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Malditos bastardos
Malditos bastardos

Inglorious basterds (2009) * USA / Alemania

          También conocida como:
                    - "Bastardos sin gloria" (Hispanoamérica)

Duración: 146 Min.

Música: Varios

Fotografía: Robert Richardson

Guion y Dirección: Quentin Tarantino

Intérpretes: Brad Pitt (Teniente Aldo Raine / "El apache"), Christoph Waltz (Coronel Hans Landa / "Cazajudíos"), Mélanie Laurent (Shosanna Dreyfus / Emmanuelle Mimieux"), Michael Fassbender (Archie Hicox), Eli Roth (Sargento Donnie Donowitz / "El Oso Judío"), Diane Kruger (Bridget Von Hammersmark), Daniel Brühl (Frederick Zoller), Til Schweiger (Hugo Stiglitz), Gedeon Burkhard (Wilhelm Wicki), B.J. Novak (Smithson Utivitch), Jacky Ido (Marcel), Sylvester Groth (Joseph Goebbels).

Capítulo Uno

Érase una vez… en la Francia ocupada por los nazis

Perrier LaPadite, un granjero francés está cortando leña, cuando ve cómo se acerca un grupo de nazis, al mando del Coronel Landa, que desea hablar con él en privado, por lo que pide que sus hijas y su mujer salgan.

LaPadite le conoce y sabe que su misión en Francia es encontrar a los judíos que quedan en el país, incluyendo a los que se hacen pasar por gentiles.

Le dice que tiene que preguntarle algunas cosas para poder cerrar el expediente de su familia, basándose su interrogatorio en preguntarle por los Dreyfus, una familia judía vecina con una explotación lechera como él y que escaparon.

LaPadite le cuenta que escuchó rumores de que habían logrado escapar a España, aunque, en realidad están en ese momento debajo de ellos.

Le pregunta si sabe cómo le llaman, confirmando Pierre que sabe que le llaman "Cazajudíos", diciéndole que es conocido por su eficacia, ya que puede pensar como lo harían los propios judíos y le advierte que sus hombres harán un registro en su casa, aunque, si colabora, dejarán de hostigar a su familia.

Le pregunta tras ello si refugia a enemigos del estado, confesando Pierre que así es, y que están bajo el suelo, señalándole la zona exacta en que están.

Dado que hablaban alemán, los Dreyfus no pudieron entenderlos, por lo que hace pasar a sus hombres y disparar al suelo hasta acabar con los refugiados, excepto con la hija de la familia, la adolescente Shosanna, que logra huir por un ventanuco, y a la que Landa permite escapar.

Capítulo 2

Malditos bastardos

El teniente Aldo Raine recluta a 8 soldados americanos judíos para crear un grupo especial.

Los americanos preparan un ataque por mar y ellos planean ir antes y actuar en Francia como una guerrilla cuyo único objetivo es matar nazis sin piedad.

Les cuenta que parte de su sangre es india y ellos actuarán como los apaches y serán crueles con los alemanes, a los que arrancarán las cabelleras, y conseguirán así que los alemanes les odien y les teman.

Les dice que cada hombre a su mando les debe 100 cabelleras nazis.

Hitler se muestra indignado ante el relato de sus acciones, diciendo que corren rumores entre los suyos de que uno de ellos, al que llaman el Oso Judío, que mata a sus víctimas con un bate, es un golem.

El grupo aparece y desaparece y está masacrando a sus hombres y pide que los detengan, pues piensa colgarlos por los talones de la Torre Eiffel.

Recibe tras ello al soldado Butz, único superviviente de una patrulla que sufrió una emboscada.

Este les cuenta que tras el ataque solo sobrevivieron tres, el sargento Rachtmann, él y otro soldado, que veían cómo les arrancaban las cabelleras a los demás, observando cómo uno de ellos había escrito en la culata de su fusil "Inglourious Basterds".

Raine trata de interrogar al sargento

Le presenta a Wicki, un judío austriaco que se hizo americano. Al sargento Hugo Stiglitz, al que el sargento reconoce que todo el ejército alemán conoce, siendo famoso por haber acabado con 13 oficiales de la Gestapo.

Cuando lo detuvieron, en vez de fusilarle lo enviaron a Berlín, con la intención de realizar una ejecución ejemplar. Pero los Bastardos oyeron hablar de él y no llegó a Berlín, ya que lo rescataron antes.

Le dicen que admiran su trabajo, pero que en lo de matar nazis es un aficionado y ellos le ayudarán a hacerse profesional.

El sargento dice que sabe quién es, Aldo el Apache, y que no hacen prisioneros, pese a lo cual Aldo le dice que salvará su vida si les informa del lugar donde se encuentra una patrulla que saben está cerca, y de cuántas personas está compuesta y de su armamento, a lo que el sargento se niega.

Raine le dice que entonces se hará cargo de él Donny Donowitz, el conocido como Oso Judío, que, en efecto acaba con él a golpes.

Aterrado, otro de los soldados se levanta para huir y le disparan, quedando por ello solo el soldado Butz, que no duda ni un momento en contarles todo lo que querían saber, consiguiendo salvar así su vida, aunque, Aldo le indica que no debe decir que fue porque confesó, sino que le dejaron para que pudiera contar a todos lo que hacen, que es lo que cuenta a Hitler que le dice que no dirá nada, que contará que cayeron en una emboscada y consiguió escapar.

Se quita luego ante él su gorra, mostrándole que no le salió gratis escapar. Aldo, antes, grabó con su cuchillo, una cruz gamada en su frente para que jamás pudiera olvidar en su vida que fue un soldado nazi.

Capítulo 3

Noche alemana en París

1944. Junio

Shosanna Dreyfus. Cuatro años después de la masacre de su familia quita los carteles del cine después de un festival de cine alemán, siendo observada por un soldado alemán aficionado al cine que le da las gracias por organizar una noche de cine alemán, diciendo ella que no le quedó otro remedio.

Le dice que se llama Emmanuelle Mimieux y que le dejó el cine una tía.

Él se presenta como Fredrick Zoller y le dice que fue un placer hablar con una cinéfila como ella.

Unos días más tarde, Fredrick la ve leyendo en un bar, entra y le pide que le permita sentarse con ella, aunque ella le dice que deje de molestarla y le dice que no quiere ser su amiga, diciéndole él que es algo más que un uniforme.

Observa entonces cómo lo saluda efusivamente un oficial alemán y luego una pareja, diciéndole la mujer que tiene suerte de estar con un héroe de guerra tan valiente.

Le cuenta entonces que dicen que es un héroe porque se quedó acorralado contra 300 enemigos en un campanario pero con mucha munición, consiguiendo matar a 68 hombres el primer día, 150 el segundo, 32 el tercero, y al cuarto, abandonaron la ciudad y que han hecho una película. "El orgullo de la nación", que él mismo interpretó.

Un día, mientras coloca las letras del próximo estreno aparece el coche de un oficial alemán y le piden que suba a su coche.

Ve que la llevan a un lujoso restaurante donde hay numerosos oficiales nazis, entre ellos Joseph Goebbels, con el que está comiendo Zoller, que le dice que no estaba seguro de que aceptara su invitación, algo que la deja estupefacta. Y más cuando se la presenta a Goebbels y a su intérprete y amante, Francesca Mondino, y al Comandante Hellstrom, de la Gestapo, que fue el que la llevó hasta el restaurante.

Se sienta a su mesa, contándole Goebbels que Zoller se pasó la comida hablando de ella y de su cine, informándola Francesca de que Zoller quiere el estreno de su película en Francia, se haga en su sala.

Goebbels le confiesa que él prefiere el Ritz, aunque Zoller le dice que el estreno será más exclusivo haciéndole en ese cine, pues así no irá la hipócrita burguesía francesa y harán una sesión solo alemana.

Goebbels le dice que antes de decidirse quiere conocer el lugar, por lo que le pide a Shosanna que cierre el cine esa noche y ponga una película solo para él para comprobar que es el sitio adecuado.

Aparece entonces el Coronel Landa, que será el encargado de la seguridad durante la proyección y que dice que desea hablar con la señorita Mimieux por seguridad, quedándose solo con ella.

Le pregunta cómo llegó a ser la dueña de un cine y le cuenta que era de sus tíos. Que su tía murió durante un bombardeo y el tío de fiebre en primavera.

Landa ya se informó y sabe que tiene un empleado negro, contándole ella que trabajó siempre con sus tíos y es el proyeccionista, pidiéndole Landa que sea ella quien maneje los proyectores, pues a Goebbels no le gustaría que el éxito o fracaso de la proyección dependiera de un negro.

Cuando Landa se va, ella, que reconoció al asesino de su familia, no puede sujetarse más y llora.

La presentación es un éxito y les gusta la sala, aunque dicen, la acondicionarán para el estreno.

Marcel le pregunta cuando se marchan qué hacer, diciendo ella que aprovechar que estará lleno de nazis para reducirlo a cenizas para lo que no necesitan bombas, pues con sus 150 películas de nitrato que arden tres veces más deprisa que el pape y que rodarán una película solo para los nazis.

Capítulo Cuatro

Operación Kino

Archie Hikox es reclamado por el general Ed Fenech por su dominio del alemán y por su conocimiento sobre el cine alemán, ya que es crítico de cine y escribió un libro sobre el cine alemán de los años 20.

Le habla sobre la operación Kino.

Conocedores del estreno de El orgullo de la nación, a la que asistirá la plana mayor nazi, incluidos los altos cargos de las SS y la Gestapo y los creadores del nuevo cine alemán, lo que consideran una ocasión única para tratar de acabar con todos ellos a la vez.

Colaborará con una unidad del servicio secreto americano, los llamados Bastardos.

Irá por ello a Nadine, una población cercana a París, donde se encontrará, en la taberna la Louisiane con una agente doble, Bridget von Hammersmark, una famosa actriz alemana, que lo llevará como acompañante al estreno junto con dos miembros alemanes de los Bastardos.

Pero una vez en Francia a Raine no le gusta el lugar del encuentro, pues la taberna está en un sótano y luchar en un lugar así, de ser preciso, presenta muchos problemas.

Pese a todo, Hicox, Stiglitz y Wicki acuden al encuentro, vestidos con uniformes de oficiales alemanes, donde encuentran a Bridget jugando con varios soldados alemanes a "Quién soy", consistente en adivinar con preguntas el personaje de su frente.

Ella simula ser su amiga y deja a sus acompañantes para ir con ellos, a los que le cuenta que hay un joven sargento que acaba de ser padre y les dieron el día libre y por eso están en el bar, donde habitualmente no hay alemanes.

Les informa de que cambiaron el lugar de estreno, siendo mejor para sus planes.

Pero mientras hablan les molesta el joven padre, muy borracho, y al que deben tratar de quitarse de encima, notando que Hicox tiene un raro acento.

Al escuchar la discusión aparece un comandante alemán de las SS, Dieter Hellstrom, que estaba leyendo apartado y que se presenta ante ellos, también intrigado por el acento del capitán, que le dice que su región todos hablan como él, que, de hecho, sale, le cuenta, con toda su familia, en la película de Riefenstahl.

Pero al comandante sabe además que no está destinado en Francia porque en caso contrario le conocería, diciéndole Hicox que ha ido para acompañar a Bridget al estreno de París, ya que son viejos amigos.

El Comandante les propone hacer una partida al juego al que juegan los soldados, debiendo acceder aunque sin ganas, tocándole al comandante el personaje de King Kong, y consigue acertarlo sin complicación.

Pero Hicox se muestra impaciente y le indica al comandante que molesta, pues son buenos amigos y quieren hablar entre ellos, aunque Hellstrom le dice que solo considerará que molesta si lo dice la señorita von Hammersmark, que no se atreve, por lo que decide invitarlos a una copa, sacando tras ello la pistola con la que apunta a los testículos de Hicox, al que le dice que sabe que no es alemán.

Tras la barra, también el tabernero, que simula leer un libro, carga su escopeta, mientras Hicox le dice al comandante que él le ha estado apuntando también a los testículos desde que se sentaron, diciendo Stiglitz que también él le apunta, aunque el comandante les hace ver que si le matan a él tendrán que acabar con los demás soldados del local para salir ellos con vida.

Pero se equivoca. Hicox le ordena a Stiglitz que dispare a los testículos del comandante, tras lo que se produce un tiroteo en que van cayendo tanto los de un bando como los del otro, saliendo solo ileso el sargento Wilhelm, que gracias a su ametralladora nadie puede replicarle.

Observa el desastre, cuando escucha un ruido en la escalera y dispara contra esta a modo de advertencia para que nadie se atreva a entrar.

Aldo habla con él, contándole que es americano, mientras que el sargento le dice que es padre, pues su hijo nació ese mismo día en Frankfort.

Aldo pregunta si hay alguien de los suyos con vida, indicando Bridget que ella sigue con vida, aunque herida, siendo llamada por Wilhelm traidora.

Aldo trata de negociar con él. Pide que les deje entrar a él y a otro de sus hombres sin armas a buscar a Bridget y él podrá ver crecer a su hijo.

Pese a las dudas, permite finalmente que baje Aldo a buscarla, aunque este le exige que deje su arma, advirtiéndole que si no lo hace, no saldrá vivo, pues arriba tienen granadas, aceptando hacerlo, aunque entonces es la propia Bridget quien le dispara y acaba con él.

Pero Raine no confía demasiado en ella, y, aunque, en efecto se la llevan de allí para atenderla y curarle la herida de la pierna, antes la interroga, pues por su culpa murieron tres de sus hombres.

Le pregunta, metiendo su dedo en la herida para torturarla, por qué preparó el encuentro en un sótano lleno de nazis, contestando ella que fue una trágica coincidencia, pues los soldados alemanes no deberían estar allí y Hicox se delató al pedir tres vasos, pues el gesto de su mano fue diferente a como lo hacen los alemanes.

Le pregunta cuál era el plan si todo hubiera salido bien, diciendo ella que acudir al estreno vestidos con smokings, y hacerse pasar por miembros de la industria cinematográfica para no llamar la atención.

Les cuenta el cambio del local a un cine más pequeño y que, además, acudirá Hitler en persona, ante lo que Raine le indica que deben seguir adelante, llevándole a él y a varios de sus hombres en sustitución de los fallecidos.

Ella les indica que no podrá pasear por la alfombra roja con la herida, aunque le dicen que le sacarán la bala, la escayolarán y le pondrán morfina.

Tienen además el problema del idioma, sugiriendo ella que se hagan pasar por italianos, ya que lo chapurrean, y se aprovechen de que los alemanes no tienen buen oído para el italiano.

Los alemanes, al mando de Landa acuden al bar, reconociendo al comandante, e identificando al resto de los soldados, incluidos los Bastardos.

Encuentra además un lujoso zapato de mujer, lo que le lleva a pensar que falta alguien, encontrando también el pañuelo que firmó Bridget al sargento alemán.

Capítulo Cinco

La venganza de la cara gigante

Noche del estreno de "El Orgullo de la nación".

Shosanna espera elegantemente vestida en el cine adornado con banderas nazis, escondiendo una pequeña pistola en su bolso.

Con la ayuda de Marcel graba una película con Marcel, aunque con la dificultad de encontrar alguien que añada banda sonora y la revele, algo complicado en esos momentos, aunque consiguen que se lo haga un profesional amenazando con acusarlo de colaboracionista, tras lo que montan lo rodado en una de las bobinas del estreno.

Bridget acude acompañada por Raine, Ulmer y Donowitz, que llevan sus piernas rodeadas con explosivos con temporizadores, viendo el cine repleto de altos mandos nazis como Göring o Goebbels, aunque también actores como Emil Jannings, y, entre todos, a Landa supervisándolo todo.

Se dirige de hecho, en cuanto aparece, a von Hammersmark, que le cuenta que se lastimó la pierna practicando alpinismo y que va por eso escayolada, algo que hace reír a Landa, que le pregunta si fue por la noche y en qué parte de París está la montaña, tras lo que le pide que les presente a sus amigos, que dice, son italianos, comprobando que Landa habla perfectamente dicho idioma, poniéndoles en apuros.

Entretanto, Shosanna y Marcel ultiman su plan. Su película está en la cuarta bobina, por lo que encarga a Marcel que hacia la mitad de la tercera cierre todas las puertas y tras su señal prenda fuego.

Entretanto, Landa se lleva a Bridget al despacho de Shosanna, a la que le pide que le deje ver su pie, algo que ella dice, es muy embarazoso, quitándole él el zapato y pidiéndole que le entregue algo que hay en el bolsillo derecho de su abrigo, observando ella al sacarlo que se trata del zapato que llevaba puesto la noche anterior, que le prueba, para observar que encaja en su pie.

Ella le pregunta qué pueden hacer, lanzándose él a su cuello hasta acabar con ella.

Hace luego que detengan al del smoking blanco, Raine, al que descubren sus piernas llenas de explosivos y un temporizador, deteniendo también a Utivich, el "Hombrecillo".

Landa le dice que está en manos de las SS y que llevaba mucho tiempo esperándolo, tras lo que les suben a un camión hasta un despacho donde les interrogará el propio Landa, que les pregunta si él tendría clemencia de estar en su lugar, diciendo que no.

Le pregunta por sus hombres y por Bridget, de la que le dice se llevó su merecido, aunque sus hombres siguen en el teatro con los explosivos en los tobillos, bastando con que levante para descubrirlo todo.

Aldo le asegura que no podrán sacar a sus hombres del teatro sin que estos hagan detonar sus explosivos, diciéndole Landa que lo sabe, pero que si él llama no caerá ninguno de los principales cargos nazis, ni Hitler, ni Goebbels ni Göring ni Bormann, y por tanto la guerra continuará, pero que si no descuelga, morirán los cuatro y la guerra acabará, y, él sería más responsable de la muerte de Hitler que ellos.

Pero no quiere ser quien acabe con ellos para luego acabar siendo juzgado por un tribunal judío, por lo que les propone un trato, y para ello debería hablar con el general al mando de su grupo para negociar su rendición condicional.

Pero Aldo no confía en él y le dice que sabe que si algo es demasiado bueno para ser cierto, no lo es.

Entretanto, en el cine, los altos mandos nazis acuden a la proyección de la película de su héroe, y, llegado el momento esperado, Marcel se dispone a cerrar las puertas y se dirige al lugar donde están almacenados centenares de rollos de películas.

Pese a los recelos, Landa consigue hablar con un general de la OSS y, pide que cuando se escriba la historia hagan constar que él formaba parte de la operación Kino desde el principio como agente doble y que todo lo que hizo como agente de las SS fue aprobado por la OSS para hacer creíble su papel como agente doble y que fue su valentía al colocar la dinamita en el palco de Hitler y Goebbels, lo que en efecto hizo, lo que garantizó su muerte.

Pide además la pensión militar que le corresponda por su rango y recibir la medalla de honor del Congreso por su ayuda en la caída del III Reich y que también la reciban todos los miembros de esa operación Kino, obteniendo además la nacionalidad estadounidense y una propiedad en la isla de Nantucket.

Habla luego Aldo con su superior, que le pide que Utivich y él dejen que Landa les tome como prisioneros y suban como tales a un camión que él y su radiotelegrafista llevarán hasta sus líneas, donde el coronel y su hombre se entregarán y a partir de ese momento será él quien conduzca el camión y se los lleve.

Hitler y Goebbels disfrutan con las hazañas de su héroe, aunque este se siente incómodo y pide permiso al Ministro de Propaganda para salir fuera del palco, yendo hasta la sala de proyecciones para ver a Shosanna.

Ella le dice que no debería esta allí, pero él le dice que la película está basada en sus hazañas militares, que consisten en matar hombres y por eso no le apetece verla y ha preferido ir a molestarla, insistiendo ella en pedirle que se marche, ante lo que él decide forzar la puerta, diciéndole que no es alguien a quien se pueda despreciar, pues después de lo que hizo por ella no puede admitir que le falte al respeto.

Ella le pide entonces que cierre la puerta con llave, pues les queda poco tiempo, cogiendo entonces la pistola de su bolso, con la que le dispara hasta acabar con él sin que nadie se percate de ello, ya que en pantalla se escuchan también disparos.

Pero cuando se acerca a ver si murió, él se gira y le dispara a ella, muriendo así los dos.

Entretanto Ulmer y Donowitz se levantan de sus asientos y se dirigen al palco de Hitler, haciéndose pasar uno de ellos por camarero, acabando con los guardias del palco.

Hitler disfruta con la matanza de la película, y alaba a Goebbels, que incluso llora.

Pero se interrumpe entonces la proyección, apareciendo el mensaje de Shosanna, que les advierte que van a morir y le da la orden a Marcel de que lo queme todo, sonriendo ella en pantalla, mientras Marcel prende fuego.

En medio de la confusión, Ulmer y Donowitz irrumpen en el palco de Hitler y Goebbels y los ametrallan a ambo, para disparar luego desde arriba contra los nazis, que tratan de huir sin éxito, mientras en pantalla la proyeccionista les dice que se llama Shosanna Dreyfuss y es el rostro de la venganza judía.

Poco después estalla la dinamita que colocó Landa. El cine vuela por los aires acabando con todos.

Aldo y Landa van en el camión, según lo acordado hasta llegar a las filas americanas, donde quitan las esposas a Aldo y a Utivich y les devuelve sus armas, tras lo que se rinde oficialmente ante él.

Aldo reclama su cuchillo.

Pide luego a Utivich que lo espose, viendo Landa cómo le dispara a su radiotelegrafista, pues no fue ese el trato que hizo con su general, indicando Aldo que hizo un trato, pero que solo lo necesitan a él, pidiéndole a Utivich que arranque la cabellera al muerto.

Le dice luego a Landa que hizo un gran trato y que vivirá cómodo en la isla de Nantucket, donde podrá quitarse su uniforme nazi, sin que nadie sepa que lo fue, y por ello le dará algo que no podrá quitarse, marcándole en la frente con su cuchillo la esvástica, admirándola e indicando que es su obra maestra.

Calificación: 3
Te cuento la película