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Laura
Laura

Laura (1944) * USA

Duración: 88 Min.

Música: David Raksin

Fotografía: Joseph LaShelle

Guión: Jay Dratler, Samuel Hoffenstein, Betty Reinhardt (Novela: Vera Caspary)

Dirección: Otto Preminger

Intérpretes: Gene Tierney (Laura Hunt), Dana Andrews (Teniente Mark McPherson), Clifton Webb (Waldo Lydecker), Vincent Price (Shelby Carpenter), Judith Anderson (Ann Treadwell), Dorothy Adams (Bessie Clary).

Waldo Lydecker comenta: "Nunca olvidaré aquel fin de semana en que murió Laura. Un sol de fuego ardía en el firmamento. Fue el domingo más caluroso que recuerdo y pensaba que era el único ser humano que se había quedado en Nueva York".

Comenta que desde la horrible muerte de Laura se sentía solo, asegurando que era el único que la conoció de verdad.

Empezaba a escribir su historia cuando recibió la visita de un policía, al que hizo esperar, observándolo a través de la puerta entreabierta del baño, viendo cómo observaba todos sus objetos de arte, fijando su atención en su reloj de pie, del que comenta solo había uno igual, en la habitación en que Laura fue asesinada.

Le pide al policía que pase, recibiéndolo en la bañera donde se ha instalado con su máquina de escribir.

Lydecker le dice que ya declaró el día anterior ante los sargentos McAvity y Schultz, leyéndole lo que dijo, que la noche del viernes estaba citado para cenar con Laura, que pesaba tras ello abandonar la ciudad, aunque a las 7 le llamó para anular la cita.

El policía le pregunta si anotó su declaración para no olvidarse, diciendo él que al contrario, que lo que temía es que fueran los sargentos quienes le tergiversaran.

Mientras le pasa la toalla el policía se presenta como McPherson.

Al escuchar su nombre, Lydecker dice conocerle, pues leyó que fue quien resolvió el asesinato de tres policías en Log Island, siendo él mismo herido en una pierna, pese a lo que logró arrestarlos, escribiendo un artículo sobre él.

McPherson le recuerda que dos años atrás escribió en una columna la crítica de un libro, aunque al final hablaba del asesinato de Harrington, contando que fue asesinado con una escopeta de perdigones, igual que a Laura la noche anterior, pese a que en realidad Harrington murió golpeado con un atizador

Lydecker le pide a McPherson que le permita ir con él a visitar al resto de sospechosos, ya que el asesinato es su crimen favorito y le interesa ver las reacciones de los otros sospechosos, diciéndole que, aunque sabe que él lo es - lo contrario le parecería un insulto -, le pide que mire sus ojos y verá que son muy cándidos y que es inocente.

Lydecker se muestra molesto al ver que McPherson apenas le hace caso, entreteniéndose con un pequeño juego en que debe colar unas bolas en las cuatro bases de un campo de golf, asegurando que le ayuda a concentrarse.

Le pregunta si estaba enamorado de Laura o ella de él, a lo que Lydecker responde que

Laura lo tenía por el hombre más culto e ingenioso que conocía y lo tenía por gentil, cariñoso y simpático.

Se dirigen tras ello hasta el apartamento de

Visita con él a Ann Treadwell, la tía de Laura, que señala que adoraba a su sobrina y que sufrió un colapso al identificar el cadáver tras verla con la cara destrozada.

Le pregunta si aprobaba su matrimonio con el señor Carpenter, respondiendo que sí, tras lo que le pregunta por su relación con él, ya que va a menudo a su casa, preguntándole si estaba ella también enamorada de él, diciendo que lo aprecia.

Le pregunta tras ello si le dio dinero al señor Carpenter, pues pasaron varios cheques suyos endosados por él, diciendo ella que le encargó que le hiciera varias compras.

Le dice que también lleva sacando importantes cantidades de dinero de sus cuentas, y que un día que sacó 1.500 dólares, él ingresó en su cuenta 1.350 y el día en que sacó 1.700, él ingresó 1550.

Ella se muestra ofendida y dice que le prestó dinero porque él lo necesitaba, asegurando poder hacer con su dinero lo que desee.

Le pregunta qué hizo el viernes por la noche, señalando que la pasó sola, no acudiendo con Carpenter al concierto porque este no la invitó.

Mientras hablaban de él llega el propio Shelby Carpenter, que dice estar huyendo de su hotel por el calor y el agobio de periodistas y curiosos.

Afirma que apenas ha podido dormir desde la muerte de Laura, asegurando que no tenía motivo alguno para acabar con ella, pues se iban a casar esa semana con ella, algo que desmiente Waldo, que dice que no era cierto que Laura lo tuviera decidido, pues el viernes cuando lo llamó así se lo dijo y le indicó que se iba al campo precisamente para meditar bien su decisión.

Shelby le ofrece una bebida al teniente, observando Waldo que se comporta como si estuviera en su propia casa.

McPherson le pregunta tras ello a Carpenter por el concierto al que fue el viernes, diciendo que las piezas ejecutadas eran la 1ª de Brahms y la 9ª de Beethoven.

Le pregunta también si tiene la llave de la casa de campo de Laura, afirmando que no la tiene, aunque se ofrece para acompañarle hasta el apartamento de ella, donde piensa que habrá alguna copia.

Al llegar al apartamento pueden observar cómo a sus puertas se apelotonan curiosos y periodistas, mientras un vendedor de periódicos trata de aprovecharse anunciando que en él se cuentan todos los detalles del asesinato.

Una vez en el apartamento McPherson recrea el asesinato, afirmando que el asesino llamó al timbre, y cuando Laura abrió le disparó en la cara, cayendo hacia atrás, basando su información en las fotografías policiales, ya que nunca había estado antes allí.

Observa luego el reloj, idéntico al de Waldo, el cual le muestra un retrato al óleo de la propia Laura que preside el salón, donde se la ve muy bella, aunque él afirma que el pintor, Jacoby, no supo captar su vibración y su calidez.

Lydecker le pregunta al policía si alguna vez ha estado enamorado, contestándole él que una vez una "muñeca" consiguió que le comprara un abrigo de piel de zorro.

Le dice poco después a Carpenter que el programa del concierto fue cambiado a última hora e interpretaron a Sybelius, ante lo que este dice que estaba tan cansado que se durmió durante el concierto y no se enteró de las piezas que tocaban.

Finalmente Carpenter le entrega la llave de la casa de campo de Laura, ante lo que McPherson le hace ver que sus compañeros lo revisaron todo y no la vieron, debiendo reconocer Carpenter que la puso él allí, ante lo que Waldo lo acusa de ser el asesino.

Waldo invita a McPherson a cenar en un pequeño restaurante, contándole que la mesa en que están es la que solía compartir con Laura y a su mesa, recordando que cenaron allí la víspera de que ella cumpliera los 22 años, recordando cómo hacía planes para su futuro, aunque para entonces era ya muy distinta a la muchacha que conoció 5 años antes en el hotel Algonquin, cuando se dirigió a él interrumpiendo su comida.

Se presentó como trabajadora de una importante agencia de publicidad, llevando una enorme carpeta y afirmando haber tenido que ir allí para poder hablar con él, dado lo difícil que es contactar con él en otro lugar, pidiéndole él que no interrumpa su comida.

Ignorando su desprecio, Laura le muestra una lámina donde anuncian una pluma estilográfica, diciéndole que sus fabricantes estarían dispuestos a pagarle 5.000 dólares si avala la pluma con su firma, asegurando entonces él odiar las estilográficas, y estará encantado de publicar su opinión sobre las mismas en su columna, ante lo que Laura le pide que no lo haga, asegurándole que el ir a verle no fue una idea de su empresa, sino de ella, ya que la agencia pensaba que sería inútil tratar de conseguir su aval.

Waldo le dice tras ello que su almuerzo es más importante que la carrera de ella es su almuerzo, ante lo que ella le dice que es un egoísta.

Laura no puede entender que en sus escritos escriba sobre la gente de forma tan comprensiva y con sentimiento y que en realidad sea tan egoísta, asegurándole él que el sentimiento es fácil de expresar a 50 centavos por palabra, asegurando ella que si piensa eso debe sentirse muy solo, que es un hombre vulgar y que la ha decepcionado.

Pero reconoce que la muchacha consiguió llamar su atención y crecieron sus deseos de verla de nuevo, por lo que decidió personarse en su trabajo, en la agencia Bullitt, viendo cómo Laura le ignora, diciéndole que está ocupada.

Él le presenta sus disculpas que ella las acepta, aunque sin cambiar de actitud hasta que él le dice que quiere avalar la pluma.

Le pregunta si está arrepentido de su comportamiento, y, aunque no lo demuestra dice que sí, y tras firmar el anuncio le dice que la recogerá a las 6 para cenar.

Gracias a su aval su carrera despegó, y la ayudó además presentándole clientes importantes, aunque ella tenía además un gran talento y llegó a la cima de su profesión.

Laura tenía un encanto innato que él ayudó a potenciar, logrando cautivar a todos

Los martes y viernes cenaban en su casa en la intimidad escuchando sus discos y ella le leía sus artículos, pasando unas noches inolvidables.

Fue así hasta que un martes le telefoneó y le dijo que no podía ir, lo mismo que ocurrió el viernes siguiente, lo que le hizo sentirse traicionado pese a que sabía que ella era incapaz de traicionar a nadie.

Salió a pasear, y sin planearlo acabó ante su casa, donde vio luz, observando que no estaba sola, por lo que decidió esperar para ver quién era él, comprobando que se trataba de Jacoby, que le estaba haciendo un cuadro al óleo.

A raíz de aquello escribió un artículo criticando y ridiculizando al pintor, consiguiendo así que Laura no pudiera volver a tomarlo en serio.

Hubo otros hombres, aunque ella acababa rechazándolos antes de que él interviniera.

Hasta que una noche en una fiesta en casa de su tía Ann, se presentó Shelby Carpenter, que la invitó a bailar, rechazándolo ella por ser la acompañante de Waldo, que no entiende que prefiriera a ese vejestorio.

Vuelven a coincidir un poco más tarde en la cocina, donde él estaba tratando de que le limpiaran una mancha y bromea sobre sus cualidades: cocina, lee las manos, traga espadas o remienda sus calcetines y no como ajo ni cebolla.

Gracias a sus bromas se gana su confianza, saliendo con él a la terraza, donde ella le pregunta qué sensación produce vivir de los ingresos de una granja, diciéndole él que se la confiscaron 10 años antes, y que desde entonces no ha conseguido un trabajo, asegurando que le pidió trabajo a un amigo como gerente de una gran empresa, aunque este pensó que era una broma y no se lo dio.

Laura le dice que si de verdad busca trabajo debe personarse a la mañana siguiente en su empresa.

Los interrumpe Waldo, que asegura no puede soportar por más tiempo tanta vulgaridad y se la lleva, presintiendo una situación llena de tensiones.

Pese a todo Laura le dio el empleo y empezaron a salir a comer y luego a cenar y bailar juntos, hasta convertirse en pareja.

Esto no le gustó a Waldo, que decidió contratar a un detective privado, descubriendo de ese modo que pasó cheques sin fondo y se le acusó de robar las joyas en la casa de su anfitriona cuando era huésped.

Laura asegura conocer sus defectos, pero ella cree que la gente pude cambiar, pues casi siempre la gente prefiere desacreditar a alguien que echarle una mano.

Al ver que eso no basta para que Laura lo desprecie le dice que le ha visto flirtear con Diane Redfern, una modelo de su agencia.

Pero no consigue su objetivo, pues Laura le confiesa que se casarán la semana próxima, ante lo que Waldo ataca de forma más fuerte mostrándole una pitillera que ella le pregunta de dónde la sacó, contándole que Diane la empeñó después de que Shelby se la diera a ella sin importarle que se la hubiera regalado la propia Laura.

Pero pese a ello le sigue defendiendo asegurando que probablemente Shelby necesitaba dinero siendo demasiado orgulloso para pedirlo.

Laura le dice que antes de desacreditarlo hablará con él, decidiendo llamarlo por teléfono, aunque Waldo le adelanta que no lo encontrará en su casa, tal como ella puede comprobar, aclarándole que está en una fiesta en casa de Ann, algo que ella no cree, pues la había invitado a ella a cenar aunque ella no podía.

Intenta llamar a Ann, aunque Waldo le hace ver que le dirá que no está allí, preguntándole a Waldo por qué hace eso, diciendo él que por ella, tras lo que le invita a comprobar que le ha dicho la verdad yendo hasta casa de Ann, donde al llegar la empleada les dice que no está en casa, pese a lo cual entran, encontrando allí, en efecto, a Shelby, el cual con toda naturalidad les cuenta que le estaba contando a Ann de su próxima boda, invitándolos a unirse y cenar con ellos.

Laura, indignada le muestra la pitillera y se la deja allí marchándose sin decir nada.

Asegura que no sabe si volvió a ver a Shelby, el cual el viernes por la noche no estaba en el concierto, sino cenando con Diane Redfern.

Cuando esa noche sonó el teléfono, tuvo el presentimiento de que se avecinaba un desastre. Ella le dijo que se iba al campo durante unos días para reflexionar y reconsiderar su matrimonio con Shelby, diciendo que le llamaría a su regreso.

Aquella fue la última vez que escuchó su voz, asegurando que la culpa fue suya por dejar que se relacionara con Shelby, algo que debió haber evitado.

McPherson le pregunta dónde vive Diane, diciendo él que en alguna parte de Brooklyn que figura en la guía.

Al día siguiente McPherson llama a la tienda donde solía comprar Laura las bebidas.

Interroga tras ello a Bessie, la criada, que observa que el policía tiene las cartas y el diario de Laura, afeándole su conducta mientras asegura no temer a los policías.

Le asegura que hubiera servido a Laura aunque no la pagara porque ella le ayudó mucho, pues era la amabilidad en persona.

McPherson le pregunta cómo llegó hasta el mueble bar de Laura esa botella, pues ella nunca compraba ese tipo de bebidas baratas, contándole Bessie que la guardó ella el sábado para evitar que nadie pensara algo equivocado sobre la reputación de Laura, llevándola desde la habitación, donde estaba, hasta el mueble, lavando los vasos.

McPherson concluye que alguien llevó esa botella y estuvo el viernes con ella.

Llegan Shelby, Ann y Waldo a la casa, pese a que solo había citado al primero, y les invita a compartir un vaso de whisky, mostrándoles la botella, aunque ninguno muestra sorpresa, pues el Shelby asegura que no suele beber y le es indiferente una marca u otra, mientras que Ann y Waldo afirman preferir otros, aunque también beben.

Ann especula en cómo distribuir las cosas de Laura si es nombrada administradora de la herencia, ante lo que Waldo le indica que en esa casa hay varias cosas que le pertenecen, como un jarrón, un biombo y el reloj, asegurando que enviará a alguien a recogerlos ese mismo día pese a las protestas de Shelby, zanjando McPherson la discusión al asegurar que nadie se llevará nada.

Finalmente dejan el apartamento no pudiendo entender Carpenter que el policía le hiciera ir para interrogarlo, pues no le hizo ninguna pregunta.

En medio de una lluvia torrencial McPherson regresa esa noche el apartamento enviando al policía encargado de custodiar la casa a tomar algo entre tanto.

El teniente recorre la casa tratando de encontrar algo que le inspire, cogiendo sus cartas y el diario de Laura, rebuscando además entre los cajones.

Se sirve tras ello una copa y observa detenidamente el cuadro de la fascinante Laura.

Se presenta entonces nuevamente Waldo, atraído por las luces encendidas, el cual le dice a McPherson que parece que hubiera subarrendado el apartamento de Laura, tras lo que le reprocha que no respete la privacidad de la fallecida, alegando el teniente que las víctimas de un asesinato no tienen derecho a la privacidad.

Le pregunta tras ello si se ha enamorado de Laura, ya que se ha enterado de que ha querido comprar su cuadro, y le dice que si ha soñado en tener como esposa a Laura para llevarla al baile de los policías.

Nervioso, McPherson juguetea con la maquinita, aunque no consigue concentrarse y le pide a Lydecker que se vaya a casa y no lo entretenga, pues está ocupado.

Lydecker en vez de ello aprovecha para tratar de negociar de nuevo, ofreciéndole al teniente el cuadro a cambio de que él pueda llevarse su reloj, su jarrón y el biombo, ante lo que McPherson le pide que se vaya, aunque mientras lo hace le advierte que puede acabar en un psiquiátrico como el primer paciente enamorado de un cadáver.

Cuando se va Waldo se sienta junto al cuadro con una copa y se queda dormido.

Le despierta la propia Laura, que no entiende qué hace ese desconocido en su casa, amenazándolo con llamar a la policía si no se marcha, debiendo él identificarse.

Le pregunta tras ello si no se ha enterado de lo ocurrido por los periódicos o por la radio, asegurando ella que ha estado en el campo adonde no llegaban los periódicos, teniendo la radio estropeada.

Le alcanza entonces él un periódico donde la muchacha puede leer la noticia de su propio asesinato, no pudiendo dar crédito a lo que ve, no teniendo idea tampoco de quién pudo ser la mujer asesinada y a la que confundieron con ella, asegurando que nadie tenía llave de su apartamento.

Mientras se cambia de ropa Laura encuentra en su armario un vestido que no era suyo, sino de Diane Redfern.

La interroga contándole ella que pasó los tres días en su casa arreglando el jardín sin que nadie la viera.

McPherson le dice que el sábado fue la policía hasta allí y no la encontraron, señalando que ese día salió para dar un paseo largo y regresó tarde.

El policía aventura que Shelby tenía una llave de la casa y que es probable que aprovechara su ausencia para llevar a Diane, que estaba enamorada de él.

Laura confirma que conocía el enamoramiento, pues se lo confesó la propia Diane, aunque también sabía que no significada nada para él pese a lo de la pitillera.

McPherson le hace ver que la mataron llevando su bata y sus zapatillas, un atuendo poco usual para alguien que nada significa para un hombre.

Antes de marcharse le pide que no abandone la casa ni use el teléfono, pues teme que le ocurra algo, preguntándole antes de salir qué decidió tras esos días de meditación, respondiendo ella que decidió no casarse. Ante lo que el teniente sonríe.

Bajo el apartamento tienen a varios policías que le dan el informe del forense que confirma que la muerta era Diane Redfern, tras lo que comprueban que, pese a la prohibición ella llama por teléfono, quedando a solas con Shelby frente al Bullit.

Hablan durante un momento y cuando se separan McPherson sigue a Carpenter, viendo que se dirige a la casa de campo de Laura, cogiendo al llegar allí una escopeta colgada sobre la chimenea, siendo sorprendido en ese momento por McPherson, que comprueba fue utilizada recientemente, contándole que fue él quien se la regaló.

Carpenter debe reconocer que llevó a Diane al apartamento de Laura y por tanto sabía que fue ella la muerta y que Laura regresaría en algún momento y lo descubriría, preguntándole McPherson si pensaba matarla para que no lo descubrieran y encubrir su primer crimen.

Le pregunta por la llave del apartamento de Laura, que dice no tiene, preguntándole cómo fue entonces, debiendo confesarle que cogió un duplicado que Laura tenía en la oficina, y aprovechó para invitarla a cenar, según él para aclarar su situación, pues sabía que ella estaba enamorada de él.

Le cuenta que hablaron durante 3 horas y de pronto sonó el timbre y le pidió que fuera ella a abrir, pensando que sería algún amigo de Laura y no quería que lo vieran a él, escuchando desde la habitación el disparo.

Cuando llegó a su lado vio que se cerraba la puerta, la vio en el suelo y estaba tan confuso y horrorizado que no supo reaccionar y ni siquiera salió a mirar.

Tuvo el impulso de llamar a la policía, pero pensó que era mejor no implicarse para no implicar a Laura, aunque niega creerla culpable.

McPherson pone la radio y comprueba que funciona.

Le pregunta de qué habló esa noche con Laura, diciendo que le contó todo y le asegura que Laura si siquiera sabe que fue allí a esconder el arma, y que no lo mandó ella.

A la mañana siguiente McPherson se presenta en el apartamento de Laura llevándole comida con la intención de desayunar con ella, sorprendiéndole que sepa cocinar.

Mientras están en la cocina llega Bessie, la empleada de hogar, que al ver a Laura grita y llora pensando que se trata de un fantasma, pues asegura que la vio muerta, debiendo ser tranquilizada por ambos.

McPherson le dice que ha que ha invitado a ir a Waldo, aunque sin advertirle de nada.

Llaman entonces a la puerta, siendo Shelby quien aparece llevando flores y advirtiéndole al teniente que tras hablar con su abogado este le indicó que lo que dijo la noche anterior no podrá esgrimirlo en contra suya en juicio porque lo hizo bajo coacción, asegurando además que no era cierto, aunque McPherson le hace ver que alguien llevó el whisky y a la muchacha.

Cuando llega Waldo pierde el conocimiento al ver a Laura, debiendo ser llevado al dormitorio, donde le dan una pastilla.

Cuando se recupera pide perdón asegurando que fue un ataque epiléptico, tras lo que le indica al policía que espera que detenga a Shelby.

Pide además que encarguen comida para celebrar la vuelta de su amiga, diciendo que mientras estuvo en la habitación llamó a su agente para que avisara a todos sus amigos, aunque McPherson le advierte que ya los había avisado él.

Entre los invitados aparece Ann que se dirige a Shelby diciéndole que debe darse cuenta de que entre él y Laura ya acabó todo, y le pide que se case con ella, pues ahora la necesita y ella puede conseguirle el mejor abogado, y cuando todo termine irse lejos.

Pero Shelby rechaza su invitación asegurándole que Laura lo necesita.

Laura le pregunta luego a Shelby por qué fue a su casa de campo la noche anterior, diciendo él que por temor a que a ella no se le ocurriera esconder la escopeta, diciéndole que con él no tiene que fingir y que él siempre la defenderá.

Confusa, al ver que Shelby la cree culpable entra en la habitación donde encuentra a Ann retocándose, la cual le dice que sospechan de Shelby, diciendo Laura que también de ella, aunque Ann le dice que sabe que ella es incapaz y que tampoco cree que lo hiciera Shelby, aunque este sí es capaz.

Le pregunta tras ello si está tan interesada en McPherson como este en ella, asegurándole que debe dejar a Shelby, pues no es buena persona y a ella sí le conviene, pues ella tampoco es buena persona, ya que ambos son débiles y se conocen, y sabe que él es capaz de matar si se dan las circunstancias adecuadas porque es igual que ella, aunque le aclara que ella no fue quien la mató aunque sí lo pensó.

Recibe entonces el teniente una llamada en medio de la fiesta, hablando tan alto como para que todos le escuchen mientras asegura que estaba a punto de detener al asesino cuando recibió la llamada, mirándolo todos intrigados.

Cuando cuelga pasa por delante de cada uno de los sospechosos deteniéndose durante un instante ante ellos, para dirigirse finalmente a Laura y detenerla, ante lo que Bessie reacciona pidiendo que no la detengan, interponiéndose entre ella y el policía.

Waldo le dice que no debe preocuparse, pues lucharán contra ellos, con su dinero, su prestigio y su periódico.

Ante esto McPherson le dice que parece que quiere verla juzgada por asesinato, diciendo él que lo prefiere a verla mancillada con sospechas y rumores, retándole a que demuestre su culpabilidad y él pondrá en claro sus sucios métodos.

Shelby le dice a Laura que le advirtió que tuviera cuidado con ese individuo, ante lo que McPherson le dice que fue una lástima que no fuera él el que abriera la puerta aquella noche, tras lo que le da un puñetazo en el estómago, recibiendo el consuelo de Ann.

McPherson la lleva a una sala de interrogatorios donde le dice que sabe que le oculta algo y no sabe qué, diciendo ella que ya da igual todo, pues él ha decidido que es culpable, ante lo que McPherson le pregunta si lo es.

Ella dice que no ha matado a Diane ni a nadie.

Le pregunta por qué le dijo entonces que la radio de su casa de campo estaba averiada, si él la probó y funcionaba, respondiéndole ella que le pidió a un técnico que fuera a arreglarla, y que el técnico pudo entrar porque siempre deja una llave bajo una maceta.

McPherson parece convencido con la explicación, pues piensa que no mentiría sobre algo que pudiera probarse, pudiendo incluso haberla averiado a propósito.

Pero tras ello le echa en cara que el día anterior le dijo que no se iba a casar con Carpenter y esa mañana estaban de nuevo como dos tortolitos y que puede estar encubriendo a un asesino

Le pregunta qué ocurrió la noche anterior cuando se encontraron, contando ella que Shelby le dijo que si rompían en ese momento todos la creerían culpable, aunque ahora se da cuenta de que Shelby lo dijo porque cree que lo es.

McPherson le pregunta si cree que Shelby es el asesino, asegurando ella que no lo cree a pesar de que todo el mundo piensa siempre lo peor de él.

Le pregunta tras ello si está enamorada de él, diciendo ella que no y que no comprende cómo pudo llegar a estarlo.

Mark le dice tras ello que puede marcharse, pues no la ha detenido, que lo simuló para que los demás vieran que lo hacía y tratar de descubrir al verdadero asesino.

Ella se siente ofendida de que la creyera culpable, diciendo él que estaba prácticamente seguro de que no lo era, pero quería aclarar cualquier atisbo de duda, diciendo ella que mereció la pena entonces pasar por todo ello.

Tras ello la acompaña a su casa en un taxi, dejándola a la puerta mientras él se dirige al apartamento de Waldo, donde, tras comprobar que este no está, se cuela.

Escucha entonces el reloj dando los cuartos y se para ante él al ver que la hora no es la correcta. Se fija entonces en la parte de abajo y tocando ve que es hueca y trata de abrirla, aunque al no lograrlo la rompe, viendo que está vacía.

Entretanto, ya en su apartamento, Laura habla con Waldo que le dice que lo ocurrido no tiene sentido y que no puede fiarse de McPherson, pues piensa que está locamente enamorado de ella de un modo enfermizo por haber tratado siempre con criminales, asegurando que cuando pensaba que estaba muerta y era inalcanzable es cuando más la quería, asegurando ella entonces que sin embargo se alegró cuando vio que estaba viva, como si hubiera estado esperándola.

Lydecker lamenta su trágica debilidad que le lleva a pensar que lo importante de un hombre es que sea un hombre bien constituido y fuerte y siempre le hacen daño a lo que Laura le replica que ningún hombre, ni siquiera él volverá a hacerle daño, no pudiendo Waldo creer que piense que él va a dañarla, sino todo lo contrario, haciéndole ver que le costó mucho averiguar quién era Shelby, pero que ahora que lo sabe volverán a estar como siempre juntos.

Entra entonces sin llamar McPherson, actitud que le es reprochada por Lydecker, respondiéndole el teniente que el timbre fue la señal para el asesinato de Diane.

Les dice que ha ido a informarles que examinaron la escopeta de Laura y no fue la usada en el asesinato, diciéndole Waldo a Laura que es una jugarreta para que se crea inocente y se confíe mientras buscan más pruebas, frente a lo que McPherson afirma que no la cree culpable y que en ese sentido informará.

Ella dice que le cree, ante lo que Waldo le dice que está mostrando su debilidad de siempre, pues cree a McPherson porque es musculoso y de buena presencia, respondiéndole Laura que es él quien muestra siempre una absurda debilidad que le llevó a entrometerse en su relación con Jacoby primero, con Shelby más tarde y ahora con McPherson, por lo que le dice que no deben volver a verse, asegurando ella saber por primera vez en muchos años lo que está haciendo cuando Waldo le dice que no está siendo ella misma y no sabe lo que está haciendo.

Waldo se despide diciendo que espera que no tenga que lamentar lo que van a ser unas desagradables relaciones amorosas, tras lo que le da su enhorabuena a McPherson invitándole a escuchar la emisión que hará en 15 minutos y en la que hablará de los grandes amantes de la historia.

Mientras Laura reconoce que es la decisión más desagradable que ha debido tomar en su vida, fuera Lydecker, en vez de marcharse se queda en la escalera.

McPherson, por su parte decide buscar el arma con la que se cometió el crimen y que piensa que está escondida en el reloj, consiguiendo en esta ocasión encontrar el resorte que abre la puerta tras la que encuentra, en efecto una escopeta.

McPherson aventura que fue Waldo el responsable. Que fue hasta su apartamento y cuando vio luz en el mismo subió con su arma. Diane le abrió en semi penumbra, y al verla con su bata creyó que era ella y le disparó tras decidir que si no iba a ser para él no sería para nadie.

Cuando oyó a Shelby se ocultó y cuando este se fue asustado regresó y ocultó el arma.

Laura dice que lo presintió a su regreso, aunque se resistía a creerlo, tras lo que asegura que fue ella quien mató a Diane por no haberlo desengañado, aunque no fue capaz de hacerlo, pues sentía que le debía demasiado.

Pese a todo Mark le pregunta por qué defendió a Shelby, diciendo ella que lo hizo porque sabía que era inocente y Waldo trataba de incriminarlo a toda costa para que se olvidara de él, igual que antes actuó contra Jacoby.

Mark le dice que no sabe cómo una mujer tan sensata como ella se rodeó de tantos tipos raros.

Decide tras ello marcharse para arrestar a Waldo, pidiéndole a Laura que no abra la puerta a nadie y que trate de olvidarlo todo como si se tratara de una pesadilla, dándole un beso antes de despedirse.

Mientras Laura se retira a su habitación, Waldo que esperó a que McPherson se marchara abre la puerta y vuelve a entrar sigilosamente, dirigiéndose al reloj, de donde vuelve a sacar el arma, que carga de nuevo.

Laura escucha un pequeño ruido, pero entonces suena el reloj y piensa que es este. Enciende tras ello la radio donde oye la voz de Waldo mientras se desmaquilla.

Al llegar a la calle, el teniente pregunta al policía que vigila la casa quién fue tras Waldo, contestándole el policía que debía seguirlo él, pero que no llegó a salir, debiendo haberlo hecho por la puerta de servicio, aunque deciden averiguarlo, subiendo al apartamento.

En este, Laura escucha a Waldo que en la radio asegura que el amor es eterno y es la motivación más fuerte para las acciones humanas, asegurando que es más fuerte que la vida, aunque no son largos los días de vino y rosas.

Waldo se presenta ante Laura mientras en la radio una locutora indica que han escuchado un programa grabado, señalando Laura al ver que le apunta con la escopeta que ya acabó con una vida y no debe hacerlo con otra.

Waldo le dice que ella es la mejor parte de él y que no podría soportar que estuviera en brazos de un vulgar detective de segunda clase incapaz de apreciar su exquisita sensibilidad.

Fuera los policías llaman a la puerta. Waldo levanta la escopeta y le apunta mientras le dice a ella que los encontrarán juntos como siempre estuvieron y deben estar.

Cuando Waldo se dispone a dispararle Laura se lanza contra él consiguiendo desviar el disparo, que los policías escuchan fuera, por lo que se lanzan contra la puerta y consiguen abrirla.

Corren hacia la habitación, disparando uno de los policías contra Waldo, cuyo segundo disparo impacta contra el reloj de pie.

Mientras Waldo cae herido de muerte solo puede decir: ¡Adiós Laura, adiós mi amor!".

Calificación: 4