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Los odiosos ocho
Los odiosos ocho

The hateful eight (2015) * USA

          También conocida como:
                    - "Los 8 más odiados" (Hispanoamérica)

Duración: 167 minutos

Música: Ennio Morricone

Fotografía: Robert Richardson

Guión y Dirección: Quentin Tarantino

Intérpretes: Samuel L. Jackson (Marquis Warren), Kurt Russell (John Ruth, "La Horca), Jennifer Jason Leigh (Daisy Domergue), Walton Goggins (Chris Mannix), Demián Bichir (Bob), Tim Roth (Oswaldo Mobray), Michael Madsen (Joe Gage), Bruce Dern (General Sandy Smithers), Channing Tatum (Jody Domergue), James Parks (O. B. Jackson), Dana Gourrier (Minnie).

CAPÍTULO UNO: EL ÚLTIMO TRAMO A RED ROCK

Pocos años después de terminada la guerra civil, una caravana avanza por el paisaje nevado de Wyoming cuando se topa en medio del camino con un hombre negro que lleva tres cadáveres y que se identifica como Marquis Warren, ex oficial del ejército y ahora funcionario policial que lleva los cadáveres a Red Rock para cobrar una recompensa por ellos.

El cochero, O. B. Jackson le dice que les persigue una fuerte ventisca y tienen prisa por llegar a la Mercería de Minnie, pidiendo Warren que lo lleven, aunque Jackson le dice que debe pedir permiso al hombre que lleva atrás, que pagó para ir solo.

El ocupante del coche, John Ruth, "La Horca", obliga a Warren a dejar sus armas sobre una roca antes de permitirle acercarse, reconociéndolo como Comandante Marquis Warren, con el que unos meses antes cenó en Chatanooga, contándole que su caballo, que era ya viejo no resistió el temporal.

Ruth, que va acompañado por una mujer esposada a su brazo se la presenta como Daisy Domergue, que saluda a Warren con un "hola, esclavo", contándole Ruth que ofrecen 10.000 dólares por su cabeza, y por eso no le agrada compartir coche con otro profesional, afirmando este que él, con sus tres cadáveres, obtendrá, 4.000 por uno, 3.000 por otro y 1.000 por el otro.

Finalmente le dejará ir con ellos, aunque entregándole sus pistolas al cochero, y sin escuchar las objeciones de Domergue a compartir coche con un negro, que Ruth acalla con un golpe en la cabeza.

Por el camino charlan, preguntándole Warren a Ruth si no le produce sentimientos encontrados entregar a una mujer a la horca, asegurando Warren que él nunca los entrega vivos, pues hacerlo es darles la ocasión de que lo maten.

Ruth le pregunta si sigue conservando la carta de Lincoln, afirmando Warren que sí, pidiéndole Ruth que le deje leerla de nuevo, sintiéndose conmovido al hacerlo, contándole a Daisy que ese hombre se carteaba con Lincoln durante la guerra, aunque lo único que consigue es que ella escupa la carta, ante lo que Warren la golpea tan fuerte que hace que caiga del coche, llevándose con ella a Ruth, atado a su muñeca.

Y mientras están fuera recomponiéndose, y comentando Daisy que el negro le rompió la mandíbula, el cochero da la voz de que se acerca por el camino otra persona.

Temiendo que esté conchabado con él, Ruth obliga a Warren a ponerse unas esposas

CAPÍTULO DOS: LOS SINVERGÜENZAS

Llega en efecto otro hombre al que le pide que entregue sus armas al cochero, reconociendo a Chris Mannix, el pequeño de los Rebeldes Renegados de Mannix, que eran el azote de Carolina del Sur, contándoles este que se dirigía a Red Rock donde ha sido nombrado sheriff, cuando su caballo metió la pata en una topera y se le rompió.

Ruth no confía en su palabra, pero él le dice que como sheriff él es el encargado de pagarles por los cadáveres, por lo que finalmente Ruth decide dejarle subir, aunque tras ponerse las esposas, algo que él rechaza, por lo que decide liberar a Warren de las suyas, devolviéndole sus armas para que lo vigile, sabiendo que es imposible que él y Mannix sean cómplices, al ser este racista, acordando con Warren que él le ayudará a proteger sus 8.000 dólares si él le ayuda a proteger sus 10.000.

Mannix promete a cambio invitarlos a tomar algo cuando lleguen a Red Rock, lo que Ruth rechaza asegurando que él no bebe con rebeldes renegados.

Mannix reconoce a Warren y le pregunta a Daisy si sabe lo famoso que es, respondiendo ella que sí, que sabe que los confederados daban 30.000 dólares por su cabeza, en un primer momento, aunque luego bajó hasta 5.000.

Cuenta que se escapó de un campo de rebeldes en Wellenbeck en West Virginia prendiéndole fuego y haciendo que murieran calcinados 47 hombres, defendiendo Warren que cuando se alistó lo hizo para acabar con los blancos que querían que los negros continuaran siendo esclavos, aunque Mannix le recuerda que también murieron 37 prisioneros de su bando, por lo que incluso estos pensaron que se trataba de un loco sanguinario obsesionado con matar blancos, de uno u otro bando, siendo expulsado del ejército con la C de Cobarde en su espalda, salvándole la vida su magnífica hoja de servicios, pues mató también en sus tiempos a un elevado número de pieles rojas.

Warren le dice que él no puede hablar, ya que ellos destruyeron muchos poblados negros, afirmando Mannix que cuando los negros tienen miedo los blancos están a salvo, amenazando Warren con enviarlo al pescante si sigue hablando así.

CAPÍTULO TRES: LA MERCERÍA DE MINNIE

Cuando llegan a la Mercería de Minnie los recibe un mexicano, Bob, que les dice que no esperaban más caravanas, explicándole el cochero que la tormenta les obligó a cambiar de ruta, diciéndoles el mexicano que no están ni Minnie ni Sweet Dave que se fueron a visitar a su familia, dejándolo a él como encargado.

Ruth entra con Daisy, viendo que está la puerta rota y deben clavarla cada vez que entra alguien, mientras Mannix y Warren ayudan a Bob con los caballos.

Dentro, hay encuentra a un viejo general sureño y otros dos hombres, contando el más bajo, y que tiene acento inglés que llegaron 40 minutos antes.

Ruth se sirve un café que escupe por lo mala que es, contándole Daisy a los demás que viaja con ellos el nuevo sheriff de Red Rock, algo que Ruth pone en duda.

El hombre que estaba junto a la lumbre y que se presenta como Oswaldo Mobray, afirmando ser el "Verdugo Británico", le pide que justifique que es agente de la ley y no un vulgar secuestrador, contándoles tras ello que él realiza su profesión de verdugo sin apasionamiento, pues no le importa lo que hizo el asesino.

En el establo, y tras soltar los caballos, el mexicano les dice a Mannix, O.B. y a Warren que vayan dentro, rechazando la ayuda que le ofrece Warren.

Dentro, Ruth se acerca a la mesa donde un vaquero escribe ajeno a la conversación, diciendo que está escribiendo la historia de su vida, que se llama Joe Gage y que va a 14 millas de Red Rock para ver a su madre, contando que es peón de rancho y que regresa tras un traslado de ganado.

Ruth se dirige tras ello al anciano, vestido con traje de confederado y que le hace ver que es General y que no tiene por qué hablar con él.

O.B. y Mannix colocan unas cuerdas para poder ir hacia el retrete entre la ventisca sin perderse antes de entrar, señalando Mobray que va a Red Rock para ejecutar al asesino del anterior sheriff.

En los establos Warren ayuda al mexicano, que le cuenta que Minnie y Sweet Dave fueron a visitar a su madre y le dejaron a él de encargado, lo que Warren dice no parece propio de Minnie.

Mannix reconoce en el viejo al General Sanford Smithers, que le cuenta que va a Red Rock para ver a su hijo que falleció allí unos años antes tras licenciarse cuando fue a buscar fortuna en esas tierras y va a encargarle una lápida.

Cuando entran Warren y el mexicano el primero se fija en que todos tienen el sombrero puesto, algo que Minnie nunca hubiera permitido en su local, extrañándole que el mexicano lo permita.

También el reconoce al General Smithers, de la batalla de Baton Rouge en la que también estuvo él, aunque en el otro bando, asegurando el general que él no reconoce a negros con uniformes del norte.

Warren le recuerda que capturó a un comando de color y ninguno de ellos regresó, diciendo el General que no tenían tiempo, comida ni deseos cuidar de sus caballos, y mucho menos de los negros, por lo que los fusilaron, estando a punto Warren de sacar su pistola, lo que evita Mobray que le dice que si dispara contra un anciano desarmado acabarán colgándolo.

Sugiere por tanto organizar dos zonas, Georgia, para los sureños, junto a la chimenea, y Philadelphia para los del norte, junto al bar.

En esta zona Ruth asegura que alguno o algunos de los que están allí es socio de Domergue, a la que pretende poner en libertad, bastándoles con esperar el momento oportuno, por lo que le recuerda a Warren su trato, seguro de que en vez de esperar el momento tratarán de forzarlo, poniéndose en evidencia.

Como no se fía de nadie se dirige a Gage y le pide su arma, que este se niega a entregarle, siendo sorprendido por detrás por Warren, pudiendo así desarmarlo, haciendo luego lo mismo con Mobray, desmontando los revólveres, echándolos en un cubo que pide a O.B., vacíe en la letrina.

Hacen tras ello una pequeña tregua en la que todos se sientan a comer el estofado, diciendo Mannix durante la comida que es imposible que un oficial expulsado de la caballería mantuviera amistad por correspondencia con Abraham Lincoln, debiendo reconocer Warren que es cierto, aunque le señala que la carta surtió efecto para desarmar a los blancuchos, que es el único modo de que los negros estén a salvo, haciéndole ver que gracias a ella subió a la diligencia.

Warren se acerca tras ello a llevarle un cuenco con comida al General, al que le pregunta si está casado, contando él que unas fiebres se llevaron a su mujer, cuya dote utilizó en su día para comprar campos de melocotoneros, por lo que le fue bien.

Warren le recuerda que su hijo fue por allí unos años antes hablando también maravillas de su madre, preguntándole el viejo si conoció a su hijo, diciéndole Warren que sabe incluso qué día murió, preguntándole a su padre si quiere saber qué día murió, respondiéndole que el día que lo conoció a él.

Deja tras ello un revólver al alcance del anciano mientras le cuenta que su hijo fue allí para cazarlo a él, ya que ofrecían 5.000 dólares por su cabeza.

Recuerda que su hijo le rogó que le dejara volver a casa con su familia, siguiendo cada uno su camino, jurando que no volvería a poner un pie en Wyoming, aunque al saber que era el hijo del sangriento asesino de negros de Baton Rouge, decidió divertirse.

Mannix le pide al general que no lo escuche, diciéndole que miente.

Warren sigue su historia contando que hacía mucho frío entonces, y obligó a Chester a desnudarse en medio de la nieve, tras lo que le obligó a andar así durante dos horas hasta que el frío lo venció, suplicando entonces que le diera una manta, para lo cual lo obligó a arrastrarse a cuatro patas hacia él para que le hiciera una felación, pese a lo cual no le entregó la manta, afirmando que la mayor estupidez que hizo Chester fue hacerle saber que era hijo del General Smithers. Este, no pudiendo resistirlo más coge el revólver, dándole una excusa a Warren para disparar contra él, acabando con su vida.

CAPÍTULO CUATRO: DOMERGUE TIENE UN SECRETO

Quince minutos más tarde Gage sacaba a Smithers tras ofrecerse voluntario ayudado por O.B., al que le tocó por sorteo.

Pero mientras Warren contaba su historia, nadie se percató de que una persona echaba un veneno en el café y la única que lo vio hacerlo fue Domergue.

Esta pide permiso para tocar la guitarra, cantando una canción sin decir nada cuando a su regreso, y tras sacar al General de la casa regresa O.B. y Ruth le sirve un café y se sirve otro para él.

Ruth la anima a cantar, aunque cuando acaba la canción rompe la guitarra y vuelve a colocarse las esposas que lo amarran a ella.

También se sirve café Mannix, aunque antes de tomarlo ve cómo Ruth vomita sangre, haciéndolo O.B. también, por lo que lo lanza lejos.

Al comprender que lo han envenenado, Ruth golpea a Daisy, que se ríe de él, que vomita sangre sobre su cara, aprovechando ella su estado para arrancarle el revólver y dispararle acabando con él, aunque Warren apuntándole a la cabeza se la quita, pidiéndoles a todos os que se pongan contra la pared del fondo mientras los apunta, aunque le pide a Mannix que vaya junto a él, sabiendo que no fue él quien envenenó el café, y le entrega un revólver para que le ayude a vigilar a los otros tres hombres, señalando que sabe que alguno de ellos o los tres colaboran con Daisy, a la que le quita la llave de las esposas que le había quitado a Ruth, para decirle que debe saber que ha matado a la única persona empeñada en llevarla viva a Red Rock.

Mannix le dice que está seguro de que fue Gage, pero Warren no está seguro, asegurando que es imposible que Minnie lleve una semana fuera, pues el estofado que comieron era el de Minnie, pues cada persona le da su propio toque, como su madre se lo daba al suyo y el que comieron tenía el toque de Minnie.

Por otra parte está la butaca de Sweet Dave, que dice nadie más que él usaba, asegurando que si se hubiera ido al norte se la habría llevado, comprobando tras quitar las mantas que la cubren que está manchada de sangre.

Bob se defiende diciendo que mientras mataba al General él estaba tocando el piano, por lo que no pudo poner el veneno.

Warren les explica que su teoría es que él está compinchado con alguno de los otros dos, en cuyo caso Mobray habría sustituido al verdadero Mobray al que habría matado, y juntos habrían acabado con Minnie y Sweet Dave a la espera de liberar a Daisy, aunque no contaban con la ventisca ni con ellos dos.

El Mexicano le dice que no puede acabar con ellos por una teoría tan rebuscada, señalando Warren que no lo es, recordando que hasta dos años antes Minnie tuvo una placa tras el mostrador en que ponía "Ni perros, ni mexicanos" placa que descolgó dos años antes porque ya dejaba entrar perros, y por ello está seguro de que miente y de que ha matado a Minnie por lo que le dispara y acaba con él, destrozando su cara.

Les dice a los otros dos hombres que si el que envenenó el café no confiesa le hará beber el café a Daisy, haciendo que confiese Gage que fue él quien lo hizo, pidiéndole permiso Mannix para acabar con él, aunque justo en ese momento y desde el sótano otro hombre le dispara a Warren en sus partes, aprovechando Mobray el momento de confusión para sacar un arma oculta y disparar a Mannix, que, aunque herido en una pierna devuelve el disparo mientras Gage grita que no está armado para que no le disparen.

CAPÍTULO CINCO: LOS CUATRO PASAJEROS

Esa mañana temprano, y aun con sol llegó otra caravana a la Mercería de Minnie, diciéndole a Charlie, el mozo de cuadra que sale a recibirlos que van completos, no pudiendo llevar con ellos a ningún otro pasajero, cuando Charlie le dice que hay una persona que está allí para viajar con ellos y que Minnie quiere que se vaya.

Los pasajeros entran con Judy, la compañera del cochero, que les presenta a estos a Minnie, a Gemma, que está desplumando un pollo y a Sweet Dave, que juega al ajedrez junto a la chimenea con el anciano General Smithers.

Los pasajeros se presentan como Oswaldo Mobray, Joe Gage, Bob y Jody.

Le piden luego a Minnie que les prepare uno de sus famosos cafés, aunque nada más probarlo Jody acaba con Minnie y con Ed, el cochero, mientras Gage hace lo mismo con Judy, y Mobray con Gemma y Bob con Charlie cuando asomaba a través de la puerta antes de acabar con Dave apuñalándole.

Charlie, fuera, avanza costosamente debido a sus heridas mientras dentro Mobray remata a Gemma, debatiendo qué hacer con el viejo, decidiendo que su presencia les ayudará a engañar a los otros.

Gage remata a Judy antes de salir afuera, donde comienza a nevar, siguiendo con su rifle el rastro de sangre de Charlie, que se había escondido hasta acabar con él.

Jody habla con el general y le dice que si actúa como un viejo chocho no le ocurrirá nada cuando llegue Ruth con su hermana, asegurando este que así lo hará.

Durante las 4 horas siguientes arrojaron los cadáveres al pozo, guardaron los caballos, pusieron orden en el local y escondieron armas para utilizarlas más tarde y esperaron la diligencia, bajando cuando vieron que se acercaba Jody al sótano mientras les pide paciencia a sus hombres, pues pueden pasar allí varios días, y en algún momento Ruth dormirá y podrán acabar con él.

CAPÍTULO ÚLTIMO: HOMBRE NEGRO, INFIERNO BLANCO

Herido y apoyándose en una silla Mannix se acerca a Warren, que se desangra por la herida de su ingle en una cama, y una vez junto a él le pide al hombre del sótano que salga con las manos en alto, amenazando con disparar a Daisy si no lo hace.

Daisy sonríe al ver salir a su hermano, aunque mientras este la saluda Warren le dispara a la cabeza, haciendo que ella grite diciéndole que se había rendido.

Gage pide permiso para sentarse junto a la mesa donde antes escondieron un revólver, mientras Domergue le dice a Mannix que ha elegido un mal momento para hacerse amigo de los negros y le va a costar morir en ese agujero, pues los tres hombres que había allí eran miembros de la banda de Jody Domingray, una peligrosa banda de asesinos, a cuyo cabecilla, Jody, acaban de matar.

Warren comprende en ese momento todo, explicándole a Mannix que Domingray es un asesino por cuya cabeza ofrecían 50.000 dólares, valiendo cada uno de los miembros al menos 10.000, y de ahí los 10.000 que ofrecían por Daisy.

Gage les cuenta que Jody dejó a 15 hombres de su banda en Red Rock con la orden de organizar una carnicería en el pueblo si no lograban ellos acabar allí con Ruth, señalando Daisy que ahora es ella la líder de la banda y le dice a Mannix que aún puede salvar su vida para lo que debe acabar con Warren, y ellos se marcharán a México y él a Red Rock para recibir la estrella de sheriff, pudiendo además llevarse a Marco, el Mexicano, que es el que se hacía llamar Bob, y por el que le darán 12.000 dólares, aunque Warren, que conocía a Marco ríe, pues asegura que como le voló la cabeza ya no vale nada, señalándole Mobray que si muere él, lo cual es más que probable podrá llevárselo a él, que señala que en realidad se llama Pete Hicox "el Inglés", ofreciéndose 15.000 dólares por su cabeza.

Warren le pregunta a Gage quién es él, diciendo que es Grouch Douglas, por el que Warren dice ofrecen también 10.000 dólares.

Mannix les pide una razón para no acabar con todos y hacer caja, señalando Daisy que podría hacerlo, pero que no llegaría a disfrutar del dinero, pues acabarían con él antes de salir de la montaña el resto de los miembros de la banda.

Le hacen ver que él solo no sabrá conducir una caravana de seis caballos y como mucho podrá llevar cuatro cadáveres y tras la nevada irá tan lento que podrá ser alcanzado por los hombres de la banda de su hermano.

Warren le dispara a Daisy en un pie para obligarla a callar, ante lo que el Inglés trata de convencer a Mannix de que acabe con Warren y lo tendrá a él para cobrar, recibiendo este otro disparo de Warren, aprovechando el momento Douglas para coger el arma escondida bajo la mesa con la que tratará de acabar con ellos, aunque antes de lograr hacerlo es alcanzado por Mannix y por Warren, el cual trata tras ello de acabar con Daisy, aunque al apretar el gatillo que se ha quedado sin balas, por lo que le pide a Mannix que le devuelva su revólver, a lo que este se niega.

Sabiéndose dominador de la situación, le pregunta a Daisy si el trato es esperar allí a que se derrita la nieve y que luego ella se irá hacia México y él hacia Red Rock, preguntando si podría llevarse a Jody y cobrar los 50.000 dólares, diciéndole ella que a su hermano no podrá llevárselo, pues tiene hijos y se lo llevarán a estos.

Le pregunta tras ello si serán amigos si acaba con Warren, a lo que ella le responde que sí, diciendo él que no hay trato, pues no cree que sea cierto que haya 15 hombres de su banda en Red Rock y además porque aunque vio cómo Gage envenenaba el café no dijo nada cuando vio que él iba a beberlo.

Le dice además que no cree que su hermano encabezara un ejército, al contrario que su padre, que terminada la guerra mantuvo unido a un ejército de 400 hombres solo por respeto a su autoridad, mientras que su hermano es solo un forajido que lideraba una banda de asesinos.

Pero mientras habla de pronto dice que no se encuentra bien y cae de espaldas.

Aprovechando la situación, Daisy trata de levantarse para hacerse con un arma, aunque como está encadenada a Ruth no consigue avanzar, por lo que para hacerlo debe arrastrar el cadáver de este, mientras Warren grita desde la cama llamando a Mannix.

Daisy alcanza un cuchillo con el que corta el brazo de Ruth, logrando así levantarse, y, aunque herida, llegar al revólver de Douglas, aunque justo cuando va a cogerlo recibe un disparo que Mannix, tras despertar realiza desde el suelo.

Se dispone tras ello a acabar con ella, aunque Warren le pide que no lo haga. Le sugiere que como tributo a Ruth, que lo último que hizo antes de morir fue salvarle la vida evitando que bebiera el café acaben con ella como él deseaba que se hiciera, pues dado que ambos morirán, ya que están perdiendo mucha sangre, lo único que les queda es decidir cómo acabar con ella y dispararle sería algo demasiado clemente para ella.

Señala mientras tiran de la soga que su primer y único acto como Sheriff de Red Rock es acabar con Daisy Domergue ahorcándola, observando él y Warren desde la cama como Domergue patalea mientras muere ahorcada, riendo ellos al verla así.

Una vez muerta, y agotados y sin fuerzas esperan la llegada de la muerte, pidiéndole Mannix que le deje leer la carta de Lincoln, tras lo que hace una bola de papel con ella y la lanza, esperando la muerte.

Calificación: 3