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Locas de alegría
Locas de alegría

La pazza gioia (2015) * Italia / Francia

Duración: 111 min.

Música: Carlo Virzi

Fotografía: Vladan Radovic

Guión: Francesca Archibugi, Paolo Virzì

Dirección: Paolo Virzi

Intérpretes: Valeria Bruni Tedesch (Beatrice Morandini Valdirana), Micaela Ramazzotti (Donatella Morelli), Valentina Carnelutti (Fiamma Zappa), Marco Messeri (Floriano Morelli), Anna Galiena (Luciana Brogi Morelli), Tommaso Ragno (Giorgio Lorenzini), Bob Messini (Pierluigi Aitiani), Sergio Albelli (Torrigiani).

Una mujer pasea a un niño en su cochecito junto al mar, parándose en un puente mientras por la parte de arriba pasa un tren desde donde la observan.

Villa Biondi, en las afueras de Pistoia es un sanatorio mental de mujeres.

Allí, una mujer elegantemente vestida, Beatrice sube a un autobús que va a llevar a algunas internas al pueblo, aunque cuando la descubren la obligan a bajarse, recordándole que está sometida a medidas legales restrictivas y no puede salir, pues hay dos sentencias firmes y lo que debe hacer es tratar de entenderse con el resto de internas, pues no se lleva con ninguna de las que le colocan como compañeras de habitación y no pueden darle una habitación individual.

Todas las internas miran con expectación la llegada de una interna nueva que lleva muletas, extendiéndose enseguida el rumor de que ha intentado suicidarse.

Beatrice se siente muy intrigada con la nueva y por ello se cuela en la secretaría y abre el mueble donde guardan los historiales, aunque es sorprendida por una monja.

Pero Donatella Morelli la toma por la doctora al encontrarla en la consulta, circunstancia que aprovecha Beatrice para interrogarla, contándole la mujer que se cayó por la escalera, diciéndole que no se droga, aunque toma pastillas de Citalopram con Tromacina, Valium tres veces al día y Clorazepan, contándole Beatrice que ella toma Aloperidol.

Donatella le confiesa que le hizo una petición al juez un año atrás y le pide que la ayude, pues desea tener al menos una fotografía de Elian, su hijo.

Cuando llegan la doctora y el asistente social descubren el engaño y echan a Beatrice.

Donatella se niega en principio a ir al comedor, aunque la monja consigue convencerla y Beatrice se acerca a su mesa y le lleva carne, pues le dice que necesita proteínas, ofreciéndose a prestarle su cara y exclusiva ropa, ante lo que Donatella le pregunta qué quiere de ella, diciéndole Beatrice que le cae simpática, aunque Donatella le dice que a ella no, por lo que le pide que se marche, tras lo que se marcha sin comer.

Pero Beatrice no se rinde y vuelve a hablar con ella y le cuenta que su marido es un gran abogado que defendió al presidente y que ella necesita un buen abogado.

Las internas acuden el domingo a misa, convenciendo Beatrice a Donatella para que vaya también diciéndole que el cura es divertido, comulgando ambas pese a no haberse confesado.

Beatrice consigue además que se la pongan como compañera de habitación, comprobando cuando la llevan con ella que Donatella no tiene ni siquiera un pijama, por lo que le presta un camisón suyo.

Por la noche Beatrice llama al juez que la condenó diciéndole que es un analfabeto y un pobre hombre, y cuando la descubre la monja le recuerda que el juez ya la acusó por acoso y no es normal que lo llama a las 2'15 de la madrugada.

Como le quitan su móvil, Donatella le deja el suyo, observando que todos sus mensajes son a su padre queriendo hablar con él, teniendo una canción, "La canción de papá".

Le registra su bolso observando que lleva un artículo sobre una vidente.

Las internas trabajan en el huerto y mientras lo hacen Beatrice les habla de sus reuniones y fiestas con el presidente y en las cumbres del G-7, donde coincidió con Clinton y su mujer.

Le cuenta también sus aventuras con Renato, hasta que se da cuenta que Donatella, que parecía que la escuchaba atentamente, tenía los cascos puestos, por lo que se enfada.

En la reunión de los encargados del sanatorio comentan que Beatrice ha sometido a Donatella a un bombardeo de amor, algo beneficioso para las dos, por lo que piensan que podrían permitirles salir juntas, para lo que el director llama al juez de la condicional.

Un día, y aprovechando que una de las internas comienza a delirar, aprovechan las demás que todos los cuidadores están con ella para bajar a la bodega y beber vino.

Las internas reciben 120 Euros por su trabajo, y los días que salen pueden comprarse cosas.

Un día, tras una de esas salidas, y mientras esperan a la furgoneta que las debe devolver al centro y como tarda en llegar, Beatrice propone hacer auto-stop, parando un autobús, que las lleva hasta el final de la línea, entrando en un centro comercial, al que poco después llegan las monjas, pero se esconden de ellas.

Aprovechan el dinero que tenían, comprándose Donatella Valium y Beatrice un camisón.

Se esconden de los encargados del sanatorio, ofreciéndose un hombre a llevarlas, diciendo cuando van en el coche que recuerda a Donatella del Seven Apples donde recuerda que ella bailaba encima de un cubo y sabe también que era amiga de Maurizio, el propietario del local, preguntándole si era cierta aquella historia que salió en los periódicos.

El hombre les propone parar para tomar algo, y poco después para en un hotel, bajándose a preguntar si tienen una habitación para los tres, dándose cuenta las chicas de que las ha tomado por prostitutas.

Donatella se pone al volante y se marchan con el coche dejando al hombre allí.

Beatrice propone ir hacia el mar, diciéndole que saldrán a navegar con el barco de su marido, aunque Donatella propone ir a una vidente.

En Villa Biondi están preocupados, pero prefieren no denunciarlas hasta la noche para no perjudicar su situación legal, aunque algunos observan que la situación ha hecho que el resto de las internas estén más nerviosas de lo habitual.

Donatella consulta a la vidente, que le dice que "él" sueña y en el sueño la busca, entrando Beatrice entonces, y diciéndole de inmediato la vidente que "él" quiere ir a verla pero no puede, pensando ella que habla de Renato. Le dice que este se encuentra bajo arresto domiciliario y la rechaza por su infancia difícil, pero que la echa de menos.

A la salida Beatrice llama a Renato para decirle que le echa de menos y que se alegra de que no le tenga rencor, diciendo él que le ha arruinado la vida.

Cuando vuelven al coche Donatella llora, proponiéndole ir a Montecatini, su pueblo, yendo una vez allí a una sucursal bancaria donde Beatrice pide hablar con el director, al que le dice que han sufrido un contratiempo y que le han retenido las tarjetas, por lo que pide que le adelanten algo de efectivo, saliendo poco después del banco insultando a sus empleados por no haberle dado dinero.

Pese a ello acuden al mejor restaurante de la localidad.

Mientras cenan, Beatrice le pregunta a Donatella si antes de ir al psiquiátrico vivía sola, diciéndole esta que a veces sola y a veces con su madre, separada de su padre, señalando Beatrice que sus padres conviven aunque él es maricón.

Le cuenta Donatella que su madre asiste a un general inválido y su padre es pianista, proponiéndole Beatrice llamarlo, aunque Donatella prefiere no hacerlo, pues no quiere arruinar su reputación.

Beatrice llama al dueño del restaurante al que le cuenta que les han robado los bolsos, por lo que le entregarán como garantía los papeles de su coche y al día siguiente volverán a pagarle, saliendo corriendo tras ello hacia el coche, aunque cuando llegan afuera está allí el dueño del coche y las echa, debiendo marcharse corriendo.

Por la calle les proponen hacer un trío, ya que es una zona de prostitución.

Donatella recibe una llamada de su madre, aunque es Beatrice quien contesta, apareciendo poco después la mujer que les dice que la han estado llamando toda la tarde desde Villa Biondi, diciendo que les dejan que se queden esa noche con ella.

La mujer, Luciana, le pregunta a su hija cuánto gana en el sanatorio.

Les lleva hasta la casa del general donde trabaja, contándoles que este puso el testamento a su nombre, haciendo que su hija vaya a ver al general, diciéndole que a este le gustó siempre mucho su culo y le pide que le dé un beso, a lo que se niega.

Beatrice entretanto busca entre las medicinas del anciano.

Luciana le explica a Beatrice que su hija está enfadada por ella por no haberse quedado con la patria potestad de su hijo, asegurando que no sabía que darían al niño en adopción y que no podían cuidarlo, pues ella trabaja todo el día y Donatella no está en condiciones de cuidarlo y siendo además Maurizio su padre, un hombre casado que cuando tuvo a su hijo la despidió del Seven Apples.

Madre e hija discuten por lo que Luciana le contó a Beatrice.

Cuando se retira para hacerles las camas llaman al teléfono de Villa Biondi, cogiéndolo Beatrice que se hace pasar por la madre de Donatella y diciéndole que están allí y que puede ir a recogerlas cuando lo deseen.

Deciden marcharse, aunque antes de hacerlo Beatrice se lleva una caja de Tampax que Luciana tenía en el bolso y donde ocultaba 985 Euros, pues le extrañaba que una mujer en la menopausia usara Tampax.

Una vez en la calle Beatrice se dirige a unos jóvenes que van en un coche y les pide que las lleven a algún sitio, llevándolas al Seven Apples, asegurando Beatrice que quiere bailar toda la noche, mientras Donatella se cubre la cabeza para entrar y que no la reconozcan, observando a las bailarinas que hacen el trabajo que antes hacía ella.

Ve de pronto a Maurizio rodeado de mujeres y se dirige a él, pidiéndole un vodka con tónica. Se toma el vodka y le tira la tónica a la cara, haciendo él que la echen.

Beatrice entretanto apuesta a la ruleta y se gasta todo, pidiéndole a Donatella lo que le queda a ella, enfadándose esta mucho con ella por lo que hizo diciéndole que está loca, a lo que Beatrice le responde que ella es una psicópata y una ingrata, diciéndole Donatella que es una loca fantasiosa que cuenta grandezas de su familia con una crisis de abstinencia por no haberse tomado la medicación, empezando Beatrice a golpearla con su bolso, ante lo que Donatella responde dándole un botellazo.

Llega entonces la policía avisada por Maurizio, tratando Donatella de huir mientras grita que no quiere volver a estar encerrada, aunque finalmente se la llevan, gritando a Maurizio que es un cabrón que ni siquiera ha querido conocer a su hijo.

La llevan hasta un hospital psiquiátrico, revolviéndose mientras pide que la desaten.

Llevan también a Beatrice para que le curen la herida de la cabeza, aunque cuando les dicen que también deben detenerla a ella se dan cuenta de que ha desaparecido.

Llega al psiquiátrico Fiamma Zappa, y el señor Lorenzini, el director médico queriendo llevársela, aunque les dicen que deben esperar a Torrigiani, el asistente social que ha pedido su internamiento por peligrosidad, convenciendo al juez.

Le dicen que la someterán a internamiento forzoso, pues ya se escapó en el pasado para tratar de acercarse a un menor, a no ser que su padre se haga cargo de ella.

Zappa no cree que lo haga, pues la abandonó de niña, aunque el doctor que les atiende les dice que en ese momento su padre está con ella, pues Donatella lo llamó.

En efecto este, Floriano Morelli habla con su hija y le cuenta que su madre no es consciente de la realidad. Pues el viejo le enseñó una carta diciéndole que la nombraba heredera, pero sus hijos la invalidaron.

Floriano le dice que está hasta arriba de deudas, pues solo toca en locales de mierda. Sin coche y sin un riñón, va a diálisis dos veces por semana, por lo que debe arreglárselas sola.

Pero ella no se lo tiene en cuenta. Le dice que escucha siempre la canción que compuso para ella, y que le cantaba para dormirla, aunque él no recurda haberla acostado nunca, dándose cuenta al escucharla que la canción no es suya, aunque luego, para no desilusionarla le dice que la hizo pero se la regaló a Gino.

Antes de irse le da 120 Euros. Todo lo que lleva.

Ella le pide perdón por haberle llamado y haberle dado un montón de problemas.

Entretanto Beatrice consigue que una pareja la lleve hasta la casa de su ex marido, Pierluigi Aitiani, irrumpiendo en medio de una fiesta, haciendo el ex marido que le lleven sus gotas mientras le pregunta qué ha hecho, pues lo ha estado llamando Fiamma.

Cuando la nueva mujer de Pierluigi, Maria Laura le pregunta a este si va a quedarse allí él le dice que tratará de calmarla antes de enviarla de nuevo a Villa Biondi, pretendiendo evitar que la envíen a prisión, ya que le recuerda que sigue siendo su abogado.

Beatrice encuentra las cosas que dejó allí y que las doncellas habían escondido, apareciendo de pronto entre los invitados con su vestido de novia.

Maria Laura, su nueva esposa decide marcharse con sus tres niños, pues no desea permanecer junto a ella, preguntando uno de sus hijos qué significa zorra bipolar.

Donatella es trasladada a un centro psiquiátrico de seguridad donde ya estuvo.

Allí vuelve a recordar aquel momento del pasado en que intentó suicidarse.

Beatrice fuma mientras mira una fotografía, donde aparece en efecto junto a Berlusconi, apareciendo Pierluigi una vez despedidos a todos los invitados.

Beatrice se queda en camisón ante este, que se vuelve loco con ella, con la que se acuesta mientras se muestra celoso, pues cuando le dijeron que se había escapado pensó que lo había hecho para volver con el hombre por el que la dejó.

Mientras Pierluigi duerme lee en internet que Donatella intentó matar a su hijo y suicidarse, y que tiene antecedentes con las drogas.

Coge algo de dinero y algunas joyas de la caja fuerte y se marcha cogiendo un taxi que le pide la lleve hasta Mantua pese a que le costará 1.000 Euros.

Donatella se siente mal y duerme en el suelo, pidiendo que la sometan a electro shock.

Beatrice llega al sanatorio donde recluyeron a Donatella, pero no le dejan entrar.

Llama por ello por teléfono haciéndose pasar por su madre aunque no la dejan hablar.

Mientras tanto consigue hacerse con el expediente adopción de su hijo, que ve se le entregó a una pareja, Alessandra y Mauro Bonanno de Viareggio.

Recibe la llamada de su ex marido al que le dice que se durmió porque le puso 40 gotas de somnífero, pero le dice que le devolverá todo.

Una mujer de la limpieza del psiquiátrico le lleva un sobre a escondidas a Donatella dentro del que ve una carta de Beatrice en que le dice que sabe dónde está su hijo y una dirección donde la esperará junto con una pulsera que se llevó de su casa que le dice vale 35.000 Euros, para que utilice, pues están en Italia y eso le abrirá las puertas.

Tras ello Beatrice va a ver, en efecto a su amado Renato, que vive bajo arresto domiciliario, y por ello cuando ella llama a la puerta él la mea desde el balcón.

Ella le dice entonces que tiene dinero para darle y Renato envía a su nueva novia a por el dinero, aunque el taxista, que permanece con ella no permite que se lo entregue.

Un poco más tarde en el sanatorio descubren que Donatella se ha marchado.

La lleva una pareja de extranjeros hasta la dirección que le dieron, que descubre es la mansión de sus padres.

Su madre le dice que Beatrice se ha encerrado en la casa de servicio molestándoles, ya que están rodando allí una película y no deja trabajar a los de escenografía, asegurando su madre que Beatrice es una egoísta mentirosa que engañó a todos, hasta que dio con Renato, que vendía inmuebles que no existían y perdió la cabeza por él, lo que les llevó a la ruina, ya que firmó todo lo que él le dijo, teniendo dos condenas por quiebra fraudulenta, por lo que el patrimonio familiar se acabó ´con las indemnizaciones y deben por ello alquilar su casa para rodar películas, esperando que se marche.

Donatella le pide que la lleve a ver a su hijo, y aunque Beatrice se encuentra mal la obliga a salir de la cama, siendo confundidas cuando salen, con actrices, enviándolas a vestuario, donde las maquillan y visten de época, haciendo luego que suban a un Lancia descapotable de época, dándose cuenta demasiado tarde, cuando ya se han marchado con el coche de que no eran actrices, huyendo como Thelma y Louise.

Cuando se quedan sin gasolina abandonan el coche, estando para entonces ya cerca de la casa de la pareja que adoptó a Elia, el niño.

Allí Beatrice llama a la puerta de los Bonanno y le explica a su padre que cree que la madre de Elia debería poder hablar con el niño para explicarle lo que ocurrió.

Mauro Bonanno está al tanto de la fuga de Donatella porque se lo advirtieron los de servicios sociales, tomando a Beatrice por una psicóloga, advirtiéndole Alessandra que podría estar cometiendo un delito por ser su cómplice.

Les dice que Donatella es buena, humilde generosa y muy frágil porque tiene el corazón roto, y aunque sabe que la ley está de su parte, cree que deberían permitirle que viera al niño, explicándole Alessandra que Donatella ya tuvo esos encuentros con el niño en los tres años previos a la adopción, pero rompió todas las normas, recordando que llegó a entrar en la clase del niño tras dos años sin verlo.

Mientras ellos hablan Donatella ve a Elia en el jardín con otra niña a través de la veja.

El niño la ve también y se queda parado mirándola hasta que lo llama su nueva madre.

Beatrice le explica entonces que no le permitirán verlo, pero decide llamar a Perluigi para pedirle consejo como abogado.

Mientras habla con él Donatella empieza a caminar y recuerda el momento en que estuvo a punto de lanzarse al mar con su hijo en brazos.

Se toman unas cervezas y Valium a la orilla de la playa mientras esperan a Pierluigi.

Donatella recuerda que los servicios sociales se lo llevaron a una casa de acogida mientras decidían. Ella lloraba mucho, señalando que tenía depresión clínica

Le permitían ir a ver al niño a la casa de acogida, pasando el día con él, pero veía que el niño lloraba cuando se iba. Y un día que los dejaron solos se lo llevó con el carrito a ver las atracciones, encontrándose entonces con Maurizio, que iba con su mujer y sus hijos, aunque ni siquiera quiso mirarlo mientras la llama puta y le da dinero y le pide que se marche, ante lo que se pudo a llorar olvidándose del camino para devolverlo.

Tras coger un autobús se bajó y caminó durante mucho rato mientras pensaba que tras lo ocurrido se lo quitarían y no le dejarían que volviera a verlo, por lo que llorarán mucho ambos. Pensó también en lo cruel que es la gente y decidió acabar con sus sufrimientos y de estar siempre mal, pudiendo estar juntos para siempre, por lo que decidió suicidarse lanzándose al río con el pequeño.

Recuerda que mientras se hundían eran felices, pero varios testigos los vieron y los sacaron.

Donatella dice que le gustaría dormir todo un mes. Beatrice le dice que a ella le gustaría dormir todo un año y así se librarían de ella su madre y los demás, diciéndole Donatella que está loca, pero que no sabe qué haría sin ella.

Avosados por Pierluigi, llegan varios encargados de Villa Biondi, aunque solo puden coger a Beatrice, pues Donatella sale corriendo, explicándole a esta Fiamma que hablaron con la jueza y podrán regresar a Villa Biondi y no habrá internamiento ni cárcel.

Donatella es arrollada por una moto al intentar cruzar la calle, pese a lo cual consigue marcharse y despistarlos.

Se despierta en la playa muy dolorida por el golpe, dirigiéndose hacia el mar, viendo entonces a Elia, que le dice que la recuerda del día anterior cuando la vio en el jardín.

Donatella le pregunta si a veces le pica la espalda, diciéndole cuando le responde que sí, que es ella haciéndole cosquillas, diciendo él que le pica más por las tardes, diciéndole su madre que por las tardes piensa más en él.

Elia le pide que se bañe con él, diciéndole que el agua no está muy fría, haciéndole Alessandra y Maura un gesto de aquiescencia, viendo cómo juegan en el agua, viendo a su hijo de nuevo bajo el agua como años antes, riendo juntos.

Elia le pregunta adónde irá, respondiéndole su madre que va a ir a un sitio para estar mejor y así algún día a lo mejor podrá volver a verlo, diciéndole al niño que está contenta y que tiene una familia preciosa.

Recoge tras ello su ropa mientras ve a su hijo jugando al vóleibol con otros niños, y tras vestirse comienza a caminar atravesando campos.

Entretanto, en Villa Biondi, Beatrice se muestra triste y deprimida sin participar de la fiesta con el resto de las residentes.

Cuando llega la noche Donatella llega ya agotada y sin fuerzas a Villa Biondi.

Salen a recogerla y mientras la ayudan a entrar, desde su ventana Beatrice toca el cristal y sonríe, siendo correspondida por Donatella.

Calificación: 3