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Muerte de un ciclista
Muerte de un ciclista

España / Italia (1955)

Duración: 84 min.

Música: Isidro B. Maiztegui

Fotografía: Alfredo Fraile

Guión y Dirección: Juan Antonio Bardem

Intérpretes: Lucía Bosé (María José), Alberto Closas (Juan Fernández), Bruna Corrà (Matilde Luque), Carlos Casaravilla (Rafa), Otello Toso (Miguel Castro), Alicia Romay (Carmina), Julia Delgado Caro (María, madre de Juan), Matilde Muñoz Sampedro (Vecina del ciclista), Mercedes Albert (Cristina), José Sepúlveda (Comisario), José Prada (Decano), Fernando Sancho (Guardia de tráfico), Manuel Alexandre (Ciclista), Emilio Alonso (Jorge).

En un día lluvioso un ciclista avanza por una carretera en mal estado cuando un coche aparece de frente y se para tras arrollarlo.

Los ocupantes del coche salen, observando Juan, el hombre, que el ciclista está aún vivo, pero la mujer le apremia para que vuelva al coche y continúan su camino sin prestarle auxilio y dejándolo tirado a un lado de la carretera, conduciendo la mujer, María José muy deprisa hasta llegar a la ciudad.

Una vez allí, María José lo abraza al llegar cerca del domicilio de él, diciéndole que tiene miedo, tratando él de tranquilizarla diciéndole que no tiene por qué, pues nadie los vio, tras lo que él se baja del coche, diciendo que es tarde, prometiéndole a ella que la llamará.

María José y Miguel, su marido, se besan tras recibir ella como regalo un brazalete de él ante un montón de invitados de clase alta.

La fiesta es animada por Rafa, que toca el piano, que le dice a María José que la vio al atardecer en su coche por la carretera de Francia y le pregunta si oculta algo, como drogas o algún amante.

Entretanto, en su casa, Juan se dispone a cenar con su madre que recibe una llamada de su hija Carmina que le dice que está en casa de los Castro, Miguel y María José y que se quedarán allí, excusándose por no haber podido ir a verla, tras lo cual le pide de parte de Maria José a Juan que se anime y vaya a la fiesta.

Pero Juan no tiene ganas y se siente fracasado, pues consiguió su plaza de profesor adjunto de la universidad gracias a Jorge, su cuñado.

En la fiesta Carmina se queja de que su hermano es un desastre pese a que Jorge podría ayudarle, comentando que Jorge un hombre capaz de hablar horas de forma grandilocuente sin decir nada.

Juan, en el cine, ve a su cuñado en el NO-DO, y a Maria José en la campaña navideña recolectando dinero para los pobres.

Al acostarse, Miguel le pregunta a María José si no le gustaría ir con él, pues tiene un viaje de negocios. Ella le pide que la lleve, aunque entonces él le dice que es muy aburrido y que la echará de menos, renunciando ella al viaje, aunque le propone escaparse, pues siempre ven las mismas caras y nunca pasa nada.

En la Facultad Juan lee el periódico en vez de atender a Matilde, la alumna que trata de explicar en la pizarra un complejo problema.

En el periódico ve la noticia de la muerte de un ciclista atropellado, no pudiendo por ello concentrarse ni atender a la alumna, que se esfuerza en resolver el problema y a la que le corta en medio de su exposición, haciéndola sentirse mal.

Durante las carreras en el hipódromo él se acerca a Maria José y le cuenta que murió el ciclista y que la noticia salió en el periódico, diciendo ella que deben planear algo.

También está Rafa en el hipódromo, y lee ante ellos y en voz alta los sucesos, entre ellos la muerte del ciclista, para luego comentar entre risas el robo del collar de esmeraldas a otra dama de la alta sociedad.

Para ocultarse, su siguiente encuentro lo realizan en un circo, entre los niños, diciendo María José que cree que Rafa lo sabe.

Juan trata de calmarla diciendo que él le dijo que la vio solo a ella, aunque ella dice que lo del periódico lo hizo para jugar con ellos, aunque Juan cree que es algo inocente, pero ella insiste en que está asustada y tiene miedo y se pregunta qué deben hacer, diciendo él que se ocupará de todo, temiendo que tratando de ocultar una cosa se desvelen otros secretos.

Matilde va a verlo y a protestar por su suspenso asegurando que fue una injusticia, a lo que él le responda que recurra al claustro, diciendo ella que no tiene nada que hacer, pues a él le protege su cuñado, que es muy poderoso.

Juan le pregunta si es eso lo que se dice, que es un protegido de su cuñado y acaba pidiéndole perdón por haber sido injusto con ella.

María José va con Rafa a ver una exposición, mostrándose él extrañado de su deseo de ir con él a una exposición de arte moderno, que cree que ella no entiende.

Rafa es un crítico de arte que es admitido en los círculos más estrictos de la ciudad por representar entre ellos la cultura, y él se entretiene en observarlos, poniendo delante de ellos todas las cosas feas que ve.

Ella le pregunta qué quiere, respondiendo él, que lo que quiere es que no le tome por imbécil y que pague, siendo ella su tercer deseo, diciendo ella que tendrá que decírselo a su marido, a lo que Rafa le responde que es lo mismo que piensa hacer él.

Acuden a una boda, donde vuelven a coincidir con Rafa, al que María José observa preocupada mientras habla con su marido.

Entretanto Juan acude al humilde barrio del que procedía el ciclista muerto, aunque le dicen que su viuda no está, haciéndose pasar ante la vecina de esta por periodista y preguntándole por Aurelia, que le cuenta que el marido de esta trabajaba en la metalúrgica.

Le pregunta tras ello si se sabe algo del coche, contando que un policía que fue también le dijo que no tenían ni idea del coche, mostrándole la bebé que lleva en brazos y que es hija de Aurelia y del fallecido.

En la boda Maria José le pregunta a su marido por lo que hablaba con Rafa, y le dice que es un trae y lleva.

Rafa le dice que ha visto que no está Juan pese a ser pariente de la novia.

Alguien del servicio avisa a María José de que tiene una llamada que comprueba es de Juan, que la llama desde un bar para tranquilizarla, pues, le asegura que nadie sabe nada, aunque ella le dice que Rafael sí y quiere utilizarlo contra ella.

Pero dos policías de tráfico que trabajan en la zona comentan a la entrada de un hostal ante la propietaria que realmente no saben nada, pensando de hecho que pudo ser un camión, ignorando que los verdaderos autores están en ese momento en una habitación de ese mismo local.

Allí María José le pregunta si le quiere y él dice que cree que sí. Recuerda que estuvo a punto de ser su mujer, pero que la guerra lo evitó, pues ella no lo esperó y se casó con un hombre rico, diciendo ella que fue una necesidad y un error.

Ella se pregunta qué ocurrirá si los descubren, diciendo él que ella perdería su posición en la sociedad, su bienestar, su vida y su marido, aunque dice que a veces le gustaría que se descubriese todo.

Miguel y María José se preparan para ir a una cena con unos americanos con los que van a hacer un negocio, para lo que contarán con la ayuda de Jorge.

Miguel le pregunta por el cuñado de Jorge, Juan, que dice es el único infeliz de la familia, señalando ella que Juan tuvo mala suerte, reconociendo que salió con él antes de la guerra, en la que estuvo como alférez provisional, y cuando regresó ellos ya se habían casado, asegurando Miguel que Juan sigue enamorado de ella.

Le dice tras ello que un apellido se puede estropear por hacer algo feo, contándole tras ello la historia de una mujer que engañó al marido y este la dejó sin un céntimo y nadie le quiso echar una mano, diciéndole que la historia se la contó Rafa.

Ya en la fiesta con los americanos ve a Rafa tocando el piano.

También están Juan y su hermana, que cuenta que él está escribiendo una novela.

Cuando consiguen estar solos, María José le cuenta que Rafa ha estado hablando con Miguel, y se extraña de que este le preguntara si fueron novios y que le contó una historia muy parecida a la de ellos, por lo que cree que deben encararse con Rafa y descubrir lo que sabe.

Cuando tratan de hablar con él llega Miguel y Rafa le dice que tiene un negocio de compraventa a medias con su mujer, preguntando Miguel cuál es su papel, diciéndole Rafa que el de pagador, aunque le dice que falta un pequeño detalle y no le puede revelar todavía el negocio.

Rafa bebe demasiado durante la fiesta y acaba borracho, por lo que acude al baño para refrescarse mientras actúa un grupo flamenco para los americanos.

Juan lo sigue hasta el baño y le dice que está demasiado borracho, proponiéndole llevárselo a su casa a lo que Rafa se niega, diciéndole que lo que les pasa es que le tienen miedo porque sabe cosas feas de ellos que quieren tapar, pero que él es el más fuerte y que tendrán que pagarle para que no hable.

Juan le responde golpeándolo, diciéndole Rafa que ha hecho mal y asegurando que ahora van a divertirse, tras lo que regresa a la sala y comienza a hablar con Maria José ante las atentas miradas de Juan y de Miguel, con el que irá a hablar a continuación.

Aparece entonces un camarero que dice que unos policías buscan a Juan.

Juan se lo cuenta a María José, que está asustada, saliendo entonces Rafa, habiendo entre ellos un amago de pelea que evita Miguel al aparecer, invitando a Rafa a salir a tomar el aire con él.

María José trata de averiguar qué contó Rafa, diciéndole Miguel que le dijo muchas tonterías, aunque estaba borracho.

Rafa le pregunta si no la cree y asegura que él la vio con Juan en su coche por la carretera, preguntando ella qué más vio, lo que desconcierta a Rafa, que no entiende qué más espera, diciéndole Miguel que no lo cree y pidiéndole a Rafa que cuando esté más tranquilo vaya a su casa, aunque debe pensar bien qué dirá.

Frente al decanato de la Universidad un grupo de estudiantes se manifiesta pidiendo la destitución del profesor de Geometría Analítica, Juan Fernández por la injusticia cometida con su compañera Matilde, motivo por el que los policías fueron a buscar al profesor a la fiesta.

El Decano trata de solucionar el problema diciéndoles a los estudiantes que pidan el cese por la vía reglamentaria, habiendo invitado a Matilde a subir para hablar con él.

Esta asegura que lamenta lo que pasa, aunque él le dice que debe estar contenta al ver la solidaridad de sus compañeros que sienten el problema de ella como propio.

Le dice que hasta que no escuchó a sus compañeros solo pensaba en su problema, pero que al verlos le hicieron pensar como cuando él era joven y también gritaba.

Matilde le dice que no le gustaría que por su culpa pierda su puesto, aunque él le dice que no debe preocuparse, pues todo irá bien, lamentando no haber hablado más con ella para saber qué piensa de todas las cosas.

El siguiente encuentro entre Juan y María José se produce en una iglesia.

Ella se muestra muy contenta tras haber comprobado que Rafa no sabía nada de la muerte del ciclista, y que lo único que tenía eran sospechas de su romance, no pudiendo ya hacerles nadie nada, y podrán mandar un donativo anónimo a la viuda del ciclista.

Le dice tras ello que deben dejar pasar unos días y ser prudentes, señalando ella que lo llamará cuando crea conveniente.

Juan acude a las instalaciones deportivas de la ciudad universitaria donde charla con un amigo, profesor de gimnasia, que le pregunta por el lío de los estudiantes, reconociendo él que la culpa fue suya y que va a arreglarlo.

Poco después se ve allí con Matilde, a la que le entrega un sobre que le pide lleve a la facultad, diciéndole que contiene su dimisión, pues no le costó mucho que le dieran el cargo y tampoco le cuesta dejarlo, para realizar una especie de viaje de vuelta a sí mismo, insistiendo en preguntarle por qué se va, diciendo él que por algo malo que hizo una vez, viendo ella cómo se aleja.

En casa de los Castro está todo preparado para un viaje, los muebles cubiertos con sábanas y las maletas preparadas cuando María José recibe una llamada de Juan, recriminándole que lo haga, ya que acordaron que sería ella quien lo llamara.

María José le cuenta que van a irse de viaje al extranjero, diciéndole Juan que no puede irse ahora, manifestando ella su temor a perderlo todo.

Él le pide que vaya con él a la policía, pues ha pensado que deben entregarse, señalando ella, pese a su perturbación que está de acuerdo y que irá en una hora.

Juan habla con su madre, que se queja de no haber sabido ayudarle, sintiendo él haber sido una decepción para ella, aunque, le dice, ha encontrado la salida, porque andaba como un moscardón pegándose contra el cristal, y el otro día alguien rompió el cristal en la facultad.

En casa de los Castro, Miguel baja del piso de arriba y ve su cara de preocupación. Ella le dice que él está por encima de todo, y él le dice que no, que es su egoísmo y su ansia por vivir lo que está por encima, y que no lo quiere a él, sino lo que representa y le puede dar, aunque reconoce que su egoísmo es su única arma, sabiendo que ella es capaz de todo con tal de conservar su tipo de vida.

Se irán en su avión y no volverán en mucho tiempo. Le dice que ella debe elegir y que la esperará hasta las 9.

Juan y María José vuelven a verse, diciéndole él que por vez primera en mucho tiempo tiene algo en que creer, en su dignidad y que no volverán a verse y empezarán limpiamente, cada uno por su lado.

Ella le pregunta qué pasará si todo es mentira y si ella no quiere acompañarlo y si no la salvaría, respondiendo él que no, pues iría a la policía y sin quererlo la arrastraría a ella y que es el fin de algo que no debió empezar nunca.

Matilde, en vez de ir a la facultad con la carta, va a casa del profesor a hablar con su madre, a la que le dice que tiene miedo por él, pues le habló de un viaje y le impresionó, pues dijo que era por algo malo que hizo una vez, aunque su madre no cree que su hijo pudiera hacer algo malo.

En el campo, cerca del lugar donde tuvo lugar el anterior atropello bajan del coche. Allí Juan recuerda la guerra, cuando estaba en las trincheras y la recordaba a ella mientras hacía planes para el futuro, el mismo lugar donde años después atropellaron a un ciclista al que dejaron morir porque les estorbaba.

Mientras él habla y dice que le gusta esa paz y el crepúsculo, María José sube al coche y mira el reloj, pues se acerca la hora de su viaje.

Juan asegura que tiene más ganas de vivir que nunca y se siente muy a gusto en ese lugar por el silencio y la paz.

Ella pone entonces en marcha el coche mientras él habla en medio de la carretera. Duda por un instante, pero tras ello arranca el coche y se abalanza sobre él.

Tras atropellarlo, ella sale del coche para comprobar que ha muerto.

En su casa, Miguel espera inquieto, pues se acerca la hora de salir hacia el aeropuerto y su esposa no llega ni lo llama, por lo que, llegada la hora de marcharse rompe con rabia un marco con la foto de su mujer, que en ese momento avanza a toda velocidad en plena noche por la carretera.

Mira de nuevo su reloj, pues se le hace tarde y acelera aún más.

En la oscuridad de la noche aparece otro ciclista al que María José trata de esquivar, perdiendo el control del automóvil y precipitándose por un puente.

El ciclista mira con su linterna desde arriba y tras un pequeño momento de duda corre hacia una casa cercana en busca de ayuda.

Calificación: 4