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Nacida ayer

Born yesterday (1951) * USA

Duración: 103 min.

Música: Frederick Hollander

Fotografía: Joseph Walker

Guión: Albert Mannheimer (N.: Garson Kanin)

Dirección: George Cukor

Intérpretes: Judy Holliday (Emma "Billie" Dawn), Broderick Crawford (Harry Brock), William Holden (Paul Verrall), Howard St. John (Jim Devery), Frank Otto (Eddie), Larry Oliver (Congresista Norval Hedges), Barbara Brown (Señora Hedges), Grandon Rhodes (Sanborn), Claire Carleton (Helen).

El rudo Harry Brock, que consiguió hacerse millonario como el "rey de la chatarra", viaja a Washingon con Emmba Dawn, "Billy", su amante, con su abogado, Jim Devery y con Eddie, su asistente, alquilando el ala entera del hotel Statler por 400 dólares al día.

Billy, que antes de salir con Harry fue corista, ahora tiene montones de empresas a su nombre, firmando a diario cientos de papeles sin preguntar nunca nada.

El objeto de su viaje es tratar de tratar de conseguir que el congreso apruebe una enmienda que garantice el precio de la chatarra, habiendo pagado un soborno de 80.000 dólares al Congresista Norval Hedges para que trate de influir a su favor.

Para tratar de convertirle en un hombre respetable, Devery le ha organizado además una entrevista con el periodista Paul Verrall, ante el que se muestra con un hombre hecho a sí mismo, llevando 25 años en el negocio de la chatarra, en el que comenzó a trabajar desde que era un niño, diciéndole que ha ido a Washington a hacer turismo y que conseguirá que su negocio siga siendo rentable.

Durante su estancia comprueba cómo trata prepotentemente a Billy, a la que le da órdenes y no la escucha, humillando también a Devery.

Poco después llegan Hedges y su mujer, comprobando que, tal como se temía Billy es tan ignorante que no sabe estar a la altura.

Brock le muestra a Devery su preocupación por el hecho de que la estupidez de Billy le pueda perjudicar, temiendo que pueda estropear la operación, aunque tiene tantas cosas a su nombre que no puede deshacerse de ella así como así, instándole el abogado a que se case con ella, pues en caso de que tuvieran problemas ella no podría declarar contra él.

Como se siente avergonzado por los modales de Billy, decide contratar a Verrall para que trate de conseguir refinarla a cambio de 200 dólares semanales.

Brock le presenta a Billy su nuevo profesor, aceptando ella el trato, pese a que afirma que aunque es estúpida es feliz así.

Él le dice que le dará algunos libros y los comentarán, ayudándole a aprender a comportarse en sociedad.

Billy reconoce que se sintió atraída por él de inmediato y él le dice que es encantadora.

Tras ello juega con Harry a las cartas y lo gana, volviendo poco después Paul, que le lleva los periódicos y le pide que los lea, y él le explicará todo lo que no comprenda.

Tras ello se besan a modo de despedida.

Al día siguiente cuando acude para su primera sesión la encuentra en la cama tratando de leer un periódico.

Ella trata de besar nuevamente a Paul, pero este se limita a pedirle que le lea lo que no entiende para explicárselo.

Comienzan por visitar el Capitolio, viendo que consigue interesarse por algunas cosas, yendo también al Senado, sorprendiéndose de todo lo que se puede aprender leyendo.

Le hace leer también un artículo escrito por él en que lamenta que se estén perdiendo los ideales que guiaron la creación de la Constitución.

La lleva también a un concierto de Beethoven y tras él le cuenta que ha recibido una carta de su padre, un hombre que trabajaba como lector de contadores de gas, que dada su avanzada edad trabaja como ascensorista.

Le dice que su padre se ocupó de ella y sus tres hermanos tras la muerte de su madre, afirmando que le gustaría pagarle lo que hizo por ellos, pero un día reaccionó violentamente cuando ella trató de darle 100 dólares.

Tras 8 años sin hablarse, porque se oponía a que saliera con Harry, le escribió, recibiendo su respuesta en la que le decía que se acuerda de ella cada día.

Van a la National Gallery y comentan uno de los libros que le dio a leer.

Hablan también de Harry y Paul le dice que no lo odia a él, sino lo que Harry representa.

Billy le confiesa que le gusta mucho mientras visitan el monumento a Thomas Jefferson.

Al día siguiente Billy le dice que antes de conocerle no tenía tantos problemas.

Le confiesa que, dado que él no dio ningún paso tras su primer encuentro, trató de conquistarlo por la cabeza, aunque considera que ya pasó ese momento.

Reconoce que desde que empezó a pensar tarda más en dormirse y se pregunta si es bueno aprender tanto tan deprisa.

Él le pide que siga estudiando, pues cree que un mundo lleno de ignorantes es peligroso.

Mientras hablan llega Harry, que se siente molesto con lo que le enseña, pues él solo desea que aprenda a comportarse.

Cuando se marcha Paul, Billy le pregunta qué tipo de negocios están realizando allí.

Poco después llegan Devery y Hedges que le dicen que tienen que volver a redactar la enmienda desde cero, por lo que tendrán que esperar más tiempo y le costará más dinero.

Tras ver cómo Harry grita al congresista, Billy habla con este y le pregunta por qué se deja apabullar por Harry pese a ser congresista, y que al maltratarlo maltratan a sus electores, mientras que a Harry no le votó nadie.

De pronto se interesa por leer los papeles que antes firmaba alegremente para Harry, afirmando que no desea hacer nada ilegal, temiendo que con su firma pueda legalizar la creación de un monopolio, pese a que es algo ilegal.

Habla tras ello con Harry y le muestra su pesar por el hecho de que Devery decidiera trabajar para él, malgastando su talento en sus chanchullos legales dejándose pisotear a pesar de haber podido ser ayudante del Fiscal General.

Le dice además que no está segura de que le guste él y su forma de ser, siendo solo un egoísta, ensalzando por vez primera a los hombres que trabajan honradamente aunque sea por poco dinero, como su padre o un saxofonista con el que salió antes sabiendo que hay una vida mejor que la que ellos llevan.

Harry se muestra molesto con las reflexiones de su novia, y le dice que si no está contenta que se marche, aunque antes le pide que firme un documento, afirmando ella que no volverá a firmar nada hasta que no sepa de qué se trata, ante lo que Harry la abofetea hasta obligarla a hacerlo.

Llorando, y tras llamarlo fascista, Billy sale a pasear y regresa sola hasta la estatua de Jefferson y lee su lema: "He jurado lucha eterna contra toda forma de tiranía sobre la mente del hombre", llamando tras ello a Paul, mientras Harry comienza a impacientarse ante la tardanza de ella en volver, por lo que él consideraba solo una rabieta, enviando a uno de sus hombres a buscarla por diversos sitios de la ciudad sin que este consiga encontrarla.

Devery le aconseja de nuevo que se case con ella para evitar tener problemas con todo lo que está a nombre de ella.

Entretanto Billy y Paul se cuelan en la suite de Brock para hacerse con sus papeles. Por el camino Billy le dice que es muy probable que no vuelvan a verse, teniendo en mente marcharse e ir a ver a su padre.

Paul le propone que se case con él, diciendo ella que en principio no desea hacerlo, ante lo que él la besa.

Lo mismo le propondrá poco después Harry cuando finalmente ella regresa al hotel, negándose ella a casarse con él, diciéndole que todo lo que le enseñó Paul la tenía confusa, pero que cuando él le pegó se recolocaron todas las cosas en su cabeza, comprendiendo que en el mundo hay personas que siempre están dando y otros que están siempre recibiendo, no estando ella dispuesta a recibir ni a dejar que vuelva a pasarle lo mismo, por lo que le dice que va a marcharse.

Él le dice que no puede hacerlo, pues está a punto de cerrar el mejor negocio de su vida y ella está metida en ello, aunque ante la insistencia de ella en marcharse decide prepararlo todo para sacarle del negocio, por lo que le pide a Devery que arregle todos los papeles para poder despedirla.

Billy los observa mientras buscan un documento que debe firmar ella y que no encuentran, diciéndole ella que se lo llevó Paul, que podrá con él demostrar sus intrigas en el periódico.

Ante el giro dado a los acontecimientos Devery aconseja a Harry que aborte la operación pese al dinero que lleva ya gastado, pues ese sería el único modo de contrarrestar el chantaje de Paul, que, si publica la información pero no ocurre lo que denuncia en ella será él quien quedaría desprestigiado y en ridículo.

Y mientras discuten llega Paul y lo registran, aunque no lleva encima los documentos, pidiéndole Harry a Devery que vaya a buscarlos a su casa, aunque Paul le asegura que no los encontrará pese a que Brock amenaza con matarlo, pues los envió mediante un correo dirigido a sí mismo.

Devery trata de hacerle comprender que asuntos como el suyo ocurren cada día, lo que indigna más a Paul, que desea precisamente acabar con ese tipo de asuntos, teniendo ahora nombres y pruebas para poder demostrarlo.

Harry le ofrece una importante cantidad de dinero o una vida llena de problemas, decidiendo optar por la segunda, rechazando los 100.000 dólares que le ofrece, observando que no podrá controlar tampoco ya a Billy, la cual es consciente de que controla 126 locales, estando dispuesta a devolvérselos, aunque dice que lo hará a razón de uno por año y a cambio de que se comporte bien, pues de lo contrario, y con lo que sabe, podría hacer que pasara toda su vida en la cárcel, debiendo dejarlos marchar pensando que Paul él es solo un imbécil y ella una rubia estúpida que se va sin nada pese a haber podido sacar un montón de dinero.

Un policía detiene el coche en el que van Paul y Billy, pidiéndole el permiso de circulación, aunque, en lugar de este le entregan su licencia de matrimonio.

Calificación: 3