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Los viajes de Sullivan

Sullivan's travels (1941) * USA

Duración: 90 min.

Música: Leo Shuken, Charles Bradshaw

Fotografía: John F. Seitz

Guión y Dirección: Preston Sturges

Intérpretes: Joel McCrea (John L. Sullivan), Veronica Lake (La chica), Robert Warwick (Mr. Lebrand), William Demarest (Señor Jonas), Franklin Pangborn (Señor Casalsis), Porter Hall (Hadrian), Byron Foulger (Johnny Valdelle), Margaret Hayes (Secretaria), Robert Greig (Burrows), Eric Blore (Aparcoches).

John L. Sullivan, director de cine consagrado, desea dar un giro a su carrera para hacer un cine social que retrate los problemas de los más desfavorecidos, ante lo que su productor reacciona negativamente, haciéndole ver que él no sabe nada sobre sufrimientos, ya que siempre fue un privilegiado, ante lo que reacciona decidiendo conocer de primera mano ese mundo recorriendo el país vestido de vagabundo y con solo 10 centavos.

Pero su productor no quiere dejarlo solo y hace que lo siga una caravana para dar cuenta de su aventura, ante lo que Sullivan reacciona liberándose de ellos, cuando, al hacer autostop, lo recoge un chaval que desea conducir tanques y que conduce un extraño vehículo a velocidad de vértigo, convenciendo a sus perseguidores para que le esperen en 15 días en Las Vegas.

Consigue que le dé trabajo una joven viuda para partir leña, aunque la mujer espera que se convierta en el hombre de la casa, por lo que le proporciona la ropa de su marido, y lo encierra en su cuarto para que no pueda escapar, debiendo huir atando las sábanas y saltando por la ventana.

Recogido por un camionero, cuando despierta descubre que está de nuevo en Hollywood, entrando a desayunar en una cafetería donde una bella muchacha le invita al desayuno al ver que es más desgraciado que ella, cuyos sueños de ser actriz se esfumaron, habiendo sido expulsada de su habitación, por lo que va a regresar con sus padres.

Para que no tenga que hacer autostop, Sullivan recoge su coche para dejárselo, aunque cuando la policía lo ve vestido de mendigo y conduciendo un coche de lujo los detiene.

Aclarado el malentendido son liberados, regresando a su mansión donde la chica, enfadada por el engaño acaba tirándolo a la piscina, aunque finalmente él también la tira a ella, lo que no le impedirá empeñarse en acompañarlo durante su experimento.

Reiniciarán juntos el periplo subiendo a un tren de ganado junto a cientos de mendigos y bajándose al día siguiente junto a una ciudad. Allí entran en un bar para desayunar, dándose cuenta de que perdió los diez centavos, pese a lo cual el dueño del bar los invita, aunque cuando se entera de que están en Las Vegas, busca la caravana del estudio, y, tras saciar su hambre hace que le den 100 dólares al hombre que les invitó, antes de continuar hacia Kansas tras descansar unos días al estar con fiebre debido al frío que cogió en el tren.

A partir de ese momento comerán entre indigentes, acudirán a duchas públicas para quitarse los chinches y dormirán en albergues entre mendigos, hasta que un día, cansados de tanto sufrimiento deciden regresar a su vida normal, aunque no puede, como desearía casarse con su amiga, pues ya está casado, y, aunque odia a su mujer, con la que se casó solo para ahorrarse impuestos, no puede separarse porque ella no le concede el divorcio.

Por la noche hará su última salida como vagabundo para repartir 1.000 dólares en billetes de 5 entre los mendigos hasta que uno de ellos lo sigue y, tras golpearlo, lo mete en un tren, robándole el dinero y las botas, aunque al huir con el botín es arrollado por un tren.

Al día siguiente sus amigos lo buscan en hospitales y comisarías, apareciendo un cadáver - el mendigo ladrón - al que confunden con Sullivan, por llevar en sus botas su tarjeta.

Mientras los periódicos publican la noticia de su muerte, Sullivan llega a una estación aun confuso por el golpe y un ferroviario lo golpea por colarse en el tren. Se defenderá golpeándolo, lo que le supondrá una condena a 6 años de trabajos forzados por no ser capaz de defenderse debido a su estado de confusión, siendo asignado a un cruel patrón. Un domingo acuden a ver una película de Pluto y Mickey, y ve cómo todos ríen.

Tras leer en un periódico la noticia de su propia muerte decide que el único modo de salir de allí es conseguir que publiquen su foto, por lo que se confiesa autor del asesinato de Sullivan, siendo visto por la chica que de inmediato se lo comunica a los directivos del estudio, que inmediatamente consiguen su liberación.

Se encontrará con la alegría de que su mujer, al creerlo muerto se casó con su administrador, por lo que podrá casarse con su amiga.

Contento por haberle recuperado, su productor le da libertad para rodar su drama, ante lo que reacciona diciendo que lo que de verdad desea es rodar una comedia para regalar el don de la risa a quienes nada más que eso tienen.

Calificación: 4