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Los exiliados románticos
Los exiliados románticos

España (2015) *

Duración: 70 min.

Música: Tulsa

Fotografía: Santiago Racaj

Guión y Dirección: Jonás Trueba

Intérpretes: Vito Sanz (Vito), Francesco Carril (Francesco), Luis E. Parés (Luis), Renata Antonante (Renata), Isabelle Stoffel (Isabelle), Vahina Giocante (Vahina), Miren Iza (Miren), Sigfrid Monleón (Él mismo), Jim Haynes (Él mismo).

Existía en Europa un movimiento a favor del culto a la Naturaleza Humana y de la liberación del individuo que colmó el vacío y se establecieron nuevos códigos de moral, como el de Rosseau, basado en la apoteosis de los sentimientos, o el de George Sand, basado en la religión del amor.

El Romanticismo abarcó todos los aspectos del pensamiento humano. Se extendió por toda Europa, floreció y decayó hasta desaparecer, con algún brote esporádico en años posteriores. (E.H. Carr / "Los exiliados románticos")


En un bar, tras cerrar al público un joven, Luis, que tiene unos papeles y un diccionario en francés le pregunta a la camarera cómo se pronuncian en francés algunas palabras.

Sale luego con una furgoneta en la que recoge a sus amigos Francesco y Vito, con los que empieza un largo viaje hacia Francia.

Paran a comer en un área de servicio unos bocadillos y por la noche, y al llegar a Toulouse duermen en la propia furgoneta quejándose Luis de que le duelen las rodillas, pese a lo cual se niega a dejar que conduzca Francesco por temor a que haga algo al vehículo.

Junto al río los localiza gracias a un visor Renata, que baja hacia la furgoneta y le pregunta a Luis, que está fuera, por Francesco.

Mientras toman un café con ella, le cuentan que han ido hasta allí para ver a un amigo, y que la furgoneta es de la madre de Luis y de una amiga que se la compraron por el deseo de viajar.

Renata les lleva hasta la dirección del hombre que buscaban, y mientras Vito y Luis van a buscar a su amigo, Francesco se queda a solas con Renata, y le dice que leyó el último libro que ella le regaló y que le hizo reflexionar sobre ellos mismos y lo distintos que son en muchas cosas, pues a ella le gusta vivir en Toulouse y a él en Madrid, a ella le gusta la cultura francesa y a él la anglosajona, a ella le gusta más el teatro que el cine y es más expresiva que él, que asegura que no es capaz de expresarse bien más que con sus amigos y por eso no puede prometer nada ni estar con nadie, recordando que durante la última noche que pasaron juntos cuando ella le dijo que le quería él se asustó, habiendo hecho el viaje para decirle en primera persona lo que siente y para decirle que no puede ofrecerle nada.

Tras esa charla, ella les invita a su casa, donde continúan la conversación, señalándole Renata que su interpretación de la novela es muy simple, pues esta narra cómo el amor nace de las diferencias y cree que él se esconde detrás de su interpretación, asegurándole que también ella tiene miedo a veces, pero que no pueden ser tan egoístas y ser siempre enfermos, pues los demás también necesitan en ocasiones enfermeros, no soportando a quienes buscan en su relación a una madre o una enfermera.

Tras la charla comen y ríen los cuatro juntos en el patio de ella.

Luego pasean por la ciudad, y durante un rato pierden de vista a Luis y a Vito, momento que Francesco aprovecha para besar a Renata, antes de que ellos aparezcan de nuevo.

Van luego a un local donde asisten a la actuación de una cantante de Miren, una joven cantautora española.

Por la noche, y antes de dormir Luis y Vito comentan que les ha caído muy bien Renata y no quieren que Francesco haga lo de siempre.

Al día siguiente siguen su viaje, esta vez con Renata, que va dormida junto a Francesco, hacia París.

Allí deben encontrarse con Isabelle, una amiga de Vito, que les lleva a cenar a casa de un amigo, el conocido Jim Haynes, que todos los domingos hace una comida a la que acuden cientos de personas, y donde conoció a Sigfrid Monleón, que es quien les ha preparado la cena y que es un autor y director que le ha ofrecido a Isabelle un importante papel en su próxima película representando a una enfermera suiza que ayudó a salvar a muchos niños durante la guerra civil.

Vito, por su parte le cuenta que sigue haciendo la tesis, con la que lleva varios años.

Isabelle les cuenta que trabajó durante el verano en una residencia de ancianos en Suiza, donde se daba la peculiaridad de que los ancianos no se hablaban prácticamente entre sí por no querer tratar con viejos, aunque tras realizar dicho trabajo ella llegó a la conclusión de que quiere tener un bebé, aunque aún no ha elegido al padre.

Luis les cuenta que él estuvo trabajando en Salou en una tienda de souvenirs, viendo a muchos europeos que solo iban a beber y a tomar el sol en la playa y cuyo único recuerdo del verano era una botella de sangría en forma de toro.

Francesco por su parte reflexiona, y dice que ninguno de los que están allí tiene hijos, hablando de la necesidad de transmitirles una vocación.

Tras la cena, Isabelle le dice a Vito que le gustaría que él fuese el padre tras lo que se besan.

Esa noche van también en París a una sala de fiestas donde canta de nuevo Miren.

Al día siguiente, muy nervioso, Luis espera en los jardines de Luxemburgo a Vahina, una amiga.

Esta se sorprende al ver que durante el tiempo en que no se han visto ha aprendido a hablar francés.

Le cuenta que ha pasado el verano pensando en ellos y en su encuentro, a principios del mismo, diciendo que fue una de las cosas más bellas de su vida y que ha estado soñando con ese encuentro con ella allí, en los jardines de Luxemburgo.

Saca tras ello un papel donde le ha escrito todo lo que ha sentido y deseaba decirle, expresando su miedo y la alegría de verla y su necesidad de hacerlo al menos una vez más y que ella le mirara, esperando volver a verse de nuevo de vez en cuando, aunque también su temor a que piense que está loco, y que aunque normalmente la razón vence al corazón, esta vez ha sido al contrario y tenía la necesidad de decírselo.

Vahina le da las gracias y le dice que pasaron un momento muy agradable ese verano, y se guarda el escrito, pero ella tiene su vida allí y no entiende muy bien qué quiere, diciéndole él que necesitaba verla y contarle lo que sentía.

Ella asegura sentirse abrumada al ver que ha ido desde España solo por eso, y le dice que ha sido un placer verle.

Vito toma la decisión de afeitarse su poblada barba, tal como le había sugerido Isabelle.

Pese a no haber conseguido conquistar a Vahina, Luis asegura ante Francisco que se siente muy bien por lo que ha hecho pese a haber sido patético.

Terminada la visita a París salen de nuevo a la carretera, acompañados de Isabelle y Renata, viendo Francesco que les sigue Miren, la cantante, una de cuyas canciones entonan todos ellos.

Paran junto al lago de Annecy donde los chicos se bañan y bromean entre ellos, acabando por quitarse los bañadores mientras Renata e Isabelle los observan desde lejos, afirmando Renata que si fuese una película no pasarían el test de Bechdel: que pregunta si habría personajes femeninos con nombres propios, si se relacionan entre ellos y si, de hacerlo, hablan de algo que no sea de hombres.

Llegan a plantearse marcharse, aunque finalmente no solo no lo hacen, sino que acaban uniéndose a ellos en el lago, donde juegan y se divierten todos juntos.

Calificación: 2