Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

Los sobornados

The big heat (1953) * USA

Duración: 89 min.

Música: Daniele Amfitheatrof

Fotografía: Charles Lang

Guión: Sydney Boehm (S.: William P. McGivern)

Dirección: Fritz Lang

Intérpretes: Glenn Ford (Dave Bannion), Gloria Grahame (Debby Marsh), Lee Marvin (Vince Stone), Jocelyn Brando (Katie Bannion), Jeanette Nolan (Bertha Duncan), Alexander Scourby (Mike Lagana), Adam Williams (Larry Gordon), Willis Bouchey (Teniente Ted Wilks), Howard Wendell (Comisario Higgins), Peter Whitney (Tierney)

El sargento Tom Duncan se suicida en su casa a media noche procediendo Bertha, su esposa al ver lo ocurrido, a llamar a Mike Lagana, ante el que se presenta como la viuda de Tom Duncan. Llamando este por su parte a Vince Stone, que jugaba a las cartas con sus amigos para que se ocupe del asunto.

También es despertado el sargento David Bannion para ocuparse de la investigación, interrogando a la viuda que achaca el suicidio a sus problemas de salud.

Al día siguiente Bannion recibe la llamada de un compañero que la da el nombre de una mujer, Lucy Chapman, que asegura que Duncan no se suicidó.

Bannion va a verla al club de chicas de compañía donde ella trabaja, asegurándole que Duncan no tenía ningún problema de salud y que su mujer le había concedido el divorcio dos días antes.

Tras hablar con ella vuelve a interrogar a Bertha Duncan, la cual le cuenta que su marido tuvo al menos cuatro amantes desde que se casaron, sospechando Bannion que quizá Lucy trata de chantajearla al saber que posee una casa de veraneo en Lakeside, lugar donde conoció a Duncan, preguntándole a la viuda cómo pudo hacerse con una segunda vivienda con su sueldo de policía, negándose ella a hablarle sobre dicha vivienda.

Cuando al día siguiente un teletipo avisa de la muerte de una mujer cuya ropa estaba etiquetada en Lakeside, Bannion acude a investigar el homicidio comprobando que se trataba de Lucy Chapman, a la que torturaron apagando colillas sobre su cuerpo.

El teniente Wilks le ordena que deje tranquila a la señora Duncan y que se olvide del asesinato de Chapman, que es competencia del sheriff del condado.

Pero pese a las órdenes Bannion continúa investigando para lo que acude a interrogar al dueño del bar en que trabajaba Lucy, aunque no consigue que este le cuente nada, pero observando cómo, efectuó una llamada en que advertía a otra persona de su presencia en el bar cuando creía que Bannion se había marchado.

De regreso a su casa recibe una llamada anónima en la que le advierten que si no deja de meterse en los asuntos de los demás morirá, insultando además a su mujer, por lo que, a pesar de que esperan a unos amigos para cenar decide ir a casa de Mike Lagana.

Allí un policía le da el alto y le explica que el mafioso tiene a tres policías velando por su seguridad durante el día y otros cuatro por la noche pese a no tener ningún cargo oficial.

Mientras espera a Lagana observa que este da una fiesta donde los invitados bailan y se divierten.

Recibido por Lagana, le habla de la tortura y muerte de Lucy Chapman, sugiriendo que esta, efectuada al estilo de los tiempos de la prohibición, fue ordenada por él, al que acusa de haber forjado su fortuna a base de asesinatos y corrupción.

Lagana llama a su matón para que eche a Bannion de su casa, aunque lo que este consigue es que Bannion descargue su ira sobre él dándole una paliza, lo que le supone una nueva reprimenda de Wilks.

De vuelta a su casa, y mientras le cuenta un cuento para dormir a su hija, su mujer le pide las llaves del coche para ir a buscar a una canguro, ya que ellos van a ir al cine.

Y estando con la niña escucha una fuerte explosión, comprobando al salir que su coche ha ardido con su Katie en su interior.

Tras el funeral es recibido por el comisario Higgins, que le asegura haber dado prioridad a la investigación de la muerte de Katie, que, según él fue debe tratarse de una venganza de alguna de las personas o familiares a los que él detuvo.

Las buenas palabras de Higgins solo sirven para que él se irrite más, tanto con él como con Wilks, al que le dice que Higgins pronto le dará las órdenes pertinentes. En cuando él las reciba de Mike Lagana, ante lo que Higgins decide suspenderlo de empleo y sueldo, ante lo que Bannion le pide que espere a ver si es eso lo que desea Lagana.

Entrega su placa, aunque no su revólver, que asegura lo compró él y que solo lo usará si encuentra a la persona que asesinó a su esposa.

Deja su casa, ofreciéndole ayuda un compañero, en su nombre y en el del propio Wilks, pese a que él lo considera un cobarde que no quiere arriesgarse para no perder su pensión.

Lagana reprende a Larry el matón que acabó con Lucy y con Katie por su torpeza, temiendo que los cambios en el país, al estar cercanas las elecciones puedan afectarle.

Entretanto Bannion acude a un desguace tratando de obtener información sobre la persona que colocó en su coche la bomba dirigida a él, pero el dueño le dice que la persona a la que busca murió y él no le da información alguna, ni le permite interrogar a sus trabajadores, pese a lo cual, cuando se va se acerca hasta él la vieja secretaria, la señora Parker, que le indica que dos semanas atrás hubo un tipo vestido con ropa muy llamativa que fue a ver a Slim, y que posteriormente lo llamó dejando el recado de que llamara a Larry al "Retiro".

Acude al Retiro tras pedirle a su cuñado que haga una llamada y pregunte por Larry, aunque la llamada no tiene éxito, observando que está allí Vince Stone, mano derecha de Lagana jugando a los dados, el cual maltrata a una crupier, lo que hace pensar a Bannion que es este quien torturó y mató a Lucy.

Obligará a marcharse del local a él y a otro matón, que no desean crear problemas ante la proximidad de las elecciones.

Cuando sale del local es abordado por Debby Marsh, la novia de Stone, atraída por su valentía frente a los matones, no dudando en ir con él hasta su hotel, aunque una vez allí se decepciona al comprobar que Bannion solo pretendía sonsacarla, por lo que regresa al ático de Stone, donde este juega a las cartas con varios hombres, entre los que se encuentra Higgins, no atreviéndose ninguno a intervenir cuando Stone la interroga sobre lo que hizo al salir del club, acabando por lanzarle un recipiente de café ardiendo a la cara.

Con la cara destrozada, Debby acude a Bannion que le consigue una habitación junto a la suya sin registrarla, contándole ella que fue el propio comisario Higgins quien la llevó al hospital para evitar que informaran a la policía. Le informa además del nombre del hombre al que buscaba, y del que antes no quiso informarle. Le informa que el Larry buscado se apellida Gordon.

Entretanto Lagana, temeroso de que Debby pueda contar algo, ordena a Stone que acabe con ella, asegurándose de que tras ello no pueda encontrarla nadie.

Bannion le pide a la señora Parker que le confirme que Gordon es el hombre que fue a ver a Slim, haciendo que llame a la puerta de su apartamento fingiendo haberse equivocado, tras lo cual llama él, colándose en el apartamento y obligándole a confesar que fue Stone quien lo contrató para matarle a él, cuando murió accidentalmente su mujer, contándole también que fue Stone quien mató a Lucy por temor a que supiera algo comprometedor y que Duncan trabajaba para Lagana, dejándolo tras ello libre.

Poco después Stone informa a Lagana de que encontraron a Gordon antes de que pudiera llegar al aeropuerto y que lo lanzaron al fondo del río.

Stone piensa que deben acabar con Bannion, aunque Lagana teme que deje algún escrito y el escándalo sea aun mayor a las puertas de las elecciones. Sugiere por ello algo más efectivo. Hacerse con algo que él quiera más que a sí mismo para neutralizarlo.

Le pide por ello a Stone que obligue a Higgins a quitar la vigilancia que pusieron en la casa del cuñado de Bannion, donde ahora vive su hija Joyce.

Bannion acude a ver de nuevo a Bertha Duncan tras haberle sonsacado a Gordon que Tom Duncan trabajaba para Lagana, imaginándose que Bertha está chantajeando a este al tener en sus manos documentación guardada por su marido, muy comprometedora.

Bertha se muestra muy segura de sí misma, pero Bannion le deja muy claro que él no es Lagana, y que lo mismo que asusta a este, el miedo de que a ella le ocurra algo y salgan a la luz sus trapos sucios, es lo que él desea que ocurra, estando a punto de estrangularla, para hacer que eso ocurra, aunque la llegada de dos policías avisados por Lagana lo evita.

En el hotel recibe una llamada de su cuñado advirtiéndole de que retiraron ya la vigilancia de su casa, por lo que sale hacia allí, encontrándose con que Al ha llamado a varios compañeros del ejército que le ayudan a vigilar la casa, viendo cómo acude también el teniente Wilks junto con otro policía para demostrarle que están con él.

Debby por su parte, decidida a hacer algo bueno en su vida acude a casa de Bertha Duncan a la que asesina, para acudir, tras ello a casa de Stone al que le lanza a la cara café hirviendo igual que hizo él, recibiendo un disparo de este cuando le cuenta que acabó con Bertha, llegando justo entonces Bannion que consigue retenerlo, aunque no lo matará como este deseaba, entregándoselo a Wilks, que descubrió ya la muerte de Bertha Duncan.

Sabiendo que todo el entramado de Lagana se va a venir abajo, advierte a Wilks para que detengan a Lagana y Higgins antes de que puedan escapar.

Él por su parte trata de consolar a Debby en los últimos momentos de su vida, contándole confidencias de su esposa.

Al día siguiente sale a los periódicos la noticia de las detenciones de Lagana y Higgins, mientras Bannion, recuperado su puesto como sargento, vuelve a la rutina, debiendo salir para investigar otro asesinato.

Calificación: 4