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María Antonieta

Marie Antoinette (2005) * USA / Francia / Japón

Duración: 123 min.

Música: Jean-Benoît Dunckel, Nicolas Godin, Jean-philippe Rameau

Fotografía: Lance Acord

Guión: Sofia Coppola

Dirección: Sofia Coppola

Intérpretes: Kirsten Dunst (María Antonieta), Jason Schwartzman (Luis XVI), Rip Torn (Luis XV), Judy Davis (Condesa Anne de Noailles), Rose Byrne (Duquesa de Polignac), Asia Argento (Madame Du Barry), Molly Shannon (Princesa Victoria), Shirley Henderson (Princesa Sophia), Steve Coogan (Embajador Mercy D'Argenteau), Jamie Dornan (Conde Axel de Fersen), Danny Huston (José II de Austria), Maríanne Faithfull (Emperatriz María Teresa), Mary Nighy (Princesa de Lamballe), Sebastian Armesto (Conde Luis de Provenza).

Austria 1768. La Emperatriz María Teresa trata de sellar la amistad de su país con Francia casando a su hija pequeña María Antonieta con el pretendiente al reino de Francia, el delfín Luis Augusto.

Así pues, y con solo 14 años, la muchacha parte hacia Francia, siendo recibida en la frontera entre los dos países por la comitiva francesa, a cuya cabeza se encuentra la Condesa de Noailles, a la que la niña se abraza ante el asombro de esta.

Antes de abandonar la frontera austriaca es obligada a despedir a todo su cortejo y a su querido perro, despojándole incluso de todo su ropaje austriaco.

Tras ello, y una vez ya en Francia es recibida por el rey, que es quien le presenta a su nieto Luis Augusto, yendo tras ello hasta Versalles, donde son esperados por todos los cortesanos, deseosos de conocer a la "austriaca", recorriendo luego, asombrada, el lujo de la corte francesa.

Celebrada la boda, los novios abren la ceremonia del baile ante sus invitados, tras lo que disfrutan de un gran espectáculo de fuegos artificiales, hasta que llega el momento de irse a la cama, rodeados por decenas de personas, incluido un prelado que los bendice antes de dejarlos a solas.

Aunque al día siguiente los sirvientes informan al rey que entre su nieto y María Antonieta no ocurrió nada la noche anterior.

Cuando la muchacha se despierta a la mañana siguiente se encuentra con decenas de damas observándola, encontrándose con que existe un estricto protocolo sobre las personas que deben ayudarla a vestirse, privilegio que corresponde a las damas de más alta alcurnia, lo que a ella le parece ridículo, comprobando poco después que deben comer también rodeados de gente.

Entre tan estiradas y selectas damas llama su atención Madame Du Barry, la amante del rey, que no sigue el estricto protocolo de las demás, que se sienten incómodas en su presencia., quejándose ella de que no la traten como una dama.

El embajador austriaco Mercy D'Argenteau será, junto con la correspondencia, su ligazón con su país, mostrándole tanto Mercy como su madre en sus cartas, su preocupación por el hecho de que no se quede embarazada, lo que pone en riesgo su matrimonio y la alianza de sus países, aunque ella alega que no es culpa suya, sino del delfín, haciéndole ver su madre el peligro que corre si su cuñada se queda embarazada antes que ella, lo que puede hacer que el rey elija al hermano de su marido como delfín, indicándole además que no debe desairar a Du Barry, lo que también puede hacer que el rey relegue a su marido.

Pese a ello María Antonieta la sigue criticando con las demás damas e ignorándola hasta que se entera de que el rey desea que hable con ella, haciéndolo con una frase trivial pero que agrada tanto al rey como a su amante.

Mercy le informa que hay una guerra civil en Polonia, habiendo tomado rusos y austriacos parte del país, situación inquietante al ser Polonia aliada de Francia, por lo que su madre cuenta con ella para resolver las posibles tensiones.

Preocupado por la falta de descendencia de su nieto, el rey envía a un doctor para que hable con el delfín y averigüe si existe alguna razón médica por la que su mujer no se queda embarazada.

Representan una ópera en la corte y ella aplaude encantada, aunque le explican que no se aplaude en las representaciones en la corte, pese a lo cual ella insiste haciendo que todos acaben aplaudiendo.

Su marido entretanto solo se siente atraído por la caza, viendo sin poder hacer nada cómo, tal como se temía, su cuñada tiene un varón.

María Antonieta se refugia en fiestas, lujosos vestidos, extravagantes peinados, y el champán y los más sabrosos postres.

Cuando se entera de que va a haber un baile de máscaras, María Antonieta muestra su deseo de acudir al mismo, señalándole sus consejeras que no es apropiado acudir a una fiesta sin ser invitada, pese a lo cual sus amigas la convencen de que acuda, pues con las máscaras no podrán reconocerla.

Durante la fiesta el rey ve cómo se burlan de él por su incapacidad para desflorara a la princesa, la cual por su parte conoce a al conde Axel von Fersen del ejército sueco.

Cuando al amanecer regresan de la fiesta les informan de que el rey está enfermo de viruela, y que se encuentra a punto de morir, y como el obispo se niega a confesarlo mientras tenga una amante, los consejeros aconsejan al rey que rompa con ella, debiendo este escribir una carta de despedida, tras lo cual es expulsada de la corte.

Tras la muerte del rey asciende al trono el delfín como Luis XVI entre grandes fastos.

Poco después se celebra una grandísima fiesta para conmemorar el cumpleaños de María Antonieta donde juego de dados, champán, actuaciones y excesos entretienen y divierten a los cortesanos, que alargan la fiesta hasta la madrugada, en que salen para ver amanecer.

El rey, siguiendo las recomendaciones de sus consejeros acuerda enviar fondos a los americanos para colaborar en su lucha contra los ingleses, lo que supondrá tener que subir los impuestos

María Antonieta recibe la visita de su hermano José II, emperador de Austria, que le recrimina su amistad con la Duquesa de Polignac, y sus constantes fiestas.

Tras ello habla con el rey, descubriendo que el problema del joven monarca es la falta de experiencia, por lo que tras explicarle lo que debe hacer, el joven matrimonio acaba por consumar finalmente su matrimonio.

Algún tiempo después la reina da finalmente a luz a su primera hija rodeada de todos los hombres y mujeres de la corte.

Tras ello el rey le regala el Petit Trianon, una pequeña villa dentro de Versalles para su asueto, ya que a la reina le gusta mucho el campo, disfrutando de él con sus amigas, Hará una representación operística en que actúa ella misma.

Durante una recepción a los soldados franceses que han luchado en América, contra los ingleses le presentan formalmente al conde de Fersen.

Con él y con otros compañeros de este la reina, junto con sus amigas se divierten y hacen juegos que se alargan hasta la noche, que María Antonieta y el conde pasarán juntos en su cama, continuando su romance los días siguientes.

Los consejeros se muestran preocupados porque su participación en la guerra americana está suponiendo mayor gasto del esperado y el pueblo comienza a pasar hambre, pese a lo cual deciden mostrar su fortaleza ante Inglaterra acordando la continuidad de su apoyo a los americanos.

En la corte María Antonieta se entera por sus damas de los chismes que corren sobre ella fuera de la corte donde es conocida como Madame Déficit, contándose de ella, pese a ser falso que en una ocasión dijo, cuando le contaron que pueblo no tenía dinero para comer pan, que comieran pasteles, mostrándola en dibujos que corren por la ciudad participando en orgías, atribuyéndosele además el tener numerosos amantes, lo que ella considera ridículo, optando por no hacer caso a las calumnias.

Le llega entonces la noticia del fallecimiento de su madre, debiendo guardar luto.

Pocos meses después María Antonieta da a luz a un varón, Joseph Louis, que pasará a ser el delfín de Francia, dando posteriormente a luz a luz a otro hijo, al que sigue otra niña, la princesa Sophie, que muere antes de cumplir 1 año.

La popularidad de la reina para entonces es pésima, atribuyéndosele a ella el haber llevado a Francia a la ruina.

Acude de nuevo a la ópera y aplaude como lo hizo años antes en palacio, aunque en esta ocasión nadie la secunda.

Llegan noticias de la toma por el pueblo de la fortaleza de la Bastilla, ante lo que deciden que la mejor amiga de la reina, la duquesa de Polignac, también odiada por el pueblo abandone el país y se vaya a Suiza, aconsejando al resto de príncipes y princesas de sangre que se marchen, decidiendo María Antonieta continuar con su marido en palacio.

Poco tiempo después, y mientras está de caza, el rey es avisado de que la multitud se dirige hacia palacio para exigir comida, y pese a los consejos de que se vayan a otro lugar, tanto el rey como la reina se niegan a abandonar el palacio y convertirse en fugitivos, debiendo vivir esa noche la llegada de la multitud a exigir comida, y con un vivo deseo de asesinar a la reina, a la que deben ocultar junto con su familia, aunque poco después, y como el descontento parece centrarse en ella, sale al balcón de palacio, observando a la muchedumbre amenazante e inclinándose ante ellos.

Tras ellos los monarcas, y como si nada ocurriera acuden al comedor, aparentemente serenos esperando lo que pueda depararles el futuro.

Finalmente se ven obligados a abandonar Versalles dirigiéndose al palacio de las Tullerías, observando la reina desde su carroza por última vez un mundo y un modo de vida del que se despide mentalmente sabiendo que no volverá.

Poco después se ve la habitación de María Antonieta destruida por la plebe.

Calificación: 3