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Maravillas

España (1980) *

Duración: 95 min.

Música: Nina Hagen

Fotografía: Teo Escamilla

Guión: Manuel Gutiérrez Aragón y Luis Megino

Dirección: Manuel Gutiérrez Aragón

Intérpretes: Cristina Marcos (Maravillas), Fernando Fernán-Gómez (Fernando), Enrique San Francisco (Chessman), Francisco Merino (Salomón Toledo), León Klimovsky (Santos), Eduardo McGregor (Simón), Gerard Tichy (Benito), Jorge Rigaud (Tomás), José Luis Fernández (Pirri), Yolanda Medina (Loles), Miguel Molina (Miqui), José Manuel Cervino (Juez), Francisco Catalá (Perista).

El día de su Primera Comunión Maravillas celebra una fiesta a la que acuden sus "padrinos", tres judíos a los que Fernando, su padre ayudó a obtener el visado para entrar en España, recibiendo de Salomón, su preferido, un anillo, tras hacerla andar por el borde de la terraza, enseñándola así a no tener miedo.

Años después, al llegar a la quincena vivirá una extraña relación con su padre, que fue un fotógrafo famoso en el pasado pero que desde la muerte de su esposa perdió el interés por casi todo volviéndose como un niño que le sisa dinero a su hija para comprarse revistas eróticas o acudir a una casa de masajes, sintiéndose un extraño en todas partes por lo que tratará de integrarse entre los judíos, sintiendo que hasta los rechazados le rechazan.

Por recomendación de Salomón acude al estudio de Fernando Chessman, un joven que trabaja en el espectáculo de este, en el que interpreta el papel de un hombre que estuvo 10 veces a punto de morir en la cámara de gas y Maravillas se hará su amiga y amante, pese a que su amigo Pirri, que le recuerda como el "membrillo" del reformatorio.

Con Pirri y la hermana de este, que mientras está en libertad vigilada cuida al hijo del juez de vigilancia, asaltan a un cura que llevaba varias joyas, entre ellas una importante esmeralda que unas monjas le habían encargado vender.

El cura, tras indagar, visita a Maravillas y le indica que si sabe el paradero de las joyas y las devuelven bajo secreto de confesión, les entregará a los ladrones el 10% de su valor.

Pese a que el perito les confirma la autenticidad de las joyas, deciden devolverlas, prestándose Pirri a confesarse, contando al cura lo malo que es pese a venir de una maravillosa familia, para finalmente considerar una tomadura de pelo que solo les ofrezcan 10.000 pesetas por las joyas, por lo que huye, aunque su hermana es retenida.

Chessman trata de conseguir un trabajo estable en unos grandes almacenes aunque no lo consigue, al ser descubierto quemando los trajes con un cigarrillo.

En el descampado en que se reúne con sus amigos aparece el coche del perista, que fue asesinado y al que le robaron las joyas.

Maravillas y su padre discuten y él amenaza con marcharse. Ella le pide que no lo haga y se abrazan, aunque entonces se apaga la luz debido a que él no la pagó y ella, enfadada lo abofetea, por lo que Fernando se marcha a la casa de masajes. Allí le espera el cura que cree que es Fernando quien robó las joyas que encontró en un Filemón que regaló a la niña que vive en la casa de masajes y a la que mima. Lo niega, pues él le regaló un Mortadelo, contándole la dueña de la casa de masajes que el muñeco se lo regaló a la niña su padre, Chessman, que le presenta a la niña a Maravillas, a la que le pide que se ocupe de ella..

Mientras prepara su nuevo espectáculo junto a Salomón este hace que Chessman confiese la autoría del crimen del perista, librando así a Maravillas de toda sospecha, pero perdiendo el afecto de esta, que le devuelve el anillo de la comunión.

Aclarado todo el caso, acuden todos a la terraza de la casa de Fernando donde proceden a la quema de su colección de revistas eróticas tratando de regenerarlo.

Sin sus vicios, y sintiéndose un extraño incluso entre los perseguidos, solo Maravillas permanece junto a él y trata de consolarlo en un gesto que él interpreta como una amenaza.

Calificación: 3