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Mujeres al borde de un ataque de nervios

España (1988)*

Duración: 88 min.

Música: Bernardo Bonezzi

Fotografía: José Luis Alcaine

Guión y Dirección: Pedro Almodóvar

Intérpretes: Carmen Maura (Pepa Marcos), Fernando Guillén (Iván), Antonio Banderas (Carlos), Julieta Serrano (Lucía), María Barranco (Candela), Rossy de Palma (Marisa), Kiti Manver (Paulina), Guillermo Montesinos (Taxista), Chus Lampreave (Portera), Loles León (secretaria), Ángel de Andrés López (Policía)

Mientras el mundo se hundía a su alrededor, Pepa Marcos se mudó a un ático con Iván, su novio, tratando de salvar su relación, instalando un pequeño corral en su terraza, donde cuida de patos y gallinas.

Pese a sus esfuerzos no consiguió salvar su pareja, debiendo escuchar su voz de forma constante en decenas de grabaciones donde expresa las más bellas frases de amor, ya que es doblador de películas.

Pepa escucha un mensaje en su contestador en el que Iván le pide que meta todas sus cosas en la maleta, pues va a salir de viaje y se pasará recogerla y a despedirse de ella, aunque si no quiere verlo le dice que se la deje en la portería.

Ella, que estaba en la cama corre al teléfono, pero llega demasiado tarde y llama de inmediato a los estudios donde le regañan por no haber acudido a la sesión de doblaje de ese día, excusándose ella en que tomó somníferos porque se encontraba mal.

Tras recoger unos análisis va a trabajar, preguntando al llegar al estudio a la telefonista por Iván, que le dice hizo varias llamadas, aunque se niega a darle los teléfonos, aunque ella encuentra la nota que él le pasó a ella, donde encuentra los dos números a los que llamó, uno de los cuales era el suyo.

Dobla tras ello su parte de Johnny Guitar, la parte en que el personaje de Joan Crowford le pide a este: "engáñame, dime que siempre me has querdido…", escuchando la voz de Iván repitiéndoselo, sintiéndose tan identificada con el papel que acaba desmayándose.

Cuando se recupera llama al número que marcó Iván y habla con una mujer a la que le pregunta por Iván, aunque ella no quiere escucharla y discuten.

Decide tras ello ir a una inmobiliaria para poner su piso en alquiler y tratar de conseguir otro más barato pero que tenga también una gran terraza, pasando después por la farmacia donde consigue que le den Orfidal sin receta para poder dormir.

Una vez en su casa prepara un gazpacho en el que echa las pastillas, tras lo cual quema accidentalmente la cama al tirar sobre ella una cerilla sin apagar, debiendo apagar el fuego con una manguera.

Dispuesta a encontrar a Iván acude al piso donde cree que está, aunque, como no encuentra a nadie, le deja una nota en la puerta, en la que le explica que ha ocurrido algo imprevisto que les afecta a los dos y deben verse.

Pero Iván no llegará a ver la nota, pues la mujer que vive en el piso, con la que antes se cruzó Pepa en la escalera, regresa cuando se marcha y la destruye, viendo Pepa, desde un bar cómo la mujer tira su nota al cubo de la basura antes de coger un taxi, decidiendo perseguirla en otro taxi, un taxi totalmente tuneado y que el taxista llama el "Mambo taxi", en el que vende las cosas más curiosas, regresando a su casa tras ver el sitio al que se dirigió la mujer

Candela escucha en el telediario la noticia de la detención de un grupo armado chiíta, tras lo que asustada recoge un montón de armas que tenía en su caso y se deshace de ellas en un vertedero, tras lo cual llama a Pepa pidiéndole ayuda, aunque ella, obsesionada con Iván, al que le sigue enviando mensajes, no le hace caso.

Dispuesta a hablar con él por encima de todo, va hasta el edificio al que vio que iba la mujer a la que persiguió por la mañana y se sienta en un banco frente al mismo.

Acude a una cabina para poder escuchar su contestador, aunque los únicos mensajes que encuentra son los de Candela, viendo cómo cae entonces sobre la cabina una maleta, entre cuyo contenido hay una fotografía de un joven que está con Iván, en la que hay escrito: "de tu padre que no te merece. Iván".

Aparece entonces una mujer, que estaba esperando en un coche que le quita la foto, metiendo todo en la maleta, ayudándole, tras bajar de la casa el muchacho de la foto.

De vuelta en su casa vuelve a escuchar los mensajes de su contestador, aunque solo están los de Candela, por lo que, enfadada arranca el teléfono y lo tira por la ventana.

Justo en ese momento llaman a la puerta, comprobando al abrir que es Candela, asustada por sus problemas, aunque Pepa no la escucha, y tras darse cuenta de lo que hizo sale corriendo para llamar al servicio de averías de Telefónica.

Mientas espera a que vuelva Pepa vuelven a llamar a la puerta, siendo quienes llaman Carlos, el joven que Pepa vio en la foto que cayó en la cabina, y Marisa, su novia, que desean ver el piso, aunque a ella no parece agradarle, y menos cuando ve la cama quemada, aunque él se da cuenta entonces de que hay allí una fotografía de su padre.

Llega entonces Pepa, que piensa que fue Iván quien envió a Carlos para recoger la maleta, aunque el joven le aclara que están allí para alquilar el piso.

Le pregunta por Iván y su viaje, contándole Carlos que se va, pero no con su madre, como creía Pepa, ya que, de hecho su madre se creía que era con Pepa con quien se marchaba, por lo que llega a la conclusión de que se va con una tercera.

Y mientras ellos hablan Candela decide suicidarse lanzándose desde la terraza, aunque se arrepiente en el último momento, y se queda sujeta al bordillo, salvándola entre todos.

Y ese acto servirá para que Pepa por fin acepte escuchar a su amiga, que le cuenta que tres meses antes ligó con un árabe del que se quedó colgada, y que resultó ser un terrorista que volvió con dos hombres más, que le confesaron que eran terroristas chiítas, descubriendo que tenían armas escondidas en su casa, y ahora teme que la policía pueda creer que estaba implicada.

Un poco aburrida, Marisa busca en la nevera y encuentra el gazpacho, del que toma un poco, tras lo que se duerme en la cocina.

Pepa entretanto sale a buscar a una abogada para ayudar a su amiga, tomando casualmente el mismo taxi en el que fue el día anterior.

Mientras esperan, Candela le cuenta a Carlos, que los chiítas habían planeado secuestrar esa noche el avión que iba a Estocolmo y desviarlo a Beirut donde esperan liberar a un amigo suyo preso.

Carlos consigue arreglar el teléfono y decide que deben llamar a la policía para advertirles del secuestro, tras lo que besa a Candela.

Al llegar al despacho de la abogada, Paulina Morales, y mientras espera a que la atiendan, Pepa pide que le permitan hacer una llamada, sonando el teléfono al ir a hacerlo, por lo que lo coge, descubriendo que quien llama preguntando por Paulina es Iván, que al escuchar la voz de Pepa cuelga, haciendo que esta piense que se está volviendo loca.

Ve tras ello, que sobre la mesa hay un billete de avión para Estocolmo.

Finalmente entra a ver a Paulina, que tiene fama de ser una abogada feminista, aunque su actitud es muy extraña, aconsejándole que su amiga se entregue, sin siquiera intentar defenderla, por lo que incluso la abofetea.

De regreso a su casa ve que está la maleta de Iván en la portería y la vuelve a subir a su casa, diciéndole Carlos que llamó su padre pidiéndoles que se la bajara.

Reciben entonces la llamada de Lucía, la madre de Carlos, que dice que desea hablar y que va a ir a verla, sin atender en absoluto su protesta.

Carlos le explica que su madre tiene una enfermedad mental que contrajo tras dar a luz, habiendo permanecido internada desde entonces, enterándose cuando le dieron el alta de que Iván estaba con Pepa.

Denunció entonces a Iván, para lo que contrató a Paulina como abogada, aunque no consiguió que la denuncia prosperara.

Pepa se plantea marcharse de viaje con Candela para ayudarla, aunque antes decide deshacerse de la maleta de Iván, para lo que sale de nuevo con ella.

Y mientras espera el ascensor para bajarla, llega Iván, al que la portera le dice que no tiene la maleta, pues Pepa volvió a subirla a su casa y que estaba muy enfadada, ante lo que él decide marcharse sin la maleta, pidiéndole a la portera que no le cuenta a Pepa que ha estado allí, aunque ella le dice que como "testiga" de Jehová no puede mentir.

Antes de marcharse Iván decide llamar a Pepa desde una cabina, dejando en su contestador un mensaje en el que le asegura que los años en que estuvieron juntos fueron los mejores de su vida, no viendo que, mientras habla Pepa, detrás de él, sin verlo tampoco tira su maleta en un contenedor, no fijándose tampoco en que en un coche de al lado está Paulina esperando a Iván, el cual sí ve a Lucía, que se acerca a casa de Pepa, por lo que se esconde para que no lo vea.

Arriba Carlos vuelve a besar a Candela, tras lo que ven cómo duerme Marisa, a la que deciden no despertar al comprobar que está teniendo un orgasmo.

Cuando sube de nuevo a su casa observa que Carlos y Candela escuchan una canción que le recuerda a Iván, por lo que lanza con rabia el disco por la ventana, golpeando con él sin esperarlo, a Paulina

Escucha tras ello el mensaje del contestador de Iván, dándose cuenta de que lo que dice es falso, y que está actuando como en los doblajes, sin sinceridad, por lo que lanza el contestador por la ventana, cayendo sobre el coche de Paulina.

Al momento y junto con Lucía llegan dos policías que aseguran que alguien llamó desde su casa para advertir de un ataque terrorista, ante lo que Pepa les asegura que es imposible, ya que su teléfono estaba roto, corroborando su historia el técnico de Telefónica, al que llamó por la mañana, y que llega en ese momento.

Cuando los policías les preguntan por los chiítas, ellas afirman desconocer incluso su existencia, ofreciéndoles Pepa un tazón de gazpacho mientras le preguntan por Iván, contándoles ella que se va de viaje, y al preguntarle a dónde, de pronto recapacita y se da cuenta de que los billetes que vio en el despacho de Paulina Morales a Estocolmo eran para ella y para Iván.

Al escuchar el lugar de destino Carlos y Candela se sobresaltan, aunque el policía les dice que no tienen por qué preocuparse, pues gracias al aviso el aeropuerto está rodeado.

Poco después los dos policías y el técnico se duermen, aprovechando Lucía el momento para quitarles las pistolas a los policías con las que apunta a Pepa.

Lucía, que continúa vistiendo como cuando fue encerrada en el manicomio en los 60, le cuenta que en el psiquiátrico no se acordaba de Iván, ni realmente de nada, aunque cuando salió, un día, mientras veía una película en televisión reconoció su voz diciéndole a una mujer que la quería y recordó todas las veces que se lo dijo a ella.

Le revela además que en el sanatorio si comportó como si estuviera curada para que le dieran el alta, pero que no lo está, y que solo si mata a Iván se curará.

Apuntándole la obliga a beberse su gazpacho, mientras le lanza el suyo a la cara, aprovechando que no puede ver para huir.

En la calle ve a un motorista que espera a su novia, obligándolo a punta de pistola a llevarla al aeropuerto mientras Pepa, junto con la novia del motorista la siguen en un taxi, el Mambo taxi de nuevo, aunque cuando se acercan a la moto Lucía les dispara.

Cuando llegan al aeropuerto Pepa observa a Lucía apuntando a Iván, por lo que lanza un carro contra sus piernas, consiguiendo así desviar su disparo, consiguiendo que la detengan dos policías de los que vigilaban el aeropuerto para evitar el ataque chiíta, los cuales la llevan de nuevo al psiquiátrico.

Pepa se desmaya, e Iván corre a auxiliarla, diciéndole que le ha salvado la vida y que está dispuesto a hablar con ella, a lo que Pepa le responde que ya es demasiado tarde y que fue allí solo para evitar que Lucía lo matara, no queriendo convertirse en otra versión de esta.

De regreso a su casa todos siguen durmiendo, despertando entonces Marisa, que afirma que se siente muy bien, contándole Pepa que va a tener un hijo y que es a ella a la primera persona que se lo cuenta, decidiendo quedarse con el piso, pues le gustan mucho las vistas.

Marisa le cuenta que era virgen y que tras su siesta tiene la impresión de no serlo ya.

Calificación: 3