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Lo mejor de Eva

España (2011) *

Duración: 93 min.

Música: Arnau Bataller

Fotografía: David Omedes

Guión: Mariano Barroso y Alejandro Hernández

Dirección: Mariano Barroso

Intérpretes: Leonor Watling (Eva), Miguel Ángel Silvestre (Rocco), Nathalie Poza (Berta), Helio Pedregal (Álvaro Peña), Josean Benegoetxea (Iñaki), Adriana Ugarte (Marta), José Luis Torrijo (Carmelo), Isabel Mata (Carmen), Polina Kiriyanova (Liuba), Lorena Vindel (Wendy), Alberto Rubio (Carlos).

Eva habla mentalmente con su padre al que le dice que si le hubiera dejado elegir nunca hubiera sido juez. Pero que aceptó su destino, pasándose cuatro años encerrada estudiando las oposiciones sin novios ni vida social para finalmente ser la primera de su promoción, habiéndole enseñado su padre a juzgar o a condenar, pero nunca a perdonar.

Sus dos primeros años en el juzgado tuvo que resolver asuntos menores. Pero finalmente llegó su primer homicidio, debiendo acudir al levantamiento del cadáver de Liuba, una bailarina de 22 años de un club de lujo.

Una testigo dijo que Liuba había acudido a una cita con un hombre, que resultó el empresario Álvaro Peña, que tenía ya abiertas varias causas por extorsión y soborno.

Y aunque Berta, su esposa declara que pasó la noche con su marido y que estuvieron juntos bañándose en su piscina hasta casi la 1 de la madrugada, ella accede a la petición del fiscal de decretar su ingreso en prisión sin fianza para evitar que pueda destruir pruebas.

El hecho de que alguien anotara su matrícula y de que la descripción física del autor concuerde con él, la llevan a reafirmarse en su decisión a pesar de que denunciara al día siguiente el robo de su coche.

Mientras hace footing va a verla su hermana para decirle que tienen un posible comprador para la casa de su padre, ingresado en una residencia ya que lleva años sin reconocer a nadie y al que Eva nunca va a ver.

Peña es un hombre sin escrúpulos, y por ello encarga a su abogado que busque al testigo que dijo haberlo visto, pidiéndole también que recuse a la juez tratando de encontrar cualquier motivo para ello, aunque este dice que esta es una mujer muy austera y que carece prácticamente de vida social, no teniendo ninguna excusa para poder recusarla.

Un día, mientras está en su casa, llama a su telefonillo un atractivo joven que le dice que es Rocco, el chico de la agencia que ha pedido.

Eva niega haber llamado y le cuelga, aunque él insiste y le pide que le deje algo para secarse mientras llama a la agencia, pues fuera llueve mucho y él va en moto, aunque ella se niega a abrirle, aunque finalmente sale con una toalla al verlo que está esperando mientras lo vuelven a llamar para darle la dirección correcta, tras lo que le entrega una tarjeta con su teléfono diciéndole que si desea hacer justicia de verdad debe llamarlo.

Eva vuelve a hablar con Berta y trata de hacer que confiese la verdad de lo ocurrido la noche del homicidio, tratando de convencerla de que no le debe lealtad a su marido, ya que tras estudiar sus cuentas pudo comprobar que su marido se gastó 8.000 Euros en locales de alterne, aunque a Berta no parece importarle y lo sigue apoyando, pues el único miedo que tiene es que su hijo, con una enfermedad de los huesos empeore.

Una colaboradora investiga a Rocco comprobando que carece de antecedentes, no descubriendo nada llamativo del muchacho, más allá de que hace natación y que fue campeón de natación de 100 metros espalda en Alicante.

La curiosidad por lo que Rocco pueda decirle sobre Liuba la lleva a hablar con él, para lo que se presenta en el club donde este practica la natación.

Rocco le habla de Liuba, diciéndole que era casi una niña y que aunque hacía stripteases no era una prostituta tal como desean hacerle creer, asegurándole que no permitirán que Peña se quede en la cárcel por la declaración de una prostituta - sabe que lo es porque solo en ese gremio anotan las matrículas para protegerse unas a otras -.

Y en efecto, enseguida podrá comprobar cómo la testigo de la muerte de Liuba se desdice de su primera declaración, asegurando que no está segura de lo que vio, ante lo que Carmelo, su jefe le dice que debe soltarlo mediante fianza.

Entretanto va con su hermana Marta a la casa familiar, donde se plantean qué hacer con las cosas, y donde Marta ha organizado una cena con su novio y un amigo de él que es muy bueno contando chistes.

Eva se niega a soltar a Peña, y para poder seguir reteniéndolo decide ir a ver de nuevo a Rocco, el cual dice que no le dirá nada nuevo si no lo invita a cenar, lo que demostraría que tiene confianza en él, aunque le adelante que Liuba era su novia y que Peña estaba obsesionado con ella. Que se la llevó de Alicante y cada mes le pagaba un sueldo.

Un día recibe una llamada informándole de que su padre fue ingresado en el hospital debido a una hemorragia cerebral, y aunque va hasta el lugar donde lo tienen no llega a entrar, encontrándose al salir con Berta, cuyo hijo está también ingresado tras una crisis, ofreciéndose Eva a gestionarle un permiso a su marido, aunque no la ve interesada en ello, ya que, según afirma, siempre se ocupó ella de esos problemas.

Eva empieza a notar que la siguen cuando va a hacer footing, dándose cuenta de que así tratan de presionarla.

Finalmente, y pese a sus reticencias, invita a cenar a Rocco, que le muestra una fotografía en la que aparecen juntos Peña y Liuba, lo que demuestra que se conocían, pese a lo que aquel afirma, aunque Eva le dice que necesita algo más. Una declaración y un careo.

Tras ello hablan de sus respectivas vidas, reconociendo ella que si no hubiera sido juez lo que le hubiera gustado es ser bailarina.

Eva y su hermana recogen la casa de su padre, recordando mientras lo hace de cuando de niña ella soñaba con ser bailarina y practicaba ballet, encerrándose en su cuarto para que su padre no pudiera entrar.

Finalmente se realiza el careo entre Rocco y Peña, en la que este asegura no conocer al muchacho de nada, pese a que Rocco afirma que Peña le había prometido a Liuba dejar a su mujer y comprarle un piso, afirmando ante Peña que solo tiene huevos para matar a una mujer, provocando la indignación de aquel, que lo golpea, siendo trasladado por ello a una celda de aislamiento, no pudiendo ver a su abogado sin permiso policial, ante lo que Peña le pide que hable con Carmelo.

Y este habla con Eva, a la que trata de hacerle ver que no puede sustentar su caso en la declaración de un gigoló y que debe buscar una prueba mejor.

Va por ello a ver de nuevo a Berta, diciéndole que si condenan a Peña ella será condenada por falso testimonio y perderá la custodia de su hijo.

Marta va a llevarle una pistola aparecida entre las cosas de su padre y le reprocha nuevamente que no vaya a ver a su padre, al que ella debe limpiar, afirmando ella que no puede hacerlo.

Mientras está con su hermana y sus amigos recibe una llamada de Rocco pidiéndole que se olvide de su declaración, pues tiene miedo ya que van a por él, mostrándole que pese a ser un testigo protegido y haber estado oculto en su casa del campo lo han encontrado, mostrándole que entraron en su refugio destrozándolo todo, habiendo escrito en la pared "vas a morir", pensando que alguien debió filtrar el lugar de su escondite desde el propio juzgado, algo que a Eva le cuesta creer.

Solos en su refugio, Eva y Rocco acaban besándose, deseando él llegar más allá, a lo que ella se niega, asegurando que no puede hacerlo, preguntándole él si es porque alguien le hizo daño. Ella decide marcharse, aunque en el último momento se baja del coche y regresa para acabar haciendo el amor con Rocco, sin darse cuenta de que una cámara los graba.

Finalmente Berta acepta declarar la verdad de lo ocurrido la noche de la muerte de Liuba, confesándole a la juez que su marido no durmió en su casa aquella noche y que al día siguiente le dijo que le habían robado el coche y que quemó toda su ropa del día anterior.

Eva llama a Rocco para decirle que por fin tienen pruebas para condenar a Peña sin saber que justo en ese momento llega Iñaki, el abogado de Peña, al que le entrega la grabación a cambio de un sustancioso cheque, aunque le exige algo más, pues desea que averigüe quién es su nuevo testigo.

Rocco vuelve entonces a ver a Eva asegurándole temer a los hombres de Peña, por lo que le pide que lo lleve a su casa, pues solo se fía de ella, decidiendo ella instalarlo en la desmantelada, y ya vendida casa de su padre, donde lo ocultará hasta que le tome declaración, momento en que podrá irse adonde quiera, haciendo nuevamente el amor.

Rocco trata de sonsacarla sobre la identidad de su nuevo testigo, aunque no consigue que ella le diga nada.

Pero poco después recibe una llamada de la propia Berta que ha tenido nuevamente problemas con su hijo, al que deben hospitalizar, por lo que Eva acude a verla sin percatarse de que Rocco la sigue hasta el hospital donde se ocultaba Berta.

Finalmente Rocco declara en el juzgado por lo que podrá marcharse, diciéndole a Eva que lo hará a Edimburgo, donde tiene un primo.

Mientras Eva le entrega el sumario ya cerrado a Carmelo recibe una llamada urgente de su ayudante, debiendo acudir al hotel donde se alojaba Berta, que aparece desangrada en la bañera, llorando amargamente al verla, suponiendo la muerte de la principal testigo el archivo del caso, que es anulado.

Eva decide tomarse un tiempo y pedir el traslado. Pero solo tiene tiempo de pensarlo, pues antes de hacerlo se encuentra con que la suspenden y la separan de su cargo tras aparecer el disco con las imágenes de ella haciendo el amor con Rocco que era un testigo protegido.

Algún tiempo después llega Rocco con un impresionante deportivo a un hotel de lujo para atender el requerimiento de una de sus clientas.

Cuando llega a la habitación se encuentra una nota de esta disculpándose por el retraso y pidiéndole que la espera en la terraza tomando algo.

Y allí será donde descubra que su clienta es Eva, que armada con una vieja pistola de su padre que encontraron al desmontar la casa le dispara a Rocco en la entrepierna dejando que se desangre.

Va tras ello a visitar de nuevo a su padre agonizante al que ahora sí le coge la mano recordando de nuevo que no la enseñó a perdonar, sino a juzgar y a condenar, mostrándose dispuesta a ser juzgada y condenada.

Mientras se marcha piensa que lo mejor de Eva no estaba en los manuales de Derecho ni en las leyes, sino en la vida que no tuvo y no se atrevió a vivir.

Calificación: 2