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Lejos del mar
Lejos del mar

España (2015) *

Duración: 105 min.

Fotografía: Gonzalo F. Berridi

Guión: Daniel Cebrián e Imanol Uribe

Dirección: Imanol Uribe

Intérpretes: Eduard Fernández (Santi Argote / "Erreka"), Elena Anaya (Marina), José Luis García Pérez (Andrés), Ignacio Mateos (Emilio), Susi Sánchez (Concha), Juan Motilla (Modesto), Teresa Arbolí (Justa), Adrián Hernández (Lucas), Olivia Delcán (Anabel), Martxelo Rubio (Mikel), Camino Texeira (Almudena), Verónika Moral (Asun).

Un hombre viaja en un autobús que recorre la costa almeriense, hasta bajarse en una de las poblaciones y preguntando al llegar por una calle.

Llega hasta una casa antigua y pregunta a la mujer que le abre por Emilio, siendo recibido con recelo hasta que le dice que es Santi y que se conocieron en Soto, en ese momento desaparecen los recelos de la mujer que lo hace pasar y se lo presenta a su marido, que lo saluda también efusivamente, afirmando estar muy agradecidos por lo bien que se portó con Emilio en prisión.

Lo invitan a comer, contándole los padres que Emilio era muy bueno de niño, pero que luego se juntó con malas compañías, lamentando que no lo conociera a él antes.

Emilio está ingresado por una neumonía y tiene el hígado hecho polvo por la hepatitis, llegando entonces Anabel, la hija pequeña, que también lo saluda contenta.

Le piden que se quede a dormir con ellos en la cama de su hijo.

Al día siguiente acude con Anabel al hospital, cruzándose al llegar a este con una mujer que va con un niño y que al verlo cae desmayada, debiendo recogerla y llevarla en brazos él adentro.

Allí se entera de que es una doctora del propio hospital.

Va tras ello a ver a su amigo al que le lleva la foto de la playa que le dejó en custodia cuando él salió en libertad.

Ya en su casa, Marina, la doctora cena con Andrés, su marido, que no le da demasiada importancia al desmayo, señalándole que probablemente tenga que ir a trabajar para realizar el cierre del periódico.

Santi ayuda a Modesto, el padre de Emilio con el pescado, vigilándolo Marina.

Cuando le dan el alta a Emilio, Santi va con él a la playa, al mismo sitio de la foto, desde donde Santi llama a su madre, aunque le cuesta saber cómo funcionan los móviles.

Le cuenta luego a Emilio que su familia fue a esperarlo a la salida de la cárcel y no entienden que se fuera al sur en vez de regresar a su casa, preguntándole Emilio si va a quedarse allí, a lo que le responde que no sabe qué hará, preguntándole por un edificio que hay abandonado al que llaman el balneario, que es de Valdemontero, que siempre tiene problemas en verano por los okupas.

Por la noche Modesto le entrega un dinero por haberle ayudado con el pescado, diciéndole Santi a Emilio que le dará la mitad, aunque le dice que se lo guardará él.

Santi decide instalarse en la casa abandonada de la playa mientras la doctora vigila sus movimientos desde lejos tras haberlos seguido.

Debido a esos seguimientos se le olvida ir a recoger al niño al cole, diciéndole a Andrés que va a ir a Madrid con Lucas, el niño, para ver a su madre, diciendo Andrés que tiene un compromiso, aunque Marina desea ir solo con el niño.

El dueño de la casa habla con Modesto, que le dice que Santi es de fiar, señalándole este que estando en la casa se la tendrá limpia y pagará puntual cada mes, y que cuando quiera que se vaya basta con que se lo diga una hora antes, accediendo el hombre a alquilarle la casa, empezando a vivir de inmediato en la playa.

Marina y Lucas viajan en efecto a Madrid, donde vive la madre de ella que se sorprende al verlos, aunque también se pone muy contenta.

En casa de su madre Marina lo revisa todo hasta encontrar una pistola.

De regreso a Almería, Marina se acerca hasta Santi, que está en la playa trabajando, saca la pistola y le dispara tres veces, aunque no se atreve a rematarlo y huye dejando caer la pistola, parándose más adelante a vomitar, tras lo que fuma un pitillo.

Regresa tras ello a la playa, viendo que Santi continúa tendido en la arena, comprobando que aún tiene pulso, tratando de arrastrarlo, aunque no puede con él, por lo que, tras recuperar la pistola busca entre los restos de los pescadores hasta encontrar una lona donde lo coloca, arrastrándolo tras ello hacia la casa con grandes dificultades, hasta acostarlo en la cama, observando entonces sus heridas.

Va luego hasta su coche, donde recoge su maletín y regresa para limpiarle las heridas y curarlo.

Ve entonces que suena su móvil, viendo que lo llama Asun, llevándoselo.

Andrés la espera impaciente y enfadado, aunque al verla cubierta de sangre se asusta, explicándole ella que tuvo que atender un accidente de tráfico a última hora.

Tras recoger algo de material del hospital le dice a una de sus compañeras que se ha cogido unos días libres porque necesita un tiempo para ella, regresando hasta la casa de la playa, donde vuelve a examinar al herido, al que le practica las curas necesarias para mantenerlo bien, extrayéndole una bala.

Luego, cansada, se acuesta en la cama junto al herido.

Andrés, entretanto, aún en el periódico ve un debate en televisión donde hablan de la liberación de Santiago Argote, "Erreka", poniendo imágenes de este a la salida de la cárcel, recordando una tertuliana que asesinó a un militar delante de su hija de 8 años.

Marina se despierta por una llamada de Andrés, aunque no lo coge. Llama a Lucas para pedirle que se vaya a la cama y luego llama a Andrés, aunque cuelga enseguida, mandándole un mensaje en que le dice que intentó llamarle para avisarle que no irá a casa porque tiene una guardia doble.

En su casa, Andrés lee de nuevo en el ordenador la noticia del juicio por el asesinato del Comandante García Sentís y chats donde hablan del tema, viendo el mensaje de una persona que asegura haber visto al etarra en el restaurante Cerro Negro en Cabo de Gata sirviendo pescado.

Marina continúa cuidando del enfermo y luego se baña en la playa, totalmente desnuda.

Sigue la evolución del enfermo, al que le toma la temperatura, asustándose al ver que despierta y recupera el conocimiento, por lo que trata de darle de comer, aunque él la mira con desconfianza y lo rechaza, marchándose ella sin explicarle nada.

Andrés acude al restaurante Cerro Negro a preguntar.

Cuando regresa a la playa, Marina encuentra a Santi tirado en el suelo del baño, debiendo ayudarle a incorporarse y llevándolo de nuevo a la cama, dándole una pastilla, aunque sin decirle nada.

Andrés continúa sus pesquisas por el puerto, hablando con Modesto al que le pregunta por Santi, Erreka, liberado por la aplicación de la doctrina Parot.

Este le pregunta a Marina quién es, aunque ella no contesta y se marcha encerrándolo.

En su casa, Modesto le pregunta a Emilio si sabía que su amigo era un asesino, diciéndole este que si estaba en la cárcel debían pensar que algo había hecho, renegando Modesto de haber tenido un etarra en su casa, sin hacer caso a su hijo que le dice que de joven es fácil hacer cosas de las que luego se arrepiente.

Cuando Marina llega a su casa, Andrés le dice que tiene que hablar con ella.

Le dice que sabe que nunca quiso hablar de lo que le pasó de niña y lo ha respetado, pero ahora se ha enterado de la liberación del asesino de su padre, que puede estar viviendo a media hora de ellos.

Marina le dice que es la primera vez que nombra en 11 años a ese hombre, asegurando que no creía que le importara, respondiéndole él que creía que a ella no le gustaba hablar de eso y la ha respetado, asegurando ella que nunca se ha preocupado de ello.

Durante la celebración del cumpleaños de Lucas, Marina se muestra ausente, diciéndole antes de que el niño sople las velas que tiene que irse a trabajar, preguntándole Andrés si le importa más su trabajo que el cumpleaños de su hijo.

Regresa a la casa de la playa donde encuentra a Santi sentado en la mesa comiendo.

Este, sin preguntar nada se quita la camisa para permitir que ella lo cure, preguntándole tras ello desde cuándo sabe quién es, respondiendo ella que desde que tenía 8 años.

Llega entonces Emilio, que le lleva una langosta, señalando al ver a Marina, que se va que él no ha visto nada, no viendo tampoco cómo se le escapa una lágrima a Santi.

Cuando regresa a su casa, Andrés está recogiendo los restos del cumpleaños muy enfadado, recriminándole que se fuera, diciendo que sabe que no estaba en el hospital y que deben hablar, aunque ella se da la vuelta sin hacerle caso.

Regresa a la casa de la playa y encuentra a Santi en la bañera, preguntándole qué quiere, tras lo que le dice que la lleva viendo cada día desde que 27 años atrás acabó con su padre, siempre con 8 años, y le pide perdón, sabedor que le arruinó su vida a ella, a su familia, y la suya propia y sabe que no tiene derecho a quejarse ni a ser feliz.

Estuvo 22 años en la cárcel y poco antes de salir empezó a creer que podría vivir con aquello. Empezaba a perdonarse y a coger fuerzas para salir, pero tras sus disparos volvió todo al primer día, volviendo a preguntarle qué quiere de él, aunque no obtiene respuesta.

Cambia sus guardias y su amiga Almudena le pregunta si está viendo a alguien, preguntándole ella enfadada si le pidió Andrés que hablara con ella del tema.

Vuelve tras ello de nuevo a la casa de la playa, que ahora encuentra recogida y sin nada, observando que Santi ha hecho el equipaje, contándole cuando lo ve entrar que Emilio se está muriendo, tras lo que lo lleva al hospital, donde está Anabel cuidándolo, aunque cuando llegan sus padres le piden a Santi que se marche, diciéndole este a Emilio que se verán al día siguiente, despidiéndose cariñosamente de él.

Cuando se marcha, Modesto sale de la habitación y le pide que se marche de allí.

De regreso, Marina se desvía, diciéndole que tiene una sorpresa, llevándolo hasta un hotel que está junto a una playa donde se está celebrando una boda.

Piden bebidas, asegurándole él que es el primer gin-tonic que prueba en su vida, y tras beberlo acaba bailando con la novia, que se muestra muy cariñosa con él, logrando que Marina sonría.

Luego le pregunta si se va a ir, pues vio que lo había recogido todo, diciendo él que sí, a lo que ella le dice que no se puede ir, aunque sin darle ninguna razón.

Le lleva de vuelta a su casa y antes de que se baje del coche lo besa, haciendo que él se sienta confundido mientras se dirige hacia la casa, preguntándole ella si no la va a invitar a entrar, a lo que él le dice que siempre entra y sale cuando quiere, señalando ella que esta vez es diferente.

Una vez dentro ella le revisa las heridas, preguntándole él por qué lo ha besado, diciéndole ella que para ver qué sentía, y asegurando que no sintió nada.

Tras ello se desnuda y se coloca sobre él pese a que en un principio se muestra reacio.

Acude al periódico tras ello para hablar con su marido que le pregunta dónde pasó la noche, haciéndole ver ella que eso no es importante, diciéndole que va a llevar a Lucas a Madrid, pues no quiere que viva los gritos y las peleas, que él niega que existan, diciéndole que si lo lleva es para aliviar su sentimiento de culpa, porque cree que tiene una historia con alguien.

Un día Santi recibe la visita de Asun, su hermana, y de su mejor amigo, Mikel, que ahora son pareja, señalándole este que gracias a él no tiene delitos de sangre y puede volver.

Cuando Marina se marcha con Lucas, Andrés, bebido, va a ver a Almudena, a la que trata de besar, aunque ella no se lo permite, contándole él que Marina lo ha dejado, estando seguro de que hay alguien, contándole Almudena la verdad.

Tras dormir a su hijo, Marina habla con su madre, que le pregunta si es cierto lo que escuchó decir a Lucas de que tiene un amante, contándole que un mes atrás, cuando fue a Madrid lo hizo porque había visto por casualidad al asesino de su padre en Almería, contándole que es el hombre con el que está, diciéndole a su madre que lo siente.

Santi come en la puerta de su casa cuando ve que se acerca Andrés, que le dice que trabaja en la Voz de Almería y quiere entrevistarle, a lo que Santi se niega, entrando en casa, aunque Andrés le pregunta a gritos si cree que no le debe ninguna explicación a nadie, llamándolo asesino.

Va tras ello hasta su coche y saca una escopeta que carga, tras lo que lo reta y le dice que no es tan fácil defenderse sin un arma, tras lo que dispara su escopeta, contándole que es el marido de Marina, la mujer a cuyo padre asesinó, saliendo entonces Santi para decirle que no sabía que tuviera marido, pero le pide que se marche de todos modos, asegurando Andrés que le va a arruinar la vida mientras le apunta con su escopeta, aunque él no se siente intimidado mientras ve cómo se aleja amenazándolo, mientras llega Marina

Esta le pide que se vaya y no se lo ponga más difícil, recordándole él que es el asesino de su padre, señalando ella que eso a él no le importa, preguntándole cuándo le ha importado su vida, suplicándole él que no lo deje, por Lucas, tras lo cual le dice lo mismo que a Santi, que le va a joder la vida.

Juntos, Santi y Marina acuden al funeral de Emilio pese a saber que no es bien recibido, aunque nadie le dice nada.

Unos días más tarde acompañan a Anabel a tirar las cenizas de Emilio al mar.

Un día, tras bañarse en la playa llegan Asun y Mikel de nuevo, que dicen han ido para invitarlos a cenar, aunque son ellos quienes los invitan, pues tienen pescado que les llevó la hermana de Emilio.

Durante la cena Asun les pregunta si van en serio, aunque Santi se niega a contestar.

Brindan por Santi, del que Mikel dice que es un tío íntegro y le debe la vida, aunque Santi asegura que no le debe nada.

Asun le dice que debería llevar a Marina a Euskadi para que la conozca su madre, pidiéndoles Santi que dejen de hablar de Euskadi, aunque Marina dice que ya conoce Euskadi, pues estuvo de pequeña en San Sebastián, donde su padre trabajó un tiempo, preguntándole Asun de qué, pidiéndole Santi que no siga preguntando, para luego, rogarles violentamente que recojan y se vayan, sin que ellos entiendan su actitud.

Cuando se marchan, Marina le dice que no hace falta que la proteja.

Santi le cuenta entonces que Mikel estaba con él en la Concha 27 años atrás y que fueron los dos los que mataron a su padre y que le pareció una barbaridad que estuviera allí cenando con ella sin que lo supiera, diciéndole que Mikel no pagó por lo que hicieron.

Marina le pregunta si de verdad cree que él si ha pagado. Si cree que ha pagado el dolor de su madre, diciéndole que también ella lleva viéndole la cara 27 años.

Que tenía 8 años y le pegaron dos tiros delante de ella y se lo arrancaron para siempre, diciéndole que no se trata de que le perdonen, sino de conseguir olvidarlo, asegurando que no le importa su amigo Mikel y su vida. Que le importa la suya, y que lleva toda ella soñando con que fuese otra, una vida normal.

Cuando al día siguiente regresa al hospital, observa cómo todos la miran, entregándole entonces Almudena un ejemplar de "La voz de Almería", donde figura en portada: "El depredador y la víctima. Caso extremo de síndrome de Estocolmo en Almería", contando el enamoramiento de ella del asesino de su padre.

Regresa a la casa de la playa, que ve rodeada de periodistas y curiosos, que la gravan.

Mientras cenan en silencio una piedra rompe uno de los cristales de la casa, aunque no se mueven.

Él le pregunta si se imagina que no hubiera pasado nada. Que él no hubiera matado a su padre 27 años atrás, diciendo ella que no se lo imagina, tras lo que él la besa y sale al porche para fumar un cigarrillo.

Ella entretanto vuelve a buscar su pistola.

Poco después de que él entre y cuando se apagan las luces de la casa se escuchan dos disparos.

Calificación: 2