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Memorias de África

Out of Africa (1985) * USA

          También conocida como:
                    - "África mía" (Hispanoamérica)

Duración: 154 Min.

Música: John Barry

Fotografía: David Watkin

Guión: Kurt Luedtke (N.: "Memorias de África", "Sombras en la hierba" y "Cartas desde África" de Isak Dinesen; "Isak Dinesen: la vida de una narradora de cuentos" de Judith Thurman y "El silencio hablará" de Errol Trzebinski)

Dirección: Sydney Pollack

Intérpretes: Meryl Streep (Karen Blixen), Robert Redford (Denys George Finch Hatton), Klaus Maria Brandauer (Barón Hans Blixen), Michael Kitchen (Berkeley Cole), Malick Bowens (Farah), Joseph Thiaka (Kamante), Stephen Kinyanjui (Kinanjui), Michael Gough (Lord Delamere), Suzanna Hamilton (Felicity), Rachel Kempson (Lady Belfield), Graham Crowden (Lord Belfield), Leslie Phillips (Sir Joseph Byrne), Annabel Maule (Lady Byrne), Iman (Mariammo).

"Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong", recuerda Karen Blixen, mientras recuerda a Denys Finch Hatton, el hombre que le regaló la visión del mundo a través de los ojos de Dios gracias a su avioneta y del que recuerda que se llevaba el gramófono incluso a las cacerías, y al que le encantaban sus historias.

Pero su aventura comenzó en Dinamarca en 1913 cuando aun se llamaba Karen Dinesen y le pidió a su amigo el barón Bror Blixen, hermano gemelo de Hans, su amante, que se casara con ella, de modo que él se aprovecharía de su condición económica, y ella tendría un título, y sobre todo, podría salir de su opresivo entorno.

Cuando él acepta se mudan a Kenia, donde piensan dedicarse a la cría de vacas lecheras, si bien tras su viaje que realiza unos días después que él, cargada con su vajilla y su cristalería, se encuentra con que Bror ha decidido plantar café.

La boda se celebrará una hora después de su llegada asistiendo a la misma gran parte de la colonia europea - en su gran mayoría inglesa - allí asentada.

Bror le deja claro enseguida que se tomó muy en serio que su matrimonio era solo un compromiso, marchándose a la mañana siguiente, y sin avisarla, de caza.

Karen deberá afrontar sola la puesta en marcha de su granja, negociando con los Kikuyu su trabajo y sintiendo cierta desesperación al enterarse de que las plantas tardarán cuatro años en dar fruto.

Un día ella sale de caza y ve aterrada cómo se le acerca una leona, aunque entonces aparece Denys, que le pide que no se mueva, observando cómo la leona huye.

Denys, al que conoció cuando en su viaje hacia Nairobi paró su tren para recoger los colmillos que este transportaba y que le pidió entregara a su socio, Berkeley, la encontró en dicha situación debido a que él y Berkeley habían ido a visitarla y el primero salió a buscarla al enterarse de que había salido a cazar.

Se quedarán a cenar con ella y le piden que les cuente una historia, lo que ella hará siguiendo la primera frase que deben decir ellos.

Antes de marcharse Denys le regala su pluma de oro y le pide que escriba sus relatos.

Finalmente y con la llegada de las lluvias, Bror regresa a casa junto con las noticias del inicio de la guerra en Europa, que pronto llegará también a África, uniéndose Bror, pese a ser sueco a sus vecinos ingleses sin atender las protestas de Karen.

Después de algún tiempo ordenan que mujeres y niños se vayan a la ciudad, aunque en vez de ello, Karen opta por encabezar ella misma la expedición que ha de llevar provisiones y medicamentos a las tropas con las que está su marido, y aunque se pierden llegan al rescate Denys y Berkeley que la orientan, regalándole el primero su brújula para que, finalmente llegue a su destino, tras superar el ataque de una leona que acaba con uno de sus bueyes, pero a la que ella logra hacer huir con su látigo.

Finalmente llegará hasta la posición de su marido ante el asombro de todos los soldados, aunque Bror se sincera y le confiesa que no va a ayudarle con la granja y que, tras terminar la guerra se convertirá en cazador profesional.

A su regreso el médico le diagnostica una sífilis y el doctor le recomienda regresar a Dinamarca para tratarse con arsénico, pues de no hacerlo enloquecerá, debiendo por ello regresar a Dinamarca en medio de la guerra, para sentirse una extraña, por lo que, una vez curada, y ya imposibilitada para ser madre regresa a África.

Muy pronto llega el fin de la guerra celebrado con gran alegría por todos, mientras el café comienza a florecer.

En la fiesta de fin de año de 1918 baila con Denys, el cual, tras ver cómo todos se besan para celebrarlo hace lo propio con ella.

Tras ello, y harta de las infidelidades de su marido le pide que abandone su casa.

Pronto llegará la primera cosecha de café, que será muy buena, pero que, con el fin de la guerra vio cómo bajaban su precio.

Llega entonces la prohibición del comercio de marfil y Denys debe variar su actividad, dedicándose a organizar safaris y a cazar animales para los zoos.

Durante uno de sus viajes preparatorios le pide a ella que lo acompañe para conocer la región, teniendo así ocasión de observar una parte aun virgen y salvaje, donde se ven obligados a acabar con una pareja de leones tras ser atacados por estos.

Y por la noche bailarán bajo las estrellas con la música del fonógrafo, pasando la noche juntos, tras lo que comenzarán una larga relación, en la que tienen ocasión de ver cómo su amigo Berkeley muere por la malaria tras una larga enfermedad durante la que convivió con una muchacha somalí.

Denys seguirá con sus expediciones, manteniendo una relación intermitente y apasionada, mientras ella se ocupa de su plantación y organiza una escuela para los Kikuyu, escribiendo los relatos que le contará a Denys durante sus estancias.

Un día él regresa con una avioneta pudiendo ver así África "con los ojos de Dios".

Pero las cosas no van bien en la granja. Acosada por las deudas debe pedir un crédito y confiar en tener una gran cosecha, debiendo auxiliando a pesar de ello a Bror, el cual, en su siguiente encuentro le pide el divorcio, ya que desea casarse con otra acaudalada mujer.

Aprovechando su nuevo estado le pide a Denys que se case con ella, a lo que él, reacio a cualquier tipo de compromiso formal se niega, ante lo que ella le plantea un ultimátum: o formaliza su compromiso o romperán su relación, ante lo que él opta por marcharse.

Ese año tendrán por fin una excelente cosecha de café, pero entonces se incendian los graneros y pierde la cosecha, por lo que, al carecer de seguro se ve arruinada., ante lo cual decide regresar a Dinamarca preocupándose de solucionar antes de ello la vida de los nativos, para lo que habla con todas las instancias, acudiendo finalmente ante el nuevo gobernador, ante el que, durante la fiesta de su recepción se pone de rodillas para suplicarle que se haga cargo de su problema, ante lo que reacciona la esposa del gobernador asegurándole que se encargarán de su problema.

Denys, que apareció durante la fiesta, le pide que la deje ayudarla, a lo que ella, se niega, ya que desea valerse por sí misma.

Tras vender todas sus posesiones, y en su casa ya vacía recibirá de nuevo a Denys, el cual le dice que le estropeó el estar solo, y tras bailar de nuevo juntos, él le pide que le espere hasta el viernes siguiente, pues él se encargará de llevarla en su avioneta hasta Mombasa.

Pero mientras espera aparece Bror que le trae la noticia de la muerte de Denys tras un accidente con su avioneta.

Tras el funeral se marchará, recibiendo un último homenaje de los miembros del club, donde por vez primera le piden a una mujer que los acompañe y beba con ellos.

Ya en Dinamarca recibe algunas cartas que le informan de que muchos días, al alba y al crepúsculo una pareja de leones descansan sobre la tumba de Denys.

Años más tarde Karen publicó sus cuentos y su experiencia en África adonde nunca regresó.

Calificación: 3