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La mujer pantera
La mujer pantera

Cat people (1942) USA

Duración: 73 min.

Música: Roy Webb

Fotografía: Nicholas Musuraca

Guión: DeWitt Bodeen

Dirección: Jacques Tourneur

Intérpretes: Simone Simon (Irena Dubrovna Reed), Kent Smith (Oliver Reed), Tom Conway (Dr. Louis Judd), Jane Randolph (Alice Moore), Jack Holt (Comodoro), Alan Napier (Doc Carver), Elizabeth Russell (Mujer gato del restaurante).

Una mujer trata de dibujar a la pantera negra del zoológico de Central Park, en Nueva York, aunque, insatisfecha con su trabajo arranca la hoja y la lanza a la papelera, no consiguiendo que caiga dentro, por lo que otro visitante recoge el papel y lo tira dentro, dirigiéndose luego a ella y diciéndole que nunca había conocido a una artista, diciéndole ella que no lo es y que solo hace figurines para una revista de modas.

Tras tirar su dibujo - que observamos es una pantera atravesada por una espada - da por finalizado su trabajo por ese día y recoge sus cosas, ayudándole el hombre, Oliver Reed, que es ingeniero naval a llevarlas, presentándose ella como Irena Dubrovna, que, cuando le pregunta él si es rusa le responde que es serbia.

Él le pide que le deletree su nombre para poder escribirle una carta e invitarla a tomar un té, preguntándole ella qué haría si lo rechaza, a lo que él dice que insistiría, viendo entonces cómo ella lo invita a subir a su casa para tomar ese té, para asombro de él, que reconoce que no esperaba que le pusiera las cosas tan fáciles, diciéndole ella que es la primera persona que sube allí y que es el primer amigo que ha tenido en Estados Unidos, donde solo conoce a gente del trabajo.

Al entrar él nota que huele a Lalage, un perfume muy agradable.

Desde su casa escuchan los rugidos de los leones del zoo, que ella afirma para ella es algo natural y sedante, aunque algunos vecinos se quejan porque no los dejan dormir, no gustándole a ella los rugidos de la pantera, que afirma grita como una mujer.

La charla es agradable y comienza a oscurecer, reparando él en una estatua que tiene de un guerrero medieval a caballo y que en su espada lleva ensartado a un gato, contándole Irena que representa al rey Juan de Serbia, que fue quien expulsó a los mamelucos, que habían esclavizado a su pueblo y bajo cuyo influjo la gente dejó de adorar a Dios y comenzó a reverenciar a Satanás, convirtiéndose en brujos, por lo que el rey Juan pasó por las armas a algunos, aunque los más listos escaparon a las montañas, y su leyenda pervive.

Tras despedirse ella lo invita a cenar al día siguiente.

Al día siguiente Oliver realiza su trabajo en la constructora naval C.R. Cooper, viendo sus compañeros cómo de una caja de zapatos que tiene a su lado sale un maullido, mostrándoles un gatito que le ha comprado a Irena, que se muestra muy agradable con su compañera Alice Moore, que le pregunta si tiene novia, diciendo él que es solo una amiga.

Pero cuando llega a casa de Irena el gato arquea el lomo y gruñe, diciendo ella que no les gusta a los gatos, lo que Oliver no se explica, pues este es todavía un cachorro y además se mostró muy amigable con su compañera Alice.

Irena le sugiere devolverlo a la tienda de animales y cambiarlo por un pájaro, lo que a él le parece una buena idea, por lo que, a pesar de la fuerte lluvia se acercan a la tienda de mascotas, observando al entrar cómo todos los animales se muestran muy alterados, por lo que la dueña de la tienda no puede entender a Oliver y salen afuera para hablar, viendo que tras salir fuera todo vuelve a la calma, afirmando la mujer que los animales tienen ciertos poderes psíquicos, y en especial los gatos que parecen poder percibir cosas de las personas.

Salen juntos y él se siente tan cómodo con ella que en una ocasión incluso se queda dormido, preguntándole a Irena cuando se despierta si le quiere, confesándole que él sí la ama aunque nunca se hayan besado, que es lo que hacen los enamorados en Estados Unidos, aunque a ella no parece agradarle la conversación, diciendo que siempre se mantuvo alejada de la gente porque temía que ocurriera eso.

Él, que es un hombre racional trata de hacerle ver que está asustada por cuentos que escuchó cuando era una niña en su pueblo sobre las personas pantera, pero que son solo eso, cuentos, y que ahora que está en Norteamérica es tan normal que se ha enamorado de un hombre normal americano con el que se casará y tendrán hijos a los que ella misma les contará esos cuentos.

Y a pesar de todos sus recelos acaban casándose y celebrándolo en el Restaurante Belgrade, dándole Irena las gracias a Alice, la compañera de Oliver por haber organizado la cena, asegurando que ignoraba que hubiera un restaurante serbio.

El Comodoro habla con Alice, comentándole que Carver parecía preocupado de que Irena tuviera miedo al matrimonio, asegurándole Alice que no debe preocuparse, pues Irena es una mujer encantadora.

El Comodoro brinda por la novia, fijándose entonces en que en una mesa cercana hay una mujer que no deja de mirarles y que todos comentan que parece una gata

Poco después la mujer se levanta para marcharse, plantándose frente a Irena a la que le dice algo en serbio (Moia sestra) mientras Irena se santigua, contándole a Oliver ante su insistencia que le dijo "Mi hermana", bromeando Oliver diciendo que debía ser una de las mujeres felino de su país.

Entre la fuerte nevada llegan a su casa, donde les deja Carver. Ella está contenta por ser la señora Reed, pero le pide paciencia a él asegurándole que quiere ser la señora Reed con todo lo que ello significa, pero que le dé algo de tiempo.

Por la noche ella se encierra en su habitación sin dejar pasar a Oliver.

Una mañana Irena llega al zoo y saluda, frente a la jaula de la pantera, al cuidador, que se muestra extrañado de no haberla visto por allí desde hace tiempo, contándole ella que se casó un mes antes, entendiéndolo él, que le dice que la gente feliz no va a ver a la pantera, sino a los monos y a las aves, replicándole ella que la pantera es preciosa, diciendo el cuidador que es una criatura endemoniada y que en la Biblia hablan de ella señalándola como la peor bestia.

Irena continúa realizando sus figurines y un día, mientras descansa observa a su canario, al que trata de coger para acariciarlo, viendo cómo este cae muerto, por lo que lo mete en una cajita, va al zoológico y se lo lanza a la pantera que lo come.

Esa noche Oliver le ofrece un jerez y le dice que no merece la pena guardar luto por el pájaro mientras ella le manifiesta la envidia que le producen las demás mujeres que ve por la calle que llevan una vida normal y hacen felices a sus esposos, y que ella no es normal, pues vio cómo el pájaro murió de miedo, contándole también que sintió la necesidad de lanzarle el pájaro a la pantera, y que esa necesidad le asusta

Oliver le dice que el problema no son las historias, sino que ella se las crea, y que necesitan a alguien diferente al rey Juan para que halle el motivo de su obsesión y la cure, pues ha comprobado que su paciencia y comprensión no son suficientes y necesitarán la ayuda de un psiquiatra, pidiéndole ella que busque al mejor.

Finalmente se somete a una sesión de hipnosis en la consulta del Dr. Louis Judd, al que en dicho trance reconoce que los gatos la atormentan y cuando oye sus pisadas no puede descansar porque están dentro de ella.

Cuando despierta, Irena asegura no recordar nada, pero el doctor le dice que él lo anotó todo, y que le habló de su aldea y de las mujeres pantera que por celos, enojo o pasiones pueden convertiré en gatos grandes como panteras y que si una mujer se enamora y su pareja fuera a abrazarla o besarla, impulsada por el propio demonio que lleva dentro lo mataría, que es lo que a ella le produce su temor.

El doctor le asegura que sus miedos son fruto de un trauma infantil, ya que no llegó a conocer a su padre, muerto en un misterioso accidente en el bosque, lo que hizo que los niños se burlaran de ella y dijera que su madre era una bruja mujer pantera.

Cuando regresa a su casa encuentra allí a Oliver con Alice, la cual le pregunta cómo le fue con el Dr. Judd, diciéndole a Irena Oliver en ese momento que fue Alice quien le recomendó al psiquiatra

Irena se muestra muy molesta de que su marido contara sus intimidades y le pide a Alice que se marche, preguntándole a Oliver qué le contó, respondiendo él que a Alice se le puede contar todo porque es muy comprensiva, a lo que ella le responde que hay ciertas cosas que una mujer no desea que otra mujer entienda.

En su habitación, inquieta, Irena escucha el rugido de las panteras y sale en medio de la noche hacia zoo donde observa cómo la pantera pasea inquieta.

Cuando regresa a casa, Oliver la está esperando, contándole que salió a pasear, excusándose él por lo ocurrido, diciéndole ella que su problema está dentro y que es inofensiva cuando es feliz, por ello le pide que nunca la haga enfadarse.

Al día siguiente Oliver está distraído y comete varios errores de cálculo continuados, por lo que Alice le pregunta qué le ocurre, respondiendo él que está preocupado por Irena, pues fue a ver al Dr. Judd que le dijo que ella no volvió tras la primera sesión.

Oliver está triste y le cuenta a Alice que nunca se había sentido desdichado hasta ese momento, pues tuvo una infancia feliz y le gusta su trabajo y está bien en la oficina con el Comodoro con Doc. y con ella, viendo al decirlo cómo Alice comienza a llorar afirmando que no puede soportar verlo así porque lo quiere, aunque sabe que él ama a Irena, aunque él reconoce que ya no sabe si la ama, ni lo que es el amor.

Alice le dice que el amor es comprensión y dos personas viviendo felices juntos sin torturarse y sin dudas, reconociendo él que no es eso lo que él siente por Irena, pues le atrae y tiene necesidad de mirarla y tocarla, pero no la conoce de verdad y a veces son como extraños, afirmando Alice que ellos dos juntos nunca serán extraños.

Irena acude de nuevo al zoo y observa que el cuidador se dejó su llave en la puerta y ella se la devuelve, viendo entonces que el Dr, Judd está observándola, diciéndole que ha resistido muy bien la tentación al devolver la llave, asegurando ella que no la necesitaría para nada, afirmando él que hay personas que tienen la necesidad de provocar la maldad y que todos llevan un demonio dentro y un deseo de muerte y ella teme a la pantera, pero a la vez se ve atraída por ella.

Le dice que como no volvió a verlo tuvo que ir él a buscarla y cuando ella le pregunta cómo supo dónde encontrarla él le dice que le contó muchas cosas durante su estado de hipnosis, tras lo que le pregunta por qué no volvió a la consulta y dice que no cree que no puede ayudarla, pues su mente no está enferma, sino su alma, marchándose tras ello sin querer continuar la conversación.

Ya en casa Oliver le dice que nota que aunque se quieren están alejados y le echa en cara que no sea franca, pues visitó al Dr. Judd y le dijo que no había vuelto, observando que en realidad no quiere que nadie le ayude, ni él, ni el doctor, ni ella misma, tal como le dijo Alice, ante lo que ella reacciona mal.

Él le pide que se calme, pues prometió que nunca discutirían, decidiendo ir a su oficina para no seguir con la discusión.

Antes de subir decide ir a tomar un café y tarta de manzana en el Sally Lunn

Alice termina de trabajar ya tarde, estando ella sola en la oficina, recibiendo entonces una llamada, observando que aunque la escuchan nadie contesta.

Cuando sale la encargada de la limpieza le dice que Oliver está en el restaurante y decide ir a verlo, extrañada de que esté allí a esas horas.

Irena sale de su casa y ve juntos en la cafetería a Oliver y a Alice, no pudiendo evitar los celos, pese a que en realidad Alice le está diciendo a su amigo que tiene que tratar de arreglar sus cosas con Irena.

Cuando salen de la cafetería Irena se esconde y los ve alejarse juntos, y aunque Oliver se ofrece a acompañarla a su casa, Alice lo rechaza

Los pasos de ambas mujeres resuenan en la noche y Alice se inquieta un poco, pues cuando se para dejan de sonar también los otros pasos, y cuando corre escucha correr también los de la otra mujer, escuchando un ruido, que observa es un autobús al que sube aterrada tras ver cómo se mueven las hojas de unos árboles cercanos.

Cerca de allí un pastor descubre que un animal salvaje mató a cuatro de sus ovejas, observando unas huellas felinas que se alejan del lugar y que poco a poco se transforman en las huellas de unos zapatos de mujer.

Irena, en la calle y un poco mareada coge un taxi.

Cuando llega a casa Oliver la espera inquieto y al verla se dirige a ella, que le pide que no le toque, mientras él le manifiesta que estaba muy preocupado, tras lo que le pide perdón por su discusión, asegurando ella que le perdona antes de meterse en su cuarto y abrir el grifo de la bañera, donde poco después llora tras haberse limpiado.

Por la noche tiene pesadillas y recuerda las palabras del psiquiatra del deseo de desencadenar las fuerzas del mal y el deseo de matar, imágenes mezcladas con las de las panteras y la llave de la puerta de la jaula de estas.

Al día siguiente Irena regresa al zoo y vuelve a ver la llave en la puerta de la jaula de la pantera, que en esta ocasión se guarda.

Acude esa tarde con Oliver y Alice a una exposición de barcos. Oliver, pensando que eso le aburrirá, le pide que los espere fuera, viendo Irena, que se siente excluida, disfrutar a Oliver y a Alice.

Al término de la exposición, Alice y Oliver comparten taxi, dejándola a ella en su casa, llegando tras ellos Irena.

Alice decide ir a la piscina que hay en los bajos de sus apartamentos, llegando poco después Irena que pregunta por ella, decidiendo bajar a verla.

Cuando sale del vestuario escucha un pequeño rugido, por lo que asustada se lanza a la piscina, en la que empieza a ver las inquietantes sombras del agua ondulante en las paredes, junto con rugidos, viendo de pronto una sombra similar a la de una pantera, gritando angustiada, pidiendo ayuda a las recepcionistas, momento en que Irena enciende la luz divertida, diciéndole que está buscaba a Oliver y como no lo encontraba fue a buscarla, llegando en ese momento la recepcionista y la limpiadora, que al ver que no pasa nada deciden marcharse, no permitiéndolo Alice, que pide que la esperen, observando al salir que su albornoz está hecho jirones, como si lo hubiera desgarrado una fiera con sus pezuñas.

Preocupada por lo ocurrido, Alice va a ver al Dr, Judd y le pregunta qué opina de las mujeres pantera, a lo que este le dice que es producto de su miedo y de su excesiva imaginación, aunque Alice le dice que cree en esa historia, pues la siguieron dos veces formas no humanas, estando convencida de que se trataba de Irena transformada en gato al ponerse furiosa porque sabe que ama a su marido, mostrándole el albornoz desgarrado y aconsejándole que no la vea a solas, aunque él se lo toma a broma, pese a lo cual le muestra el sable que oculta su bastón.

Irena vuelve a la consulta del doctor y le cuenta que cada vez más a menudo sufre lapsus mentales y no recuerda lo que hizo durante ellos, por lo que necesita ayuda.

El doctor piensa que está jugando con él, lo que ella niega, diciéndole el doctor que no puede ayudarla, pero sí advertirle que las alucinaciones conducen a la locura y podría pedir que la internaran, pues está cerca de la locura y que no puede ayudarla si no colabora, pidiéndole que se deshaga de todos los objetos y fotografías de felinos de su casa y viva la vida real.

Irena decide hacerle caso y empieza por preparar esa noche una cena romántica para recibir a Oliver y demostrarle que está dispuesta a ser su esposa completamente, contándole a él cuando llega que visitó de nuevo al Dr. Judd y ya no está asustada, a lo que él le responde que le habría hecho el hombre más feliz del mundo si se lo hubiera dicho antes, pero que ahora las cosas han cambiado y él ahora se ha enamorado de Alice, por lo que le concederá el divorcio.

Ella, derrumbada en el sofá afirma que a ella le gustan la soledad y el silencio, afirmando Oliver que habla como una demente, pidiéndole ella que se marche, arañando ella el sofá cuando él sale con sus afiladas garras.

Oliver y Alice comen en el restaurante Sally Lunn con el psiquiatra, que le dice que debe optar entre internar a Irena o pedir la anulación de su matrimonio, recomendándole él que haga lo segundo, pues no podrá divorciarse de una persona declarada demente, y así ellos podrán casarse, aunque Alice prefiere hacer que la internen aunque no puedan casarse.

El doctor acepta su decisión acordando citar esa tarde a las 6 a Irena, llevando los papeles preparados.

Pero Irena no acude a la reunión y deciden marcharse, pues Alice y Oliver deben regresar a la oficina, aunque cuando salen de casa el Dr. Judd, que dejó a propósito su bastón olvidado, regresa para buscarlo, preparando la puerta para que no se cierre.

En la oficina, Oliver y Alice trabajan cuando suena el teléfono, que, de nuevo nadie contesta cuando lo coge Alice, que se asusta recordando que la anterior llamada ocurrió la noche del ataque en la piscina, por lo que le pide a Oliver dejarlo todo y marcharse, pues está convencida de que se trata de Irena y está muy asustada, aunque al tratar de hacerlo se dan cuenta de que la puerta está cerrada y no pueden salir, viendo entonces que ha entrado una pantera en el estudio, de la que deben tratar de huir, colocándose Oliver delante de Alice para defenderla tras una mesa mientras le grita: "Déjanos, Irena", cogiendo una T cuadrada que esgrime como si de una cruz se tratara, pidiéndole a la pantera que los deje en paz en nombre de Dios, viendo cómo la criatura desaparece, pudiendo salir, reconociendo en la entrada el perfume de Irena.

Alice llama tras ello por teléfono al doctor Judd para advertirle que Irena irá a su encuentro por lo que le pide que tenga cuidado, pues es peligrosa, aunque el doctor cuelga al escuchar los pasos de Irena.

Le asegura cuando ella entra que nunca creyó en su historia y que no tiene miedo, por lo que la toma en sus brazos y la besa, comenzando los ojos de Irena a brillar, pudiendo observar el doctor, aterrado, cómo se transforma en una pantera

Asustado, el doctor saca la espada del bastón, comenzando una lucha entre ambos, pudiendo escuchar desde fuera Oliver y Alice los chillidos del doctor al llegar.

Corren escaleras arriba para tratar de ayudarle, aunque cuando llegan, sin ver a Irena, que, herida, se esconde al escucharlos, a quienes se encuentran es a sus vecinos arremolinados en torno al cadáver del doctor Judd, observando que a su espada le falta la mitad, comprendiendo que logró herir con ella a la pantera.

En medio de la niebla nocturna, Irena va hasta el zoológico, acercándose a la jaula de la pantera, donde introduce su llave y abre la puerta viendo cómo la pantera, asustada salta sobre ella y la derriba, acabando con ella, ya muy débil por la herida infligida por el doctor Judd con su bastón.

La pantera, en libertad salta la tapia del zoo siendo atropellada por un taxi que acaba con su vida.

Alice y Oliver llegan también al zoo, donde ven la jaula de la pantera abierta y a Irena tirada en el suelo con el estilete clavado y convertida en pantera, afirmando Oliver, mientras se alejan que Irena nunca les mintió.

Calificación: 4