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La reconquista
La reconquista

España (2016) *

Duración: 108 min.

Música: Rafael Berrio

Fotografía: Santiago Racaj

Guión y Dirección: Jonás Trueba

Intérpretes: Itsaso Arana (Manuela), Francesco Carril (Olmo), Aura Garrido (Carla), Pablo Hoyos (Olmo adolescente), Candela Recio (Manuela adolescente).

Manuela se seca unas lágrimas en su casa y se recompone.

Olmo llega en su moto hasta la parte baja del viaducto donde le espera Manuela, que afirma al verle que nunca lo hubiera imaginado en moto.

Se abrazan y empiezan a pasear, sacando ella entonces una carta que le muestra, una carta que él escribió años antes, y algunas de cuyas frases le parecen muy imaginativas y otras le avergüenzan.

Van tras ello a un restaurante chino donde toman una cerveza.

Ella le dice que a lo mejor le resultó raro que lo llamara, aunque le confiesa que a veces se pregunta qué estará haciendo y cómo le irá todo y dice que normalmente piensa que le ha ido bastante bien.

Y esa mañana, mientras paseaba se acordó de un paseo que dio 9 años antes cuando pensó que se tenía que ir para curarse de lo que había ocurrido con Jaime.

Desapareció en efecto marchándose a Buenos Aires, aunque algún tiempo después Jaime apareció de nuevo tras averiguar dónde estaba, esperándola en la puerta del teatro donde actuaba entonces, lo cual fue un shock.

Se quedó tres días en Buenos Aires intentando recuperar lo perdido, aunque lo que consiguieron fue confirmar que habían agotado todas sus posibilidades y no quedaba nada que rescatar.

Fue triste, pero bueno. A partir de entonces comenzó a vivir otro tipo de vida en Buenos Aires, sin medir cada gesto ni pensarse a sí misma a través de él o a través de la idea que tenía de sí misma.

Él le dice que sigue escribiendo, pero que se gana la vida traduciendo libros, aunque también da clases particulares a alumnos de inglés y sigue con Carla con la que acaba de mudarse a vivir.

Manuela le pregunta si tendrán hijos, diciendo que él cree que sí, aunque ella tiene más dudas.

Le cuenta que Carla es siquiatra y acabó ya el MIR, trabajando ya en un hospital.

Manuela le cuenta que hace tiempo que está sola, aunque Olmo le dice que tampoco ha creído nunca mucho en la pareja.

Ella le rebate esa afirmación, sintiéndose incluso ofendida, pues piensa que los que están solos le parecen egoístas y ella no lo es, y que incluso está desatada y haciendo el amor como una loca y que desde que está en Madrid cada noche se ha liado con un hombre distinto, diciéndole que esa noche le tocaría a él, aunque con tono de broma.

Le dice a continuación que, de hecho tiene que marcharse ya, pues tiene que ir a un concierto que da su padre allí cerca, pues le prometió ir, diciendo él que le acompañará, pues le apetece.

Por el camino paran en un puesto de castañas, invitándola a estas mientras recuerdan que en Argentina es verano y que no ha comido castañas desde los 11 años.

Llegan al local, donde actúa el padre de Manuela, que es cantautor, y que esa noche incluye en su repertorio "Somos siempre principiantes", una canción que dice le gustaba mucho a una persona que está allí viéndolo.

Tras la actuación se reúnen con su padre, presentándole a Olmo, al que no había vuelto a ver desde los tiempos del instituto.

Le cuenta que él quiso poner a Manuela el nombre de Bárbara, como su cantante francesa favorita, pero que la madre prefirió el de Manuela, recordando su militancia en aquellos años en que adivina que a él le pusieron Olmo por Novecento.

Luego ella toca y canta una canción al piano.

Cuando salen, y mientras comen pizza por la calle, Manuela le cuenta que se marchará después de Reyes.

Olmo le dice que él no ha salido mucho del país, pero que si lo hiciera preferiría irse a Japón, una cultura totalmente distinta y que le atrae.

Ahora ya más suelto le dice que desde que le dio la carta no supo cómo reaccionar y reconoce que se quedó clavado.

Manuela le cuenta que estuvo revolviendo en casa de su madre donde encontró muchas cosas de ellos y le hizo gracia esa carta, que él le pide le deje de nuevo para releerla.

Cuando la escribió tenían 15 años y en ella le dice que no cree que se hayan conocido demasiado pronto sino que se han conocido en el mejor momento de su vida.

Él no entiende cómo pudo guardarla tanto tiempo, preguntándole ella si él no ha conservado sus cartas de amor, diciéndole que tendría que buscarlas, a lo que ella le dice que debería buscarlas y devolvérselas.

Él le dice que es una buena excusa para volver a verse, tras lo que le propone ir a tomar una copa, y aunque ella le dice que no quiere tomar nada más acaban en un pub abarrotado.

Allí Olmo le pregunta si piensa de verdad que el mejor momento de su vida pasó ya, diciendo ella que cree que sí.

Él le cuenta que cuando se separaron definitivamente y se fue con Carlos su madre lo llevó al médico porque estuvo muy deprimido, asegurando ella que fue él quien la empujó a irse con Carlos.

Él recuerda que ella siempre iba por delante de todos, aunque Manuela le dice que era muy insegura, recordando Olmo que cuando empezó a ir al cole creían que era mudo y que tendría que ir a un centro de educación especial.

En el bar ella se encuentra con Cris una antigua amiga de Manuela que los anima a acompañarlos a bailar a otro local, y que les dice que si no van con ellos no les dejarán entrar, resistiéndose Olmo a ir, pues dice que no sabe bailar, aunque al final le convencen.

Van a un local donde la gente va a bailar, aunque no dejan, en efecto entrar a cualquiera, y acaban bailando, aunque, en efecto a él se le da muy mal, viendo sin embargo cómo ella baila muy animada y con ganas, habiendo una chica, que es abogada que le explica cómo debe bailar.

Tocan un swing y van saliendo parejas que son jaleadas por los demás asistentes, saliendo finalmente Olmo él solo causando risa, y sacando luego a Manuela, siendo muy aplaudido su atrevimiento.

Acaban abrazados riendo, bailando luego una pieza lenta, aunque cuando están a punto de besarse se hace rápida y no llegan a hacerlo.

Cuando salen afuera está empezando a amanecer y regresan andando hasta el lugar donde se reencontraron y donde él dejó su moto en la que se va, dejando a Manuela atrás.

Cuando tras recorrer la ciudad con su moto llega a su casa se acuesta junto a Carla, que le dice que huele fatal y que se dé una ducha, tras la que desayunan juntos.

Mientras lo hacen ella le pregunta por su noche con Manuela, diciéndole él que le pareció surrealista lo de ir a ver a su padre cantando, recordando que el libro de canciones traducidas de Leonard Cohen que posee se lo regaló ese hombre, aunque ahora que él es traductor sabe que algunas estaban muy mal traducidas.

Carla le pregunta si se liaron, diciendo él que no, pero que bailó con una abogada que por las tardes era profesora de swing, recordando que Manuela le dio nada más verlo una carta que le envió él cuando tenía 15 años.

Carla recuerda que a esa edad también ella tuvo un primer novio al que tenía idealizado, aunque no duraron tanto, y cuando volvió a verlo no entendió cómo había podido cambiar tanto.

Olmo le dice que Manuela sigue igual, y que, aunque se irá después de Reyes, cree que no podrán volver a quedar.

Carla le dice que se acueste, aunque él le recuerda que habían quedado en que iban a una exposición y que le apetece acompañarla.

Pero cuando ella sale de la ducha se lo encuentra dormido en el asiento, por lo que le pide que se acueste.

Ella le cuenta que estuvo con Andrea tomando café y cuando regresó y estuvo leyendo "La montaña mágica" con la que uno de sus pacientes está obsesionado.

En la cama recuerda aquella relación de juventud.

Salía del Parque de Atracciones un grupo de amigos, planificando dejar solos a Olmo y Manuela, a los que dejaron atrás, aunque de vez en cuando les miraban de reojo para ver si se dan un pico, aunque en realidad iban hablando de las atracciones.

Manuela le dijo luego que en el instituto le veía siempre ausente y que solo le veía contento cuando jugaba al baloncesto, y se pregunta por qué no habla más, pues ella también es tímida y por eso habla todo el rato porque tiene miedo al silencio y por eso cree que él no es tímido, sino seguro de sí mismo aunque disimule.

Él le cuenta que sus padres están separados y a su padre casi no lo ve, sentándose juntos frente al estanque donde siguen hablando.

Ella le comenta que fue Carlos el que le dijo que pegaban, reconociendo que a él también se lo dijo, tomando ella finalmente la iniciativa y besándose.

Él le escribía durante el recreo porque no quería salir al patio y prefería estar en la biblioteca pensando en ellos.

Hablan de los libros que leen, recordando él que estaba leyendo "Crímenes imaginarios" de Patricia Higsmith, mostrándole ella una canción de su padre que le encantaba.

Se reunían entonces en casa de ella, besándose en su habitación mientras le ponía la canción de su padre que cantó la noche anterior en el pub para ella.

Interrumpidos por su madre, les deja seguir en su habitación sin parecer importarle, para sorpresa de Olmo.

Y pese a haber pasado la mañana juntos la llamaba nada más llegar a su casa para seguir hablando pese a las protestas de su respectiva familia.

Luego salían y seguían besándose en los parques, y durante las clases se escribían notas entre ellos, a veces negando en broma su amor, otras exaltándolo, como cuando él le dice que no puede imaginarse un futuro sin ella y que solo podía imaginarse con ella cuando tuviera 80 años.

Pero ella parece cambiar y empieza a pensar en algo que le inquieta.

Le escribió entonces una carta en que le cuenta que Laura le preguntó si estaba segura de que Olmo era el hombre de su vida y le dijo que sí. Luego vio su escrito diciendo que no podía imaginarse un futuro sin ella y le gustó y a la vez le dio miedo con lo que les quedaba de vida todavía, asegurando que le da miedo todo lo que se perderán si siguen juntos, pues todos de vez en cuando necesitan algo más o dejan de necesitar algo durante un tiempo, conjeturando que quizá pasado un tiempo necesiten volver.

Pero en ese momento quiere despedirse para no amargarle ni amargarse ella la existencia.

Olmo se despierta y recuerda la carta que le llevó la tarde anterior Manuela, la que él escribió entonces en contestación a la de ella.

Calificación: 3