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Nieve negra

Argentina / España (2017)

Duración: 91 Min.

Música: Zacarías M. de la Riva

Fotografía: Arnau Valls Colomé

Guion: Martín Hodara, Leonel D'Agostino

Dirección: Martín Hodara

Intérpretes: : Leonardo Sbaraglia (Marcos Sabaté), Ricardo Darín (Salvador Sabaté), Laia Costa (Laura), Dolores Fonzi (Sabrina Sabaté), Federico Luppi (Sepia), Biel Montoro (Marcos joven), Mikel Iglesias (Salvador joven), Liah O'Prey (Sabrina joven), Andrés Herrera (Padre), Iván Luengo (Juan Sabaté).

Un niño camina por el bosque con su escopeta de caza, viéndose sorprendido por alguien a su espalda.

En el avión Laura se despierta acostada sobre Marcos, su marido, al que le pregunta cómo se encuentra, respondiéndole este que bien, pues se trata solo de un trámite.

Cuando llegan a la casa reciben una llamada de un tipio, Sepia, que se disculpa por no haber ido a buscarlos al aeropuerto y que le pregunta a Marcos si fue ya a por la urna, diciéndole que acaban de llegar, y cuando Marcos le pregunta por el desorden de la casa, Sepia le responde que por su hermana, indicándole que tiene una carta que su padre dejó para él.

Marcos le indica que no va a ir por el aserradero, diciéndole su interlocutor que le tiene que ayudar a resolver el tema de los canadienses, aunque Marcos le dice que si tiene algo que resolver con su hermano Salvador tendrá que hacerlo él.

Finalmente le da el pésame por la muerte de su padre que era para él como un hermano.

Marcos le muestra luego a Laura fotos de su familia cuando vivían juntos en su casa de en medio de la montaña patagónica, habiendo entre ellas solo una fotografía de su madre, una fotografía que rompieron para quitarla.

Mientras duerme, Marcos tiene una pesadilla. Vuelve a ver a los cuatro hermanos de cacería por el bosque en medio de la nieve y luego nieve manchada de sangre.

Acude al sanatorio mental donde está ahora internada su hermana Sabrina, viendo cómo deben sujetarla entre dos hombres, diciéndole que deben estabilizarla para que pueda verla, pidiéndole que regrese al día siguiente.

A la luz del día, Laura, su novia puede ver las paredes de la casa llenas de dibujos. Ve muchos otros, todos de gran calidad en un cuaderno de Sabrina, algunos de ellos reflejan la cacería y una hoja llena de pintura roja simulando sangre en la nieve.

Y entre los dibujos de otro cuaderno, un recorte de periódico donde se informa de la muerte de Juan Sabaté, el hermano pequeño de la familia sepultado por un alud.

Marcos acude a recoger las cenizas de su padre y recuerda cuando cargaron el ataúd de su hermano en el coche y salieron a enterrarlo en el bosque.

Al llegar a casa encuentra la carta de su padre, en que indica dónde desea que lo entierren.

Vuelve al día siguiente a visitar a su hermana Sabrina, a la que le cuenta que ha regresado desde España con su mujer y le gustaría que la conociera, diciéndole que le ha llevado ropa, cuadernos y lápices por si desea pintar, diciéndole ella que se vaya, tras llamarlo Salvador.

Pero antes de que se marche le pregunta si leyó la carta de su padre y le dice que debe hacerle caso.

Cuando se marcha comprueba que sigue allí la pistola que guarda en el coche.

Finalmente decide acudir al aserradero con Laura.

Allí Sepia le dice que su padre quería vender también su propiedad y le mandó a hablar con Salvador, que como regalo le dejó sin mano, señalando que es necesario convencerlo, pues los canadienses les ofrecen 9 millones de dólares, aunque Marcos cree que Salvador no aceptará, pues tiene allí su casa.

Finalmente Marcos y Sara se adentran en el bosque hasta llegar a la casita donde vivió de pequeño y donde sigue viviendo Salvador, su hermano mayor, aunque cuando llegan no encuentran a nadie en casa.

Como es tarde y están cansados se quedan dormidos.

Vuelve a verse en aquella casa cuando eran niños y recuerda a su padre golpeando sin piedad con su cinturón a Salvador.

Cuando despierta ve a un hombre que le apunta con una escopeta al que le explica que es su hermano Marcos y que ha ido con Laura su mujer, pese a lo cual su hermano vuelve a apuntarle con el arma, dejando de hacerlo después de unos segundos, sin decir nada.

Poco después va hasta el cobertizo donde está desollando a un animal y le pide permiso para dormir arriba.

Salvador le pregunta si ha ido a enseñarle a su mujer lo que ha heredado, diciendo que ha ido a enterrar las cenizas de su padre, que le pidió que las depositaran junto a Juan, aunque él no recuerda el lugar exacto.

Cuando se despierta al día siguiente ve a Laura en el cobertizo hablando con Salvador sobre la preparación para la caza.

Salen con él hacia lo profundo del bosque, debiendo dejar el coche para seguir a pie, llevando Salvador dos escopetas y dándole una a Marcos, que le pregunta si ha tenido en cuenta la oferta de Sepia.

Se niega a coger la escopeta, diciendo que solo ha ido a cumplir los deseos del viejo, preguntándole Salvador qué comerán esa noche, cogiendo Laura la escopeta para cortar el momento de tensión.

Vuelve a él de nuevo el recuerdo de aquel día de caza y a su hermano Salvador junto al cadáver de Juan mientras él y Sabrina observaban desde lejos cómo su padre golpeaba a su hermano, al que incluso amenaza con su pistola, aunque finalmente dispara al suelo.

De regreso, Salvador le pregunta cuándo se irán, respondiéndole Marcos que cuando entierre las cenizas, diciéndole su hermano que lo haga cuanto antes, diciéndole Marcos que necesita su ayuda, pues no recuerda dónde está Juan después de 30 años.

Corta la conversación un ruido fuera, saliendo Salvador y disparando, viendo cómo salen varios lobos del cobertizo.

Le cuentan que Laura está embarazada y va a ser tío.

Le dice tras ello que deben estudiar el tema de la casa. Que sabe que él vive allí y es injusto repartir a partes iguales, por lo que piensa que le pueden dar a él la mitad y con eso podrá comprarse otra casa cerca pero más pequeña.

Le dice que el dinero que les ofrecen les facilitará la vida, pues cada vez su hermana generará más gastos por el internamiento y la medicación y no podrán pagarlos y hay que hacerse cargo de ella.

Salvador le dice que es su hermana y es lo justo, recordándole Laura que también es hermana suya, invitándolos Salvador a ir a vivir allí con él, pues hay sitio, les dice, para todos.

Le dice que además Juan está en esas tierras y se pregunta qué harían con él si vendieran, tras lo que indica que ni Juan ni él se pueden ir de allí.

Fuera suena un vendaval y la luz se va, colocando Salvador una de gas, diciéndole entonces que le acompañará al lugar donde enterraron a Juan para ver si sigue opinando lo mismo

Laura le pregunta a Marcos por qué no quiso cazar el día anterior, aunque no le responde, por lo que ella insiste, respondiendo él que no quiso cazar porque la escopeta que le dio su hermano fue la del accidente con la que aquel mató a Juan.

Ese día Salvador lo pasa entero fuera y cuando llega por la noche le dice a Laura que al día siguiente los llevará a enterrar las cenizas.

Ella le dice que Marcos no quiere que hable con él, pero tienen que hablar de las necesidades de Sabrina, preguntándole él si no van a hablar de las de ella.

Le dice además que les ofrecen 11 millones y no de 9 como les dijo Sepia, que también en su día dijo que Juan murió por un alud.

Al día siguiente les lleva, en efecto al lugar donde enterraron a Juan, aunque él ni siquiera se acerca, recordando Marcos al llegar al propio Salvador cavando para enterrar a su hermano, algo que debe hacer ahora él con su padre.

A la vuelta Marcos le pide a Laura que recoja todo, preguntando ella qué hará con su hermano.

Antes de irse, Marcos se acerca a él y le dice que sabe que se llevó la peor parte quedándose con su padre, pero que los dos saben que fue un accidente y pudo ocurrirle a cualquiera y que él tampoco puede hablarlo con nadie y le dice que llevaba mucho tiempo queriendo pedirle perdón, a lo que Salvador responde golpeándolo como si quisiera matarlo, aunque se reprime y les pide que se marchen ya, viendo cómo vigila que lo hagan apuntándoles con la escopeta.

Mientras avanzan a toda velocidad, Laura le pregunta qué ocurrió.

Van tan deprisa que Marcos no puede dominar bien el coche por la nieve y acaban chocando contra un árbol.

Intenta dar marcha atrás, pero sin éxito, quedando bloqueadas las ruedas, por lo que debe salir él por la ventana y tratar de quitar algo de nieve con la pala mientras le pide a ella que dé marcha atrás, aunque el coche no se mueve.

Se les hace de noche en medio de una fuerte tormenta, con un frío tan intenso que ella le dice que deben regresar, aunque él le dice que no puede hacerlo, recordándole ella que está embarazada, aunque él le dice que si lo hacen su hermano lo matará o deberá matarlo él.

Pero ella se marcha diciéndole que no piensa perder a su hijo por culpa suya, regresando a la casa de Salvador, ocultándose en el cobertizo.

Salvador oye ruidos y sale con la escopeta, disparando al aire varias veces sin dejar que su hermano se explique, hasta que de pronto recibe él un disparo desde el cobertizo.

Grita Marcos horrorizado viendo que Laura ha disparado su pistola y acabado con su hermano, diciendo ella que lo hizo porque creía que lo iba a matar, aunque él asegura que nunca le hubiera disparado y llora.

Al día siguiente llegan Sepia y otro hombre, preguntándole el primero si se lo han contado a alguien más, lo que niegan, confesando Laura que fue ella la que lo mató, aunque no quería hacerlo. Se asustó porque les disparó él y temía que les matara como hizo con Juan y con la mano del propio Sepia que le aclara que Salvador no acabó con su mano, pues ya carecía de ella, sino con su prótesis.

Les dice que no sabe lo que pasó ni le interesa, explicándoles lo que deben decir.

Pide que le lleven el arma con que le dispararon y que coloquen el cuerpo donde cayó.

Mientras lo hacen, Laura le dice a Sepia que Salvador le dijo que no eran 9, sino 11 millones, aunque Sepia le dice que no cree que ese sea momento de hablar de eso.

Desde el lugar en que cayó Salvador, el acompañante de Sepia dispara hacia el cobertizo.

Luego, cuando llegan las fuerzas del orden Marcos cuenta que tuvo que defenderse ante los disparos de su hermano y que fue él quien disparó.

Mientras Marcos reitera su declaración en el juzgado, Laura recorre la casa, mirando la foto de familia, y al caer el marco golpea el zócalo dejando al descubierto un cuaderno de Sabrina que comienza a examinar.

Ve dibujos de Sabrina masturbándose primero, luego haciendo el amor con un chico y luego una nota en la que está escrito: "Juan nos vio. Le va a contar a papá y a Salvador".

En efecto Juan descubrió que Marcos y su hermana hacían el amor y el día de la caza, cuando estaban solos Marcos le advirtió que no debía contarle a nadie lo que vio, aunque Juan no se arredra y le pregunta qué hará si lo cuenta, poniéndose él mismo el arma en el pecho para que dispare, aunque Marcos no se atreve, diciéndole Juan que es un cagón, recibiendo un disparo por la espalda mientras se alejaba.

Tras el descubrimiento Laura llora imaginando lo ocurrido.

Cuando acabó con su hermano se escondió hasta que apareció Salvador al que le dice que fue un accidente, llegando entonces Sabrina, que grita, corriendo él a consolarla y dejando a Salvador con las dos escopetas junto al cadáver de Juan.

Laura vomita tras su descubrimiento.

Pero mientras espera a Marcos arranca de la nota el nombre de Salvador.

Cuando regresa Marcos le explica que ya está todo arreglado, aunque tendrán que quedarse algún tiempo.

Ella le dice que ya sabe lo que ocurrió, y que lo de Juan no fue un accidente. Que Salvador lo mató, mostrándole la nota que ella modificó cortando el final de la misma, y le dice que ahora se podrán olvidar de todo, mientras lo abraza.

Calificación: 2