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Las leyes de la frontera
Las leyes de la frontera

España (2021) *

Duración: 129 min.

Música: Derby Motoreta's Burrito Kachimba

Fotografía: Carles Gusi

Guion: Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón (Novela: Javier Cercas)

Dirección: Daniel Monzón

Intérpretes: Marcos Ruiz (Ignacio Cañas / "Nacho"), Begoña Vargas (Tere), Chechu Salgado (Zarco), Carlos Oviedo (Guille), Xavier Martín (Gordo), Carlos Serrano (Cuenca), Xavi Sáez (Hidalgo), Daniel Ibáñez (Piernas), Jorge Aparicio (Chino), Cintia García (Lina), Santiago Molero (Ignacio), Ainhoa Santamaría (Rosa), Elisabet Casanovas (Cristina), Pep Cruz (Tomás), Josep Tosar (Inspector Vives).

El abogado Ignacio Cañas acude a la prisión durante las horas de visita.

Mientras espera que le llamen relee una carta que comienza con un "Hola Gafitas", mostrando que le ha escrito después de mucho tiempo para pedirle un favor.

El hijo de una de las mujeres que espera se atraganta de pronto, viniendo a su mente un amargo recuerdo de su adolescencia en que también él estuvo a punto de ahogarse al ser víctima de una broma cruel. Una aguadilla por la que estuvo a punto de morir.

Pero no acusó a nadie. Contó al socorrista, que se mareó, aunque callarse no le sirve de nada. Vuelven a burlarse de él y encuentra su bicicleta ve que le faltan las ruedas, por lo que debe regresar andando a su casa con la bicicleta a cuestas.

Cristina, su hermana desconfía de él y dice que desde que le dieron las notas insiste en lo de la moto, aunque sus padres le dicen que de momento le toca ir a pie.

Va al cine para ver una película de Bud Spencer y Terence Hill de la que disfruta hasta que llega un grupo de compañeros, que le rodean y se burlan de él por el incidente de la piscina, tras lo que le cogen las gafas y le golpean al estilo de Bud Spencer, sintiéndose mal, sobre todo con Víctor, al que consideraba un amigo, echándole el acomodador de la sala, consiguiendo él escapar corriendo mientras llora con rabia, sin entender nada.

Aunque tiene poco dinero, va a los billares y juega al pinball, observando mientras lo hace a una pareja que entra en la sala y a la que el dueño de la sala les indica que no quiere problemas, tras ver su aspecto, viendo que la chica, Tere, le observa mientras juega, diciéndole el chico, Zarco, que busque otra máquina, porque al "gafitas" se le da muy bien esa y se tirarán allí toda la tarde, diciéndole Tere que quiere jugar a esa.

Él pierde a posta para dejar jugar a la chica, aunque se van enseguida cuando ven que se asoma a la sala un tipo con el que se marchan.

El dueño, el señor Tomás, le dice que le regalará partidas gratis a cambio de que le ayude a cerrar.

Cuando luego su madre le regaña por llegar tarde, les cuenta que le ha salido un trabajo y le pagan en partidas y por eso llega tarde, lo que a su padre no le parece mal, porque así está ocupado haciendo algo y no gasta.

De hecho, al día siguiente el señor Tomás le da más tareas, viendo la pareja del día anterior, que llegan de nuevo, cómo le da las llaves para que arregle un futbolín, yéndose de nuevo Zarco cuando llega el tipo del día anterior, aunque Tere se queda y le pide que la invite a una partida.

Le cuenta que el tipo que llegó es un camello que les vende chocolate y le dice que si quiere probarlo que se pase por el bar La Font, en el barrio Chino y lo invitarán.

Mientras juega, ve reflejada en el cristal la cara de Nacho y nota que le gusta, por lo que le pregunta, "Gafitas, ¿a que estoy buena?", tras lo que le pide que vaya al baño con ella, y una vez allí le desabrocha los pantalones y lo masturba y le dice que se ven al día siguiente en La Font.

No puede resistirse, pese a que, para llegar al bar debe atravesar un mundo que le era desconocido hasta ese momento y que le asusta, cuando las prostitutas y travestis tratan de atraerlo.

Al llegar a la plaza de la cafetería, lo aborda un chaval que le pide un cigarrillo, diciendo él que no lleva, lo que hace enfadarse al chico, llegando en ese momento Zarco y Tere, que le libran de esa molesta situación.

Se sientan en la plaza a fumar con otros amigos, incluido el Chino, que le abordó antes, llegando luego Guille, que observa que sabe que es el de los recreativos, y le preguntan si el dueño gana mucho, diciendo que no lo sabe, pues va él solo al banco en su moto.

Tere se ríe luego de él en el bar al verlo mareado tras el porro, preguntándole él si están planeando atracar los recreativos, preguntándole ella si cree que le hizo ir solo por eso, aunque no llega a contestarle, pues se encuentra tan mal que debe salir fuera a vomitar.

Le dice luego a Zarco que no quiere que le hagan nada al señor Tomás, pues es un buen tío y le cae bien, diciéndole Zarco que si él no quiere que le pase nada no le pasará nada, pero le debe una.

Cuando vuelve a casa, su hermana le nota raro y le dice que tiene cara de fumao, por lo que su padre le pregunta si se dedica a fumar porros y a beber y si está por eso tan raro, mandándolo él a la mierda y diciéndole que a qué hora comenzó él a fumar, pues tiene ya 17 años, diciéndole su padre que si le vuelve a hablar así le partirá la cara.

Cuando cierran los recreativos al día siguiente aparece Tere, que le cuenta lo enfadado que está Guille, pues quería dar el palo allí y Zarco lo paró, y que no sabía que le iba a importar tanto el gordo, y le pregunta si volverá con ellos, pues les cayó muy bien a todos, preguntándole si a ella le importaría, dándole a entender que sí.

Vuelve a La Font y juega de pareja con Tere al futbolín contra Zarco y Guille, y, cuando ven que habla catalán, propone Zarco llevarlo, recordándole que le debe una.

Van hasta una lujosa urbanización, donde él y Tere simulan ser pareja, preguntando él en catalán para ganarse la confianza a una vecina si conoce el chalet de Pau, consiguiendo finalmente encontrar un chalet vacío que hace esquina, al que entran Zarco, Guille y el Gordo, a los que ellos esperan fuera vigilando, simulando ser una pareja, para lo que ella le pide que se acerque a ella y ponga sus manos en su culo, debiendo besarla si se acerca alguien para hacer que se cambien de acera, observando que él está excitado, por lo que, simulando que se acerca alguien lo besa apasionadamente, para decir luego que fue una falsa alarma.

Van luego a una discoteca para disfrutar de su botín, viendo cómo el "Piernas" se hace el dueño de la pista con sus bailes a lo Travolta, aunque él solo tiene ojos para Tere, a la que ve bailando con otro chico.

Zarco, entretanto habla con la encargada del guardarropa a la que le compra Rohypnoles, dándole uno a Nacho, que ve cómo, cuando empiezan las canciones lentas Tere baila muy acaramelada con un tipo al que no conoce y Zarco y se besa con otra.

Su madre le despierta al día siguiente diciéndole que su hermana lo encontró la noche anterior en el descansillo tirado.

En La Font se ríen al día siguiente de él pues el día anterior se tiró contra los bafles y luego sobre otro tipo, por lo que estuvieron a punto de echarlo de la discoteca.

Planean su siguiente palo, aunque, como no pueden contar con Tere, se ofrece él.

Van hasta una sede del banco de Gerona, y se dirige en catalán a un cliente que sale con una cartera, y mientras este le responde, se acercan los demás en un coche, desde el que Zarco trata de arrancarle la cartera, aunque durante el forcejeo se les cae, aprovechando él el momento de desconcierto y que el hombre está en el suelo para coger la cartera y salir corriendo mientras otras personas atienden al hombre.

Se siente feliz por el logro y sus colegas deciden celebrarlo por lo alto, pues consiguió una importante cantidad, llevándolo a un club, donde Zarco paga a una prostituta, Francesca, la "Paqui", para que se acueste con Nacho.

La chica hace que la toque, aunque no consigue que se excite, diciéndole él que prefiere irse, dándole más dinero, aunque cuando se a marchar se enciende una luz roja, que es la señal que mandan cuando está la policía en el local, por lo que no puede salir.

Abajo está el Inspector Vives y el Subinspector Hidalgo llevan a otro Subinspector nuevo, Cuenca, recién llegado, al que le desean mostrar el lugar más divertido de la ciudad, explicándole Hidalgo que debe conocer ese barrio, al que va cualquiera que quiere mover algo robado o si necesitan a alguien.

La Paqui le cuenta a Nacho que el peor de todos es el jefe, que es un baboso, pero gracias a que la dueña le hace caso les dejan tranquilas.

Como tienen que pasar allí un rato, Paqui le pide que cierre los ojos y que se imagine a una chica que le guste, pensando él en Tere bailando y acaba haciendo el amor.

La ve bailando de verdad el día siguiente en la discoteca, y cuando salen afuera ella le dice que sabe lo que ocurrió y lamenta que no se estrenara con ella.

Él le recuerda que ella también se fue con otro, diciendo ella que no es lo mismo acostarse con alguien por apetencia que por dinero.

Cuando se les acaba el del día anterior, y viendo que necesitan más pastillas, deciden dar un nuevo palo, esta vez en una farmacia.

Actuará él como gancho, yendo a pedir unos supositorios de glicerina, apareciendo mientras los pide Tere fingiendo un embarazo y que rompe aguas, por lo que el farmacéutico sale a auxiliarla, apareciendo entonces los demás, que entran y la atracan.

Repiten el proceso en otra farmacia, esta vez de día, y mientras ella finge su ataque, sus amigos se cuelan en la parte trasera y roban Katovits, Centrraminas, Rohypnoles, Valiums, Bustaids y lo que había en la caja.

Investigan los robos Cuenca e Hidalgo, viendo que atracaron 8 farmacias en 20 días siempre con el mismo método, con la embarazada rompiendo aguas para despistar, habiendo además un chico que habla catalán compinchado con ellos.

Cuando llegan las vacaciones, Nacho le dice a su madre que un amigo catalán le ha invitado a su chalet y que no puede ir al pueblo con ellos, y que a la vuelta se quedará allí con Cristina.

Cuando sale con su bolsa se topa con dos de sus antiguos amigos, que bromean sobre él, al que pitan sus nuevos colegas que le van a buscar en el coche, dándole él un cabezazo a uno de los chicos antes de marcharse con los otros.

Viajan todos hasta la playa para vender las pastillas robadas a los turistas, aunque ellos mismos compran droga y pierden dinero, y Guille quiere dar un paso adelante, pues está convencido de que para ganar dinero de verdad tienen que atracar un banco.

Gracias a que Nacho entiende un poco de francés por el catalán hablan con dos chicas para venderles pastillas, informándoles ellas de que esa noche hay una fiesta en la playa, momento perfecto para vender sus pastillas.

Bajan a la fiesta, donde Nacho baila con Tere, mientras ve cómo Zarco se besa con un de las turistas francesas.

Consiguen contactar con una pareja alemana que quiere comprarles todas las pastillas, pues se van al día siguiente a su país y lo quieren todo, aunque en marcos, debiendo ir con ellos hasta el camping donde están, y donde tienen el dinero.

Guille le pide a Nacho que vaya con ellos para entenderse con ellos, pero él se niega, pues quiere aprovechar el momento dulce en que está con Tere.

Ella trata de encontrar a Zarco, aunque como no lo encuentran, decide que se diviertan ellos bañándose, para lo que se desnuda, haciendo que él la siga haciendo lo mismo. Mientras juegan en el agua ella pierde su pulsera, consiguiendo él, pese a la oscuridad encontrarla, por lo que lo abraza y luego se besan, yendo luego bajo el paseo, donde hacen el amor, sin saber que Zarco los está viendo.

Guille para en una gasolinera y tras repostar y pide a su amigo que se ponga al volante, yendo él tras el gasolinero al que le roba la bolsa a punta de navaja, aunque mientras regresa al coche el gasolinero sale tras él con una escopeta y le dispara.

Logra subir al coche y su amigo se aleja a toda velocidad mientras los alemanes gritan aterrados pidiendo que les dejen bajar, yendo tan nervioso el conductor por lo ocurrido y por los gritos de los alemanes, que tratan de bajarse en marcha, que acaba perdiendo el control al tratar de esquivar a otro coche y acaban cayendo por un acantilado.

Al día siguiente la guardia civil realiza el levantamiento, avisando a la policía tras encontrar el maletero lleno de pastillas, por lo que van Hidalgo y Cuenca.

El conductor está todavía vivo, pero Guille no.

Los dos policías van hasta La Font, aunque no encuentran a ninguno de los amigos de Guille, y piensan están escondidos, ya que ni siquiera fueron al funeral, aunque luego encuentran al Chino, al que le preguntan si era colega del Guille y le coloca droga para poder detenerlo e interrogarlo.

Los amigos de Guille van por la noche al cementerio a rendirle tributo, permaneciendo ocultos el resto del tiempo, lo que extraña a Cristina, que ve cómo su hermano pasó de no pisar la casa a no salir, y le cuenta que la noche anterior atracaron al señor Tomás.

Llaman en ese momento al portero automático y ve que se trata de Zarco, que lo lleva hasta una sucursal del Banco Central y le dice que Guille tenía razón, pues siempre quiso robar un banco y al final se jugó la vida por robar una cartera y le enseña dos pistolas, que, le confiesa, compró con el dinero robado al de los recreativos.

Entran en efecto Zarco y Tere a un banco, mientras el Gordo les espera en el coche y Nacho vigila, viendo cómo sale un policía a regañar a un repartidor que aparcó mal, y que les ve salir a toda velocidad.

Nacho cree que los vieron, aunque los otros dudan, y, mientras miran el dinero, y ven que no es mucho, de pronto salen dos policías en moto que empiezan a dispararles, respondiendo Zarco y Tere a sus disparos, aunque él no se atreve, aunque cuando lo hace, es él quien acierta a uno de los policías, que cae de la moto.

Llevan el coche a un descampado y lo abandonan, durmiendo frente al mar.

Al día siguiente le pregunta a Zarco si cree que el policía estará muerto, diciéndole que espera que no, aunque le advierte que deberán andar con cuidado unos días y que no debería volver por La Font, pues no es como ellos, diciendo él que hace lo mismo, aunque Zarco le dice que es distinto porque él si tiene cosas que perder y ellos no y tiene otra vida, aunque él le dice que la que quiere es esa.

Zarco le advierte que él estuvo ya seis meses en prisión y allí no estará bien, y le asegura que a partir de ese momento todo va a ser igual o peor y no acabará bien.

Le pregunta luego si le gusta la Tere, y le muestra que sabe lo que ocurrió en la playa.

Unos días más tarde va hasta el barrio marginal donde vive esta, sorprendiéndole verla con su ropa de estar en casa y le dice que quería hablar con ella porque vio que le contó a Zarco lo de la playa, diciendo ella que no le contó nada.

Él le cuenta que este le dijo también que era mejor que no fuera por La Font y quería saber qué opinaba ella, diciéndole que Zarco se lo dijo porque no quiere que le pase nada, aunque él cree que lo hace por celos y teme que ella también se acostara con él para darle celos a Zarco.

Ella le dice que se está confundiendo y que sí le importaría no volver a verle, pero sabe que él tiene su vida y tiene que vivirla, aunque luego le cuenta que han quedado dos días más tarde en La Font, aunque, le dice, "por si no te veo", y le da un beso.

En el club, Cuenca le expone su teoría al Inspector, de que los atracadores del banco son los mismos que los de la farmacia, pues uno de sus confidentes oyó decir a Lina, la novia del Gordo que casi se cargaron a un guardia, al que el casco le salvó la vida.

Cuando regresa dos días más tarde a La Font, le recibe el Chino, que le cuenta que la policía se llevó al Piernas por haber estado en lo del banco.

Tere sonríe al ver que ha ido, y él, al ver que están preparando un nuevo golpe se ofrece a ocupar el lugar del Piernas, aunque, como les sigue faltando una persona deciden llevar al Chino como conductor.

Camino del banco, Zarco reparte las armas, dándole una a Nacho, pidiendo Tere que se la dé a ella, recordándole Zarco que fue ella la que le invitó a ir.

En esta ocasión entran Zarco, él y el Gordo, mientras fuera esperan el Chino y Tere.

El primero aprovecha un momento en que Tere se aleja para ir hasta una cabina cercana y marca un teléfono que no le cogen y, como está demasiado expuesto se acerca a un bar y pide línea, preguntando por el Subinspector Cuenca, que en ese momento ve con cierto apuro cómo Hidalgo tortura al Piernas para que confiese.

Entretanto, en el banco, a Zarco le parece muy poco el dinero de mostrador, por lo que decide esperar a que se abra la caja, aunque tarde 10 minutos en abrirse.

Cuando Tere se percata de que el Chino no está en el coche va a buscarlo, no estando ninguno de ellos en el coche cuando salen del banco, por lo que, sin esperarlos, salen a toda velocidad, ya que los persigue la guardia civil.

Conducen por las estrechas callejuelas de la población a toda velocidad, consiguiendo tras un peligroso adelantamiento, que los guardias vuelquen, aunque pueden informar que se dirigen a Gerona, habiendo además un helicóptero sobrevolándoles, viendo cuando llegan al Puente de la Barca cómo les esperan decenas de policías armados, no teniendo más salida que ir marcha atrás.

Lo hacen con gran pericia, adentrándose por un camino rural, aunque les siguen, disparando desde el puente, rozando una bala a Zarco en la oreja.

Deben bajar del coche y huir a pie, siendo alcanzado Nacho en un brazo durante el tiroteo, cayendo después abatido el Gordo, que llevaba la bolsa con el dinero.

Sabiendo que si se quedan allí estarán perdidos, salen Zarco y Nacho, para tratar de huir, siendo Zarco alcanzado en una pierna, por lo que no puede seguir, pidiéndole a Nacho que escape él e incluso lo amenaza para que se vaya.

Sale corriendo, en efecto, a toda velocidad por el bosque, consiguiendo llegar a la ciudad, corriendo, aunque débil, hasta su casa, a la que acaban de regresar sus padres de las vacaciones, contando él, al verlos asustados, que se cayó de la moto.

Será su padre quien lo atienda llevándolo al baño, donde, al verle la herida, se percata de que no se lo hizo con la moto y le pide que le cuente la verdad si quiere que le ayude.

Se lo lleva a una casa en la playa, donde coloca todo como si llevaran allí varios días.

Mientras en televisión informan de las primeras elecciones recién celebradas tras la dictadura, ven que llega la policía.

Hidalgo y Cuenca le preguntan a Ignacio por su hijo, diciéndoles que está en la cama porque tuvieron un pequeño accidente pescando, asegurando que llevan allí toda la semana saliendo al mar, explicándoles que la casa es de un amigo.

Le piden que lo despierte, preguntando él por qué desean verlo, explicándole que tienen pruebas de que participó en un atraco y quieren interrogarlo.

Ignacio les dice que es imposible, subiendo Hidalgo a despertarlo, llamándolo Gafitas, como sus colegas cuando lo hace.

Entretanto, Cuenca advierte al padre que también él puede acabar en la cárcel por falso testimonio, diciéndole él que no sería la primera vez, pues, recuerda, pasó 48 horas en un calabozo por participar en una manifestación de estudiantes cuando era joven, hasta que su padre pagó la fianza, viendo, cuando llegaron a su casa que llevaba además su ficha policial, con la que, como "desafecto al régimen", nunca podría haber optar a un puesto en la Administración y a ser funcionario como es.

Para ello sobornó a un policía dándole su reloj y arriesgándose a ser detenido, solo para que él tuviera esa oportunidad y advierte a Cuenca que, aunque le detengan, él seguirá sosteniendo que llevaba toda la semana pescando con su hijo.

Cuenca le dice que si su hijo cometió un delito debe pagar por ello, pues la ley debe ser igual para todos, a lo que Ignacio le responde que la vida no es igual para todos, pues, asegura, su hijo tiene una oportunidad al tenerle a él, y si es encarcelado, cuando salga ya no será el mismo.

Pese a las presiones de Cuenca, él mantiene que estuvieron allí todo el día pescando.

Tras ver una foto de pesca de Ignacio con su amigo, el dueño de la casa, Cuenca le pregunta si ese amigo lo sabe todo, diciendo él que sí.

Y cuando baja Hidalgo con el chico, Cuenca le dice que no es necesario llevarlo a comisaría, pues no es él, ya que estuvieron allí toda la semana pescando.

Aunque le hace algunas preguntas más a Ignacio, en realidad son una advertencia de lo que debe declarar.

Le pregunta si es cierto que el dueño de la casa llegó el día anterior y se fue esa misma mañana tras haberse ofrecido a llevarlo al hospital, preguntándole finalmente si está seguro de que su amigo dirá exactamente eso si le llaman, asegurando Ignacio que sí.

Se marchan finalmente sin detener al muchacho, diciéndole Hidalgo a Cuenca al salir, que hizo bien, pues ya tienen al Zarco y esa gente es normal y el chico en la Modelo no duraría ni tres meses.

Interrumpe sus recuerdos un policía que lo llama para su visita.

Le espera tras las rejas Zarco, mucho más mayor y con peor aspecto, y que le dice al Gafitas que está hecho un señor y que conoce a varios de sus clientes, que le dijeron que es muy buen abogado.

Nacho le dice que se enteró unos meses antes de que le habían trasladado allí y se excusa por no haber ido antes, recordando que han pasado 28 años.

Le cuenta que se casó, pero que duró solo dos años.

Le dice que ha visto su expediente y deben tratar de unificar todas las causas o tratar de lograr una excarcelación por motivos médicos.

Zarco le pregunta si Tere le escribió también a él, comprendiendo que es ese el motivo por el que está allí, diciéndole que se preocupaba por él.

Zarco le recuerda que Tere no faltó ni un solo mes a sus visitas, estuviera donde estuviera. Que recorrió toda España, incluso cuando estuvo en Cádiz, a 800 kilómetros, hasta que un día dejó de ir. La enfermedad se la llevó enseguida, diciéndole Nacho que estuvo en el funeral.

Zarco le recrimina que él no fuera a buscarla con la vida que tuvo, respondiéndole Nacho que lo pensó muchas veces, pero sabía que siempre estarían enganchada a él.

Zarco le dice que seguro que habría preferido que aquel día le hubieran matado para poder quedarse con Tere, asegurando Nacho que no es así, pues le salvó a él la vida, aunque luego reconoce que sí lo pensó.

Zarco sonríe y le asegura que Tere estaba loca por él y le pregunta si nunca le contó que en realidad ellos dos eran hermanos, algo que le deja sorprendido.

Le cuenta que su padre era el mismo, pero tenían distinta madre, aunque a ella le daba mucha vergüenza y en el barrio nadie lo sabía nadie. Ni siquiera ellos, hasta que su madre se lo contó cuando vio que tonteaban y temió que se quedara embarazada

Tras su visita a Zarco vuelve al barrio Chino, y al ver el nuevo bar de La Font vienen a él los recuerdos de la última vez que estuvo allí, un año después del atraco.

Fue entonces con un grupo de amigos, ante los que trataba de presumir haciéndoles ver que podía conseguir droga para poder fumarse unos porros.

Se reencontró allí con Tere, que le contó que iba a ver a Zarco todos los meses. Que se peleó en el talego y le añadieron otra causa.

Ella le pregunta si tiene novia, diciendo él que no, pero que sí había alguien, rechazando tomar algo con ella porque le esperaban sus amigos, consiguiéndole ella la droga, diciéndole que deben verse con más tiempo.

Él le dice que está muy guapa, diciéndole ella que al día siguiente irá a bailar al Rufus, diciendo él que irá, aunque ella le da un beso por si acaso, colándole mientras lo hacía su pulsera en el bolsillo de la chaqueta.

Nacho saca ahora de su bolsillo esa misma pulsera después de tantos años, mientras se le empañan los ojos al recordar a Tere.

Calificación: 3
Te cuento la película