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Mary Shelley
Mary Shelley

Mary Shelley (2017) * Gran Bretaña / Luxemburgo / USA / Irlanda

Duración: 110 min.

Música: Amelia Warner

Fotografía: David Húngaro

Guion: Emma Jensen, Haifaa Al-Mansour

Dirección: Haifaa Al-Mansour

Intérpretes: Elle Fanning (Mary Shelley), Douglas Booth (Percy Bysshe Shelley), Stephen Dillane (William Godwin), Tom Sturridge (Lord Byron), Bel Powley (Claire Clairmont), Ben Hardy (John William Polidori), Ciara Charters (Harriet Shelley), Maisie Williams (Isabel Baxter), Joanne Froggatt (Mary Jane Clairmont), Derek Riddell (William Baxter)

Hay algo inexplicable que agita mi alma y que no consigo comprender (Frankenstein de Mary Shelley)

Mary Godwin lee junto a la tumba de Mary Wollstonecraft, su madre, "El castillo de Wolfenbach", aunque una tormenta la obliga a regresar de inmediato a la librería de su padre, William Godwin, donde su hermana Claire le advierte que su madre, la busca.

En efecto, Mary Jane, su madrastras, le reprocha que no haya ido a relevar a su padre unas horas en la librería.

A este le agrada que lea, pero no los libros de terror, y por ello se oculta para leerlos.

Llega entonces un prestamista a su casa, recordándole al padre que no ha cumplido con las condiciones del préstamo, diciendo él que fueron mal las cosas en la librería y pidiendo un aplazamiento, cuando lleva ya 6 meses de retraso.

Mary escribe por las noches y lee también el libro "Vindicación de los derechos de la mujer" de su madre, a la que dice echa de menos, diciéndole su padre que era una persona llena de pasión.

Pero Mary Jane le recrimina que se dedique a garabatear y no atienda la librería.

Estas desavenencias hacen que su padre decida enviarla a Escocia, a casa de su amigo William Baxter, esperando que su estancia allí le ayude también a aprender, pues, le dice, escribe imitando las palabras de otras personas, por lo que le pide que se libre de ellas y busque su propia voz.

Cambia así el bullicio de Londres por la casa aislada del amigo de su padre, haciéndose de inmediato amiga de su hija Isabel, a la que le comenta que no puede entender cómo puede la gente dormir con tanto silencio.

Salen juntas por la noche, contándole Isabel que intentó invocar a su madre a través de una sesión espiritista, aunque teme perturbarla si finalmente encontró la paz.

Mary le cuenta que también su madre murió, días después de que naciera ella.

Allí la naturaleza la viven a fondo, pasean por bosques y disfrutan haciendo picnics junto al río.

También se celebran, en casa de los Baxter, reuniones de poetas e intelectuales, teniendo así la oportunidad de conocer a Percy Shelley, un poeta radical que le dice que admira las obras de sus padres.

Mary le explica que también ella espera ser escritora, aunque todavía no ha escrito nada significativo, viendo como Shelley recita ante todos un poema, inspirándose en ella.

Al día siguiente salen todos al campo, contándole ella que tiene 16 años, teniendo él 21.

A partir de ese día él le empieza a escribir cartas, lo que la ilusiona.

Se siente feliz, aunque pronto debe regresar a Londres, al recibir una carta en que le anuncian la enfermedad de su hermana Claire, que lleva semanas en cama.

Pero cuando llega, observa que Claire se levanta, mostrando que no se está muriendo y que solo quería que regresara, pues la vida es muy aburrida sin ella.

Pero ahora, el bullicioso Londres parece aburrido para ella.

La familia debe admitir a un pupilo debido a su situación económica, siendo enorme la sorpresa de Mary al ver que este es Percy Shelley

Percy dice que sus padres fueron una gran fuente de inspiración para él y agradece el tutelaje de su padre.

Se pregunta cómo dos radicales como sus padres sucumbieron al matrimonio, diciendo ella que para legitimarse y le pregunta dónde podrán verse solos al día siguiente, confiándole ella el lugar al que suele ir sola, el cementerio, junto a la tumba de su madre.

La lluvia les hace salir corriendo, refugiándose en la iglesia, donde beben en el cáliz el vino de la consagración, besándose cuando se esconden al escuchar al sacerdote.

Un día, mientras lee una poesía escrita para ella por Percy, junto a su hermana, aparece una mujer con una niña, que le dice que es Harriet Shelley, esposa de Percy, y su hija.

Le cuenta que se fugó con él cuando era una niña y no está preparada para el sacrificio que supone amar a un hombre así.

Percy debe reconocer que está casado desde 5 años atrás, y que, aunque sigue sufragando sus gastos, son solo cónyuges de nombre.

Le cuenta luego a Mary Jane que su matrimonio fue un error, cuando ella le echa en cara que no se lo contara.

Él le dice a Mary que al conocerla se sintió vivo y no quiso contarlo porque pensó que el decoro le hubiera impedido continuar con él, pese a que ella asegura que no le importa el decoro, pidiéndole él huir juntos.

Ella se lo cuenta a Claire y le dice que solo piensa en escapar, pues se siente asfixiada en su casa y le promete que viajarán por todo el mundo ambas algún día.

Su madrastra le dice que Shelley parece decepcionado tras observar que ella no tiene la misma promiscuidad pública de su difunta madre y al menos no ha heredado la impulsividad que confundía la desdicha con la emancipación, acusándola de convertir su camino a la salvación en un nuevo escándalo, asegurando que no le importa en absoluto su reputación.

Sale hacia el cementerio donde lo encuentra y se besan de nuevo.

Le dicen a su padre que quieren vivir juntos, algo que él no parece aceptar, recordándole Mary sus principios liberarles y que no le importó que su madre quisiera vivir fuera del matrimonio, diciéndole que su madre vivía torturada por sus impulsos, echándole también en cara Percy su sugerencia de que solo puede estar con su hija si se casan, haciendo que, ofendido, William le pida que abandone su casa, asegurándole Percy que regresará a buscarla.

Su padre le dice que perderá su cariño para siempre si vuelve a ver a Shelley.

Esa noche huirá con Percy, animándola Claire a hacerlo sin mirar atrás, aunque pidiéndole que la lleve con ella.

Se marchan en efecto juntas, recogiéndolas Shelley, que las lleva a una casa que, dice es provisional, aunque tendrán una casa pronto para los dos.

Durante un tiempo todo va bien. Ambos pueden dedicarse a escribir, aunque pronto él empieza a estar preocupado, pues sus editores no le dan anticipos y su padre no le da dinero por haber deshonrado su apellido por el escándalo que les rodea.

Mary se reencuentra con su padre en el mercado, vendiendo las obras más apreciadas de su biblioteca, lo que la entristece.

Su padre le pide que viva con su decisión y le dice que desea su prosperidad, pero no la ve bien, mirando sus ropajes.

Pero cuando regresa, ve que su marido se ha hecho con un pequeño laboratorio como regalo para ella, pues sabe lo que le gusta la ciencia, y también un vestido, pues, dice, recordó una deuda sin cobrar.

Le dice que tendrán un nuevo piso con sirvientes para poder dedicar todo su tiempo a escribir y olvidarse de las cosas mundanas, pudiendo llegar elegantemente vestida a su nueva y hermosa casa.

Pronto le comunicará a Percy que está embarazada, pareciendo asustada frente a la felicidad de él, diciendo ella que no sabe si lo hará bien, ya que no tuvo una madre.

Un día, ve, al levantarse, la casa llena de personas de servicio, diciéndole Claire que esa noche dan una cena, explicándole Percy que su amigo Thomas Hogg va a publicar su primer libro y quiere celebrarlo.

Al ver tal despliegue, Mary le pregunta si obtuvo un adelanto del editor, diciendo él que no, que lo cogió prestado del patrimonio de su padre, diciéndole ella que no hay manera de que puedan devolverlo.

Durante la cena, Thomas recuerda que les expulsaron de Oxford por escribir juntos un tratado a favor del ateísmo.

Hogg acude un día a su casa, sabiendo que no está Percy, e intenta besarla en contra de su voluntad.

Pero cuando luego se lo cuenta a su marido, él no se escandaliza y le dice que no tiene nada en contra de que pueda ser amante de Thomas, pues él no es su dueño y cree en el amor libre y se siente decepcionado de que ella no trate de vivir según sus creencias.

Ella le dice que defiende que cada persona elija cómo quiere vivir, pero que para ella no hay nadie más que él, preguntándole si él quiere vivir con alguien más, diciendo él que solo se queja porque ella no le da las mismas libertades que él le ofrece, acusándole de ser una hipócrita como su padre, diciéndole ella que él no se parece en nada al hombre que pensó que era.

Él le dice que siempre vivió así y que pensaba que compartían ideales, pero que no desea que nada se interponga entre ellos.

Le dice luego que tiene algo para ella. Que saldrán los tres, llevándolas a ver un espectáculo de magia, Phantasmagoria, viendo que ha acudido al mismo también Lord Byron, decidiendo Claire dirigirse a él para presentarle a Shelley, cuya obra él dice que conoce y admira.

En ella exhiben el "galvanizador", con el que dicen, se puede resucitar a los muertos, estimulando los músculos a través de la electricidad, mostrando cómo parece moverse una rana muerta y sin cabeza al aplicarle la electricidad que crea un generador, preguntándose Mary a la salida si es realmente posible que los muertos puedan resucitar.

Lord Byron coloca en el escote de Claire una nota.

Algún tiempo después nace Clara, la hija de Mary y Percy, pensando ella cómo un ser tan menudo como su hija pueda proporcionarle tanta dicha.

Claire ve, entretanto que va a haber una representación de Werner de Lord Byron.

Pero poco después del nacimiento de Clara aparece Percy y les dice que deben marcharse de inmediato, pues están a punto de llegar los acreedores, debiendo salir a la carrera pese a la intensa lluvia y a que su hija no está bien.

La niña falleció finalmente, tratando Percy de consolarla diciéndole que ya el doctor le dijo que Clara no era para ese mundo y la anima a leer para distraerse.

Cuando por fin se anima a reanudar la escritura, escucha cómo su hermana le dice a Percy que lleva semanas sin verlo sonreírle.

Unos días más tarde Claire le dice que Lord Byron los invitó a ir a Ginebra, confesándole que está embarazada y que el padre es Lord Byron, con el que se ha estado viendo en secreto y por ello quiere ir a Ginebra, lejos de Londres, donde lo suyo podría ser un escándalo, para hablar con él.

Pese a las reticencias de Mary, que le dice que todavía no está lista para eso, acaban realizando el viaje, dándose cuenta cuando llegan que lo de la invitación no era cierto, aunque les anima a quedarse, teniendo también como invitado al Doctor Polidori, que les dice que es médico y estudioso del sueño.

Durante esos días escriben, fuman, beben y ella vuelve a hacer el amor con su marido.

Le pregunta a Polidori si es posible la reanimación, diciendo él que puede ser, aplicando el galvanismo.

Polidori es muy amable con ella y le habla de su hija y de su pérdida y le dice que admira su fuerza, pese a tanto dolor.

Observa que Byron tiene un cuadro de Henry Fuseli, el primer amor de su madre y por cuya causa intentó suicidarse cuando la dejó, no entendiendo que siendo tan fuerte su madre fuera tan vulnerable en temas del amor.

Byron dice que siempre pensó que una mujer debía ser lo suficientemente inteligente como para entenderlo, pero no para tener sus propias ideas, aunque, le dice, ella tiene la oportunidad de demostrarle lo contrario.

Después de semanas continuadas de lluvia, Mary se siente cansada y dice que se volverán locos si no idean alguna forma de pasar el tiempo, proponiendo Lord Byron que cada uno de ellos escriba un cuento de fantasmas y que quien escriba el mejor, ganará, pidiéndole a Claire que los transcriba.

Claire se siente ofendida, y despreciada por su enamorado, asegurándole él que no lo es, que es solo un coqueteo y un error de juicio, por lo que, pese a la lluvia, Claire sale enfadada hacia el bosque, corriendo Mary tras ella.

La encuentra tumbada en el bosque, preguntándose por qué tienen que ser tan malvados, diciéndole su hermana que no necesita nada de los hombres, pues es más fuerte de lo que piensa.

Entretanto, Percy recibe una carta de Londres y desaparece.

Esa noche Mary tiene un sueño donde ve al hombre de Phantasmagoria haciendo que resucite un cadáver, despertándose angustiada.

Por la mañana, cuando baja a desayunar, ve que no está Percy, que creía estaba con Byron, apareciendo borracho poco después, tras haber estado toda la noche bebiendo.

Polidori comenta que comenzó su cuento, que titulará El Vampiro.

Percy se burla de él por creer en ellos, preguntándole si él no cree en seres nocturnos que se aprovechan de lo vulnerable y acaba dándole un puñetazo y diciéndole a Mary que la compadece.

Luego, a solas, Percy le dice que rechazó a su amigo Hogg, pero sí le gusta Polidori, y cuando ella le pregunta dónde pasó la noche le dice que no tiene que justificarse, aunque finalmente le confiesa que Harriet se lanzó al agua y se ahogó.

Mary le dice que llegó el momento de marcharse, diciéndole Claire que Byron le dijo que sufragaría los gastos del bebé, pero nada más, sintiendo que todo fue un error.

Al ir a despedirse de Byron, le dice que nunca se consideró una persona dotada para la paternidad y que nunca amó ni fingió amar a Claire, que fue la que le buscó, diciendo ella que había otro camino que el seguirle el juego a ella, y que cuando se hace una elección hay consecuencias.

Regresan en efecto a su casa.

Ella recuerda a su padre pidiéndole que buscara su propia voz y se librara de las palabras de otro, tras lo que comienza a escribir de nuevo, aprovechando la idea que le surgió en Suiza.

Terminado su libro, se lo pasa a su marido, que ve que lo tituló Frankenstein o el moderno Prometeo.

Percy le dice que es magnífico y posee un gran potencial, aunque le sugiere que cree un ser perfecto, una especia de ángel que transmita esperanza a la humanidad, asegurando ella que ya da un mensaje para la humanidad y que ellos no saben nada ni de la esperanza ni de la perfección, pues su vida es un desastre.

Percy dice que lo llevará a su editor, aunque ella afirma que irá sola.

Pero el editor no cree que una muchacha de solo 18 años pueda haber escrito eso, insinuando que el autor es Shelley, lo que le hace sentirse ofendida por cuestionar su capacidad para experimentar la pérdida, la muerte y la traición, lamentando que se dedicara a juzgarla a ella en vez de su obra.

Decide llevarse la obra de allí probando en varias editoriales más sin éxito.

Su hermana si parece haberla entendido y dice haberse identificado al ver el sentimiento de abandono y el deseo de venganza del monstruo y le dice que debe conseguir que la publiquen.

Consigue al final que lo acepte una editorial que lanzará 500 ejemplares, de forma anónima y siempre que él escriba la introducción, temiendo ella que así creerán todos que lo escribió él, algo que a él no le parece muy importante, pero que a ella le parece triste, lamentando haber creído en él.

Su padre puede leer el libro, viendo que se lo dedica a él.

Un día va a visitarla Polidori, que estuvo viendo también a su padre, ya que tiene su obra en su librería, aunque firmada por Lord Byron.

Reivindicó sus derechos y lo llamaron plagiador, afirmando que ya intentó el propio Byron, nada interesado en esa historia indicar que no es suya.

Lamenta que también el libro de ella saliera sin su firma, comentando lo irónico de que él escribiera "El Vampiro" inspirándose en Lord Byron como chupasangres de personas, y acabó llevándose él todo el mérito de la obra, como Shelley se lleva el mérito de la suya, que es el reflejo de un narcisista irresponsable.

Ella le confiesa que lleva meses sin ver a Shelley.

Polidori le regala el ejemplar de su obra y le dice que ambos crearon monstruos, pero no deben permitir que los devoren.

Dentro del libro ve una nota por la que Godwyn convoca en su librería un acto para honrar la publicación de Frankenstein, y una nota a mano: "para Mary de tu padre".

Acude, aunque sin presentarse, viendo reunida a la intelectualidad, con la inclusión de Percy, escuchando cómo su padre les dice que se han reunido para festejar el éxito de Frankenstein, que dice, es una obra de las más completas y originales de su época, viendo cómo todos aplauden a Shelley.

Él dice que sin su aportación, en efecto, la obra no existiría, pero no como autor, sino como inspirador de la soledad que sufre el monstruo, pues, señala, la autora es Mary Wollstonecraft Godwyn, afirmando que es una obra genial y que no debe nada a nadie en su creación.

Aparece entonces, agradecida por sus palabras y le dice que pensó que se había marchado para siempre.

Él le dice que subestimó el poder de la desesperación y el peso del remordimiento.

Ella dice que lo perdió todo para estar con él, y que encontró esa voz tras aprender a dominar su angustia y no se arrepiente de sus decisiones, pues la hicieron como es, tras lo que se besan.

Años más tarde, Mary pasea junto a un niño al que lleva de la mano, observando a su padre tras la ventana de su librería, donde destaca un ejemplar de su libro, ahora con su nombre.

Godwyn consiguió que se publicara una segunda edición con el nombre de Mary Shelley como autora.

Mary y Percy se casaron y permanecieron juntos hasta la trágica muerte de él a los 29 años, no volviendo ella a casarse.

Claire dio a luz a una niña llamada Allegra, sufragando Byron sus gastos hasta que murió a los 10 años.

"El Vampiro", de John Polidori se publicó en 1819, aunque, al ser incapaz de reivindicar la autoría de su obra, y ahogado por la depresión y las deudas, se suicidó a los 25 años.

Mary murió en 1851, a los 53 años, sobreviviéndola su hijo Percy Florence Shelley.

Calificación: 2
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