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Los archivos del Pentágono

The Post (2017) * USA / G.B.

          También conocida como:
                    - "The Post: Los oscuros secretos del Pentágono" (Hispanoamérica)

Duración: 116 min.

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Guion: Liz Hannah, Josh Singer

Dirección: Steven Spiellberg

Intérpretes: Meryl Streep (Katharine Graham / "Kay"), Tom Hanks (Ben Bradlee), Sarah Paulson (Antoinette Pinchot Bradlee / "Tony"), Bob Odenkirk (Ben Bagdikian), Tracy Letts (Fritz Beebe), Bradley Whitford (Arthur Parsons), Bruce Greenwood (Robert McNamara), Matthew Rhys (Daniel Ellsberg), Alison Brie (Lally Graham), Carrie Coon (Meg Greenfield), Jesse Plemons (Roger Clark), Michael Stuhlbarg (Abe Rosenthal).

Provincia de Hau Nghia, Vietnam. 1966

Mientras se preparan para el combate, los soldados ven entre ellos a un hombre, Daniel Ellsberg, que dicen, es un observador de la embajada.

Un grupo de soldados se interna en la selva, viéndose sorprendidos por el Vietcom que dispara sin tregua sobre ellos, acabando con varios soldados.

A su regreso, Dan realiza un informe mientas los demás soldados se afanan en evacuar a los heridos y los cadáveres de los caídos.

Una vez en el avión, Dan es requerido por Robert McNamara, Secretario de Defensa, que está reunido con el Jefe de Estado Mayor, enviado por el presidente, y ante el que McNamara sostiene que tras el estudio de todos los informes ha comprobado que las cosas han empeorado, pese a la opinión contraria del enviado que dice que las cosas mejoraron el último año, sosteniendo Dan que la mejora fue ínfima pese a haber movilizado a 100.000 efectivos más, lo cual, según McNamara es un empeoramiento.

Cuando llegan a América hay una nube de periodistas esperándolos y McNamara responde a sus preguntas indicando que el progreso militar del último año superó sus expectativas y les alienta mucho lo que han visto sobre el terreno, escuchando atónito Ellsberg cómo les dice justamente lo contrario de lo que sostenía en el avión.

En la oficina de Rand Corporation, Dan abre un archivador y saca varios archivos relativos a las relaciones de Estados Unidos con Vietnam antes de la guerra.

Sale con ellos afuera, donde le espera una pareja con un coche que lo llevan hasta un local donde fotocopian los informes, que justifican la guerra, y donde se refleja que ya en tiempos de Truman, en 1950 aprobó una ayuda de 10 millones de dólares a Indochina.

Siguió la Administración Eisenhower. En 1954 se firmaron los acuerdos de Ginebra, habiendo un apartado que autorizaba a controlar las elecciones generales en Vietnam.

En mayo de 1961 Kennedy pidió un informe exhaustivo de cara al apoyo de las fuerzas norteamericanas a Vietnam.

Johnson afirmó que no enviaría a jóvenes americanos a luchar y a sustituir el papel que deberían cumplir los jóvenes asiáticos. Pero en sus informes proponía que las operaciones militares se realizasen bajo un estrecho control político.

Mientras fotocopian el otro chico va recortando el pie que indica que es top secret.

Washington D.C. 1971

Katharine Graham despierta rodeada de papeles.

Ha estado estudiando la documentación relativa a la venta de acciones de su empresa por valor de 1,35 millones de dólares, ensayando ante su asesor el discurso a dar a los banqueros.

Su hijo no cree que sea necesaria la salida a bolsa de la empresa, diciéndole su madre que les falta liquidez y dependen de la oferta pública para conservarlo y seguir creciendo y quiere mantener el control en la familia.

Recibe una llamada del Jefe de Gabinete del presidente y tras hablar con él se reúne con Ben Bradlee en un bar para uno de sus desayunos de trabajo.

Allí le cuenta que el jefe del gabinete le comunicó que no acreditarán a Judith para cubrir la boda de la hija del presidente, recordando que dijo de la otra hija de Nixon que era como un merengue con lentejuelas, negándose Bradlee a mandar a otro reportero pese a que su jefa piensa que les convendría limar asperezas con la Casa Blanca.

Entretanto, un grupo de periodistas del New York Times escribe a toda prisa, enviando a un joven con la información de lo que llaman Proyecto X de parte de Sheehan.

Cuando se reúne con su equipo, Bradlee les dice que sabe que Sheehan tiene algo importante ya que no estuvo en la rueda de prensa de Kissinger y está desaparecido, por lo que le pide al meritorio del periódico que viaje a Nueva York y vaya al edificio del Times y averigüe en qué está trabajando Neil Sheehan.

Bradlee se reúne con Judith, que ya se coló en el banquete de la boda de la anterior hija de Nixon, proponiendo Ben comunicar al resto de diarios invitados el veto a su reportera para que les pasen sus notas.

Kathleen llega al consejo del Post, donde todos los demás miembros son hombres para exponerles la salida a bolsa, exponiéndoles que fijaron el precio de las acciones en 24'50 en vez de en 27 porque la demanda fue baja, lo que les supone una diferencia de casi 3 millones, lo que les daría para 25 periodistas durante 5 años.

En el consejo, Arthur Parsons sugiere que la familia ceda algún otro puesto en el control, pues los banqueros se muestran recelosos con una mujer al mando, pues Kay sabe dar fiestas, pero que su padre puso el periódico en manos de su marido y su línea les está dejando sin márgenes, lo que preocupa a los compradores.

Kay se queja de que algunos como Parsons tachen el suicidio de su marido de accidente y le pregunta a Fritz Beebe, jefe de la Junta, si también él cree que debe ceder más puestos en el consejo, diciéndole él que no.

El meritorio llega al New York Times y tras hacerse con uno de los sobres dirigidos a un periodista del carro del repartidor, se cuela en el edificio.

Katharine celebra en su casa con periodistas y políticos, retirándose ella con las mujeres cuando ellos empiezan a hablar de política, hasta que le reclama uno de los asistentes, McNamara, que le cuenta que va a salir un artículo sobre él en el Times al día siguiente.

Llamará luego a Bradlee para contárselo, saliendo este en plena noche hacia la redacción, donde un periodista le dice que tienen las fotos de la boda de la hija de Nixon.

Pero él quiere hablar con el meritorio, que le cuenta que no vio a Sheehan, pero sí pudo ver la maqueta del periódico del día siguiente, un gran espacio en blanco con un nombre dentro, "Neil", que comprenden, es Sheehan.

A la mañana van a comprar el Times en cuanto llega a los quioscos, viendo que hay información sobre la intervención en Vietnam llevada a cabo durante 3 décadas según los archivos del Pentágono, según el cual McNamara ya sabía en el 65, 6 años antes, que no podían ganar.

Un asesor informa a Nixon de la publicación de documentos secretos sobre la guerra, preguntando si cree que los filtró el Pentágono, respondiéndole que es el informe que encargó McNamara, siendo el mayor fallo de seguridad habido, exigiendo el presidente que rueden cabezas.

Bradlee les pide que encuentren esas 7.000 páginas que muestran que les mintieron durante 30 años.

En casa de Katharine, su hija Lally también leyó el informe, diciéndole a su madre que le habrá costado leerlo, pues McNamara, Kennedy y Johnson erran amigos suyos.

Ben va a verla y le dice que necesita una copia de ese informe, sabiendo que quien lo encargó era amigo suyo y que si ha hablado con ella es porque es la editora del Post y necesita que le eche una mano, aunque ella dice que se lo dijo como amigo y no podría entregarles un informe clasificado, lo cual sería un delito.

El informe da lugar a protestas callejeras.

Una mujer entra con un paquete en la redacción del Post sin que nadie se fije en ella y le pregunta a uno de los redactores si es alguien importante y él le dice que es redactor, dejándole la chica el paquete, tras lo que echa a correr.

El redactor abre el paquete y se encuentra una caja de zapatos con la que se dirige a la jefatura de redacción, viendo que contiene más de 100 páginas del informe McNamara, dándoselo Bradlee a un redactor para que al día siguiente saque un artículo con ello.

Ben Bagdikian llama desde una cabina a su amigo Harry Rowen, director de Rand Corporation, que le dice, el informe era de Defensa, pero, Ben sabe que su empresa tuvo una copia por seguridad, aunque él le asegura que no lo filtraron ellos, aunque Ben le dice que ambos tienen en mente a un tipo con conciencia que trabajó para ellos.

Leyendo las páginas ven cómo en un momento se decidió pasar de la defensa de las bases al combate activo, pero manteniéndolo oculto al país.

Pero mientras piensan cómo y cuándo sacarlo ven que el Times ya lo hizo, habiéndolo redactado Neil Sheehan.

Nixon clama contra este y señala que desea llevar a juicio a quienes lo filtraron.

Kay cena con el editor del Times, Abe Rosenthal y con su mujer, cuando se acerca a Rosenthal un asesor, cuando se le acerca un colaborador con una orden del Fiscal General, advirtiéndoles que deben abstenerse de realizar más publicaciones y señala que Nixon los va a llevar a juicio.

En la redacción, Bagdikian cuenta que cuando trabajó en Rand conoció a un tipo que trabajó con McNamara y tenía una opinión muy formada sobre Vietnam, pues se volvió pacifista e intentará localizarlo.

Katharine llama a Ben para decirle el veto al Times. Ben ve en ello una oportunidad para publicar ellos, aunque Katharine le dice que no podrán sin infringir la ley, además de no tener ellos nada que publicar, no contándole Ben que lo tienen.

Katharine recibe la bienvenida de su periódico a la bolsa, brindando tras ello en la redacción por lo mismo, mientras Bagdikian recibe una nota para que llame desde un teléfono seguro.

Llama desde una cabina, donde le dan otro número, al que llama desde otra cabina.

Entretanto, en la redacción ven en televisión la noticia de la prohibición judicial al New York Times de publicar ningún otro documento clasificado respecto de la guerra de Vietnam, pues pueden causar un mal irreparable a la defensa nacional.

Ben Bagdikian queda con Dan Ellsberg en una habitación de motel

Ellsberg le cuenta que el informe constaba de 47 volúmenes que fue fotocopiando de dos en dos, teniéndolo todo extendido por toda la habitación.

Dice que entonces eran funcionarios y tenían acceso a todo y McNamara mentía, pero no era hábil haciéndolo ni se sentía bien y sabía que si los documentos veían la luz los ciudadanos se opondrían a la guerra.

En los documentos ven que hubo operaciones encubiertas y amañaron elecciones violando la convención de Ginebra, mintiendo al Congreso y a los ciudadanos. Sabían que no podrían ganar y enviaron a sus soldados a la muerte, siendo cómplices Eisenhower, Kennedy, Johnson y ahora Nixon que teme que se dé por perdida la guerra durante su mandato pese a que sabe que están perdiendo, pese a lo cual el 70% de los soldados piensa que siguen allí para evitar la humillación de una derrota.

Ben le advierte que irán a por él y que no fue tan complicado encontrarle, aunque a Dan no le importa demasiado si puede hacer que acabe la guerra, preguntándole a Ben si publicarán los documentos a pesar de las medidas cautelares, respondiéndole que sí.

Bagdikian llama a Bradlee para decirle que está en Boston y necesitará dos billetes de avión para el día siguiente, pidiéndole el último que vayan directos a su casa, pues no desea que se sepa nada en la redacción aún.

Va tras ello a casa de Katharine, que prepara una cena para los invitados a su cumpleaños en el que está, entre otros McNamara, recordándole Kay que acaban de salir a bolsa y que los banqueros en el plazo de una semana pueden revocar su decisión.

Ben le dice que sabe que tanto ella como su marido fueron amigos de Johnson, como él y su mujer lo fueron de Kennedy y la suya, reconociendo que él nunca vio a John como una fuente, sino como un amigo, mientras que aquel lo tenía claro.

Dice que les han mentido y deben actuar, pues si ellos no les piden cuentas, quién lo hará, aunque ella le dice que no podrán pedirles cuentas si no tienen periódico, preguntándole él sin esperar la respuesta qué hará cuando tenga el informe.

Ben viaja con el asiento de al lado ocupado por los informes, llegando luego con ellos en un taxi a casa de Bradlee, donde le esperan varios redactores.

No lleva el informe completo, pero sí más de 4.000 páginas sin ordenar que entre los 6 redactores y Bradlee deben ordenar, no teniendo el número de página porque recortaron el final, donde figuraba el sello de alto secreto.

Solo tienen 8 horas, o 10 para la segunda edición y es demasiado trabajo, pero Bradlee les anima. Dice que llevan 6 años detrás y ahora no tienen competencia, y además el Times se quedó en la superficie.

Llenan el suelo del salón con los papeles y se los van pasando para colocarlos en orden mientras su hija les vende limonada y Tony, su mujer les sirve sándwiches.

Llega a casa de Bradlee también Roger Clark, el joven abogado de la empresa, ya que el anterior es secretario de estado.

Kay visita a McNamara y le pregunta cómo pudieron mentir a todos, y, sabiendo que era una batalla perdida permitió que su hijo y el de tantos de sus amigos fueran a la guerra.

Él le dice que lo hicieron lo mejor que pudieron, pues era la teoría del dominó y la presión militar era lo único que podía hacer que Ho Chi Minh se sentara a negociar.

El abogado llama a otro colaborador, Anthony Essaye para analizar el asunto, temiendo que aduzcan que es una violación de la ley de espionaje, señalando Ben que solo si los documentos perjudican la seguridad del país, lo que, le indican, ya señaló un juez federal, y además el New York Times ya publicó con mayor cautela tras estudiarlo durante tres meses y ellos solo tienen 7 horas y teme que parte de esa información pueda perjudicar, en efecto a su país.

McNamara le explica a Kay que el informe se hizo para que pudiera ser estudiado en el futuro por los historiadores, no para ese momento, pues la guerra sigue en activo y pueden perjudicar con él a sus tropas, por lo que espera que se publique cuando pueda ser visto con cierta perspectiva.

Kay le recuerda que él y su mujer la estuvieron apoyando en el peor momento de su vida y aconsejando y le ayudaron a formar el consejo, siendo su consejero de mayor confianza, pero no puede permitir que los sentimientos influyan en sus decisiones profesionales y ha ido a pedirle consejo, no permiso.

Este le dice que Nixon está rodeado de malas personas y si publica el informe le echara encima a los peores y la hará pedazos, pues la odia y odia a Ben y lleva años queriendo acabar con el periódico.

Beebe habla con Ben. Teme que ponga en peligro su oferta pública y sus cadenas de televisión, pues con una condena se pierde la licencia, respondiéndole Ben que si viven en un mundo en que el gobierno puede decidir qué pueden publicar o qué no, es como si ya hubiesen dejado de existir.

Se entabla una fuerte discusión entre todos, sugiriendo Clark atrasar la publicación y hablar antes con el Fiscal General, algo que les parece absurdo.

Beebe no quiere publicar y llama a Kay, interrumpiendo el discurso que estaba leyendo sobre un amigo que se jubila.

Se lleva a cabo una discusión telefónica. Kay y Arthur hablan desde la casa de esta, mientras al otro lado están Beebe y Ben.

Kay parece abrumada escuchando a unos y a otros, cada uno con una posición diferente, señalando un miembro de la plantilla, al que también con sultán que Bagdikian y otro de sus redactores amenazaron con dimitir si no publican.

Ben dice que todo el mundo sabrá que tienen los papeles y no han publicado y perderá el periodismo frente a Nixon.

Beebe insiste en que no publicaría, pero que ambas partes tienen su parte de razón, decidiendo Katharine finalmente y tras escucharlos a todos, ordenar que publiquen.

Corren con los papeles a redacción mientras Arthur trata de convencer a Katharine de que dé marcha atrás, pues es probable que algunos de sus inversores institucionales den marcha atrás, y espera que lo reconsidere, por su bien y el de sus empleados.

Entretanto, el abogado pregunta a Bagdikian por su fuente, aunque este se niega a revelarla, asegurándole que no es el Times, ya que la medida cautelar del juez impedía difundir los papeles de estos por ninguna vía, preguntándole luego si los obtuvo de la misma fuente del Times, pues de ser así podrían ser acusados de desacato y enjuiciados Bradlee y la señora Graham, debiendo reconocer Ben que la fuente de ambos periódicos podría ser la misma.

Tony le dice a Ben que Kay ha sido muy valiente, pues ha arriesgado su fortuna, su reputación y su empresa, que es su vida, cuando por ser mujer no la toman en cuenta, algo muy importante.

Ya en casa, y mientras duerme a sus nietos, se acerca a Katharine su hija Lally.

Recuerda en ese momento que el día antes del entierro de su marido debía dirigirse al consejo y no pudo preparar nada, pasándole Lally unas notas para que supiera qué decir, señalando que debía dar las gracias, indicar que todo continuaría y que la empresa seguiría en la familia.

Katharine le dice que ella quería conservar la empresa por Don y por ella. Que no estaba destinada a tener ese puesto y de hecho no le extrañó ni a ella ni a nadie que el abuelo eligiera a Phil para dirigir el periódico y ella se dedicó a criarlos y era feliz así.

Cuando Phil murió ella tenía 45 años y no había tenido que trabajar, pero amaba el periódico y no quiere ser ella quien acabe con él ni quiere decepcionar a nadie.

Recibe entonces la llamada de Bradlee para advertirle de la existencia de un contratiempo, ya que piensan que podrían acusarlos de desacato al ser su fuente y la del New York Times la misma y que además se ha dado cuenta de lo mucho que se está jugando.

Vuelven a reunirse con el abogado en casa ahora de la señora Graham mientras en las rotativas esperan impacientes la llegada de órdenes, pues si no comienzan con la impresión no llegarán a tiempo a los quioscos.

Beebe insiste en que no quiere ver a Kay encarcelada y que, una querella podría considerarse como un suceso catastrófico, suficiente para que retiren la oferta pública.

Pero Kay señala que en el folleto informativo se destaca como misión del periódico recabar información de manera veraz y publicarla y que el periódico estará comprometido con el bienestar de la nación y con los principios de la libertad de prensa, por lo que los banqueros estaban avisados, aunque le pregunta a Bradlee si cree que la publicación de los documentos pondría en peligro a alguno de sus soldados, asegurándole este que no.

Arthur la interrumpe, pues no puede imaginar que esté considerando publicar y le pide a Fritz Beebe que intervenga, señalando este que es decisión de ella, que es la editora.

Katharine le recuerda a Arthur que no se trata ya de la empresa de su padre ni la de su marido, sino de la de ella, y que quien no piense así no tiene cabida en su consejo, tras lo que señala que su decisión sigue en pie y, añade, se va a la cama.

Bradlee llama para dar la orden de que se pongan en marcha las rotativas.

Al día siguiente se destaca en la portada del Post el intento de Estados Unidos de retrasar las elecciones en Vietnam en el 54.

En la redacción reciben la llamada del ayudante del fiscal, que indica que lo publicado contiene material relacionado con la defensa nacional y tiene la clasificación de máximo secreto y vulnera la ley de espionaje, por lo que le piden que no publiquen nada más y devuelvan los documentos al departamento de Defensa, a lo que se niegan.

Fritz aconseja ir a los tribunales, pues si consiguen un fallo a favor irán al Supremo.

En la vista indican que, si no pueden guardar sus secretos, los demás países desconfiarán de ellos y no podrán seguir obteniendo información confidencial

Aunque temen la pérdida de confianza de los inversores, Beebe destaca que gracias a la publicación el periódico ha adquirido mayor relevancia.

Finalmente, el Supremo decide celebrar una reunión extraordinaria para dilucidar sobre el asunto y dirimir sobre el dilema entre libertad de prensa y seguridad.

Dan habla en la televisión y se queja de que Johnson se presentara como si él fuera el estado al acusar de traición a quien se oponía a sus decisiones.

Entretanto llega Bagdikian con una bolsa que le entrega a Bradlee, que a su vez se lo lleva a Graham, mostrando que en la misma hay una decena de periódicos de todo el país que han decidido, como ellos, publicar los papeles de Vietnam, por lo que, indica, con independencia de lo que suceda, ya no son un pequeño periódico local.

Millares de ciudadanos se manifiestan frente al Supremo el día de la vista, en la que se sientan juntos los directores del Washington Post y del New York Times, felicitándose Bradlee de que gracias a la competencia ahora están en boca de todo el mundo.

A la salida el presidente del Times señala ante la prensa estar satisfecho, pues hasta 27 congresistas declararon a su favor.

Katharine no hace declaraciones, pero baja rodeada de mujeres, futuras periodistas muchas de ellas que admiran su coraje y les muestra el camino a seguir.

La redacción se paraliza cuando anuncian que ya hay fallo, con una votación de 6 a 3 a favor de la libertad de prensa, señalando que esta debe servir a los gobernados, no a los gobernantes.

Nixon ordena que ningún reportero del Washington Post entre jamás en la Casa Blanca ni en ningún servicio religioso de la familia Nixon.

Justo en ese momento un guardia de seguridad ve que alguien ha entrado en la sede del partido demócrata, informando el vigilante a la policía de que se está produciendo un robo en el Watergate, caso en que los reporteros del Post Bob Woodward y Carl Bernstein tendrían gran relevancia.

Calificación: 3