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Negociador
Negociador

España (2014) *

Duración: 80 min.

Música: Aranzazu Calleja

Fotografía: Jon D. Domínguez

Guión y Dirección: Borja Cobeaga

Intérpretes: Ramón Barea (Manu Aranguren), Josean Bengoetxea (Jokin), Carlos Areces (Patxi), Melina Matthews (Sophie), Óscar Ladoire (Alberto), Jöns Pappila (James), Raúl Arévalo (Rafa), María Cruickshank (Prostituta), Secun de la Rosa (Camarero), Santi Ugalde (Nacho), Gorka Aguinagalde (Guardaespaldas de Alberto).

Año 2005. El Gobierno de España y ETA entablan un diálogo para tratar de llegar a un acuerdo para conseguir el alto el fuego definitivo.

Manu, político socialista come en una taberna a la que poco después llegan tres hombres que desde la barra le miran con antipatía, asomándose a la puerta otro hombre, Nacho, el guardaespaldas de Manu, al que este le hace un gesto indicándole que no hay ningún problema.

Unos días después Manu habla con Alberto, alto cargo del gobierno al que le dice que él conoce a esos hombres desde que eran niños, cuando iban juntos al colegio y jugaban al fútbol, y que ahora llevan 30 años sin hablarse pese a que se cruzan cada día, debido a sus discrepancias, ante lo que Alberto le pregunta si cree que son peligrosos, respondiéndole Manu que no, pero que es muy difícil pasar por eso con gente con quien compartió pupitre y juegos, asegurándole que la persona que arregle eso tiene que salir de allí y por ello ha hecho acercamientos, pidiendo permiso para hablar, diciéndole Alberto que lo hablará.

Y poco después de regresar a Madrid Alberto le llama y le dice que tiene autorización, aunque no puede firmar nada sin consultarlo, enviándole a recoger un móvil (el más básico, pues no sabe utilizarlos), y dinero, señalándole que no puede usar tarjetas.

Con todo ello parte hacia San Juan de Luz, llegando por la noche al hotel donde le están esperando James, el mediador internacional y Sophie, la traductora, que le dice que él es el primero en llegar, y esperan que el representante del gobierno español lo haga en breve, debiendo aclararles que es él el representante del gobierno.

Le emplazan para las nueve y media de la mañana siguiente, pidiéndole Sophie reiteradamente perdón por su equivocación, recalcando que fue ella y no James, preguntándole Manu si lo confundió con un etarra por ir con la ropa arrugada.

Manu sale para comprar comida, viendo cuando regresa que su móvil está sonando, y recibiendo la reprimenda de su interlocutor, ante lo que él se excusa diciendo que debe salir de vez en cuando, debiendo recordarle su compañero que el móvil también funciona fuera y que debe llevarlo siempre encima.

Cuando al día siguiente baja a desayunar ve a su interlocutor, Jokin, desayunando y leyendo el periódico, tratando de entablar conversación con él hablando de algo tan trivial como es lo diferentes que son ellos a los franceses, pues son los únicos que están desayunando a esas horas, tras lo cual le dice que no se lo ponga demasiado difícil, a lo que Jokin le responde que no es el momento ni el lugar.

Más tarde, y ya ante el mediador acuerdan establecer en esa primera reunión las bases para el diálogo, corrigiendo Jokin diciendo que las bases son para la negociación, aunque Manu señala que para él es más cómodo hablar de diálogo.

Señala James que eso podrán acordarlo más tarde, pues el fin de la reunión es llegar al fin del conflicto, corrigiendo Manu que dice que el objetivo es conseguir el fin de la violencia.

Comienza cada uno tras ello a desplegar sus argumentos en los términos que cada uno considera que deben aplicarse, hablando Jokin del derecho a decidir, procedimientos democráticos, Euskal Herría, mientras que Manu habla del respeto a las decisiones, de la legalidad vigente y de pueblo vasco.

Pero los mediadores no pueden entender la diferencia entre Euskal Herría y pueblo vasco, aunque como la traductora no sabe cómo traducírselo al mediador por lo que deciden dar por cerrado el debate diciendo que están de acuerdo.

Cuando tras dos semanas habla con Alberto y le pregunta por los avances, Manu responde que están enredados en la terminología, aunque los ve receptivos.

Una noche Manu recibe a una prostituta cubana, aunque no consigue hacer nada, diciéndole que eso le pasa porque está nervioso por el trabajo, quejándose de lo seco que es el tipo con el que tiene que entenderse.

Le pregunta a la prostituta si sabe lo que es el País Vasco y trata de hacerle entender que aunque forman parte de España hay gente que no se siente española, diciéndole la cubana que lo entiende, pues les pasa lo mismo con una compañera colombiana que dice que es acompañante, no prostituta, y por no discutir ella le da la razón, pues son solo palabras.

Cuando se levanta ve desde su ventana a Jokin, que ha salido a correr como cada mañana, y, aunque en principio se ríe de él, luego decide hacer lo mismo para hacerse el encontradizo y tratar de entablar cierta amistad, aunque Jokin se burla de que salga en bañador, no funcionando su intento.

Manu recibe entonces una llamada de Alberto para pedirle que corte las negociaciones, pues ETA rompió la tregua y hubo un atentado, pese a lo cual Manu le dice que prefiere quedarse, ya que no hubo víctimas y empiezan a avanzar, quejándose Alberto de su actitud y de no saber cómo podrá explicarlo.

A punto de cerrar esa primera fase James les felicita, pues aunque fueron lentos tienen ya una hoja de ruta y les pregunta si desean realizar alguna declaración más solemne, diciendo Manu que está contento porque todo va bien, diciendo Jokin que han de ser prudentes, aunque todo va por buen camino y que "para hablar siempre hay tiempo, pero para perdonar nunca hay suficiente", empezando Manu a reír tras escuchar la frase.

Luego, mientras esperan al ascensor, Manu le dice al etarra que él también vio la peli del canal internacional del día anterior donde pronunciaron la frase que dijo, lo que el etarra se niega a reconocer pese a la risa de Manu.

Al día siguiente, bajan para rematar las negociaciones con la firma, encontrándose con que no está Sophie porque es domingo y no pueden cerrar las negociaciones porque él solo habla inglés, siendo muy importante que sea Sophie la traductora.

Deciden ir los tres a casa de Sophie, subiendo Manu para tratar de convencerla, encontrándose allí con Rafa, su novio, un chico de Madrid, diciéndole Sophie que no va a trabajar como una cuestión de principios, tratando de convencerla Manu de que es una excepción, frente a la oposición de Rafa, que le dice que es un abuso, diciéndole Manu que se ha saltado las normas de confidencialidad, pero tratando de convencerla de que solo tendrá que ir dos horas, diciéndole ella que está implicada, pero que tiene problemas con su empresa y si transige esa vez le exigirán más, acabando Rafa por echarlo de la casa, por lo que acaban tomando unas cervezas con James que paga aquel.

Manu le dice a Jokin que se tomaría otra cerveza, pero que le queda lo justo para la gasolina del día siguiente, a lo que aquel le dice que él está igual, ocurriéndosele a Manu subir a su habitación y tomarse las bebidas y los snacks del mini bar que dice están incluidos, reconociendo entonces Jokin que en efecto sacó la frase de la película que vio la noche anterior, viéndose su reunión interrumpida por una llamada que tiene Jokin, al que Manu trata de escuchar tras la puerta, junto a la cual y debido a la bebida se queda dormido.

Le sorprende dormido en el suelo la llamada en la puerta de la recepcionista para recordarle que debe abandonar la habitación, pues es ya tarde.

Baja con su equipaje a la sala de reuniones donde le dicen que Jokin dejó una nota en recepción avisando de que no acudiría, por lo que puede marcharse, diciéndole Sophie que le llamarán a lo largo de esa semana para concretar la siguiente reunión.

A su regreso Manu se reúne con Alberto para informarle, hablando los dos escoltas, diciéndole el de Alberto al de Manu que le parece muy raro estar comiendo en un restaurante vacío, diciéndole el escolta de Manu que no es un restaurante, sino una sociedad gastronómica y que ha sido Manu quien hizo la comida, diciéndole el escolta de Alberto que su jefe con lo que está haciendo lo va a mandar al paro.

Alberto, por su parte, tras leer los documentos le dice a Manu que hay un par de cosas que le preocupan, diciendo que las cosas serán cada vez más complicadas.

Unos días más tarde Manu recibe una llamada de Sophie emplazándolo para el jueves siguiente, y diciéndole que hay un cargo, el del mini bar y el de la televisión, que la sociedad mediadora no asume.

De nuevo en Francia, y mientras repasa los papeles durante el desayuno, entra al comedor un tipo que se sienta con él en la mesa y le saluda, presentándose como Patxi, observando que es un hombre abierto y sin la frialdad de Jokin, el cual le dice que ha ido él sin Jokin, y le dice que quiere concretar un par de cosas, siendo esta vez Manu el que pone pegas a hablar allí fuera de la mesa de negociación, diciéndole Patxi que él no es Jokin, que es su jefe y que será mejor hablar con el jefe, y le pide que llame a la Moncloa, para entenderse entre jefes, aunque cuando Manu parece asustado Patxi se ríe y le dice que es una broma.

Pero Manu no se siente cómodo y le deja un mensaje a Alberto contándole que ahora el negociador etarra es González Vázquez.

Una vez en la mesa les entregan el borrador con lo ya acordado y son invitados a firmarlo, señalando Patxi que habría que incluir un anexo, diciendo Manu que él no tiene autoridad para firmarlo, quejándose Patxi de que haya ido alguien sin poderes decisorios.

Sophie le recuerda que James debe enterarse de todo lo que se hable, señalando Patxi que eso es un engorro y que es mejor que se entiendan entre ellos, por lo que se levanta y se va, pidiéndole a Manu que vaya con él, yendo al pueblo en el coche de Manu, que observa que Patxi lleva una pistola en la cintura.

Entran en un restaurante donde son atendidos por un camarero que resulta ser de Logroño y que se muestra demasiado amigable, diciéndole a Manu que su cara le suena acabando por reconocerle e invitándolos, diciéndole a Patxi que también sabe quién es él por la pistola y que debe ser duro ser el escolta de un amenazado y que les admira por enfrentarse a esa banda de salvajes que no tienen corazón y que tendrían que estar encerrados en la cárcel y que les apoya a muerte, decidiendo invitarlos a un Burdeos, aunque cuando sale con él observa ve que se han marchado.

Acaban comiendo en el coche, donde Patxi le dice que lo que hablaron con Jokin no sirve ya, diciéndole Manu que no pueden volver con las manos vacías, y que el fracaso lo será para todos, y que ellos sufrirán, a través de los presos y de las detenciones, diciéndole Patxi que ellos sabrán responder.

Manu le dice que si rompen la tregua se pasará el resto de su vida en la cárcel, señalándole Patxi que él se puede ir comprando 6 corbatas negras, y se marcha.

Cuando regresa al hotel encuentra a Sophie esperando y sin saber qué ocurre, diciéndole él que no seguirán las negociaciones pues con Patxi no se puede hablar, tratando Sophie de animarlo, diciendo que debe tener paciencia y que seguro que todo mejorará, lanzándose Manu entonces a besarla haciendo que Sophie se marche de la habitación indignada.

Mientras está en recepción dispuesto a marcharse, ve a Patxi con la prostituta cubana.

Él va al garaje a recoger el coche, dándose cuenta de que le siguen, siendo abordado cuando llega un coche por un hombre, por lo que levanta los brazos y le dice que lo haga ya, viendo entonces que no se trata de un etarra, sino de Alberto, el novio de Sophie, dándole la risa floja al verlo, ante la indignación de Alberto, que no entiende que se ría y que lo golpea, diciéndole que si vuelve a acercarse a Sophie lo matará.

Lo despierta al día siguiente una llamada de Alberto, para una reunión muy tensa.

Unos días después Manu recibe una llamada dándole las condolencias por la muerte de alguien al que, según le dicen, saben se sentía muy unido.

Llama tras ello a la puerta de una vecina para pedirle que le ayude con el nudo de la corbata, pues él no sabe hacerlo, pues con las que tenía nunca deshacía el nudo.

Poco tiempo después, y tal como había predicho Manu, cae González Vázquez tras una operación policial en un piso franco.

Manu, por su parte llama a su escolta para decirle que quiere salir a cenar a la taberna de siempre, a la que entran de nuevo sus antiguos compañeros que, en esta ocasión le saludan para asombro de su escolta y del propio Manu, que sonríe, comprendiendo que sus acciones sí están sirviendo para algo y de que las cosas van cambiando.

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