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Las ovejas no pierden el tren
Las ovejas no pierden el tren

España (2014) *

Duración: 103 min.

Música: Mikel Salas

Fotografía: David Azcano

Guión y Dirección: Álvaro Fernández Armero

Intérpretes: Inma Cuesta (Luisa), Raúl Arévalo (Alberto), Candela Peña (Sara), Alberto San Juan (Juan), Jorge Bosch (Paco), Irene Escolar (Natalia), Kiti Mánver (Marisa), Pepo Oliva (Manolo), Miguel Rellán (Rodrigo), Pilar Castro (Paula), Petra Martínez (Isabel), Hugo Fuertes (Lucas), Álex Martínez (Ricardo).

Alberto y Luisa van a llevar a su hijo Lucas al colegio del pueblo segoviano de Valdeprados, donde viven, no parando el primero de quejarse del tremendo frío que hace allí siempre, estando de hecho nevando pese a que ya está avanzado marzo.

Luisa por su parte se queja de que tiene la regla y de ver que se les va pasando el tiempo sin poder dar un hermanito a Lucas.

Mientras Luisa se va a la ciudad le pide a Alberto que escriba, aunque cuando este se sienta ante el ordenador no es para escribir, sino para mirar páginas pornográficas que le cuesta ver, pues con el frío se le empañan las gafas.

Paseando por el pueblo, conoce a Manolo, un agricultor y ganadero local al que le pide ayuda para conseguir leña para la chimenea.

Luisa termina ese día las clases semestrales en su academia de costura, anunciándole alguna de sus alumnas que no seguirá el próximo semestre, recibiendo entonces la visita de Marisa, su madre, que le dice que va a alquilarse un piso en ese mismo edificio porque ya no aguanta a Emilio.

Y solo entonces se da cuenta de que para emanciparse necesitará un trabajo, pidiéndole a su hija que le busque algo cómodo y que no le quite mucho tiempo recordándole su hija que tiene 65 años y que eso no es tan fácil.

Luisa se lo cuenta a su hermana Sara a la que le sienta fatal, porque, según dice, trata de robarle protagonismo a ella ahora que le va bien con los hombres, contándole que el estado de Fran en Facebook ha cambiado de "desconcertado" a "animado" y puso un "me gusta" a uno de sus comentarios en Facebook.

Juan y su joven pareja, Natalia salen de una entrevista de trabajo en una bodega, estando él esperanzado en conseguir que le den trabajo como relaciones públicas, pues asegura que ya está harto de patearse el mundo como corresponsal televisivo.

De vuelta a Madrid paran a comer en un bar junto con un hombre que viaja con ellos aunque no interviene en su conversación cuando él le cuenta que llegarán sus hijas al día siguiente, quejándose ella de que lleva 6 meses diciéndole que se las presentará, aunque no lo hace, pidiéndole él que sea razonable, pues hay que ir poco a poco.

Al llegar a Madrid dejan a la persona que viajaba con ellos, con la que compartían los gastos del viaje, que Juan dice lo hace por motivos ecológicos, no crematísticos.

Por la noche, Alberto y Luisa hacen el amor, preguntándole ella si cree que su semen es de buena calidad, pues por más que lo intentan no se queda embarazada, preguntándole también si de verdad escribe o se dedica a ver páginas porno.

Él se queja de que allí los días se le hacen eternos, diciéndole ella que debe aprovechar la naturaleza para escribir.

Juan queda con su mujer para recoger a sus hijas, siendo observados por Natalia, que en su coche trata de imaginarse la conversación.

Juan va con sus hijas a casa de sus padres, donde coincide con su hermano Alberto, comprobando cómo su padre, con Alzheimer pregunta una y otra vez por el tráfico, diciéndoles su madre tras la comida que va a internarlo en una residencia, lo que Juan no apoya, pues piensa que se morirá de pena, preguntando su madre si irá entonces él todos los días a limpiarle el culo.

Ante la insistencia de su hermano, Alberto va a ver al amigo de este, Luis Ángel, que dirige El Heraldo de Segovia, el cual se acuerda de que Alberto publicó una novela 12 años antes, a lo que este le dice que desde entonces se dedica al periodismo, diciéndole Luis Ángel que lo tendrá en cuenta, aunque sabe que no será así.

Alberto tiene que ayudar a su suegra en su mudanza, debiendo subir las cajas 6 pisos al estar estropeado el ascensor, contándoles que el piso lo pagará Emilio, aunque él no lo sabe, preguntándole Luisa de qué va a vivir, diciendo ella que trabajando, recordándole su hija que nunca lo ha hecho, a lo que ella responde que ha pensado que podría trabajar en la cafetería de Sara, y cuando ella le dice que tiene camareras de sobra ella le dice que ella será su relaciones públicas.

Encuentran un álbum, observando Alberto que en algunas fotos hay pegatinas en las caras de sus hijas, contándole Sara que las pone si cree que no salieron bien.

Por la noche Alberto y Luisa quedan con Juan y Natalia, llevando Alberto a su amigo Paco, un periodista deportivo que trabaja en la radio para que conozca a Sara, que afirma haber leído todos sus twits, habiendo incluso visto partidos de balonmano.

Antes de que llegue Paco piensan en un código de signos; así, si no le gusta, dirá que van a hacerle a una amiga una abdominoplastia, y si le gusta dirá que tiene que darle de comer al gato, apartándose Paco de ella cuando lo dice, pues les tiene alergia.

Tras la cena van a bailar, no dejando Sara a Paco respirar, mientras a Juan le cuesta hacerlo para tratar de estar a la altura de Natalia pese a su diferencia de edad.

Pero a Luisa y Alberto no les gusta ese ambiente y él sale a fumar, siendo regañado por Luisa porque eso daña sus espermatozoides y le dice que cada vez tiene menos por ver tanto porno, ya que ella ha visto el historial de su ordenador.

Ellos se marchan mientras Natalia lleva a Juan, junto con todos sus amigos a otro sitio, debiendo tratar de simular que le gustan las mismas cosas que a los amigos de su novia, que corren por la calle en cubos de basura.

Mientras Sara y Paco se acuestan, Luisa conduce viendo a Alberto dormido a su lado.

Al día siguiente Sara le cuenta a Luisa que la noche anterior se le escapó un "te quiero" mientras estaba con Paco, pero está feliz porque él le dio su teléfono.

Juan se despierta y sin abrir los ojos besa a la chica que está a su lado desnuda en la cama, hasta que se da cuenta de que no es su Natalia, por lo que sale preocupado de la habitación, viendo su casa llena de gente, y a Natalia tonteando con su amigo Ricardo, diciéndole que no está seguro de si se acostó con Andrea, diciéndole Natalia que la llevaron allí porque estaba borracha y dejándolo tranquilo, aunque suena entonces el telefonillo, acordándose de que Paula va a llevar a las niñas, por lo que debe espabilar a todos y echarlos de su casa, lo cual no es fácil, vomitándole de hecho Andrea encima, reaccionando Juan de forma violenta echando a Natalia al verla reírse, y, aunque le pide perdón inmediatamente Natalia le dice que ella se encarga de todo.

Paula le ve con mala cara y le pregunta si está con alguna chica, respondiendo él que no y preguntándole a ella que le dice que ella como enfermera no tiene tiempo, viendo mientras hablan cómo salen Natalia y todos sus amigos gritando.

Luisa mira el ordenador, viendo que Alberto no ha escrito nada, y cuando se levanta malhumorado y con dolor de cabeza, ella le echa en cara que los dos bebieron lo mismo y llegaron a la misma hora y ella tuvo que levantarse temprano para cuidar del niño, a lo que él le replica que es él quien está siempre con el niño.

Mientras pasea se encuentra con Manolo, el vecino que le llevó la leña, que le pide que le eche una mano cargando con un comedero de las ovejas, diciéndole que le ve siempre dando vueltas sin hacer nada y que le ayude, aunque cuando salen las ovejas Alberto se va corriendo asustado.

Sara acude a la emisora donde trabaja Paco para invitarlo a comer sin fijarse en que este parece poco contento con su presencia.

Por la noche en la cama, Luisa y Alberto se insultan, aunque ella le dice que está ovulando y le pide que le haga el amor rápido y sin orgasmo, "como siempre", añade.

Juan va al destartalado edificio donde vive Natalia con Ricardo, con la excusa de que les lleva una ropa que se dejaron y los encuentra haciendo yoga, en posturas que a él le incomodan, aunque finalmente se abalanza sobre ella y la besa apasionadamente y por sorpresa antes de marcharse.

Alberto va a llevar a su padre a la residencia, viendo que se resiste a quedarse allí, poniéndose violento y pidiéndole a Alberto que llame a su hijo.

Poco después Rodrigo juega con su nieto en casa de su hijo, discutiendo por ello este con Luisa, a la que acusa de no aguantar a su familia, diciéndole que le está amargando la vida.

Por la noche Juan le dice que él ya lo había previsto, diciéndole Alberto que al menos él lo intenta y no se lava las manos y huye como él cada vez que hay un problema.

Cuando hablan se dan cuenta de que ambos tienen problemas con sus parejas, preguntándose Juan en qué momento perdieron el tren, diciéndole Alberto que esa es una metáfora estúpida, pues el tren en definitiva va siempre por un carril, llegando a la conclusión de que tienen derecho a perder todos los trenes que deseen y que es insoportable vivir pensando que es tarde para todo, gritando Juan por el balcón: "mis tiempos los marco yo, y pienso perder todos los trenes que me dé la gana", hasta que un vecino le grita que se calle, que el que tiene que coger un tren al día siguiente es él.

A Alberto le despierta al día siguiente, mientras está en el sofá de su hermano, una llamada de Luisa que le dice que se va unos días con el niño a casa de su madre para que se aclare, pues se siente sola, pese a que él le dice que estará con ella.

Los dos hermanos salen con Paco, que, mientras juegan al billar, le pregunta a Alberto si es definitivo, respondiendo Alberto que espera que no, pues él está diseñado para vivir en pareja, y que prefiere estar mal en pareja a estar bien solo, diciendo Paco que él duda que vuelva a estar en pareja pese a que se ve con Sara, de la dice que es una chica maja y que tienen una gran química en la cama pues es una máquina sexual, mirándolo su cuñado y su hermano con otros ojos cuando aparece a buscar a Paco.

Ella le prepara una cena a base de sushi, diciéndole Paco que no tendría precio como esposa, diciendo ella que también lo piensa, pero que nadie se lo ha pedido, diciendo él que con un par de cenas como esa a él lo llevaría al altar.

Alberto regresa al pueblo solo, huyendo de Manolo, su vecino cuando ve que lo busca.

Mientras tanto, Luisa, en casa de su madre, recibe las preguntas de esta de si va a quedarse mucho allí, pareciéndole notar que le molesta, por lo que le pregunta si sale con alguien, respondiendo ella que no, llegando entonces Sara, que parece muy feliz, mostrándose extrañada de que esté allí Luisa, que le cuenta que se ha separado, a lo que Sara no le da ninguna importancia, estando contenta de poder contarles a las dos a la vez la noticia de que se casa, pese a que ellas le dicen que no tiene novio.

Sara está tan feliz que parece no haberse enterado del problema de su hermana, diciéndole que su alegría eclipsa lo demás, dándole Luisa una bofetada.

Alberto, solo en su casa mira los videos que grabaron cuando se instalaron en el pueblo, cuando le llama Manolo desde el tractor para pedirle ayuda, y aunque él dice que no se encuentra bien, Manolo le insiste, ayudándole con las ovejas.

Sara se encuentra con Fran, su antiguo ligue al que conoció durante una orgía y al que le pide disculpas por no haber estado disponible, pues está muy liada preparando su boda, aunque él no la había echado de menos, pues no tenía su teléfono.

Juan va a ver a Natalia, y la ve saliendo de casa cogida a Ricardo.

Alberto comienza a cuidar a las ovejas de Manolo, recibiendo una llamada de Luisa, que le cuenta que está empezando a perder dinero con la escuela, diciéndole él que no entiende por qué se marchó y que no soporta estar sin ellos.

Alberto acaba aprendiendo a dominar el tractor y a las ovejas.

Natalia vuelve a ver cómo se reúne Juan con su mujer para recoger a sus hijas, que les piden que se den un beso, aceptándolo ella para evitar que sufran.

Marisa, empieza a ejercer como jefa del departamento de relaciones públicas del restaurante de Sara, mientras esta y Luisa especulan sobre su alto tren de vida, llegando Sara a pensar que se prostituye, mientras que Luisa cree que tiene un novio.

Tras el trabajo, y mientras comen, Manolo y Alberto hablan, diciéndole el primero que le recuerda a él de joven, pues parece que está siempre enfadado, y no merece la pena, pues su mujer murió 15 años atrás y lamenta haber hecho él lo mismo.

Manolo le entrega entonces un dinero como sueldo y le dice que si le gusta, él necesita que le echen una mano, corriendo entonces Alberto a coger el autobús para ir a Madrid, aunque cuando llega allí Marisa le dice que se han cruzado, por lo que debe pedirle a Juan que le lleve al pueblo, yendo con ellos tres pasajeros más.

Cuando ve a Luisa esta le pregunta por qué los dejó marchar, respondiendo él que porque es un imbécil, aunque dice que ahora se siente bien y sabe que la quiere.

Todo parece ir mejor entre ellos, llevando a Lucas con él en el tractor o a que le ayude a recoger las lechugas, aunque en secreto y sin contárselo a Luisa.

Juan llama a Natalia desde el parquecito que hay frente a su casa, donde está con sus hijas, que dice quiere presentarle, aunque ella prefiere no bajar.

Sara se prueba un vestido de novia llevando a Lucas con ella llevando las arras pese a no haber hablado todavía de boda con Paco.

Luisa queda para comer con su madre y con Sara, que ha llamado a Paco, aunque les pide que cuando llegue este no le hablen de la boda, sintiéndose este desconcertado por las 33 llamadas de ella, que le cuenta que estaba con su madre y su hermana por el barrio y que pensó que podían comer juntos, aunque él le dice que tiene que escaletar el programa de la noche y que le es imposible quedarse, diciéndole ella que quería que conociera a su familia, preguntándole él por qué, diciéndole que mejor otro día con más tiempo, proponiendo Sara hacerlo en Valdeprados.

Natalia va a casa de Juan y se besan apasionadamente, aunque entonces comprueba que están sus hijas en casa y aunque él la invita a comer, ella dice que no puede y que tiene que marcharse, diciéndole luego a solas que se siente incómoda y que no encaja, diciéndole él que quizá es porque no quiere encajar, lo que ella no niega.

A Luisa le quedan ya solo dos alumnas, y tras la clase su casero le reclama los tres meses que lleva de retraso con el alquiler, dándole dos semanas para recoger.

Alberto por su parte es feliz cuidando las ovejas, dominando ya el pastoreo, siendo de pronto descubierto por Luisa que tiene que detener el coche por culpa de las ovejas, discutiendo por el hecho de que él le haya estado ocultando sus actividades durante meses, y aunque ella le dice que es periodista y escritor, él le dice que desde que está con las ovejas se siente más feliz y que lo que más le gusta es plantar tomates y lo que más le relaja es conducir el tractor, contándole ella que ha perdido la academia.

Juan espía a Natalia desde la calle, y cuando ve que entra con Ricardo tras fumar se cuela en su casa, dispuesta a descubrirla, por lo que al escuchar jadeos tras una puerta comienza a gritar indignado, apareciendo Natalia detrás de él, viendo que en la habitación está Ricardo con otro chico y, para excusarse, le dice que es que no parece gay, tras devolverle las llaves que le cogió a ella.

Pero mientras se marcha baja Natalia y lo abraza, diciéndole que espera que le vaya muy bien, pues a Andrea le salió un trabajo en Qatar y se va a ir con ella, pues piensa que él tiene aun asuntos que resolver y si está ella, no lo hará.

Juan le dice que juntos han vivido cosas muy bonitas, a lo que ella le dice que ha estado enamorada de él, pero que prefiere que se vaya, cerrando entonces los ojos y diciéndole que si al abrir los ojos sigue allí se lo pondrá muy difícil, observando cuando los abre que él ya ha desaparecido.

Paco se viste, tras acostarse con Sara, que le echa en cara que siempre vaya con prisa y que nunca pueden hablar, preguntando él de qué, señalando ella que de fechas, preguntándole si le gusta el verano a lo que él dice que le encanta, quedando ella en mirar un sitio bonito y hacerle una propuesta, tras lo cual le recuerda la comida de Valdeprados, diciendo él que no conduce, a lo que ella le dice que irán en su coche, lo que a él no le parece muy serio, pues considera que es una mierda.

Juan se ve con su mujer cuando esta va a recoger a las niñas y se piropean mutuamente, proponiéndole él hacer algo juntos.

Luisa por su parte recoge sus cosas de la academia y su madre le entrega un sobre con dinero que dice ha ido ahorrando, y con el que le anima a que cree su propia línea de ropa, pues le dice que tiene mucho talento y no debe desperdiciarlo.

Pero cuando abre el sobre y al ver que tiene mucho dinero, regresa al piso de su madre, que le abre medio desnuda y a la que le dice que no puede aceptar ese dinero, escuchando la cadena del servicio, por lo que, sabiendo quién hay alguien allí le pregunta si está prostituyéndose, viendo que quien sale es Emilio, que se ve obligado a contarle que su madre y él han vuelto y que utilizan ese piso como picadero y les va de maravilla, diciendo la madre que no lo contó para que no la criticaran y la tildaran de caprichosa.

Luisa le devuelve el sobre a Emilio, que parece desconcertado, cogiéndoselo Marisa.

Sara compra un Mercedes deportivo descapotable para llevar a Paco a Valdeprados sin la capota y pese al frío que hace.

Durante la comida, y con su hermano Juan delante, Alberto da la noticia de que desde 6 meses atrás dejó de escribir y se dedica a la agricultura y al pastoreo, provocando la risa de todos, que piensan que bromea, hasta que comprenden que es cierto, diciendo todos, excepto Juan que les parece genial.

Tratando de quitar hierro al asunto, Sara dice que tiene algo que contar, pidiendo a Paco que se levante, para asombro de este, que ignora lo que ella va a decir.

Sara le recuerda que algún tiempo atrás le hizo una pregunta a la que no le contestó, queriendo hacerlo ese día delante de su familia, diciéndole "que sí quiero", preguntando él que es lo que quiere, ante el nerviosismo de todos los presentes y de Sara que le dice que su actitud es poco romántica.

Luisa trata de aliviar la tensión preguntando si quieren postre, pero Sara insiste preguntándole a Paco si le ha sentado mal que lo diga delante de su familia, preguntando él de qué habla, tratando todos de cortar la situación, aunque Sara continúa diciendo que están haciendo lo que hace toda la gente cuando va a casarse, una fiesta de pedida, preguntando Paco entonces quién se casa.

Ella le pregunta por qué le insinuó en una ocasión que quería casarse con ella, algo que él no recuerda, quedándose totalmente asustado al ver una tarta con una pareja de novios sobre ella.

Él se pregunta si es una broma, aunque nadie se ríe con él, hasta que Luisa le dice que sí, que se trata de una broma, riendo todos con risa nerviosa, afirmando que Sara ha bebido mucho, riendo la propia Sara en medio de una gran tensión.

Sara decide a partir de ese momento cambiar de vida, quitando el router de su casa y guardando en una caja su ordenador y su móvil.

Juan decide dar un paso adelante yendo con sus hijas a casa de su mujer llevando un arroz a banda, tratando de sorprenderla, aunque el sorprendido es él cuando entra en la cocina y se encuentra a Luis, un neurólogo del hospital que sale con ella.

Juan se marcha con su arroz a casa de sus padres, diciéndole a su madre que vaya al cine con Alberto, que él se quedará esa tarde cuidando de su padre, al que le cuenta su separación y su aventura con Natalia, 20 años más joven que él, un error y algo patético según él, pues trataba de querer a alguien a quien realmente no quería, diciéndole que cree que ha tocado fondo, lo que trata de ver como una buena señal.

En Valdeprados, Luisa, ya claramente embarazada, recibe un pedido de ropa por teléfono, tras lo que sube al tractor con Alberto y con Lucas, que le pregunta cuándo podrá jugar con los bebés, mientras los tres sonríen felices.

Calificación: 2