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Lo que de verdad importa

The healer (2016) * España / USA / Canadá

Duración: 113 min.

Música: Nathan Wang

Fotografía: Javier Aguirresarobe

Guion y Dirección: Paco Arango

Intérpretes: Oliver Jackson-Cohen (Alec Bailey), Camilla Luddington (Cecilia), Kaitlyn Bernard (Abigail), Jonathan Pryce (Raymond Heacock), Jorge Garcia (Padre Malloy), Adrian G. Griffiths (Tom), Nikki Barnett (Mary)

Un piloto llega a su casa enfadado, pues le han cancelado el vuelo después de 10 horas de espera en el aeropuerto, saliendo entonces su mujer de la habitación, diciéndole que tiene una sorpresa para él para compensarle de su olvido del cumpleaños del mes anterior, saliendo entonces un joven de la habitación con un mono puesto, contándole su mujer que ese hombre le ha instalado la televisión por cable para que pueda ver todos los partidos, algo que hace feliz al marido, que la abraza emocionado, mientras el instalador le hace ver a la mujer que no ha podido encontrar una de sus zapatillas.

Debe marcharse con un pie descalzo de regreso a su empresa, "The Healer", viendo desde la ventana al dueño del local, por lo que se esconde, escuchando cómo el hombre amenaza a Amir, su empleado con cerrarles la tienda si no le pagan el viernes.

Cuando el hombre se va el empleado le dice que si no hace su trabajo la empresa no funcionará, y cuando su jefe le pide que le deje dinero para apostar en las carreras, Amir le dice que ya lo ha perdido todo y no aguanta más, por lo que se despide.

Al día siguiente, Alec Bailey, el dueño de "The Healer", acude al banco, donde el director de la sucursal le recuerda que extendió 5 cheques sin fondo y tuvieron que anular su visa dos veces, si bien Alec no entiende por qué le han llamado, pues ya lo pagó todo, señalando el director que lo ha hecho porque hay un familiar que está dispuesto a hacerse cargo de todas sus deudas.

Alec se sorprende, pues ignora tener algún familiar vivo tras la muerte de sus padres y de su único hermano, contándole el banquero que se trata de un tío suyo que no conocía, Raymond Heacock, reconociendo que lleva el apellido de soltera de su madre, y que le dice le espera en su club privado a la 1.

Raymond le dice que es hermano de su madre, con la que hablaba poco debido a que no estaban de acuerdo en cosas que aún no le puede contar, y que aunque es una vergüenza para la familia, pues sigue soltero y acumulando amantes, siendo su negocio un desastre y su vicio por las apuestas hará que acabe muerto o mutilado, está dispuesto a hacerse cargo de sus deudas, que ascienden a 88.950 Libras, con la condición de que deje Inglaterra para vivir en Nueva Escocia, Canadá, donde tienen familia desde hace más de 200 años.

Deberá permanecer allí 365 días, pudiendo luego, si lo desea, regresar, debiendo partir el lunes, dos días más tarde, para lo que le entrega su billete de avión, diciéndole que le esperará en el aeropuerto un hombre que trabaja para él y que se ocupa de la casa en que se alojará, entregándole papeles para poder trabajar y visado para un año, pero que si no se embarca el lunes, no habrá trato.

Le dice también que siente lo de su hermano y le pregunta si no ha sentido que hay algo extraño en él, no sabiendo él a qué puede referirse.

En el bar, su amigo Greg le aconseja que cancele el vuelo y con el dinero pague a los rusos, aunque él dice que no va engañará a su único familiar, reconociendo al momento que ya lo intentó y no pudo canjearlo, aunque asegura que no irá a Canadá, pese a que su amigo le dice que su hermano Charly le habría aconsejado que fuera.

Pero mientras hablan, llegan dos rusos preguntándole si tiene el dinero para su jefe, y cuando Greg media, diciendo que le dejen, que pagará, golpean a este, momento que Alec aprovecha para salir corriendo, ganando algo de ventaja al saltar una valla, aunque se hace daño en un pie, siguiéndolo los rusos hasta una iglesia. Allí se oculta en un confesionario, preguntándole el sacerdote por sus pecados y debiendo confesarle que quieren matarle por no pagar sus deudas de juego.

El sacerdote salte entonces del confesionario para pedir a todos que se marchen, pues ya es hora de cerrar, e indicando a los rusos que están en la casa del señor y ellos no están rezando por lo que les pide la abandonen.

Cuando se marchan el sacerdote le pide que le cuente qué le ocurre mientras hacen tiempo para que los matones se marchen.

Le dice entonces que irse a Canadá es el modo de Dios de darle una segunda oportunidad, contándole la historia de un párroco que se negó a abandonar su pueblo durante unas inundaciones porque estaba convencido de que Dios lo salvaría y rechazó por ello a la policía, a los bomberos y al ejército y murió, y cuando le recriminó a Dios que no acudiera en su ayuda Dios le dijo que fue él quien envió a la policía y a los demás para salvarlo y él no quiso escucharlo, y piensa que ahora Dios le ha enviado a su tío.

Alec decide finalmente ir a Canadá, donde es recibido, sin ningún entusiasmo por Frederick, el hombre enviado por su tío, al que dice conoce desde hace 43 años.

Cuando giran hacia la casa, los cables eléctricos chisporrotean.

Frederick le lleva hasta una casa en medio del bosque y junto al río donde no tiene internet y cuyo pueblo más próximo, Lunenburg, está a 4 kilómetros, aunque podrá ir en una camioneta que compró a un compañero de pesca y que le llevará por la mañana, consolándose Alec pensando que solo estará un año.

Cuando se despierta ve que le han llevado una camioneta vieja, pintada extravagantemente como si fuera un barco de pesca, con la que va hasta el pueblo.

Al llegar se le acerca una chica a la que le llamó la atención su furgoneta, aunque le muestra que sabe de dónde salió y que es Alec, diciéndole que ella es Cecilia y que su tío le comentó que a lo mejor iba, invitándolo a un café y preguntándole qué le llevó hasta allí, contando él que necesitaba un cambio.

Cecilia le cuenta que es veterinaria, sobre todo de animales de granja, contándole él que se dedica a arreglar cualquier cosa eléctrica como ingeniero mecánico, sugiriéndole ella poner un anuncio en el periódico semanal del pueblo que todos leen, y como su vecino es el editor le dice le colará el anuncio ese mismo día.

Alec le pide que le anuncia como "The Healer", (el curandero), indicando que lo arregla todo en aparatos eléctricos estropeados.

Cecilia le presentan también al padre Malloy que entra en ese momento en el bar, al que Alec le dice que no le verá en misa los domingos porque es budista, aunque cuando el sacerdote se marcha le confiesa a Cecilia que no es budista, pero estuvo en Tailandia.

A la salida le pregunta si está casada, diciéndole ella que le gusta lo mismo que a él, las mujeres, y cuando llegan a su coche, de pronto su perro, Batman ladra y cuando lo saca se sienta ante Alec, diciéndole ella que si no se le da bien lo del anuncio podría ayudarla.

De regreso a la casa, Alec se atraganta, pues iba comiendo, y debe bajarse y tomar una cerveza, llegando mientras lo hace la policía, que sabe que es el sobrino de Raymond, que le multa por aparcar en el arcén sin luces de emergencia y por beber y conducir, sin dejarle explicarse y pidiéndole que le diga a su tío que Tom le manda recuerdos.

Mientras se ducha al día siguiente se queda sin agua caliente y baja con la toalla a llamar, viendo de pronto que en su salón hay 4 personas esperándole por el anuncio.

Cuando baja, con su camiseta de The Healer y les pregunta qué desean una mujer mayor le responde que ella tiene una artritis tremenda y su marido está sordo.

Él les dice que debe ser un error y cuando le recuerdan que es curandero como dice su anuncio, les dice que ese es su nombre comercial, y que lo que hace es arreglar aparatos eléctricos.

Le dicen que en el anuncio pone que cura, viendo que, en efecto, el anuncio indica que el curandero ha llegado a Lunenburg, asegurando que lo arregla todo.

Los clientes le dicen que se extrañaron de que pusiera tan a las claras algo que ellos consideraban un secreto, no entendiendo Alec de qué le hablan, y pese a lo dicho, otra de las clientas, Mary, la camarera, le dice que tiene el azúcar muy alto y las dietas no funcionan, contándole el otro que su riñón fabrica muchas piedras.

Él insiste en que no cura personas, diciendo la mujer mayor que no desea ayudarles, preguntando el de las piedras si no es el elegido por qué ha mentido, asegurando él que todo se debe a un error en el anuncio.

Se van decepcionados sin hacerle caso, pidiéndoles él que le acerquen a casa de Cecilia, pues su furgoneta está estropeada, aceptando Mary llevarlo a cambio de que le siga la corriente ante su novio, que no termina de pedirle matrimonio y que la espera en el coche en que van al pueblo, comentando Mary por el camino lo impresionada que quedó con Alec cuando se conocieron años atrás, por lo dulce y amable que fue, preguntándole Philip, que es tartamudo, cuánto se quedará, respondiéndole que un año.

Mary le dice a Alec que podrían ir a nadar al lago como hacían entonces, recordándole la vez que su madre estuvo a punto de pillarlos desnudos, y aunque él se defiende diciendo que no recuerda eso, diciendo ella que Philip lo entiende.

Una vez en el pueblo, le dice a Cecilia que pusieron mal el anuncio, diciéndole ella que ya nada pueden hacer hasta el lunes por cambiarlo.

Alec le dice que está muy enfadado, contándole que le pusieron una multa de 250 dólares, contándole Cecilia que Tom está resentido, porque su exmujer fue novia de Raymond y por ello le hace la vida imposible a su tío.

Mientras hablaban comenzó a seguirlos un rebaño de ovejas, preguntándole Cecilia qué tiene de especial con los animales, aprovechando él para pedirle trabajo diciéndole ella que puede comenzar ya, pues escuchan un fuerte mugido proveniente del establo, viendo que hay una vaca que está a punto de dar a luz, debiendo ponerse los guantes para ayudarle a sacar al ternero, viéndose salpicado al hacerlo por un chorro de sangre.

Cuando le lleva hasta su casa, se encuentra con una pareja y con una niña que desean que les atienda, pues la pequeña, Rebecca tiene 5 años y lleva un año sin hablar, siendo Cecilia quien les aclara que el anuncio se redactó mal y que Alec no cura nada.

Cecilia le dice que intentará arreglar lo del anuncio, aunque él piensa que difícilmente aguantará un año.

Esa noche los cables eléctricos que llegan a la casa chisporrotean como cuando llegó.

Por la mañana lo visita el sacerdote, que le dice que lo denunciará por haber ido a timar a la gente, insistiendo él en que es un error.

Muy cerca, dos chicas escuchan la discusión mientras graban algo sobre el musgo, viendo cómo debido a la discusión el cura sufre un colapso y cae al suelo, golpeando Alec su corazón, lo que las chicas, que lo graban todo interpretan como un ataque, corriendo luego Alec hasta el establo a por una carretilla en que carga al padre, con el que corre cuesta abajo, cayéndosele de la misma para horror de las niñas que deciden ir a buscar a Tom mientras Alec con gran esfuerzo consigue subir al cura a su camioneta, llevándolo hasta la iglesia, empezando a gritar al llegar a esta pidiendo ayuda, sin que nadie le escuche, viendo entonces como el sacerdote se reincorpora como si nada hubiera ocurrido, dirigiéndose hacia la iglesia sin decir una palabra.

Ve entonces a Frederick, que le dice que ignoraba que fuera el curandero, preguntando él dónde está el periódico, pues desea aclarar las cosas.

En el bar, Mary atiende a la pareja mayor, viendo la mujer cómo Larry, su marido la escucha sin problemas, pareciendo haberse revertido su sordera, diciendo la mujer que no ha tenido ningún dolor esa mañana, aunque pensó que era casualidad, comentando otra mujer que la pequeña Rebecca habla como una cotorra desde que estuvieron con Alec, señalando la camarera que va a hacerse unos análisis, comentando todos en el bar que tiene que ser el elegido.

Ven entonces por la ventana a Alec, que está discutiendo con el editor del periódico pidiéndole que rectifique su anuncio, pese a que este se defiende diciendo que publicaron lo que les dijeron y que hasta el martes no sacan otro número.

Salen todos corriendo entonces para darle las gracias, contándole todos, su mejoría, aunque sale entonces Philip diciéndole que son todo patrañas, pues los curanderos no existen, pero lo dice sin trabarse como antes, habiendo dejado de tartamudear.

Un hombre le pregunta cuánto cobra, preguntándole Larry cuánto le deben, diciendo él que nada mientras se marcha asegurándoles que los curanderos no existen y pide que le dejen en paz.

Llega a casa de Cecilia muy enfadado, quejándose él de que el lugar es una pesadilla y la gente está loca, padeciendo un dolor de cabeza constante.

Recuerda entonces que es su cumpleaños, invitándolo ella a un Pinar Noir, fijándose él entonces, por primera vez en el entorno y su belleza, preguntándole a Cecilia si tiene novia, asegurándole que si él la besa cambiaría de opinión, proponiéndole ella que bese él a Fred para ver si es él quien cambia de idea.

Comenta que lo más extraño de todo es que Rebecca comenzara a hablar después de haber estado con él, asegurando él que hablan de fenómenos extraños porque la gente está aburrida y busca diferente y que esa niña hubiera hablado igual.

Se escucha entonces por un megáfono a Tom, que le dice que le tienen rodeado, pidiéndole a Cecilia que se aleje de él, pues es peligroso, asegurando él que pagará la multa, aunque le dicen que van a detenerlo por el asesinato del padre Malloy, teniéndolo todo grabado en video, pese a que él asegura que el sacerdote entró por su propio pie en la iglesia, aunque ellos le preguntan dónde está el cadáver.

Tom le muestra a Cecilia el video, aunque ella insiste en que no es un asesino, si bien no encuentran al sacerdote, por lo que irá al día siguiente a buscar a Alec la policía de Nueva Escocia para hacerse cargo de él y llevarlo a la cárcel de Halifax.

Cecilia le dice que encontrará al sacerdote, pues ella le cree.

Al día siguiente, y a la vez que llega la policía del estado, llegan las descargas eléctricas a la comisaría y se sueltan solas las esposas de Alec, abriéndose también la puerta del calabozo, por lo que sale preguntando si puede marcharse.

Al verlo salir, los policías se asustan y le apuntan, enviándole a un perro que llevaron para tratar de rastrear el terreno y encontrar el cadáver del Padre Malloy, aunque el animal se sienta ante él y no hace nada.

Llega entonces una llamada, diciendo uno de los policías que es del padre Malloy, lo que comprueba el propio Tom tras hablar con él, debiendo reconocer que Alec es inocente, por lo que se marcha, al igual que la policía, del estado, muy enfadado.

Va a la iglesia, recriminando al padre Malloy lo sucedido, pidiéndole este perdón por no haber creído en él y confesándole que perdió la fe 2 años atrás, aunque siguió haciendo su papel por falta de valentía, pero sabe que el día anterior falleció y resucitó.

Le cuenta que al llegar a Lunenburg escuchó historias extraordinarias que no creyó, pero ahora está convencido de que tiene un don concedido por Dios que le hizo volver para darle una segunda oportunidad habiendo recuperado la fe gracias a él, que es un verdadero curandero, aunque él insiste en que están todos locos y que se irá de allí.

Empieza en efecto a recoger sus cosas, viendo entonces una nota en el espejo en que le advieren0 que hay una habitación en el sótano que aún no conoce, y una llave.

Descubre la puerta secreta y baja por una escalera de caracol hasta una estancia con retratos y un marco vacío bajo el que está su nombre.

Escucha entonces a su tío, que le dice que ese es su destino, explicándole que las personas de los cuadros son sus antepasados, siendo el del último, el del padre de Raymond, el último elegido, preguntándole Alec si es una secta.

Su tío le explica que él tiene el don familiar de curar, que se salta una generación habiendo logrado él desde que está allí varios milagros sin tocar a nadie, pues quien está cerca de él, si es digno de ser curado lo será, aunque él le dice no creer en Dios.

Nota mal su cabeza, diciéndole su tío que el dolor forma parte de su don, pero que se le pasarán, aunque entonces se marea, teniendo una serie de extrañas visiones de la naturaleza y animales, viendo al despertarse a Cecilia a su lado.

Le dice que ha tenido una pesadilla, aunque al ver a Raymond se da cuenta de que no ha sido un sueño, y le explica que la familia de Cecilia y la suya están conectadas, y ella sabía el secreto familiar, explicándole su tío que lo intentó con él porque valía la pena hacerlo y en todo caso le ayudó.

Pero Alec le recrimina que solo le diera dos días, señalando su tío que el don solo puede activarse si está allí en su 30 cumpleaños.

Le recuerdan lo que ha hecho y cómo se soltaron solas sus esposas en la comisaría y se abrió la puerta del calabozo y los animales están fascinados con él, señalando su tío que está escrito que ningún hombre podrá detenerlo, arguyendo él que el nombre de curandero de su tienda en Londres es casual.

Cecilia reconoce que redactó mal el anuncio a propósito.

Pero Alec les dice que no desea el don, diciéndole su tío que solo él puede decidir si lo quiere, teniendo de plazo para hacerlo todo ese día, el posterior a su 30 cumpleaños, hasta las 12 de la noche, asegurando él que no lo quiere pese a que Cecilia le recuerda todo el bien que podría hacer, pidiéndole su tío que espere a las 6 horas que le quedan.

Pero cuando regresan esa noche ven que no ha cambiado de opinión, asegurando su tío que fue una pena que Charly muriera, pues él si era responsable, echándole en cara Alec que no acudiera al funeral de su madre, debiendo decirle que no podía aparecer, pues se mantiene en secreto hasta que llega el momento propicio.

Su tío le dice que cumplirá su palabra de saldar sus deudas, pero deberá quedarse un año entero tal como se comprometió, debiendo además ir a la iglesia del pueblo, pues toda la población está reunida allí esperando conocer su decisión como es tradición y todo acabará cuando él se la comunique.

Lo acompaña Cecilia, aunque se resiste a entrar, pues dice, todos le odiarán.

Encuentran la iglesia abarrotada y todos le aplauden al llegar, viendo cómo la gente sonríe esperanzada, aunque les dice que no será su curandero porque no ha podido con ello y se marchará la próxima primavera.

Sale entonces el padre Malloy, que dice que deben respetar su decisión y darle las gracias por el regalo concedido.

Leslie se levanta entonces y le da las gracias, pues Rebecca ahora no para de hablar, diciéndole Larry que había olvidado lo desagradable que es la voz de su mujer cuando le grita, diciéndole Mary, la camarera que ha visto los resultados de su análisis y su azúcar está bien, diciéndole su otro paciente que ahora puede hacer pis sin dolor, y Philip, que ya no tartamudea, anunciando ante todos que Mary y él van a casarse.

El padre Malloy le dice que ya forma parte de su comunidad y se alegran de que esté allí al margen de su decisión, subiendo tras ello las niñas que le grabaron en video para disculparse por el lío en que le metieron, regalándole un ramo de flores en nombre de toda la comunidad y deseándole, aunque con retraso, un feliz cumpleaños, tras lo que le despiden con aplausos.

Al día siguiente, mientras trata de arreglar una cañería recibe la visita de una pareja que le dicen que su hija está muy enferma y necesitan su ayuda, a lo que él les responde que ya aclaró el día anterior en la iglesia que no iba a seguir con aquello, aunque ellos le dicen que no son de allí y que han ido desde muy lejos a verle porque su hija tiene cáncer, pidiéndole que salga y le eche un vistazo, pues llevan 7 horas de viaje, aunque él les pide que se marchen, viendo entonces por la ventana a la muchacha, Abigail.

Desayunando más tarde en la cafetería. Mary le dice que fueron los celos los que espabilaron a Philip, al que quiere tanto que incluso echa de menos su tartamudez.

Ve entonces que en la cafetería se encuentra la familia que antes fue a su casa, acercándose entonces a él la chica, Abigail a la que le dice que siente no poder ayudarle, diciéndole ella que lo sabe y sabe que se está muriendo.

Él le dice que no es un curandero, diciéndole ella que los curanderos no existen, pero que le gustaría pasar con él el fin de semana, que es lo que van a estar en Lunenburg, pues sus padres han conducido 7 horas hasta allí pese a que ella no quería ir porque confiaban en él, al que le pide que no se ponga paternalista.

Le dice que sus padres llevan una vida de mierda por su culpa, pues ha estado ya en tres hospitales y están siempre con la maleta a cuestas y quiere regalarles eso, y él no tiene que hacer nada más que estar con ella y son solo dos días. Luego se irán y cuando se muera no se quejarán.

Cuando sus padres la ven con Alec le piden que no lo moleste, aunque ella les dice que Alec se lo ha pensado y va a intentar curarla, viendo cómo los padres se abrazan felices, aunque ella les aclara que no les puede prometer que vaya a funcionar.

La lleva al trabajo, con Cecilia, ayudándoles la muchacha en todas las labores de la granja, contándoles que le diagnosticaron la enfermedad 4 años antes, y su médico en vez de hablar de cáncer le dijo que padecía un caso agudo de regaliz, tras lo que les pregunta si están enrollados, señalando ellos que no, aunque Abigail le dice que Batman, el perro, le ha dicho lo contrario.

Cuando se marchan, le dice a Alec que se nota que se gustan, confesándole él que ella es lesbiana, asegurándole Abigail que no lo es, pues su hermana mayor lo es y sabe que Cecilia no.

Esa noche tiene una pesadilla en que ve en su antigua tienda londinense a su hermano Charly hablando con Abigail.

Cuando se despierta baja al cuarto del sótano y comienza a examinar los libros, viendo que se trata de tomos llenos de notas de prensa con curaciones milagrosas, así como notas de agradecimiento de todo tipo de personas y bebe whisky.

Va luego, pese a la hora, a ver a Cecilia totalmente borracho y le pregunta si podría haber salvado a Abigail, diciéndole ella que no lo sabe y se pregunta también si podría haber salvado a su hermano Charly, que también murió de cáncer pese a que él era el listo y al que se le ocurrió la idea de "The Healer" teniendo previsto abrir 20 tiendas.

Se pregunta si podrá recuperar su don, diciéndole Cecilia que ya sabe que no es posible.

Al día siguiente es Cecilia quien va a recoger a Abigail, contándole en el coche que Alec le dijo que le gustaban las chicas, pero que ella no se lo cree, diciéndole ella que se lo dijo para que no le tirara los tejos debido a su fama y le cuenta que esa noche ha dormido en su casa, pero porque estaba borracho.

Lo despiertan con una broma. Le hacen cosquillas con una pluma en la cara y cuando se pasa la mano se llena la cara de espuma.

Sentados los tres frente al mar, dice Abigail que espera que el cielo sea así.

Le cuenta Alec que su hermano gemelo tuvo lo mismo que ella, consolándolo Abigail, que le dice que debió ser por eso por lo que perdió la sonrisa, prometiéndole que cuando vaya al cielo le enviará una señal.

De regreso, la niña pone la radio y al empezar a sonar una canción, "Gimme some lovin" le pide a Alec que pare y les explica que era su canción de guerra con todos los demás niños en el hospital y que cuando sonaba bailaban todos, pidiéndoles que bailen ahora con ella, haciendo Alec, que dice no saber bailar, como que toca la guitarra.

Pero mientras lo hacen llega Tom y Alec le pregunta si va a ponerle otra multa, diciéndole Abigail, "Hola, tío Tom", pidiéndole este a Alec que lo acompañe hasta el coche y una vez allí le tiende la mano y le da las gracias, diciéndole que el padre de Abigail es su hermano al que no había visto tan feliz desde hacía mucho.

De nuevo en el coche Alec tiende su mano y Cecilia se la coge.

Cuando llegan a su destino, Abigail les dice que no quiere que se emocionen y por ello no quiere despedirlos ante sus padres y les lee un poema que escribió; "Tú respira", diciendo que no notamos que respiramos y les pide que no dejen escapar su respiración y que vivan por ella como si el día siguiente fuese su último día.

Le da las gracias a Alec, porque creyó que les iba ir bien a sus padres, pero indica que para ella también fue increíble, diciendo Alec que también fue muy especial para él.

Ella le dice que Charly está en un sitio mejor y solo quiere que sea feliz.

Antes de irse le dice a Alec que Cecilia le mintió, que no le gustan las chicas y ella también le mintió porque no tiene hermanas.

Cuando se marcha, Alec le pregunta a Cecilia por qué le mintió, respondiéndole ella que su tío le advirtió de que era un cabra loca e intentaría enrollarse con ella, preguntándole él cómo está tan segura de sí misma, recordando ella que la invitó a salir a los tres minutos de conocerse.

Al día siguiente Alec baja al sótano para hablar con su tío al que le dice que quiere recuperar su don, diciéndole este que llega tarde, preguntando a quién debe convencer, diciéndole su tío que a aquel en quien no cree.

Él dice que debe haber alguna cláusula o algo para poder volver atrás, pues se vio sorprendido por tantas cosas y no sabía lo que suponía, asegurando querer recuperarlo, diciéndole su tío que es ya tarde, observando que ya no está su marco.

Se queja de que jugaran con él y que por la falta de sinceridad no tomó la decisión correcta, y que podría haber salvado a Abigail.

Sale corriendo hacia la iglesia, llamando al padre Malloy, al que le pregunta cómo debe hablar con Dios, y si puede hacerlo por él, a lo que el sacerdote le responde que hable con él y este le escuchará, abriéndole la iglesia para que lo haga solo.

Dentro, increpa a Jesucristo al que le pregunta qué cosa es y cómo permite que sufra un niño, pidiéndole a Charly que si está allí arriba le meta un puñetazo.

Al día siguiente se sienta en el embarcadero donde el día anterior estuvo con Cecilia y Abigail sin ganas de hacer nada.

Ahora Alec es el curandero, pero de los electrodomésticos, arreglando el microondas al tipo de las piedras y va a verlo Cecilia, que le lleva una planta que dice le ha comprado, un nomeolvides como símbolo de su amistad, diciéndole que siente mucho cómo ocurrió todo, diciendo él que no era necesario mentirle, a lo que ella se escuda en que se lo pidió su tío, excusándose él por su parte por haberle echado la culpa de lo de Abigail, cuando fue él quien tomó una decisión errónea.

Ella le dice que se ha atrevido a ir por que recibió una carta de Abigail y ha ido para leerla con él

En la carta, la muchacha les pide que la llamen, pues tiene noticias.

La llama y cuenta que el año anterior la pasaron a paliativos porque la quimio no funcionaba, pero cuando volvió el médico la vio muy saludable y le hizo unos análisis y le dijo que tuvo un caso raro de remisión, pues ya no tiene cáncer, la operarán para quitarle restos y no se va a morir y va a pasar la Navidad con ellos, que se abrazan emocionados, le dice además a Cecilia que si aún no ha besado a ese idiota que lo haga, obedeciéndole ella que se acerca a Alec y lo besa.

Una libélula se acerca a la casa.

En medio de la noche Alec se despierta junto a Cecilia y se levanta para beber agua, asustándole la llegada inesperada de su tío, que le dice que tenía algo que hacer en el sótano, aprovechando Alec para preguntarle si cuando su padre se enteró de que tenía el don lo aceptó al momento, diciéndole su tío que no, pero que ocurrió algo que le hizo cambiar de idea.

Le pregunta antes de marcharse si nunca ha sentido que hay algo raro en él.

Ve que Batman ha vuelto a seguirle y llama a Cecilia y baja al sótano, comprobando que otra vez está el marco allí, ahora con una foto suya sobre la que se posa la libélula.


Un cartel final indica que los curanderos sí existen y que Paul Newman fue uno de ellos: creó campamentos para niños con enfermedades graves para que por unos días se olvidaran de sus enfermedades y pudieran ser ellos mismos.

Calificación: 2