarle que tuvo que invitar a los clientes.

Al día siguiente Yukiko observa que Usugumo no está desayunando con las demás, y le explican que tuvo más dolores, por lo que sube a ver cómo está y a darle algo de leche, contándole la muchacha que últimamente le dolía de forma constante.

A las demás les extraña su solicitud con su compañera, pues dicen que siempre las detestó, diciendo ella que no le gusta lo que hacen, pero no podía quedarse al margen.

Ellas le cuentan que son hijas de campesinos muy pobres.

Una de ellas le pregunta si es cierto que intentó suicidarse por un desengaño amoroso, dándose cuenta Yukiko de que incluso ellas lo saben, diciéndole una de ellas que ella tiene un desengaño amoroso cada mes, pero que cuando encuentre de nuevo el amor todo se arreglará.

Les pregunta si no sufren con la vida que llevan, respondiéndole que no es una vida maravillosa, pero su madre es extraordinaria, pues si estuvieran en otra casa ni siquiera les permitirían dormir allí.

Hatsuko recibe clases de canto, diciéndole el profesor al finalizar que encontró una casa en Kitashirakawa para el doctor, una buena zona y por dos millones y medio.

Visita la casa al día siguiente con el médico, viendo que tiene terreno suficiente para hacer una maternidad, pero no disponen de tanto dinero, diciéndole la mujer que puede encontrar la manera de conseguir pronto un millón y medio, explicándole que ha pensado en vender el negocio y que debe aprovechar la oportunidad, aunque le pide mantenerlo en secreto hasta que tome la decisión.

Comen tras ello juntos y luego al teatro, fijándose el doctor en las actrices, aunque la mujer, celosa, le pellizca para que deje de interesarse por ellas y le quita el libreto.

Yukiko trata de convencer a Usugumo para que deje que la ingresen en el hospital para recuperarse pronto, pues allí no podrá ponerse bien del todo, aunque la mujer indica que si la ingresan no podrá enviar dinero a su hermana pequeña.

Ella le dice que le prestará los 5.000 yenes que le envía cada mes a su hermana.

Cuando regresa su madre le explica que tuvo que llamar a otro doctor, al no localizar a Matoba, y le pide que no la obligue a trabajar y le permita ir a un hospital, aunque su madre dice que si cede una vez ya no podrá poner fin, aunque tras examinarla, Matoba le dice también que ha empeorado, y podría ser un cáncer, por lo que deben ingresarla.

Al ver que se pone de parte de Yukiko se enfada, preguntándole si ha estado saliendo con Yukiko, recordando él que fue ella quien le pidió que lo hiciera, diciendo ella que así fue, pero que ya no quiere que vuelva por allí, diciendo él que así lo hará, aunque cuando se dispone a marcharse, ella le dice que era solo una broma y le pide disculpas.

Unos días más tarde el doctor encuentra a Yukiko haciendo un vestido y le dice que la juzgó mal, pues pensó que era una persona fría, pero es muy dulce y le pregunta si cambió de opinión respecto al negocio de su madre, diciendo ella que no, pero que les tomó cariño a las prostitutas y vio que no actúan por mala fe y que lo mejor es no darse por vencido pese a la desdicha.

Le explica que está pensando en qué debe hacer para vivir por su cuenta sin depender de su madre, sugiriéndole él que dé clases de piano en Tokio, diciéndole luego que quiere continuar viéndola, aunque ella dice que estará ocupado abriendo la clínica.

Le dice que no debería abrirla, pues tener un negocio propio no sería un progreso para él y debería explorar su talento tratando de ayudar de verdad a las personas. Ganaría menos, pero ayudaría, diciendo él que cada vez que hablan lo desmonta.

Van juntos a ver a Usugumo al hospital.

Entretanto, uno de los clientes más fieles de la casa, el señor Harada interviene para echar a un alborotador, pues cree que trató de provocar la bronca a propósito, indicando que se presenta en los lugares de más renombre y se lleva a las mujeres a Tokio.

Agradecida, Hatsuko le entrega un vale para que invite a los jóvenes de la empresa y aprovecha para pedirle consejo sobre cómo obtener el millón que le falta, dudando él que le concedan una hipoteca, aunque ella indica que está dispuesta ella a poner esa casa como aval, advirtiéndole que al hacerlo pondría en peligro un valioso patrimonio, y, de irle mal, se quedaría sin nada, por lo que le aconseja que cree una sociedad, compre la casa y en un tiempo la venda y obtendría ese dinero, pudiendo él reunir a un grupo de accionistas, siendo ellos dos mayoritarios.

Aunque también le propone otra fórmula. Que acepte que estén juntos, pues así formarían una empresa familiar invencible, pero ella le dice que prefiere pedir una hipoteca para no dependeré de él.

La avisan entonces de que Kisaragi, una de las muchachas, se marchó. Estaba enamorada del tipo que montó la bronca, diciendo Harada que él se encargará de encontrarla.

Llega entonces el doctor Matoba con Yukiko y le cuentan que la enfermedad de Usugumo no tiene remedio, pues tiene cáncer.

Poco tiempo después muere, acogiendo durante el funeral a su hermana pequeña, Tsiyoko, que dice que su hermana les estaba muy agradecida por ocuparse de ella e indica que ahora se quedaron solos su padre y ella, por lo que se ofrece a trabajar allí, aunque Yukiko le dice que no debe planteárselo, pues su hermana no lo quería, no aceptando pese a que la muchacha les cuenta que su padre está enfermo y ella debe cuidar del campo, ahora sin la ayuda de su hermana.

Apenadas por la pérdida de su compañera, despiden a Tsiyoko.

Hatsuko va de nuevo al teatro, pero se inquieta al ver que Kenji Matoba no entra, por lo que sale, viendo que este se encuentra fuera hablando con Yukiko, acercándose ella furtivamente para escuchar su conversación, oyendo a su hija contar que le gustaría volver a Tokio y seguir estudiando piano, diciéndole él que es una buena decisión, pese a que ella conserva cierto rechazo a Tokio, diciéndole él que si se enfrenta a ello le irá bien, aunque duda de si su madre la dejará marchar.

Ella dice que lo que diga su madre es lo de menos, diciéndole él que entonces no lo dude y que se marche a estudiar a Tokio y que probablemente él irá también a Tokio, preguntándole ella qué será de la clínica, diciendo él que las negociaciones apenas avanzan y ha cambiado de idea y prefiere intentar acabar la tesis, pues el doctorado le abriría muchas posibilidades.

Yukiko le dice que si él va a Tokio, se decidirá, aunque le parece precipitado y le pregunta si está convencido, diciendo él que ninguno de los dos tiene dinero ni posición, pero tienen juventud y ganas de hacer cosas y si se ayudan el uno al otro, triunfarán.

Ella dice que ha decidido vivir su vida sin ser una carga para su madre, diciéndole él que la apoyará en todo lo que haga, decidiendo que irán los dos a Tokio, diciendo ella que irá a decírselo a su madre, pidiéndole Matoba que le deje hablar a él.

Pero no pueden hacerlo, pues en ese momento salen de la sala varios de los clientes de su casa, al ser el entreacto, antes de la siguiente pieza, que trata sobre un personaje que finge tener 20 años.

Hatsuko ve cómo durante la representación Kenji y Yukiko ríen ante el personaje de la anciana que simula ser más joven de lo que es, saliendo ella de la sala, perturbada.

Sale también Harada, que dice sentirse identificado con la historia sobre el amor otoñal.

Ella aprovecha para preguntarle si podría conseguir con urgencia el dinero que le pidió, diciéndole que espera poder llevárselo esa misma noche.

Yukiko y Matoba se marchan para ir al cine, sin esperar a que acabe la obra, pero su madre tiene que esperar a Harada para ir con él y con los demás acompañantes a Gion.

Al llegar ven que regresó Kisaragi después de unos días y le ruega que le permita quedarse, pues no tiene donde ir, pues el hombre la engañó y lo perdió todo, dejándole Hatsuko regresar a su cuarto.

Pero poco después llega el tipo que la engañó, preguntando por ella, saliendo de nuevo el señor Harada. Él dice que Kisaragi no pagó sus deudas en el burdel. Que le robó y salió corriendo, insistiendo en verla, aunque le echan afuera a la fuerza, aunque se preguntan cuál de los dos miente.

Llega Harada con el dinero que le pidió y dice que cree que no debe volver a Matoba, pues ya no es una joven y sabe lo que él siente por ella desde que su marido falleció y le gustaría que le correspondiera y se casara con él, pues la haría feliz.

Ella le da las gracias por la gestión, pero le recuerda que es un préstamo avalado con su casa.

Va tras ello a buscar al doctor, al que encuentra con Yukiko en su habitación y ve que se están besando.

Le dice a su hija que si desea volver a Tokio lo haga sola, pues no tiene sentido que él vaya con ella y le dice que le ha mentido, pues no tenía intención de abrir una clínica y le pregunta por qué lo hizo, pidiéndole explicaciones delante de Yukiko, aunque él le dice que prefiere que hablen a solas, llevándosela, aunque Hatsuko le pide a su hija que vaya también, aunque se la lleva a ella sola.

Ella le pide explicaciones de lo que vio entre ellos, y lo acusa de seducirla y de irse a Tokio con Yukiko, pidiéndole que no lo haga. Que tenía la ilusión de que abriera una clínica para poder trabajar con él en ella y tener un trabajo digno y creía que Yukiko se alegraría.

Recuerda que se casó con un hombre que escogieron sus padres y falleció pronto, siendo él la primera persona a la que ha querido desde que nació y deseaba casarse con él, pero Kenji le dice que se ha enamorado de Yukiko y le importa y debería alegrarse de que Yukiko sea feliz y le recuerda que ella detesta esa casa.

Ella le dice entonces que ha conseguido el dinero que le faltaba para poder comprar la casa y le ruega que no se vaya.

Acusa luego a su hija de querer arrebatárselo y le dice que no le importa su madre mientras sea feliz ella y le pregunta por qué no le dijo que le quería y que quería marcharse a Tokio.

Ella dice que ojalá que no hubiera vuelto y hubiera muerto aquel día en Tokio.

Hatsuko le pregunta luego a Kenji si no hay ninguna posibilidad de que se quede, diciéndole después que está avergonzada y que ha estado soñando despierta, pues todo lo que se ve en esa casa tiene algo de engañoso.

No creía estar haciendo nada vergonzoso y se equivocó, pues comprende que los jóvenes tienen que estar con los jóvenes.

Le entrega tras ello el dinero conseguido y le pide que lo utilice para hacer el doctorado en Tokio, pues de todos modos iba a ser para él, que lo acepta, dándole las gracias.

El doctor va luego a ver a Yukiko, que le dice que no quiere escucharlo, pues ha hecho mucho daño a su madre y la vida de esta perdió el sentido y sabe cómo se siente, diciéndole que es un cobarde.

Él dice que puede parecerlo, pero solo deseaba cumplir sus aspiraciones y en cuanto la vio se enamoró de ella.

Ella le pregunta si no le importa lo que le pase a su madre y sus sentimientos, que ha utilizado a su conveniencia, diciéndole él que cuando se enamoró de ella decidió dejar atrás su pasado disoluto. Se dio cuenta del error que supuso lo de su madre, asegurándole que su amor no es una farsa y es imposible que se case con su madre.

Le muestra luego el dinero que le entregó ella, preguntándole Yukiko si tuvo el valor de aceptarlo, recordando que le dijo que era para que lo utilizara en Tokio, preguntándole ella si sabe de dónde salió ese dinero, pidiéndole que se lo devuelva, aunque él le dice que no pueden ir a Toko sin nada, diciéndole ella que no piensa ir a Tokio con él.

Él le dice que su madre lo asimiló y lo entendió, pero ella, muy enfadada lo amenaza con unas enormes tijeras mientras él le pide que sea razonable.

Hatsuko ve cómo lo amenaza y le pregunta qué está haciendo y le quita las tijeras.

Él entonces se levanta y dice que ha entendido que no quieren volver a verle y se despide.

Hatsuko sale tras él, pero Yukiko le pide que le deje marcharse, pues es humillante lo que hizo y la apenaba verla así.

Y, de pronto, Hatsuko se marea y debe permanecer en cama, haciéndose cargo Yukiko del negocio.

Va a ver luego al señor Harada al que le dice que la situación cambió y le devuelve el dinero que le entregó unos días antes a su madre, contándole, cuando él le muestra su deseo de verla, que el médico les recomendó que no recibiera visitas.

Le cuenta que mientras esté enferma, ella hará todo lo que esté en su mano, aunque aún no sabe qué hará y si se ocupará ella del negocio definitivamente.

Llegan 25 clientes juntos, observando Harada que se desenvuelve muy bien y todo sigue funcionando.

Cuida además de su madre, que cree que la detestará, aunque ella le dice que las dos han sido víctimas de lo mismo, aunque ella ha tenido más experiencias en desengaños.

Su madre le dice que ha visto cómo funciona el mundo y ha aprendido, aunque ella dice que le repele un mundo que les obliga a encajar esos golpes, aunque su madre le dice que vivir significa padecer sufrimientos y lamenta que se retrasase su viaje a Tokio.

Ella le dice que cuando se sentó esa tarde en la recepción sintió que ese era el lugar donde había estado sentada toda su vida y que quedarse allí sentada era lo que le correspondía.

Cuando sale ve que está allí Tsiyoko, que dice, fue para pedirles que le dejen trabajar allí pues su padre está enfermo y necesita el dinero.

Tsiyoko les pide a las otras chicas que convenzan a Yukiko, y Onoue dice que se pregunta cuándo dejará de haber chicas como ellas y si dejarán de llegar una tras otra algún día.

Calificación: 4
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