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Me siento rejuvencer

Monkey business (1952) * USA

          También conocida como:
                    - "Vitaminas para el amor" (Chile / México)
                    - "Joven otra vez" (Venezuela)

Duración: 95 min.

Música: Leigh Harline

Fotografía: Milton Krasner

Guión: Ben Hecht, Charles Lederer, I.A.L. Diamond (Historia: Harry Segall)

Dirección: Howard Hawks

Intérpretes: Cary Grant (Dr. Barnaby Fulton), Ginger Rogers (Edwina Fulton), Charles Coburn (Mr. Oliver Oxley), Marilyn Monroe (Lois Laurel), Hugh Marlowe (Hank Entwhistle), Henri Letondal (Dr. Jerome Kitzel), Robert Cornthwaite (Dr. Zoldeck), Larry Keating (G.J. Culverly), Douglas Spencer (Dr. Brunner).

Barnaby Fulton es un científico despistado que ha invertido, sin éxito, sus últimos años intentando hallar una fórmula para la regeneración del tejido humano.

Una noche, cenando en su casa, se quema con la sopa y se da cuenta de que a su fórmula le falta calor. Y cuando la tiene a punto, decide probarla personalmente, tras lo cual bebe agua, sin saber que Esther, una mona de 6 meses que se escapó de su jaula hizo un preparado que echó en la fuente del agua.

Y al tomarla, de pronto se da cuenta de que ve perfectamente sin gafas, sintiéndose como un adolescente, por lo que, tras cortarse el pelo a cepillo compra un coche deportivo que conduce como un loco, llevando como compañera a la secretaria de su jefe, Louis Laurel, una mujer tan poco eficiente en su trabajo, como hermosa. Con ella se irá luego a patinar y a nadar, hasta que, de pronto la fórmula pierde su efecto y Barnaby la vista, por lo que acaba chocando, aunque sin consecuencias.

Cuando se le pasa el efecto se lo cuenta todo a Edwina, su mujer, a la que muestra su decisión de tomar una dosis superior. Pero entonces Edwina, se la arrebata y la toma ella. Piensa que es mejor que él conserve su consciencia para estudiar la reacción en ella. Y la primera reacción de esta es volver al hotel en que celebraron su noche de bodas, donde baila y baila sin cansarse para desesperación de Barnaby, con el que discute por trivialidades llegando a echarlo de la habitación, con lo que él, sin gafas, acaba perdido, cayendo por la rampa hasta la lavandería del hotel, donde dos lavanderas le rescatarán.

Creyendo nefasta su fórmula, Barnaby decide destruirla al día siguiente.

Pero él y Edwina toman un café y beben de nuevo agua, y cuando el consejo de administración de la firma para la que trabaja se reúne para negociar la compra de su fórmula se encuentran con que Barnaby y su mujer parecen dos chiquillos.

Edwina, que bajo el influjo de la fórmula llamó a su abogado, no está en su casa para recibirlo. Pero sí está Barnaby, que, compinchado con los niños del barrio, con los cuales estuvo jugando a los indios, atan al abogado a un poste y le cortan la cabellera.

Pese a todas las travesuras Barnaby consigue un buen contrato, aunque para entonces ya se han dado cuenta de que fue Esther, la mona, quien inventó la fórmula y la metió en el agua, por lo que todos los directivos parecen chiquillos tras beberla y atosigan al animal para que vuelva a crearla.

Calificación: 3