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Lo dejo cuando quiera

España (2019) *

Duración: 98 min.

Música: Claudia Montero

Fotografía: Ángel Iguácel

Guion: Cristóbal Garrido, Adolfo Valor (Basado en el guion de Valerio Attanasio, Andrea Garello y Sydney Siblia)

Dirección: Carlos Theron

Intérpretes: David Verdaguer (Pedro), Ernesto Sevilla (Arturo), Carlos Santos (Eligio), Ernesto Alterio (Tacho), Miren Ibarguren (Anabel), Cristina Castaño (Isa), Amaia Salamanca (Gloria), Pedro Casablanc (Merino), Gracia Olayo (Madre de Eligio), Luis Varela (Padre de Eligio), Mero González (Jota), Roger Berruezo (Borja).

2007

Tres estudiantes, Pedro, Arturo y Eligio son tres estudiantes que se esfuerzan por aprobar, viendo, a 3 meses para los exámenes, cómo en el piso de arriba están de juerga, mientras ellos se dedican a estudiar, asegurando Eligio que todo este esfuerzo merecerá la pena.

10 años después

Los tres chicos van en un coche humilde a un polígono donde Eligio se coloca ropa sucia y vieja para una entrevista de trabajo como repartidor.

Arturo da clases particulares a una chica que no le hace caso alguno, y Pedro da clases de química en la universidad a un grupo de chinos, ninguno de los cuales pasó la prueba de idiomas, por un convenio con la universidad de Shanghái. Ellos necesitan su dinero y los chinos su prestigio.

Eligio no consigue e empleo, pues el empresario nota que tiene estudios y lo rechaza.

Arturo da sus clases esperando poder continuar su proyecto sobre un complejo vitamínico que tiene parado, a falta de fondos.

Pero gana muy poco dinero y debe engañar a sus gemelas, a las que les cuenta que el tiovivo del Barrio del Pilar es EuroDisney, y Gloria, su mujer, harta de esperar una vida mejor, le lleva los papeles del divorcio, diciéndole que dedicó su vida a la ciencia y esta no le dio nada, debiendo escuchar a sus hijas contar que su madre siempre dice de él que no es capaz de salir de su zona de confort.

Decide por ello demostrar que es capaz de hacerlo y en medio del bar le echa en cara a su jefe, que no le haya dado los fondos prometidos para su proyecto de investigación y que le pague una miseria, pues en el sector privado podría cobrar el triple, diciéndole su jefe que entonces tenga suerte en el sector privado, pues queda despedido.

Les cuenta a sus compañeros que su proyecto era para generar un complejo vitamínico potenciador de la concentración para el estudio.

Arturo coge una de sus pastillas, ya que son estimulantes, pese a que Pedro le dice que ni siquiera pudo probarlas en animales y se la toma para probar sus efectos.

Eligio presume de haber estudiado sin necesidad de estimulantes, pero Arturo le dice que se pasaron los 20 años sin correrse ni una juerga y no quiere que se les pasen también los 30, tomando todos ellos una.

Pero tras un rato sin notar ningún cambio, Pedro regresa a la universidad para recoger sus cosas, entrando en la clase del profesor Merino, viendo cuando está allí, cómo los alumnos le dicen que le echarán de menos y se levantan uno tras otro diciéndole "Oh Capitán, mi Capitán" como en "El club de los poetas muertos", por lo que él se sube a la mesa él también, e imita a Robin Williams, sin darse cuenta de que en realidad nadie le hace caso, pues los alumnos ni siquiera le conocen.

Arturo por su parte va a dar clases a su alumna, Jota, y cree que la madre de esta, Isa, se le insinúa, comprobando esta, alucinada cómo le mira los pechos y le dice que es maravillosa, no pudiendo dar crédito a su actitud.

Cuando ellas se van, Arturo ve a una anciana que había bajado a tirar la basura y le parece que también se le insinúa, por lo que hace el amor con ella en la propia calle.

Eligio está en casa de sus padres, diciéndole su madre que va a colocarle en la gasolinera de sus tíos, pese a las objeciones de su padre, que está dispuesto a seguir manteniéndole mientras hace su tesis, con la que lleva ya 10 años.

Sus amigos le llaman, pero él no nota síntoma alguno, hasta que de pronto comienza a ver a sus padres cantando "Será porque te amo" como Ricchi e Poveri, vestidos de gala, tomando el trabuco del abuelo por un micrófono.

Sale de casa para reunirse con sus amigos en la universidad, yendo Arturo todavía desnudo, comentando que se sienten como si tuvieran 20 años, proponiendo Arturo vender las pastillas como Walter White, diciéndoles, ante el miedo de Pedro de acabar en la cárcel que eso le pasa a la gente que no tiene dos dedos de frente, pero que ellos son profesores universitarios.

Consigue convencerlos, pues le hace ver a Pedro que con el dinero que consigan podrá llevar a sus hijas a EuroDisney e incluso, recuperar a su mujer, estando Eligio dispuesto ya que le toca empezar a trabajar en la gasolinera, por lo que se cuelan en el laboratorio y cogen las pastillas ya fabricadas.

Deciden ir tras ello a los garitos de moda, aunque ninguno de ellos sabe dónde están, y cuando van a uno de los que estaban de moda en su época comprueban que ahora está lleno de divorciados que hacen botellón porque no tienen dinero ni para su propia cerveza, encontrándose allí además con Gloria, ante la que simulan haber salido de fiesta, dando ella por hecho que están celebrando que por fin le dieron a Pedro los fondos para su proyecto y lo abraza.

Pero entonces aparece Borja, el dueño de la farmacia en que trabaja ella y que es campeón de bachata y, aunque a ella no le gusta la salsa, está saliendo de su zona de confort, diciéndole Pedro que tiene razón y que deben dejar de verse.

Y al día siguiente le dice a Arturo, mientras esperan a que Eligio salga de su trabajo en la gasolinera, que deben traficar a lo grande, no al menudeo.

Entretanto Eligio, en la gasolinera, discute con su compañera Anabel, pues quiere salir antes de trabajar y además no quiere atender más que el quiosco, y no quiere limpiar los baños ni atender los surtidores, mientras él vende revistas, algo que ella no está dispuesta a consentir, pues le hace ver que ella también tiene estudios, pues es abogada y habla tres idiomas.

Deciden seguir a unos jóvenes que vieron trapicheando en la gasolinera para ver a dónde van, siguiéndolos hasta un callejón donde los pierden de vista, siendo sorprendidos por ellos a los que les explican que quieren hacer negocios con ellos, ofreciéndoles sus pastillas por 10 Euros, que enseguida bajan a 5, viendo cómo se las llevan gratis y huyen tras disparar a las ruedas del coche.

Pasa entonces un coche policial y Eligio corre a llamarlos y les dice que les robaron mientras hacían una transacción con ellos, siendo él quien acabe en la cárcel, de la que le saca "su abogada", Anabel, sin cargos. No le cobra por ello, pero exige que le permitan entrar en la banda, pues, dice, todo narcotraficante necesita de un buen abogado.

Deciden hablar con Jota, buena conocedora del mundo de la noche, la cual acepta ayudarles, pero pidiéndoles también un porcentaje del negocio.

Ella les lleva a una discoteca de moda, y les enseña cómo pasar las pastillas, haciendo que se corra la voz enseguida, cuando ven los efectos que causó en el primer cliente.

Salen contentos de la discoteca contando el dinero cuando son interceptados por los "seguratas" de la discoteca, que les dice que Tacho, el dueño del local, quiere verlos.

Tacho les dice que ha visto lo que ha pasado esa noche en su local y que sus sueño desde que abrió su primera discoteca en Ibiza fue hacer a la gente feliz, y es lo que ha visto que hacen sus pastillas, por lo que quiere que vendan más y que trabajen para él, pues les pagará 10 veces más de lo que ganaban como profesores.

Acuden por la noche al laboratorio de la universidad a escondidas para fabricar más pastillas, aunque Anabel les dice que deben mantener un perfil bajo y simular que no tienen dinero, por lo que ella y Eligio tendrán que seguir en la gasolinera.

Y para evitar problemas legales Anabel idea que los consumidores firmen un documento declarando que quieren participar libre y voluntariamente en un experimento científico.

Todo comienza a ir sobre ruedas y el dinero les sobra, incluso le piden selfies a Pedro delante de sus hijas y de Gloria, a las que les dice que son gente a la que le encanta la química, diciéndole su mujer que le llegó el pago de los últimos cuatro meses juntos, por lo que le sugiere incluso celebrar juntos el cumpleaños de las niñas.

La madre de Eligio ve también sorprendida cómo este tiene su habitación llena de aparatos electrónicos y juega a máquinas de 3D y le dice que está encantado con su empleo de venta de carburantes.

Por su parte, Isa ve a su hija más interesada por las clases de Arturo, que observa cómo, pese a ser solo un profesor tiene un coche muy bueno, aceptando su invitación y yendo con él a un bar para hablar de Jota y de su futuro universitario, aunque Arturo debe reconocer que no sirve para estudiar.

Tras la charla Isa no puede disimular ya que se siente atraída por Arturo y suben juntos a la casa, dispuestos a hacer el amor, hasta que él, al buscar un preservativo encuentra unas esposas en la mesilla, que piensa son para sus juegos sexuales, debiendo confesarle ella que es policía, lo que asusta a Arturo, dada sus actividades ilegales, por lo que decide marcharse, aunque rectifica cuando la ve a ella desnuda y se acuestan.

Tacho le recuerda a Pedro que en dos días es la fiesta de fin de curso y necesitan mucho material, contándole Pedro que sigue enamorado de Gloria, a la que nota que ahora le gusta, quizá porque ha cambiado, aunque, asegura, es algo temporal, pues él no es así, diciéndole Tacho que eso mismo decía él al principio.

Pedro reflexiona y dice que cuando hacía lo que estaba bien todo le salía mal, y desde que hace lo que está mal, todo le sale bien.

Sorprende a su mujer y a sus hijas con una gran fiesta de cumpleaños con castillo hinchable incluido, a la que acuden sus amigos.

Arturo va con Isa, que dice a los demás que ya casi les conoce, ya que, dice, Jota le contó que la ayudan en sus estudios.

Gloria le pregunta por su trabajo, hablándoles Isa de las nuevas pastillas que están circulando y que, dice, introdujo en el mercado una banda nueva, a la que, asegura, están a punto de atrapar.

También acude a la fiesta Borja, al que Pedro no le deja que entre, diciéndole que la fiesta terminó ya, aunque luego, cogiéndole de sus partes le dice que esa es su familia y su casa y lo echa de ella.

Eligio llega tarde y lleva como regalo un caballo blanco al que disfrazó de unicornio y que las niñas creen tiene una pata rota porque se le ve el pene.

Cuando acaba la fiesta, Gloria asegura que ese ha sido el día más feliz en la vida de sus hijas y le dice a Pedro que está distinto, diciendo él que está saliendo de su zona de confort, entregándole tras ello un sobre, con 3 billetes para EuroDisney.

Esa noche se acuestan, y cuando él se despierta, ya solo, se encuentra un mensaje de Gloria, que le dice que irá a verlo a la facultad, por lo que debe salir a toda velocidad hasta esta, colándose en la clase donde enseñaba antes, y de la que echa a su sustituta diciendo que hay un simulacro de incendio, quedándose en su lugar para que Gloria le vea dando clase.

A la salida se topa con Merino, al que le cuenta que en el sector privado gana 10 veces más que allí, aunque aparece entonces el conserje que le descubre al contar que lo ve allí trabajando cada noche, amenazando Merino, al enterarse con denunciarlo.

No podrá regresar por ello, y sin laboratorio no tendrán pastillas, por lo que van a ver a Tacho para explicarle que no podrán realizar su siguiente entrega, diciéndole Tacho que no se preocupen, que él lo solucionará.

Arturo va a ver a Isa, que encontró unas de sus pastillas bajo la cama y que piensa que son de Jota, que niega categóricamente que sean suyas y que se enfada al darse cuenta de que Arturo y su madre se acuestan, por lo que le propina un fuerte puñetazo a Arturo.

Pero su madre está decidida a enterarse de quién le proporcionó las pastillas y se la lleva a comisaría.

Asustados por lo ocurrido, se reúnen todos para decidir qué hacer, proponiendo algunos de ellos abandonar, aunque Pedro dice que no pueden hacerlo, aunque Anabel les dice que si continúan, acabarán todos en la cárcel.

Arturo recibe una llamada de Isa, citándolo en un bar, frente a la comisaría, que está lleno de policías y donde le cuenta que Jota confesó y cuando se cree descubierto ve que acusó de venderle la droga a los Latin Kings que les robaron la droga, y contra los que van a realizar una operación, pidiéndole antes a Arturo que si le pasa algo se ocupe de Jota, siendo aplaudidos mientras se besan, por todos los policías.

Entretanto, un matón de Tacho va a hablar con Merino para preguntarle si va a dejar en paz a Pedro, y al ver que no está dispuesto a ello, lo arrolla con su todoterreno.

Pedro, entretanto, juega con sus niñas, y reconoce que antes era un coñazo.

Le pregunta a Gloria si está liada con el rey de la bachata, diciéndole ella que no, tras lo que le pregunta si sigue enamorada de él, diciendo que no, aunque se besan, siendo interrumpidos por una llamada que lo alarma.

Van todos a ver a Tacho asustados por el atropello del Decano, reconociendo él que lo hizo uno de sus hombres, ante lo que Pedro le dice que está loco y no pueden seguir trabajando para él, pues no son narcotraficantes, sino estudiantes.

Tacho les pide perdón y les dice que se ha pasado y que entiende que se quieran marchar, aunque antes les invita a un zumo, cogiendo entonces el pene de Arturo y mostrándole que está dispuesto a hacerlo con él en la licuadora, ante lo que se ven obligados a ceder, pidiéndoles Tacho el mayor cargamento que hayan hecho nunca, debiendo fabricar 50 kilos en unas horas.

Cuando salen de allí, Arturo propone ir a denunciarlo a la policía en contra del criterio de Pedro, que prefiere seguir haciendo pastillas. Pero los demás saben que no pueden seguir trabajando para Tacho ni tampoco enfrentarse a él, y acuden a comisaría.

Pero entonces Pedro recibe una llamada de Tacho, que le dice que ha secuestrado a Gloria, y le pide que saque a sus amigos de comisaría y se pongan a hacer las pastillas.

Entretanto Isa interroga a los Latin Kings, que confiesan que ellos no fabrican la mercancía e ignoran quien lo hace, pues ellos se limitaron a robársela a tres tipos, que dice, no parecían camellos, sino profesores, fijándose de pronto en que los tres profesores están en la misma comisaría, por lo que los identifican, aunque en ese momento Pedro se los lleva de allí tras contarles lo que ocurre con Gloria.

Corren a fabricar su siguiente dosis, aunque entonces ven que se desmanteló el laboratorio y carecen de ingredientes, decidiendo Pedro ir a buscarlos a la farmacia de Borja, que consigue que le abra diciéndole que Gloria sigue queriéndole, apareciendo tras él Eligio y Arturo con pasamontañas y con el trabuco del abuelo del primero, dispuestos a robar los ingredientes que necesitan.

Pero en vez de darles lo que piden, Borja sale con una escopeta y les dispara a ellos, y cuando Eligio dispara el trabuco, sale volando, debido al retroceso de este y su atasco.

Gracias a Pedro, que le inyecta un anestésico consiguen finalmente robar los ingredientes y corren a fabricar las pastillas en la gasolinera del tío de Eligio, aunque como necesitan fabricar muchas se llevan a los chinos que fueron alumnos de Pedro.

Consiguen preparar así sus 50 kilos, que deberán entregar en la azotea de la discoteca de Tacho, a cambio de Gloria, preparando una estrategia para evitar ser detenidos por la policía cargados con la droga, ahora que Isa sabe que son ellos los que la fabrican.

Para evitar ser detenidos, Pedro decide quitarle el principio activo, el cloro, dejando así las pastillas sin efectos para que, cuando llegue la policía no puedan acusarles de narcotráfico y solo puedan detener a Tacho por secuestro.

Pero la policía no espera tanto. Irrumpen en la gasolinera y los detienen.

Le explican, tras ser detenidos que ellos lo único que hicieron fue testar un fármaco, presentándole la autorización firmada de todos sus pacientes y que sus pastillas no son droga y deben detener a Tacho por secuestro, además de por tráfico de drogas, pues tiene un libro en su despacho donde anotó todos sus manejos.

Consiguen convencerla y acuden a la discoteca con las pastillas, siendo recibidos por todos los alumnos como héroes mientras Isa escucha lo que hablan gracias a los micrófonos que llevan incorporados.

Mientras los demás suben a ver a Tacho, Arturo busca su libro de contabilidad.

Sorprendido por uno de los matones de Tacho, se salva gracias a Jota, que lo golpea con la licuadora y le echa en cara a Arturo que la hayan estafado, pues no ha recibido aun el 20% que le prometieron, escuchándolo todo su madre.

Jota trata de ayudarle a encontrar el libro, aunque lo que encuentran es un armario cerrado con unos frascos donde ven que flotan los genitales de varios hombres, los rusos, a los que Tacho mató.

Cuando les recibe Tacho hablan para los micrófonos diciendo que han hecho las pastillas porque trabajaban bajo coacción, aunque Tacho señala que él no habría sabido hacerlas, ante lo que Anabel inutiliza la radio para que no se grave nada que pueda incriminarlos, aunque Isa tiene otra.

En la discoteca deja de escucharse la música y se oye la conversación de Tacho con los profesores a los que les dice que eran los socios perfectos.

La policía irrumpe en ese momento, mientras los estudiantes, tras escuchar que hay 50 kilos de pastillas, deciden subir a la azotea para buscarlos.

Eligio lanza una de las bolsas con pastillas, que cae el agua, amenazando Pedro con tirar también las demás si no libera a Gloria.

Pero Tacho le dice que quiere probar la mercancía, dándole la pastilla a Gloria, temiendo que pueda estar envenenada.

Ella se niega a tomarla hasta que él le habla de un viaje al Amazonas que ella se inventó, comprendiendo ella que en este caso se trata también de un invento y simula que la pastilla funciona y que está drogada y se acerca a Tacho, al que le quita el arma, aunque este se da cuenta y lo evita, ordenando que maten a los profesores.

Irrumpe en ese momento la policía y Tacho le dice a Pedro que debería estarle agradecido, pues le ha brindado los mejores momentos de su vida y le ayudó a recuperar a Gloria.

Irrumpen los estudiantes en la terraza y, durante el desconcierto, Gloria huye y Pedro golpea a Tacho, que cae al agua, a la que se tiran también un buen grupo de estudiantes, pues, las pastillas, que cayeron a la piscina, en contacto con el cloro hacen su función, y por ello Tacho está drogado y se cree una estrella de rock cuando Isa se lo lleva al coche policial, creyendo que lo llevan a Ibiza.

Fuera, Pedro le pide perdón a Gloria, que acaba de enterarse de que es traficante, contándole ya también que le despidieron de la facultad y que atracó su farmacia.

Gloria le pide que vuelva a su zona de confort, tras lo que se besan.

Tacho fue detenido por el asesinato de 12 rusos, secuestro y extorsión.

Pero los profesores no quedan exonerados, como esperaban, pues les acusan del asalto a la farmacia, por lo que les detienen, aunque Isa besa a Arturo antes de que se lo lleven.

Pedro explica en público que, gracias a que probaron el fármaco, pudo mejorar la fórmula, consiguiendo un complejo vitamínico que potencia la concentración y aumenta la memoria, siendo además legal y vendiéndose en farmacias.

En realidad, le cuentan sus progresos, o más bien sus deseos, a otros presos, pues les cayeron 5 años de prisión, aunque esperan estar fuera en un año por buen comportamiento, aunque necesitan socios para probar su nueva fórmula, haciéndolo todos los presos, conocedores del efecto de sus pastillas.

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