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Matar un ruiseñor
Matar un ruiseñor

To kill a mockingbird (1962) * USA

          También conocida como:
                    - "Para matar a un ruiseñor" (Venezuela)

Duración: 129 min.

Música: Elmer Bernstein

Fotografía: Rusell Harlan

Guión: Horton Foote (N: Harper Lee)

Dirección: Robert Mulligan

Intérpretes: Gregory Peck (Atticus Finch), Mary Badham (Jean Louise Finch / "Scout"), Phillip Alford (Jeremy Atticus Finch / "Jem"), John Megna (Charles Baker Harris / "Dill"), Paul Fix (Juez Taylor), Brock Peters (Tom Robinson), Frank Overton (Sheriff Heck Tate), Rosemary Murphy (Maudie Atkinson), Collin Wilcox (Mayella Violet Ewell), James Anderson (Bob Ewell), Estelle Evans (Calpurnia), Robert Duvall (Arthur Radley / "Boo"), Alice Ghostley (Stephanie Crawford), Crahan Denton (Walter Cunningham), Richard Hale (Nathan Radley), Ruth White (Sra. Dubose).

Jean Louise Finch, conocida por todos como Scout, relata lo ocurrido en su pueblo, Maycomb, en Alabama, en 1932 cuando ella cumplió 6 años.

En aquel tiempo Maycomb era una aburrida y tranquila población donde el fortísimo calor del verano hacía que nadie pareciera tener prisa, pues no había dónde ir ni nada que comprar ni dinero para comprarlo.

Scout va a llamar a su padre, Atticus Finch, para decirle que ha llegado el señor Walter Cunningham, para llevarle un saco con nueces a cuenta de su deuda, pidiéndole el abogado a su hija que no le avise la próxima vez que vaya el señor Cunningham, pues nota que este se siente cohibido, contándole a la niña que le da nueces y las verduras por un pleito en que le defendió porque no tiene dinero y es el único medio para poder pagarle, aunque ante las preguntas de la niña le dice que también ellos son pobres, aunque no tanto como los campesinos a los que la depresión les ha afectado de forma más dura.

Tras ello Atticus trata de convencer a su hijo Jem para que baje del árbol donde tiene su cabaña, asegurando él que no piensa bajar hasta que se comprometa a jugar al rugby con los metodistas, diciéndole su padre que ya es demasiado mayor para ello, negándose por ello el niño a bajar de su cabaña, aunque cuando su padre se marcha, su vecina Maudie les dice que su padre es un hombre muy juicioso y deberían estar contentos por ello, siendo además un gran abogado.

Sube también Scout al árbol desde el que ven a un niño que se presenta como Charles Baker Harris, y le llaman Dill, que les dice que sabe leer y que está a punto de cumplir 7 años y que vive en Meridian, Mississippi, habiendo ido a pasar dos semanas con su tía Stephanie, haciéndole ver Jem que parece muy pequeño para tener 7 años.

Dill es muy hablador y les cuenta que su madre trabaja con un fotógrafo y mandó una foto suya a un concurso de niños guapos y ganó 5 dólares que le regaló a él.

Scout le cuenta que su madre murió y le pregunta a Charle por su padre y el niño les dice que no tiene padre, aunque luego cuenta que es el director de los ferrocarriles.

Mientras hablan, pasa un hombre, el señor Radley, que Jem asegura es el peor hombre del mundo porque tiene a su hijo encadenado a la cama y solo sale de noche, asegurando que su hijo "Boo" mide más de dos metros y come ardillas y gatos y tiene una enorme cicatriz que le cruza la cara y dientes largos y amarillentos y babea.

Dill no se lo cree hasta que sale su tía Stephanie que le dice que no esté cerca de esa casa, pues vive en ella un loco peligroso, contándoles que un día le clavó unas tijeras a su padre en la pierna, aunque este se niega a llevarlo a un manicomio.

Por las noches Atticus hace que su hija lea con él un rato antes de dormirse, pidiéndoles que no atormenten a la familia de Boo.

Cuando su padre sale, Scout le pregunta a su hermano cuántos años tenía ella cuando murió su madre, respondiéndole este que 2 y él 6, los mismos que ella ahora.

Tras acostarlos, Atticus se sienta en el porche donde recibe la visita del juez, que le pregunta si escuchó hablar del asunto de Tom Robinson, al que al día siguiente se le formularán cargos ante el jurado, respondiendo Atticus que lo oyó, pidiéndole el juez que acepte ser defensor de oficio del mismo, lo que acepta tras pensarlo un momento.

Al día siguiente Dill reta a Jem a que pise el jardín de Boo a cambio de unos cromos, y este lo hace aprovechando que jugando con una rueda en que iba metida su hermana esta se chocó contra dicha casa, animándolos tras ello a visitar los sótanos del juzgado, donde tuvieron encerrado a Boo y donde dicen hay tanta humedad que hay murciélagos, fantaseando con que allí podrán ver cadenas e instrumentos de tortura, aunque cuando llegan frente al juzgado unos vecinos les dicen que su padre está en una sesión, corriendo Dill a verlo pese a que sus hijos saben que a Atticus no le gustará, aupando a Dill para que pueda ver a través del cristal de la puerta lo que pasa dentro, contándoles que el juez parece aburrido y su padre está junto a un negro que está llorando, siendo sorprendidos allí en la puerta por Atticus que sale por otra puerta detrás de ellos, mandándolos a su casa.

Robert Ewell se dirige tras ello a Atticus, diciéndole que lamenta que le confiaran la defensa del negro que violó a su hija, asegurando que debió matarlo en vez de ir a avisar al sheriff, asegurando que no puede creerse que confíe más en la palabra de un negro que en la suya.

Por la noche Dill, Jem y la aterrorizada Scout se acercan a casa de Boo Radley para ver si pueden verle por la ventana, colándose por debajo de la alambrada del huerto, tras lo que Jem se acerca a la ventana, sin advertir que una sombra amenazadora se acerca a él, y sin que ni los aterrados Dill y Scout sean capaces de avisarlo, viendo cuando se da cuenta de este que pasa de largo, tras lo que salen corriendo, enganchándosele a Jem el pantalón en la alambrada, por lo que deben ayudarle, dejando allí el pantalón mientras corren sin parar hasta ocultarse en una carbonera.

Dill es llamado entonces por su tía, por lo que debe marcharse, despidiéndose ya hasta el verano siguiente, mientras Jem decide regresar a buscar sus pantalones, no dejando esta vez que Scout le acompañe, asegurándole que estará de vuelta antes de que cuente hasta 10, escuchando mientras espera que los llama su padre.

Y cuando va ya contando por 14, escucha un disparo y se asusta, aunque justo en ese momento llega Jem con sus pantalones, saliendo todos los vecinos asustados, viendo los niños cuando salen cómo el propio Atticus habla con Radley que dice que disparó contra un vagabundo que estaba en su huerto.

Acabadas las vacaciones Scout debe afrontar su primer día de escuela, recibiendo la visita por la mañana de su vecina, la señora Maudie, expectante, como todos los de la casa por verla vestida por vez primera con un vestido, riéndose su hermano de ella, aunque luego pretende marcharse, obligándole su padre a esperarla.

Cuando salen del colegio Scout se lanza sobre un niño, Walter Cunningham, afirmando que él tiene la culpa de todo, debiendo separarlos su hermano, al que trata ella de explicarle que empezó mal en la escuela porque quiso explicar por qué Walter no tenía dinero para comprar un bocadillo y la maestra se enfadó con ella.

Jem, avergonzado por la actuación de su hermana invita a Walter a que vaya a comer a su casa porque sus padres son amigos.

Walter acepta ir a comer con ellos y asegura que rara vez pueden comer en su casa carne asada, solo cuando cazan un conejo con su padre, contando Atticus que tuvo su primera escopeta con 13 años y que su padre le dijo que podía matar cuantos grajos quisiera, pero que matar a un ruiseñor era un grave pecado, pues estos cantan para alegrar la vida de las personas y no picotean los sembrados ni entran en los graneros a comerse el trigo.

Scout no entiende que Walter rocíe con compota toda la comida y lo critica, siendo regañada por Calpurnia, la sirvienta, que le dice que no debe criticarse a un invitado haga lo que haga, saliendo Scout enfadada al porche, adonde la sigue su padre para preguntarle qué le pasa, diciendo ella que no va a volver a la escuela nunca más, pues todo le salió mal, pues la señorita le regañó y le dijo que su modo de enseñarla a leer era una equivocación, para rematar tratando de regalarle una moneda a Walter, cuando todos saben que no las acepta.

Atticus le dice que seguramente la señorita también estaba nerviosa, pues era su primer día para ella, explicándole tras ello que debe aprender a meterse en la piel de la gente, tratando de pensar como ellos.

Un día aparece en su calle un perro que parece rabioso, llamando Calpurnia a Finch para decírselo, llegando este con el sheriff Heck Tate, que le entrega su rifle para que dispare él, observando los niños cómo su padre acaba con el perro a la primera, dejándolos asombrados, ya que ignoraban tal habilidad.

Un día Finch sale para visitar a Helen, la mujer de Tom Robinson, el hombre al que debe defender, dejando que sus hijos le acompañen, aunque haciéndoles prometer que permanecerán en el coche mientras habla con la mujer, durmiéndose de hecho Scout antes de llegar, escuchando Jem cómo su padre le cuenta a Helen que ha conseguido un aplazamiento mientras uno de los hijos de Robinson se acerca al coche y lo saluda, viendo que se acerca entonces al coche, borracho Bob Ewell, por lo que el hijo de Robinson va a llamar a Atticus, al que Ewell insulta llamándolo "defensor de los negros", diciéndole Atticus a su hijo mientras regresa que no teme a ese hombre, pues es solo un bravucón, observando mientras se alejan a Ewell tambaleándose y con una botella en la mano llamándolo de nuevo defensor de los negros.

Cuando llegan a su casa acuesta a Scout y deja al cuidado de ella a Jem mientras él va a llevar a Calpurnia a su casa, escuchando Jem entonces una especie de grito que le hace asustarse, por lo que sale corriendo asustado llamando a Atticus, llegando así hasta la casa de los Radley, desde donde vuelve a oír el grito, decidiendo regresar, aunque observa entonces en el hueco del tronco de un árbol una medalla, que recoge.

Pese a las amenazas de Atticus, Scout se pelea con Cecil Jacobs, otro niño.

Cuando vuelve su padre la ve triste, preguntándole ella si es verdad que defiende a esos despreciables negros, pidiéndole su padre que no hable así de ellos, respondiendo la niña que no fue ella, sino Cecil el que lo dijo, y que para defenderlo se peleó con él, pidiéndole su padre que no vuelva a pelearse con nadie sean cuales sean los motivos, aunque le confirma que defiende a un hombre negro, siendo consciente de que se ha hablado mucho en el pueblo sobre ello, y que escuchará muchas murmuraciones sobre el asunto, pero no debe pelearse a causa de ello.

Un día, mientras juegan, observan en el hueco del árbol dos figuras de cera, un niño y una niña peinados y vestidos como ellos, viendo tras recogerlos cómo sale el señor Radley que cubre con cemento el hueco del árbol sin dar ninguna explicación.

Por la noche Scout va a la habitación de su hermano, que ve que tiene una cajita de madera, pidiéndole que le enseñe lo que tiene dentro, haciendo él que prometa que no contará nada, antes de hacerlo, mostrándole varias cosas que guarda en ella y que le dice, encontró en el hueco del árbol en diferentes ocasiones, como la medalla que recogió el día anterior, que le dice es como las que regalaban en el pasado a los que ganaban el concurso de ortografía, teniendo también un reloj de bolsillo y una navaja.

Le cuenta además que el día que regresó al huerto de los Radley a por su pantalón, que había quedado enganchado por el alambre los encontró doblados sobre la valla.

Terminado el curso, llega el verano de nuevo, y con él Dill, que les cuenta que su padre no es ya ferroviario, sino aviador.

Una tarde ven cómo el sheriff llega llevando a Tom Robinson, que estaba en prisión en otra localidad para la vista, que será al día siguiente.

Esa noche el sheriff Tate visita a Atticus, preocupado porque teme que sabiendo que está Robinson allí un grupo de personas tratarán de armar jaleo, pidiéndole Atticus a Calpurnia que se quede esa noche, pues tiene cosas que hacer.

Jem, que dormía con Dill lo escucha y decide levantarse para ver qué ocurre, despertándose también Dill y Scout, yendo sigilosamente los tres hasta el pueblo, viendo el coche de su padre junto a la prisión y a este sentado a la puerta de la misma leyendo un libro, decidiendo al ver que no ocurre nada regresar a su casa, aunque cuando van a hacerlo ven que se acercan varios coches de los que baja una veintena de hombres armados que piden a Atticus que se aparte y les deje pasar, pidiéndoles él que no creen problemas, pues probablemente el sheriff estará a punto de llegar, diciéndoles ellos que saben los busca por otro camino.

Mientras trata de razonar con ellos sale corriendo Scout hacia su padre, y tras ella su hermano y Dill, pidiéndole Atticus a Jem que se vaya y se lleve a los pequeños, a lo que Jem se niega.

Scout ve entonces entre los hombres al señor Cunningham y lo saluda y le pregunta cómo va su pleito y como el hombre no le responde la niña le pregunta si no se acuerda de ella, recordándole que la vio en su casa cuando fue a llevar las nueces, dándole recuerdos para su hijo Walter, que le dice que es un buen chico.

Le dice que sabe que los pleitos son malos, aunque no debe preocuparse, pues a veces tardan en arreglarse. Y cómo ve que el hombre no dice nada le pide perdón, asegurando que no quería molestarle, diciendo entonces Cunningham que no le ha molestado y que le dará a Walter sus recuerdos, tras lo cual les dice a todos que se vayan, obedeciéndole todos sin armar trifulcas.

Tras ello les pide a los niños que se vayan a casa, obedeciéndole esta vez.

Temeroso, desde su celda, Robinson le pregunta al abogado si se fueron los hombres que querían lincharle, respondiéndole este que se fueron y no regresarán.

Al día siguiente los tres niños observan con curiosidad la cantidad de gente que acude al juicio, afirmando que parece un sábado, decidiendo Jem acercarse también a la sala pese a la prohibición de su padre, asegurando que no desea perderse el mayor acontecimiento ocurrido nunca en la población, observando que la sala está llena y la gente se apretuja en los pasillos, subiendo los niños a la parte de arriba, reservada a los negros, junto con el reverendo Sykes, también negro.

Declara el señor Tate, el sheriff, que recuerda que el 21 de agosto Bob Ewell requirió su presencia debido a que su hija había sido forzada, observando que la habían golpeado y abusado de ella, y que la chica contestó que había sido Tom Robinson.

Atticus le pregunta si no llamaron a un médico, respondiendo este que no, pero que evidentemente tenía golpes en la cabeza y cardenales en los brazos, teniendo también su ojo derecho morado y las huellas de unos dedos en la garganta.

Luego testifica Robert Ewell, padre de la muchacha que cuenta que volvía del bosque cargado de leña cuando escuchó gritar a su hija Mayella, corrió hacia la casa y vio a Tom con Mayella y aunque corrió tras él, consiguió huir.

Le pregunta por qué no buscó a un doctor, diciendo que había visto quién fue.

Finch le pregunta si sabe escribir, haciendo que escriba su nombre, mostrando así que es zurdo.

Hacen subir luego a Mayella Violet Ewell, la víctima, que cuenta que estaba en el porche cuando vio pasar a Tom y le ofreció un Níquel a cambio de que le hiciera astillas una vieja cómoda, y cuando estaba buscando la moneda él se abalanzó sobre él y ella luchó y gritó, aunque él la agarró por el cuello y empezó a pegarla, no recordando nada más hasta que apareció su padre.

Finch le pregunta si su padre la ha golpeado alguna vez, respondiendo ella que su padre no le tocó ni un pelo en toda su vida, tras lo que le pregunta si aquel día fue el primero que entró Tom en su casa, diciendo ella que sí.

Le pide que identifique al hombre que la atacó, señalando, aunque sin mirarlo a Tom, al que Finch le pide que se ponga de pie y le lanza un vaso que coge al vuelo, tras lo que le pide que haga lo mismo con la mano izquierda, diciendo Tom que no puede hacerlo porque de pequeño se la pilló una desmotadora de algodón y no puede utilizarla, pues todos sus músculos quedaron destrozados.

Le pregunta de nuevo tras ello a Mayella si ese hombre es el que abusó de ella, respondiendo Mayella que sí, preguntándole él qué ocurrió en realidad, insistiendo ella en que abusó de ella y que si no hacen nada para defenderla sus modales distinguidos no significan nada, tras lo que sale corriendo, debiendo ser detenida.

Declarará tras ello Tom Robinson, al que Finch le pregunta si conocía a Mayella, respondiendo él que pasaba cada día por delante de su casa al ir a trabajar y la saludaba hasta que un día le pidió que destrozara su cómoda y él lo hizo, aunque rechazó que le pagara por ello y se marchó, haciendo de aquello más de un año.

Le pregunta si volvió a entrar alguna vez más, respondiendo que lo hizo en bastantes ocasiones, pues cada vez que pasaba por delante tenía algún trabajo que encargarle, como hacer leña, llevarle agua.

Le pregunta qué ocurrió el 21 de agosto, contando que, en efecto Mayella estaba en el porche y le invitó a entrar, aunque al hacerlo no vio que hubiera leña para cortar, pidiéndole que entrara en la casa para arreglar una puerta que cerraba mal, aunque cuando entró vio que la puerta no tenía nada y entonces ella la cerró, y al ver que todo estaba en silencio le preguntó dónde estaban los niños y le dijo que se habían ido al pueblo para comprar helados, diciendo él que lo mejor era que se marchara ya que no tenía nada que hacer allí, respondiendo ella que sí tenía que hacer, pidiéndole que le cogiera una caja que había encima de un armario, viendo cuando estaba encima de la silla cómo ella abrazaba sus piernas, asustándose tanto que saltó y la silla se volcó, abalanzándose ella sobre él, tras lo que lo abrazó y lo besó en la cara y le dijo que no había besado a ningún hombre en toda su vida y le pidió que la besara él. Intentó huir tras ello cuando llegó el padre de la chica que le gritó desde la ventana que la asesinaría, huyendo él tras ello, asegurando que no la violó ni la lastimó.

El acusador le pregunta por qué hacía esos trabajos, diciendo él que le parecía que Mayella no tenía a nadie que se lo hiciera, haciéndole ver que tiene a su padre y siete hermanos.

Dice que lo hacía por compasión, lo que el abogado resalta, no pudiendo creer que un negro pudiera sentir compasión por una mujer blanca.

Finch alega que ese caso no debería haber llegado al tribunal, ya que no se presentó ninguna prueba médica de que el delito se hubiera consumado y que la única prueba existente es que Mayella había sido golpeada salvajemente por una persona que usaba casi exclusivamente la mano izquierda, una mano que Tom tenía inútil, asegurando que siente compasión por la mujer, pero no hasta el extremo de que esa compasión pueda suponer poner en riesgo la vida de un hombre, y fue el hecho de sentirse culpable lo que llevó a acusarlo, ya que Tom Robinson era el recuerdo de su culpa y tenía que hacerlo desaparecer por la vergüenza de su comportamiento.

Le dice al jurado que los testigos, excepto el sheriff, acudieron al tribunal con la suposición de que todos creerían lo que dijeran, ya que la gente cree que todos los negros mienten y son seres inmorales de los que nadie se puede fiar cuando están cerca de las mujeres blancas, no pudiendo aceptarse la palabra de un negro contra una mujer blanca y menos el pensar que pueda sentir compasión por ella, afirmando que el acusado no es culpable, pero que hay otra persona en la sala que sí lo es, por lo que pide al jurado que sean justos y dejen libre a Tom Robinson.

Terminados los alegatos la gente espera a que el jurado decida, pasando dos horas deliberando sin que nadie se marche a la espera de su decisión, señalando tras su reunión que acordaron declarar culpable al reo de los hechos que se le imputaban.

Finch le dice a Robinson que no debe preocuparse, pues ya contaba con que eso podría pasar en primera instancia.

La parte baja de la sala queda vacía en un momento, quedando arriba solo los negros, que se ponen todos de pie en señal de respeto hacia Finch.

De vuelta a su casa con los niños sale a su encuentro Maudie para decirle que siente mucho lo ocurrido, llegando entonces el sheriff para hablar con él.

Mientras lo hace Maudie les dice a los chicos que hay hombres que han nacido para cargar con las tareas desagradables de los demás y que su padre es uno de ellos.

Y cuando el sheriff se va Atticus les cuenta que le ha informado que Tom Robinson murió cuando le llevaban a la cárcel de Abbottsville para que estuviera más seguro cuando saltó del coche e intentó escapar. El agente que lo llevaba le dio el alto y como no le obedeció le disparó para asustarle, aunque desafortunadamente le alcanzó y acabó con él, habiendo contado el agente que Tom corría como si estuviera loco.

Él le había dicho que no desesperase y que presentarían la apelación, estando seguro de que tenían posibilidades de ganar.

Deja a los niños al cuidado de Maudie mientras él va a comunicarle lo ocurrido a su familia, aunque Jem decide acompañarlo.

Son recibidos por Spence, el padre de Tom, que le pregunta por la apelación, debiendo darle la noticia de la muerte de su hijo, desplomándose Helen al escucharlo.

Jem, en el coche ve que se acerca Bob Ewell, el padre de Mayella que le dice a uno de los negros que entre a buscar a Finch, al que le escupe a la cara cuando se le acerca, aunque Atticus se contiene y entra al coche sin dejarse provocar

Pasa el tiempo y para el otoño las cosas habían vuelto a su cauce y Scout seguía intentando ver a Boo cada vez que pasaba por delante de la casa de los Radley.

Al llegar Halloween, Scout debía participar en una representación temática sobre todos los productos del condado, correspondiéndole a ella representar el jamón.

Terminada la función, Jem, que la esperaba le pide que se dé prisa, debiendo ella salir con su disfraz de jamón al no encontrar su ropa ni sus zapatos, debiendo atravesar el bosque de regreso a su casa, dándose cuenta Jem de que cada vez que andan se escucha un ruido tras ellos, viendo cómo de pronto se abalanza un hombre sobre ellos, pidiéndole Jem a su hermana que salga corriendo.

El hombre golpea al niño y lo lanza al suelo, lanzándose tras ello hacia Scout, cuando de pronto aparece alguien que evita que ataque a la niña deteniendo al hombre, no pudiendo ver bien Scout debido a su disfraz la pelea entre los dos hombres y cómo el hombre que salió en su defensa coge a Jem y se lo lleva a su casa en brazos, corriendo Scout, ya libre de su disfraz, tras ellos.

Sale su padre a buscarla, preguntándole qué ocurrió, asegurándole ella que no lo sabe, enviando Atticus a Calpurnia a buscar al Dr. Reynolds mientras él llama al sheriff Tate, preguntándole Scout si Jem está muerto, diciéndole que solo está inconsciente.

El médico dice que tiene el brazo fracturado como si hubiesen querido arrancárselo.

Poco después llega el sheriff llevando el disfraz de Scout, contándoles que Bob Ewell está muerto con un cuchillo de cocina clavado entre sus costillas.

Le piden a Scout que les cuente lo que ocurrió, recordando ella que alguien la agarró y la tiró al suelo, yendo Jem a socorrerla y lo agarró a él. Entonces alguien luchó con él.

Oyó luego a un hombre jadeando y tosiendo y luego a un hombre que llevaba a Jem en brazos. El sheriff le pregunta qué hombre, y entonces ella observa a un hombre que está tras la puerta y le dice al sheriff que el hombre está allí y que se lo pregunte a él.

Ella sonríe al verlo, comprendiendo que se trata de Boo, presentándoselo Atticus como Arthur Radley, diciéndole a la niña que tiene la impresión de que él ya la conocía.

Atticus sale con el sheriff y Scout le da la mano a Boo para que se acerque a darle las buenas noches a Jem, pidiéndole que acaricie su cabeza.

Tras ello la niña vuelve a cogerle la mano y va a sentarse con él al columpio.

Escucha cómo Atticus le dice al sheriff que deberán llevar el caso ante los tribunales del condado pese a que es un claro caso de legítima defensa, diciéndole el sheriff que su hijo no le clavó el cuchillo a Ewell, mirando a Boo aunque sin decir nada, insistiendo el sheriff en que Ewell cayó sobre su propio cuchillo, recordando que un negro murió sin haber hecho nada, y ahora murió el culpable de su muerte y le dice que deje esta vez que un muerto entierre a otro muerto, pues no cree que sea contrario a la ley que un ciudadano evite que se cometa un crimen, que es lo que él hizo.

Piensa que él le dirá que debe decir la verdad y no ocultársela al pueblo, pero que si lo hiciera todas las mujeres del pueblo irían a llamar a la puerta de Boo para regalarle pasteles y sacarlo a la luz pública sería un pecado, por lo que declarará que Ewell cayó sobre su propio cuchillo.

Cuando el sheriff se va, Scout se dirige a su padre y le dice que el señor Tate tiene razón y que denunciar a Boo sería como matar un ruiseñor.

Atticus se dirige a Boo y le da la mano y las gracias por haber salvado a sus hijos, tras lo cual Scout lo acompaña hasta su casa.

Scout, ya mayor recuerda que en el futuro pensó muchas veces en aquellos días.

Calificación: 3