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La última noche de Boris Grushenko
La última noche de Boris Grushenko

Love and death (1975) * USA

          También conocida como:
                    - "Amor y muerte: La última noche de Boris Grushenko" (México)

Duración: 85 Min.

Música: Serguéi Prokófiev

Fotografía: Ghislain Cloquet

Guión y Dirección: Woddy Allen

Intérpretes: Woody Allen (Boris), Diane Keaton (Sonja), Harold Gould (Anton Ivanovich Lebedokov), Olga Georges-Picot (Condesa Alexandrovna), Zvee Scooler (Padre de Boris), James Tolkan (Napoleón), Jessica Harper (Natasha), Lloyd Battista (Don Francisco), Henry Czarniak (Ivan), Feodor Atkine (Mikhail).

A punto de ser ejecutado por un crimen que no cometió, Boris Dimitrovich se pregunta cómo llegó a esa situación.

Mientras espera la ejecución, que será a las 6 de la madrugada -tendría que haber sido a las 5, pero Boris tuvo un buen abogado - recuerda su juventud y su niñez y especialmente su casa de verano y al tío Nikolai y su repulsiva risa, o a sus abuelos que aún se querían tras 50 años casados, así como a su padre Dimitri Pietrovich, que además de sus fincas de verano e invierno poseía tierras (realmente poseía un trozo de tierra que siempre llevaba encima y aseguraba que nunca la vendería y que un día construiría en ella. Boris reconoce que era un idiota, pero le quería.

Su madre hacía blintzes, de forma perfecta, tras elaborar complicadas fórmulas geométricas y mientras sus hermanos Iván Y Mikhail jugaban a cosas divertidas él sentía otras inquietudes jugando a estar crucificado.

Su primera experiencia con la muerte fue con su siervo el viejo Nehamkin que estaba subiendo al tejado para colocar un pararrayos cuando estalló una tormenta. Como no se presentó a cenar salieron a buscarlo, encontrando un montoncito de cenizas.

Tras enterrarlo, Boris tuvo un extraño sueño en el que de unos ataúdes que estaban de pie en el campo salían camareros que bailaban entre ellos, sabiendo tras aquel sueño que nunca sería un hombre corriente.

Hablaba mucho con el padre Nikolai, que siempre iba de negro, lo que llevó a Boris a pensar durante años que era una italiana. Este le hablaba de Dios y le habló por vez primera de los judíos, enseñándole algunas fotos de estos en que salían con cuernos.

De niño tuvo también su primera visión mística. Mientras caminaba por el bosque pensando en San José, y preguntándose cuánto cobraría por hacer una librería, ya que era carpintero, se le apareció de pronto la Muerte vestida de blanco y con su guadaña.

Él le preguntó qué nos pasa al morir y si hay infierno y Dios, haciéndole también la pregunta más importante sobre el cielo: "¿Hay chicas?"

La Muerte le aseguró que era un joven muy interesante y que se volverían a ver.

Con el tiempo creció hasta convertirse en un hombre, aunque de 1'65, suficiente para poder tener tierras, siendo el más patoso de los hermanos bailando las danzas rusas.

También estaba su prima Sonja, la mujer más guapa que había visto y una de las pocas personas con la que podía tener una conversación seria.

Filosofan, diciendo ella que el mundo es hermoso, aunque para él es un lugar lleno de bichos y donde solo existe eso de que el pez grande se come al chico y se pregunta si no son solo un puñado de gente absurda corriendo de un lado a otro sin ninguna razón, diciendo ella que si no hubiera nada la vida no tendría significado y que sería mejor suicidarse, aunque él tiene alguna esperanza y que no le gustaría descubrir que había algo tras volarse los sesos.

Sonja le dice que si cada hombre fuera libre nada le impediría asesinar a alguien, rebatiéndola él al decirle que el asesinato es inmoral, señalando ella que la moral es subjetiva, a lo que él contraargumenta que la subjetividad es objetiva, para concluir después de sus sesudos razonamientos Sonja que deben creer en Dios, señalando Boris que le gustaría ver algún milagro.

Ella le cuenta que le propusieron matrimonio Minskov, un hombre de 81 años y Leonid Boskovec, vendedor de arenques que siempre olía a estos e incluso le regaló una colonia con olor a arenque, pero ella quiere conocer a un hombre que le haga escalar la cumbre de la pasión y que encarne los tres aspectos del amor, intelectual, espiritual y sensual, no deseando casarse por dinero y no podría casarse con un hombre cuya mente no respetara y cuya inteligencia igualara a la suya y que tuviera el mismo apetito lascivo para la pasión sensual, ya que ella dice que es medio santa y medio puta, asegurando Boris que con esas condiciones son pocos allí.

Pero ella le confiesa entonces que desde que son niños está enamorada, pero no de él, sino de su hermano Iván, que despierta un enorme magnetismo animal, no pudiendo creer Boris lo que oye, pues ha hablado de sabiduría, y su hermano no sabe casi ni escribir su nombre y es jugador y borracho.

Ella dice que le besó y cree que le va a pedir que se case con él.

Llegan entonces las noticias de la invasión de Austria por Napoleón, mostrándose todos los hombres entusiasmados con la idea de alistarse para ir a luchar contra los franceses menos Boris, que afirma ser pacifista y no creer en la guerra.

Tanto sus hermanos como sus padres se muestras avergonzados por su actitud al no apuntarse a defender a la Madre Rusia, tratando Iván de motivarle diciendo que le darán medallas, concluyendo finalmente su madre que Boris irá a luchar y espera que lo manden a primera línea.

Luego ante Sonja dice que él no sirve para soldado y quiere dedicarse a escribir poesías, reconociendo que durmió con la luz encendida hasta los 30 años.

Iván señala entonces que dado que van a entrar en batalla y quizá no vuelvan a ver a sus seres queridos desea aprovechar la ocasión para anunciar que al día siguiente se casará, aunque no con Sonja, sino con Anna Ivanova, quedándose Sonja tan triste que decide vengarse anunciando que también ella ha decidido casarse aceptando la propuesta de matrimonio del octogenario Minskov, al que de la emoción le da un ataque al corazón y muere, por lo que elige a Leonid Boskovec, el vendedor de arenques.

Al día siguiente los hombres parten hacia el frente, llevando Boris su colección de mariposas y el cazamariposas, debiendo obligarlo a partir.

Comienza el adiestramiento donde destaca Boris por su torpeza, perdiendo el paso y cayéndosele todo, teniendo el honor de ser el peor soldado, por lo que lo envían a limpiar el comedor y las letrinas, preguntando él cómo los distinguirá.

En su casa, Voskovec señala que la guerra afecta al mercado del arenque que es más difícil de conseguir al estar los puertos bloqueados, hablando constantemente de arenques, haciendo que tanto Sonja como sus invitados se duerman.

Sonja da clases de música, citándola el profesor en su casa, tras decirle que está enamorado de ella.

Llega el momento de partir hacia el frente, lo que harán en una semana, concediéndoseles ante tres días de permiso, señalando Boris que va a visitar a alguien a San Petersburgo cuando otro compañero lo invita a pasarlos en un burdel.

Va a pasar los días con sus tíos que le dicen estar encantados de que esté con ellos aunque sea un tremendo cobarde, preguntándoles él por Sonja, de la que le cuentan que no es feliz en su matrimonio y tiene amantes.

Acude con sus tíos a la ópera, donde ve a la condesa Alexandrovna, una de las mujeres más atractivas de San Petersburgo, contándose que el conde murió tratando de satisfacer sus apetitos sexuales, teniendo un amante, Anton Ivanovich Lebedokov que es muy celoso y mató ya a varios hombres en duelo.

Pese a lo cual la condesa y él se miran constantemente durante la obra y tontean.

Boris se muestra torpe en los pasillos del teatro, molestando a varias mujeres con su sable, y cuando la condesa pregunta por ese misterioso soldado él se presenta como Boris Grushenko, señalando de inmediato Ivanovich que es el cobarde del que todo el mundo habla en San Petersburgo, pese a lo cual ella le invita a tomar el té, preguntando él qué harán con Ivanovich, diciéndole este que si se atreve a acercarse a la condesa no volverá a ver la luz del día.

Aparece entonces Sonja que le dice que está muy guapo de uniforme, reconociendo él que ella está más guapa que "en persona".

Sonja le cuenta que discute contantemente con su marido y que ha estado viendo a Seretsky en su habitación, y antes de este con Alexei, y antes don Alegorian, y antes con Asimov, y cuando Boris le pide que pare, ella le dice que aún va por la A, asegurándole que su vida está arruinada y que no aguanta a Voskovec, diciéndole Boris que lo que necesita es a alguien que le aleje de Voskovec, que le quiera y que siempre le haya querido y a quien le haya importado, preguntándole ella por Iván, contándole que le hicieron Comandante, preguntando ella si alguna vez habla de ella.

Boris le cuenta que al día siguiente vuelve al frente, que los franceses les superan en número y hay pocas posibilidades de que regrese, aunque ella sigue interesada por Iván y le pregunta qué dijo de ella en sus delirios, cuando tuvo fiebre, aunque solo dijo su nombre, siendo su despedida de Boris decirle que se abrigue y que se divierta.

Cuando parten para combatir, él les dice a sus compañeros que no ve la diferencia entre servir al zar o a Napoleón, pues ambos son unos ladrones, y que deberían gobernar los siervos, que son los únicos que saben hacer las cosas.

Cuando llegan al campo de batalla, ven que está lleno de cadáveres de sus compatriotas, donde uno de sus acompañantes reconoce al tonto de su pueblo, preguntándole Boris si ahora ocupa él ese lugar.

Comienza la batalla, que Boris asegura es diferente desde dentro que desde la colina, donde la ven los generales.

Boris se enfrenta a un francés, pero su sable se dobla al primer envite y sale corriendo perseguido por el francés.

Empezaron la batalla con 12.000 hombres y al acabar quedaban 14 supervivientes que recibieron un mensaje de ánimo del Zar pidiéndoles que siguieran así.

Esa noche, mientras enterraba cadáveres tuvo su siguiente experiencia mística.

Un pope le dice que Dios estuvo de su parte, señalando Boris que de no haberlo estado pudo haber sido mucho peor, pudo haber llovido.

Y mientras dice esto uno de los muertos, Vladimir Maximotich se levanta y le dice que está muerto, y le entrega un anillo de compromiso que le iba a entregar a su novia de sorpresa y le pide que se lo devuelva a la joyería de Smolensk, Vladimir Petroshnik y que le devuelva los 1.600 rublos que pagó, discutiendo Boris con él al asegurarle que él se lo podría haber conseguido por 1.200.

Le pide que coja el depósito y se vaya a Kiev y se lo entregue a Natasha Petrovna, que debe entregarle un recibo por los impuestos.

A Voskovec se le dispara accidentalmente la pistola en el corazón mientras la limpiaba, preguntando Sonja si la herida es grave, a lo que le responden que con buenos cuidados podría durar otros 10 minutos.

Voskovec le cuenta que limpiaba su pistola porque iba a batirse en duelo para defender su honor, pues un oficial de caballería turca lo puso en duda al decir que se acostaba con todos, asegurando él que es pura, no pudiendo reprimir la risa ninguno de sus acompañantes al escucharlo, ni siquiera la propia Sonja que le dice que debió haber sido más cariñosa con él y debería haberse acostado con él con más frecuencia, asegurando él que con una vez hubiera bastado.

Le dicen a Sonja que no debe dejarse llevar por el dolor, proponiendo ella de inmediato ir a comer a una taberna.

Entretanto la guerra seguía y el regimiento de Boris fue aniquilado, encontrándose él en las líneas enemigas, por lo que, presa del pánico se escondió en un cañón y se desmayó, dándose cuenta al volver en sí de su gran error al ver cómo alguien enciende la mecha del cañón, que de pronto se precipita colina abajo provocando el pánico entre los enemigos, saliendo tras ello él volando hasta caer por casualidad sobre un grupo de generales franceses que se rindieron, convirtiéndole en un héroe.

Iván no tuvo tanta suerte, lo mató a bayonetazos un objetor de conciencia polaco y Anna le entregó a Sonja su bigote, repartiéndose las letras de sus cartas, una se queda con las vocales y la otra con las consonantes.

Boris, convertido en héroe acude a una fiesta donde vuelve a ver a la condesa Alexandrovna que le agradece lo hecho por Rusia y lo cita en su habitación.

Lebedokov aparece entonces recordándole que es un héroe por casualidad.

Esa noche acude a la habitación de la condesa a la que encuentra ya en ropa interior, señalando ella que es repulsivo pero le ama, preguntándole cuánto tiempo lleva sin hacer el amor, confesándole él que dos años, pese a lo cual, cuando terminan ella le asegura que es el mejor amante que ha tenido, señalando él que es porque practica mucho cuando está solo.

Pero unos días después es abordado por Lebedokov que le abofetea y le pregunta qué tal pistolas al amanecer, diciéndole que le enviará sus padrinos para que hablen con los suyos, diciendo él que no están y que visiten a sus tíos, no pareciendo consciente de que lo han retado a un duelo, no estando él dispuesto a batirse, pues su oponente es un gran tirador, recordándole su acompañante que está en juego su honor y él es un héroe de guerra y no debe temer.

Va a ver a Sonja a la que le lleva como regalo, unos pendientes larguísimos.

Vuelve a pedir una señal de Dios, señalando ella que Dios existe y que están hechos a su imagen, preguntándole Boris si cree que Dios lleva gafas como él.

Ella le pregunta por qué le importa tanto la muerte, contándole que va a batirse en duelo con Anton Lebedokov que es mejor tirador que él.

Dado que ve tan cercana la muerte le confiesa que la ha amado desde que eran niños, preguntándole ella por qué no se lo dijo antes, preguntándole Boris si le importaba, a lo que ella responde que no, preguntándole él si se casaría con él en caso de que no lo mataran, preguntando ella qué posibilidades hay de ello.

Ella se pregunta si debería hacer un acto de caridad con un moribundo, pensando que sería bueno, aunque no muy excitante y podría aprender a amarlo, aunque también se pregunta si no se sentiría atrapada y asfixiada, pensando enseguida que podría hacerlo feliz por una noche, mientras a la vez piensa que podría sentirse atrapada y su juventud perdida, decidiendo finalmente que se casará con él, tras lo que le pregunta si Anton Lebedokov es un buen tirador, y dado que esa puede ser su última noche se acuestan.

Al día siguiente Lebedokov espera impaciente, llegando tarde Boris, asegurando que se le pegaron las sábanas, preguntando su rival cómo puede estar tan relajado.

Uno de los padrinos apela a su sentido común y pide que se retiren sin ofensa para el honor, lo que Boris está dispuesto a aceptar, señalando Lebedokov que se enfrentarán a muerte, señalando Boris que tiene una úlcera y batirse en duelo no le sentaría bien.

Al comenzar el duelo, deben caminar 10 pasos, pero él va tras Lebedokov, que al volverse no encuentra al rival, cuando lo ve se separa de él y le dispara, hiriéndole en un brazo. Al ver la herida Boris dice que debe ser tomate, pues su sangre está helada.

Le dicen que debe disparar, asegurando él que no desea hacerlo, disparando al aire, viendo cómo la bala le hiere en el otro brazo de rebote.

Conmovido, Lebedokov dice que cambiará de ideas y predicará la bondad.

Boris se casa al día siguiente con Sonja que repite durante la ceremonia: falló, falló y luego, por la noche le dice a Boris que no le ama y le dice que el sexo sin amor es una experiencia vacía, señalando él que como experiencia vacía es una de las mejores.

Las cosas fueron tensas entre ellos, siendo rechazado por Sonja.

Pero con el tiempo se fue acostumbrando a él y aprendió a hacer platos a base de nieve ya que no tenían dinero para otra cosa.

Por la noche tocaban música juntos y ella le dijo que quería tener tres hijos, asegurando ser muy feliz, siendo los meses siguientes los mejores de su vida hasta que un día se apoderó de Boris el deseo de suicidarse.

Volvió entonces a ver a la Muerte llevándose al vinatero con una mujer que no era su esposa.

Sonja habla con un sabio sacerdote, al que le dice que Boris ha intentado suicidarse inhalando junto a un armenio, aunque no consigue ningún consejo, pues lo que el sabio dice haber llegado a comprender es que lo mejor son las chicas rubias de 12 años y dos mejor que una.

Boris trata de suicidarse colgándose, aunque de pronto sintió ganas de vivir y tomó la decisión de hacerlo y de convertirse en un gran poeta

Aquel invierno fueron felices e hicieron un nuevo amigo, Berdykov, el tonto del pueblo, que se sentaba en el porche a acariciar un retal de terciopelo.

Pero llega de nuevo la guerra. Napoleón invade Rusia, lo que hace temer a Sonja que eso pueda truncar sus anhelos de ser padres, mientras Boris se prepara para huir y convertirse en un refugiado.

Pero Sonja tiene una idea: asesinar a Napoleón ellos dos, pues son dos tipos corrientes, lo que les ayudaría a llegar hasta él.

Por el contrario Boris cree que no llegarían hasta él y aunque lo consiguieran no conseguirían matarlo, pues es un blanco difícil, ya que es muy pequeño.

Ella dice que la violencia al servicio de la humanidad está justificada tal como dijo Atila y además tiene la pistola de su anterior marido, no escuchando las protestas de Boris.

Días después salieron hacia Moscú haciendo parte del camino con Berdykov, que iba a un congreso en Minsk de tontos de pueblo.

Y aunque partieron sin haber planeado nada, al parar en una posada del camino el destino les proporcionó uno, ya que coincidieron en la misma con un caballero español, Don Francisco y su hermana, que iban a ver a Napoleón, por lo que Boris los invita a vino, contándole ellos que no conocen a Napoleón, pero que son amigos de su hermano Pepe, que trata de arreglar los asuntos de España.

Sonja atrae a Don Francisco al que golpean para hacerse con su personalidad.

Entretanto, en Moscú, Napoleón se queja a sus cocineros, pues no logran dar con una tarta digna de llevar su nombre, mientras que Wellington va a dar nombre a un escalope, por lo que les pide que se den prisa, pues de lograrlo antes que aquel depende el futuro de Europa.

Aparecen entonces sus informantes, que le dicen que se está tramando una conspiración contra él, por lo que le llevan a un doble.

Mientras Napoleón le enseña a caminar como él, el militar que llevó al doble comenta con un colega que eliminado el emperador deberán acabar con Don Francisco para evitar llegar a un tratado con España, tras lo que irá a Austria y forjará una alianza con la corona y un día destacará su nombre, "Sidney Applebaum".

Llegan entonces Boris y Sonja haciéndose pasar por Don Francisco y su hermana, señalándoles el oficial al mando que Napoleón está deseoso de escuchar su propuesta de retirada.

Una vez alojados y nerviosos, Sonja le entrega a Boris el arma pidiéndole que asegure el disparo tirándole al pecho o a la cabeza y tratan de pergeñar un plan, proponiéndole Boris a ella que flirtee con Napoleón y lo suba a la habitación después de cenar.

Bajan tras ello a la recepción, donde Sonja bebe demasiado champán antes de la aparición de Napoleón, que se dirige a ellos y los saluda.

Durante la cena Sonja flirtea en efecto con Napoleón que le dice que acudirá a su habitación tras la cena.

Boris acude al cuarto de Sonja muy nervioso, tanto que no se da cuenta de que están intentando acabar con él.

Allí Sonja reconoce que la única persona feliz que conoce es el tonto del pueblo.

Llaman de pronto a su puerta y aparece Napoleón con champán

Tras beber, este le dice a Sonja que su lujuria no conoce límites y cree que la sangre española es ardiente, por lo que desea acostarse con ella.

Entretanto Boris está tan nervioso que pierde la pistola y cuando trata de matarlo es descubierto, pese a lo cual Napoleón no parece asustado y trata de quitarle el arma, siendo golpeado por Sonja que le pide a Boris que acabe con él, algo que no puede hacer, tratando Sonja de hacerlo, aunque tampoco se atreve por lo que se ponen a filosofar por la razón que les impide matar, recordando él las palabras de Santo Tomás de Aquino señalando que no debes matar a un hombre si eso supone quitarle la vida.

Tratan de huir, pero Sonja piensa que si lo dejan acabará con media Europa, decidiendo hacerlo Boris que regresa mientras Sonja va a por el carro para huir.

Pero Boris sigue con remordimientos y mientras piensa qué hacer frente al tirano, alguien sale desde un armario y dispara acabando con Napoleón, si bien es Boris quien es sorprendido con el arma en la mano y acusado del asesinato, pese a que el muerto no es Napoleón sino su doble.

Ve mientras le llevan detenido cómo llegan el verdadero Don Francisco y su mujer.

Boris acaba en una mazmorra, pero Sonja consiguió burlar a los franceses y escapar.

Boris recibe la visita de su padre que le muestra el pedazo de tierra que dice haber guardado para él y sobre la que hay una casa, señalando que el año próximo espera construir otra casa para huéspedes.

Se le aparece entonces un ángel de Dios que le pide que no tema, pues llevó una vida justa y en el último instante, antes de la ejecución el emperador le perdonará y no será ejecutado.

Por ello, cuando los soldados van a buscarlo para ejecutarlo él se muestra muy valiente, convencido de que llegará el emperador a salvarlo, algo que no sucede, siendo ejecutado.

Sonja entre tanto escucha a su prima Natasha que le cuenta que está enamorado de un hombre que ama a otra mujer que a su vez es amante de otro hombre que a su vez ama a otra mujer, que a su vez quiere a otro hombre que la quiere a ella.

Relata otros tantos líos que Sonja le dice que amar es sufrir y que es mejor no amar para no sufrir, aunque entonces se sufre por no amar.

Natasha dice que no quiere casarse, solo divorciarse.

Mientras discuten ven a través de la ventana a Boris acompañado de la muerte, contándoles que le engañaron y está muerto, gritándole ella que él ha sido el gran amor de su vida, viéndole cómo se aleja.

Se queja Boris de que mientras él está muerto Sonja y su prima hablan de trigo.

Él recuerda mientras se aleja con la muerte lo que ha aprendido de la vida: el ser humano se compone de mente y cuerpo, abarcando la primera las aspiraciones nobles como poesía y filosofía, pero es el cuerpo el que se divierte y lo importante es no ser un amargado, por lo que recomienda ver la muerte como un modo eficaz de reducir gastos y respecto del amor dice que no cuenta el número de relaciones sexuales, sino su calidad, aunque si la cuantía es inferior a una cada ocho meses lo pensaría.

Se aleja tras ello por el campo bailando con la muerte.

Calificación: 3