Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

Mapa de los sonidos de Tokio
Mapa de los sonidos de Tokio

Map of the sounds of Tokyo (2009) * España

Duración: 109 min.

Música: Varios

Fotografía: Jean-Claude Larrieu

Guión y Dirección: Isabel Coixet

Intérpretes: Rinko Kikuchi (Ryu), Sergi López (David), Min Tanaka (Narrador), Takeo Nakahara (Nagara), Hideo Sakaki (Ishida), Manabu Oshio (Yoshi).

Varias docenas de hombres degustan sushi colocado sobre el cuerpo de mujeres desnudas en un restaurante

Entre ellos se encuentra el señor Nagara, presidente de una importante corporación que le pregunta a su ayudante, Ishida si es necesario hacer eso, diciéndole Ishida que deben aguantar si quiere cerrar el trato, pues a esos nuevos socios con los que están negociando les encanta ese lugar.

Ishida recibe entonces una llamada, y cuando vuelve y le cuenta a su jefe lo que le han dicho lo vuelve loco, procediendo Nagara a tirar toda la comida que hay sobre la mujer, debiendo ser sujetado por Ishida mientras el resto de los comensales se toman su actitud como un juego y comienzan también a tirar la comida.

Tras esta, las mujeres que estaban en las mesas y que servían como platos deben ducharse y restregarse con limón para quitarse de sus cuerpos el olor a comida.

El Narrador, un hombre mayor de pelo gris cuenta que cada día recuerda la respiración de Ryu y echa de menos su silencio.

Cuando él la conoció se llamaba ya Ryu, aunque más tarde supo que antes tuvo otros nombres, estando convencido de que el verdadero era el de Ryu.

Recuerda que se conocieron un domingo por la tarde en el museo del ramen cuando le dijo que le gustaba el sonido que hacía al sorber la sopa, pues le recordaba a su madre. Dice que no le creyó, aunque él le pidió que le dejara grabar ese sonido, contándole que ese era su trabajo, pues grababa los sonidos para un estudio de sonido para la radio, tele, video o películas.

Desde ese día empezaron a verse a menudo cerca del mercado de pescado donde ella trabajaba, porque le impedía pensar, sin saber él que iba a ser su único amigo.

Muchos días se hacían simplemente compañía mientras comían sin hablar y otras veces él grababa sus largas conversaciones sobre trivialidades, no dándose cuenta hasta que le faltó de lo poco que habían hablado sobre las cosas importantes de la vida y lo poco que la conocía.

Cuando el señor Nagara sale de ver el cadáver de su hija Midori sale a su encuentro un hombre, David, que le asegura que Midori era también su vida, aunque el empresario sigue su camino sin decir nada, seguido por su ayudante.

También Ryu se ducha y se frota con limón tras trabajar con el pescado antes de coger el metro cada mañana para regresar a su casa.

El Narrador cuenta que ella le dijo que tenía insomnio y que era valiente, pero tenía miedo a la gente estando convencida de que moriría pronto.

Recuerda que los domingos visitaban cementerios, y una vez allí, ella buscaba ciertas tumbas que luego limpiaba sin decirle de quiénes eran.

Mientras lo hacía ella recordaba a los muertos, gente muerta violentamente por disparos.

Luego comían allí en silencio

De vuelta en su casa, Nagara no deja que pase su ayudante antes que él al baño, donde contempla cómo su hija escribió un mensaje en el espejo, mareándose tras leerlo, limpiando luego Ishida esas palabras y las manchas de sangre.

Nagara le dice que no concibe que haya muerto su hija mientras ese hombre con el que salía sigue vivo, algo que le resulta insoportable pensar, diciéndole Ishida que lo deje en sus manos, que él se encargará de todo.

El Narrador cuenta que a Ryu le gustaba la música, aunque nunca le habló de ningún cantante en concreto.

Sabe que la muchacha entraba a las 7 y salía a las 5'30 de la mañana y nunca le dijo qué pensaba durante esas horas.

Ishida coge una fotografía de Midori en la que aparece con David y la recorta, metiendo el trozo donde aparece David en un sobre, tras lo que llama a una persona a quien le ofrece una importante cantidad de dinero por acabar con él, acordando el pago de la mitad por adelantado, comprometiéndose a entregarle una foto del individuo con el que debe acabar y su dirección, quedando para las 6 con el dinero acordado.

Al otro lado Ryu cuelga el teléfono siguiéndose dando crema en las manos.

Ishida llora tras ello mientras mira la foto de Midori.

Llueve fuertemente sobre Tokio cuando David llega a su negocio, la vinacoteca Viridiana.

Y mientras Nagara mira en el ordenador fotos antiguas de él con su hija, bajo la lluvia y protegidos por un paraguas se encuentran Ryu e Ishida, que finalizan su trato en una cabina de la noria, donde él le entrega la información y el dinero.

Ishida le pregunta si desea saber por qué quieren hacer eso, respondiendo ella que no le importa, pues saberlo no cambiaría nada ni le ayudaría a hacer mejor su trabajo.

Una vez abajo, Ishida le pregunta cuándo hará el trabajo, respondiendo ella que en cuanto pueda y que ya lo llamará para cobrar la otra mitad.

Una vez en su casa ella prepara el arma y la guarda en su bolso, acudiendo con ella a la vinacoteca, dirigiéndose David a ella excusándose por su mal japonés.

Ella le pide un tinto, recomendándole él uno que le dice que es muy sensual. Ella le pregunta por otro, diciéndole él que es más clásico y que el que ella está buscando es el que le ofreció primero, no entendiendo Ryu cómo puede saber lo que ella busca ya que ni ella misma lo sabe, ya que no tiene idea de vinos, ante lo que David le dice que tiene cara de entender de vinos.

El Narrador se pregunta cuándo empezó Ryu a ver algo en ese hombre. Si cuando le dijo que sabía lo que quería o cuando le dijo que el dinero no servía allí, rechazando su dinero y poniendo su cálida mano en la de ella, siempre fría.

Toman juntos un vino y él le pregunta si le apetece cenar con él esa noche, asegurándole que si cena solo, beberá demasiado y se pondrá triste y llorará y pensará en los motivos que tiene para hacerse el harakiri, preguntándole ella si le está pidiendo que le salve la vida.

Comen ramen, observando ella que él no hace ruido al comerlo, arguyendo David que para los europeos es de mala educación hacer ruido, manchándose al intentar hacerlo.

El Narrador concluye que empezó todo entre ellos la primera vez que rieron juntos.

Durante la cena David le cuenta cosas de su novia, como que le gustaba el karaoke, y que él fue a Japón por ella, aunque lo hizo también porque adoraba lo japonés desde niño, asegurando que intentó entenderla, pero que ella nunca tenía suficiente y acabó cortándose las venas en la bañera.

Le dice que los hombres son unos capullos en todas partes y que los japoneses no son tan diferentes.

Ryu le cuenta que trabaja de noche en el mercado de pescado.

El Narrador escucha aquella primera conversación, proponiéndole él al pasar por delante de un hotel para parejas subir juntos al mismo.

Es un hotel de estilo francés llamado Hotel Bastille, entrando en una habitación que imita un vagón del metro.

David le cuenta que iba todos los jueves allí con su novia.

Cuando tras hacer el amor él se queda dormido, Ryu monta su arma con el silenciador y se acerca a él, aunque se marcha sin matarlo.

En el metro de vuelta esta vez sonríe y ya en su casa recompone la foto de él que había roto en pedazos antes.

Nagara no consigue concentrarse en su trabajo obsesionado ante una foto con su hija.

Ryu por su parte vuelve a su trabajo en el mercado de pescado y vuelve a ver a su amigo, el grabador de sonidos el cual asegura que a pesar de que la tenía tan cerca, sus pensamientos estaban muy alejados, lo que le producía un gran dolor.

Ella vuelve a buscar a David, el cual le dice que no quiere mentirle, confesándole que cuando se acuesta con ella está pensando en du novia, lo cual a ella no parece importarle demasiado, pues vuelve con él al hotel y le permite que repita con ella lo que allí hacía con su novia.

Ryu acude al templo y escribe un deseo en la tablilla igual que los devotos.

David por su parte llama al señor Nagara para hablar con él, aunque Ishida le dice que está ingresado, por lo que no puede hablar con él, aunque el hombre está realmente viendo videos de su hija de niña, siendo incapaz de soportar su dolor.

El Narrador dice que Ryu nunca le habló del hombre de la tienda de vinos, y aunque desde que lo conoció el brillo de sus ojos era distinto, su silencio era el mismo.

Ishida, inquieto por la tardanza de ella en realizar su trabajo acude hasta la tienda de David, donde los ve juntos.

Ellos, por su parte, tras estar en la tienda regresan al hotel.

En la junta de accionistas, uno de ellos se queja de que encargaran a los americanos informes demasiado caros cuando el dólar se está derrumbando además, respondiéndole Ishida que esos gastos fueron aprobados por todos en la junta que tuvo lugar 6 meses antes, repitiendo lo que ya habían hecho durante los últimos 10 años sin que hubiera quejas, recordándoles además que la multinacional americana está participada en un 80% por el señor Nagara, siendo además todos los consejeros japoneses.

Pero mientras habla observa cómo el señor Nagara que parece ausente se ha levantado y ha ido hasta la ventana del edificio, yendo a ver qué le ocurre, diciéndole el empresario que está recordando a Midori cuando tenía 7 años cuando la llevaron a un parque acuático y lo feliz que era en el agua.

Ishida le recuerda que los directores le esperan asustados de ver que no puede centrarse en el trabajo, pese a lo cual el hombre no le da importancia. Sigue pensando en su hija y le dice a Ishida que si hubiera sido él que le hubiera dicho que la quería, todo habría sido distinto

El Narrador vuelve a comer con Ryu y le dice que nunca la había visto sonreír de ese modo, y que tal vez sea porque las personas cambian, aunque Ryu responde que no es así. Que las personas no cambian.

En su nueva visita al hotel Ryu recibe una llamada de Ishida, al que le recuerda que le había dicho que no la llamara, aunque él le recuerda que habían hecho un trato y que no lo ha cumplido, ante lo que Ryu le responde que le devolverá el dinero que le entregó más un 50% adicional.

Se duerme tras ello, encontrándola así David cuando llega a la habitación, excusándose por haber llegado tarde en que se había cortado con una botella.

Ryu le dice que no es necesario que hablen y que no quiere escucharlo, diciéndole él que no debió pedirle que fuera ese día, pues él no está de humor, y ella dice también que no debería haber ido, pero que está allí.

Finalmente él le pide que se quite sus bragas y se siente sobre su boca hasta que entre en calor, diciéndole que sabe a limón.

Ryu llama a Ishida desde su habitación, frente a un póster sacado de la fotografía de David que reconstruyó y le dice que va a devolverle el dinero tal como le dijo ya que no podrán obligarla a hacer algo que no desea.

David le pregunta a Yoshi, su ayudante si está interesado en llevar la tienda o incluso en comprarle el negocio, pues está pensando en dejarlo todo y regresar a España.

Le dice también que quiere hablar con Nagara, y que aunque nunca hablaron - lo único que escuchó de sus labios es un insulto, pues lo llamó imbécil, - dice que desea mostrarle que también Midori era importante para él.

Yoshi por su parte le dice que no debe tener ningún remordimiento, pues está convencido de que Midori no se suicidó porque él no la hiciera feliz o porque llegara tarde cuando quedaban o porque a veces mirara a una camarera, sino que lo hizo para fastidiar a su padre y de paso a él, pero que eso no debe dejar que le arruine la vida después de muerta, porque Midori era una enferma que quiere arrastrar a los que la quieren incluso después de muerta, pues está convencido de que ella no quería a nadie.

Yoshi le pregunta si la chica con la que se ve es su nueva novia, respondiendo él que no es nadie.

El Narrador se pregunta si Ryu habría querido algo más de él que su silenciosa compañía.

David llama finalmente a Nagara, aunque debe contentarse con hablar con el contestador, al que le cuenta que se va a ir, pues nada le ata allí ahora. Sabe que quizá lo culpa de la muerte de Midori, pero quiere decirle que él también la quería y la adoraba con locura.

Recordando aquellos con Midori vuelve al karaoke y canta la canción que solía cantar cuando iba con ella.

Va tras ello al mercado de pescado a ver a Ryu. Le dice que ha ido a despedirla y a darle las gracias, pues, le asegura que no sabe qué hubiera hecho sin ella.

Ryu dice que ha hecho el amor, comido ramen y ha probado vinos interesantes, diciéndole David que le habría gustado conocerla en otro momento de su vida, pues le gusta, aunque en realidad no sabe nada de ella, a lo que ella le responde que es mejor así, pues si llegara a conocerla no le gustaría.

Él la besa y la abraza fuertemente, viendo ella entonces cómo se acerca a ellos Ishida con un arma, pidiéndole a David que repita su nombre mientras se abrazan, llegando hasta ellos Ishida que dispara su arma, impactando en el cuerpo de ella, que se puso delante, muriendo por él, que trata de sujetarla en sus brazos ya sin poder hacer nada por ella mientras Ishida deja caer la pistola de sus manos.

El Narrador cuenta que días después el mercado volvió a abrirse a los turistas, sin que nadie supiera realmente lo que había ocurrido.

Acude a la vinacoteca donde la atiende Yoshi, mientras David está sentado al lado.

David regresa tras ello al hotel Bastille, donde la recuerda.

Vuelve también al mercado de pescado, aunque ahora al de Barcelona, ciudad a la que regresó y en la que estuvo un tiempo sin saber quién era ni dónde estaba.

Más tarde montó en la ciudad una tienda de productos japoneses donde cada viernes había catas de sake.

Ve en la televisión una película japonesa cuando le llama su mujer que lleva un bebé en brazos.

El Narrador cuenta que David llevó en Barcelona una nueva vida, aunque guardó en su mente un cuarto secreto en forma de vagón de metro donde, cuando su vida le parecía ficticia, Ryu siempre le esperaba

Él Narrador por su parte siguió acudiendo los domingos al cementerio para limpiar la tumba de Ryu.

Calificación: 3